Cuando vemos un plato bien presentado en un restaurante, nuestro cerebro crea un vínculo afectivo con él que se mantiene hasta que lo elegimos

La opinión que durante estas fiestas navideñas tengamos de un plato al comer en un restaurante estará completamente condicionada por la presentación del mismo, y por las emociones que despierten en el comensal en cuestión. Y es que, cuando un plato nos atrae visualmente, activa en nuestro cerebro regiones específicas vinculadas al afecto que se mantienen activadas hasta el momento en que lo elegimos. Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han determinado que la evaluación de un plato como apetitoso o no está influenciada por regiones cerebrales vinculadas a la cognición y la emoción, evidenciando la importancia de las emociones en la visualización de platos bien presentados. Estas áreas activas al visualizar los alimentos también influyen en el momento de tomar la decisión sobre el plato elegido en el restaurante.

Seguir leyendo