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Cuaderno de Bitácora
Reflexiones sobre nuestro tiempo
Vivimos una época de cambios agitados. Un lánguido declinar se cierne sobre todo lo que conocemos y el advenir se torna inquietante. Pero el lenguaje nos salva de un naufragio. Nos concentra para irradiar, al tiempo que logra extraernos excéntricamente de nosotros mismos. Pensar el ocaso de nuestro mundo requiere este ocaso personal en favor de la palabra y de las luces de aurora que ella quisiera congregar.
 

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El biopoder como creación de "vida superflua"
12 / 02 / 2020


Repasando en clase la definición más clara que hace Foucault de "biopoder". Frente al poder de la espada, que es un poder de "dejar vivir o hacer morir", el biopoder es un poder de "hacer vivir o dejar (abandonar) hacia la muerte". El biopoder no reprime, no mata, no castiga. Promueve una vida, una vida "conforme al poder". Y si no te gusta esa vida y te apartas de ella, entonces esto es lo que te hace: te conduce a una situación en la que desapareces, bien de la escena social, bien de la vida misma.

El inmigrante, por ejemplo. Está quien simplemente desearía devolverlo a su lugar de origen: es el poder de la espada el que, en este caso, actúa siblinamente. Lo deja vivir mientras no molesta, pero si viene a las costas españolas y se hace inoportuno, entonces lo elimina. Ese es el poder de la espada, sí, y ya se sabe quiénes quieren resucitarlo: todos los que se agrupan hoy en la premoderna ultraderecha postmoderna.

La biopolítica ejerce su fuerza de otro modo, menos visible pero no menos contundente. Hacer vivir. Digámoslo del modo sencillo. Te hago un contrato y te promuevo la vida. En el fondo, sin embargo, me molestas. ¿Qué hago entonces? Te conduzco hacia la muerte. ¿Cómo? Reduciendo tu vida a lo puramente biológico. Hay dos tipos de vida: el bíos, que es la cualificada, propia del ciudadano, y la zoé, que es la que está limitada a la sobre-vivencia (comer, dormir, poco más). Te conduzco a la muerte haciéndote creer que te doy vida humana cualificada (bíos), pero te la reduzco a mera y pura zoé (te envío a un invernadero o a los trabajos que no quiero, allí donde tu vida es sólo la animal). El campo de concentración nazi, dice Agamben, es justamente eso. Una pequeña polis a la que corresponde teóricamente un bíos. Te dejo allí. Pero no permito que tengas realmente el bíos que te prometo: reduzco tu vida a zoé, a nuda vida.

El biopoder no es meramente ideológico. No depende de las ideologías. Es un estilo, un modus operandi civilizacional. Se expresa en muchas formas ideológicas, sin que pueda ser contenido en ninguna de ellas. No es tampoco el poder del Estado, porque precede a éste y se hunde en el substrato colectivo de la civilización. De ahí que pueda operar a través, tanto de una derecha corregida, benevolente, como de una izquierda orgullosa de sí misma. El biopoder es un operador civilizacional.

Hay que subrayar que no hace uso de castigos. No los necesita. El castigo es sustituido por la ignorancia: deja al sujeto a su libre movimiento, lo cual adopta incluso la apariencia de una benevolente actitud social o filantrópica, pues le ofrece al mismo tiempo un bíos como alternativa. O estás contra el curso de las cosas o te rebelas -así habla el biopoder-. Y si lo haces, si te resistes, hay un procedimiento que a través del cual te matará. No consiste en una condena a muerte; consiste en que tu existencia será ignorada, abandonada a su rumbo, so pretexto de que, de este modo, se es respetuoso con ella, transigente y comprensivo.

La buena conciencia civilizatoria hace nacer constantemente un campo de concentración. Arendt lo explicaba de un modo muy interesante. Se trata de una "exclusión por inclusión": el poder, por este camino, no excluye, sino que incluye, pero colocando al sujeto en una posición superflua, como si dijese "y muérete ahí sin que nadie tenga noticia de tu muerte". El efecto es mayor que es de un destierro."Estar desarraigado significa no tener en el mundo un lugar reconocido y garantizado por los demás; ser superfluo significa no pertenecer en absoluto al mundo" (Los orígenes del Totalitarismo)