El patinete eléctrico es ya una presencia habitual en nuestras ciudades. Se ha vendido como el símbolo de la micromovilidad moderna. Como una solución que promete desatascar las ciudades, realizar desplazamientos en menos tiempo y reducir las emisiones. Sin embargo, detrás de su estilo moderno se esconde una trampa silenciosa: estos vehículos podrían amenazar la salud y la seguridad de la juventud.
La Organización Mundial de la Salud destaca a la inactividad física como una de las pandemias silenciosas del siglo XXI. Para combatirla, el transporte activo –caminar o ir en bicicleta – es la herramienta más eficaz. Esto es así porque integra el ejercicio en el día a día, especialmente en trayectos habituales como ir y venir del centro educativo.