Gazeta de Antropología
Nº 27 /1 · 2011 · Recensión 04 · http://hdl.handle.net/10481/17340 Versión HTML · Versión PDF 

Publicado: 2011-07
Remedios Ávila, Encarnación Ruiz y José Manuel Castillo (eds.):
Miradas a los otros. Dioses, culturas y civilizaciones.
Madrid, Arena, 2011.

Por: Óscar Barroso Fernández. Universidad de Granada.

En este libro se recogen los trabajos presentados en el congreso La filosofía ante la crisis de valores, la globalización y la multiculturalidad, que tuvo lugar en Granada en el mes de abril de 2010. A su vez, el congreso constituye la última actividad realizada por el proyecto de investigación de excelencia ¿Conflicto o alianza de civilizaciones? La nueva sociedad del conocimiento ante la crisis de valores, la globalización y la multiculturalidad. Tanto en el congreso como en el libro, aparecen recogidas investigaciones de varios de los componentes de este proyecto y de otros especialistas en la materia, a saber, el problema de la convivencia de distintas identidades culturales en un mundo global. Se trata, por tanto, de una visión de la globalización centrada fundamentalmente en cómo afecta ésta a la cultura en general y no, como suele ser habitual en los estudios que tratan este asunto, en cuestiones concretas de carácter económico, político o jurídico.

Esta mirada que sobrepasa aspectos determinados de la cultura es quizás la mayor virtud del texto. Sloterdijk, en su obra En el mundo interior del capital, ha constatado de la bibliografía sobre la globalización adolece de exceso de especialización. Es decir, aunque es abrumadora la cantidad de bibliografía que esta cuestión está produciendo en los últimos años, se detecta una falta de comunicación entre las distintas perspectivas que abordan el tema (económica, sociológica, jurídica, histórica, etc.). Quizás es aquí donde la perspectiva filosófica puede mostrar su fuerza, en tanto que perspectiva anudadora.

También es cierto que desde los análisis elaborados desde el ámbito de las ciencias sociales, y en especial desde las ciencias económicas y las de la comunicación, se tiende a ofrecer una imagen excesivamente homogénea de un mundo muy plural, y que en muchos aspectos refleja la hegemonía de Occidente y sus modelos culturales en el mundo. Pero, ¿cómo habitar un mundo global y al mismo tiempo plural? ¿Cómo conjugar lo particular y lo universal? ¿Qué elementos de esa miscelánea que es Occidente son legítimos en sus pretensiones de universalidad? ¿Dónde situar la frontera entre el derecho a la diferencia cultural y los derechos humanos logrados a partir de la Ilustración? Miradas a los otros pretende responder a estos interrogantes de una manera no reductiva ni homogeneizadora. El título del libro resulta muy significativo, máxime si atendemos a lo que afirma José Carlos Bernal en las consideraciones preliminares de la obra y respecto a su propósito: "se centra más en señalar puntos de referencia desde los cuales comprender la compleja diversidad significativa de 'los otros' respecto al Mundo, que en componer un sistema que reduzca su pluralidad a un arquetipo único y unificador, a una supuesta condición propia y general a la que le conviniera el nombre de 'alteridad', o a una también supuesta estructura originaria de 'los otros' que se expresara con el singular 'el otro'" (pág. 17).

Tras dichas consideraciones preliminares, de cuya lectura uno puede sacar una visión de conjunto de la obra bastante fidedigna, el texto aparece dividido en cuatro bloques fundamentales: "Retrospección: actualidad del pasado"; "Elucidación: enfoques para mirar"; "Transformación: perspectivas de intervención" y "Discusión: examinando el Islam".

En la primera parte encontramos cinco trabajos cuyo objetivo es explorar la manera en la que "los otros" han sido comprendidos en momentos significativos de la historia intelectual de occidente: los otros como bárbaros en la Grecia Clásica (trabajo a cargo de Tomás Calvo); las claves civilizatorias de un mundo pacífico y libre en Spinoza, donde resalta la separación de lo político y lo religioso (ensayo de Inmaculada Hoyos); la crítica a la racionalidad excluyente del Estado en Schopenhauer (Juan Antonio Blanco); o la reflexión sobre el otro desde una perspectiva más literaria, a través del análisis de la obra de Proust y Bergson por parte de Stefano Poggi y el manifiesto antiplatonismo de García Lorca, analizado por Natalia Arséntieva. De esta primera parte resulta muy interesante el descubrimiento, por parte de Tomás Calvo, de dos modelos de universalismo en el mundo griego: el panhelénico y el sofista. En el primer caso, que Calvo singulariza en las ideas de Isócrates, la cultura griega se entiende como la más digna y, por lo tanto, como el ideal de humanidad. En el segundo, el sofista, se podría arribar a un modelo universalista partiendo del reconocimiento del carácter particular del ideal de paideia griego. Parece que ya con ello se sentaron en Grecia las bases de dos nociones de universalismo, respectivamente, la imperialista y la pluralista.

En la segunda parte de la obra, "Elucidación: enfoques para mirar", se analiza, en una perspectiva sistemática e interdisciplinar, la experiencia de "los otros" desde distintos ámbitos culturales, como la ciencia, la religión, el rito, el arte o la propia experiencia lingüística. En el primero de los trabajos de esta parte, Volker Rühle defiende la necesidad de superar la tajante distinción entre ciencia y arte operada en los inicios de la época ilustrada, desde la consideración de que tal superación ha de permitir evitar la nefasta contraposición entre la actitud científica y las manifestaciones culturales, o, dicho positivamente, abrirse a experiencias e historias extrañas, distintas a las nuestras. Por su parte, Remedios Ávila analiza el importante papel que la experiencia religiosa desempeña en tanto que elemento configurador de cultura y, en consecuencia, en el diálogo entre culturas. Es de resaltar su llamada a una conciliación entre laicismo y religión, única vía transitable de oposición a las religiones distorsionadas, a ese nihilismo destructivo que utiliza el nombre de Dios para matar o morir. Adan Kovacsics analiza el fenómeno de "vivir entre lenguas", tan propio de una época en la que el flujo de personas es una constante global. Por su parte, Agustín Moreno explora, a través del análisis del rito sacrificial en la obra de René Girard, una original crítica al multiculturalismo.

Si la segunda parte, en tanto que elucidación, constituye una mirada reflexiva a la experiencia de los otros, en la tercera parte de la obra se trata más bien de buscar vías efectivas de intervención y transformación a partir de aquella mirada. Este bloque se abre con una contundente negación, por parte de Juan R. Goberna, del concepto de "civilización" o, más concretamente, del uso que del mismo se ha hecho con el objetivo de elaborar construcciones ideológicas e interesadas pero con pretensiones de objetividad científica. Para ello, Goberna analiza el significado que ha adquirido el término, desde la época ilustrada, en las lenguas inglesa, francesa y alemana, y el papel que en tal proceder tuvo el proceso de colonización. Por su parte, Vicente Sanfélix desvela cómo en nombre de la "seguridad", occidente está llevando a cabo políticas de represión y sometimiento del otro, de determinadas diferencias culturales. Aunque, por otro lado, no deja de ser cierto que hay una demanda efectiva de seguridad por parte de la ciudadanía. Por ello Sanfélix se embarca en un interesante análisis del miedo propio del mundo global, al que caracteriza como "hiperfobia", y propone, junto a este diagnóstico, cierta terapia en la que resuenan los ideales humanistas. Ester Massó centra su análisis en los dramáticos efectos que tres momentos muy reales del mundo global tienen sobre las personas, muy especialmente sobre aquellas que viven en el tercer mundo, a saber, el crecimiento económico, la tendencia a que la democracia se libere de la ciudadanía y el auge de la violencia. Pablo Pérez Espigares desarrolla en su trabajo una defensa de la interculturalidad apoyándose en la ética de Lévinas. Cierra esta parte de la obra, el trabajo de Juan Barja, consistente en una defensa de la pluralidad desde la reivindicación que de ella se hace en la experiencia artística.

La última parte del libro, "Discusión. Examinando el islam", es, a mi juicio y sin quitar mérito al resto de la obra, la más interesante, quizás por tratar un problema acuciante: el islam en la era global. Mientras que en las otras partes del texto se hace referencia a unos "otros" indeterminados, genéricos, ahora se trata de analizar unos otros singulares, aún cuando todos los autores insisten en señalar la pluralidad de movimientos que constituyen el mundo islámico. Abre la discusión Rafael Ramón con un texto de carácter histórico en el que se analiza diacrónicamente, la visión que occidente ha tenido del mundo musulmán. Los siguientes trabajos entran de lleno en las posibilidades reformadoras o renovadoras del islam cara a una relación no conflictiva con los ideales de razón autónoma y libertad de la ilustración. Al respecto, encontramos un intento de equilibrio de fuerzas entre dos trabajos pesimistas y otros dos optimistas. El primero en posicionarse en Pedro Gómez, quien en un minucioso análisis de corte histórico-sistemático encuentra elementos esenciales del islam que parecen impedir la posibilidad de implementar los ideales de la Ilustración en el mundo musulmán (y tanto que musulmán) y que, incluso, suponen una amenaza para su mantenimiento en Occidente. Ante tal panorama, no cabe aquella buena voluntad que pretende desarrollar un espíritu ecuménico dialogante: hay cosas que no deben estar sometidas a comercio, entre ellas "el primado y la universalidad de la razón humana, la libertad, la igualdad, la fraternidad de todos los seres humanos" (pág. 347). Para aquellos que descartan críticas tajantes como la desarrollada por Pedro Gómez afirmando que son reductivas o unidimensionales, debe resultar desesperante la cantidad de información que aporta el autor y su rigurosidad en el tratamiento del tema.

Por su parte Antonio Elorza analiza algunos de los intentos reformadores dentro del islam, aunque muestra pocas esperanzas al respecto, ya que la legitimidad de tales intentos no se sostiene a menos que lo religioso sea subordinado a la conciencia democrática, lo cual, hoy por hoy, aparece fuera de un horizonte mínimamente realista. Más optimista en Encarnación Ruiz, quien a través de un análisis comparativo entre Nietzsche y Mahfuz, busca elementos de similitud en el par de conceptos "tradición/renovación" entre el mundo islámico y occidente. Por último, Ana I. Álvarez pretende ver en los movimientos feministas del mundo musulmán una posibilidad de renovación y apertura.

Aunque los libros en los que se recogen múltiples trabajos de diversos autores no suelen tener muy buena acogida en el mercado editorial, lo cierto es que la presente obra resulta muy recomendable. En primer lugar, porque temas tan complejos como el de la globalización exigen miradas múltiples si se quiere intentar evitar las tendencias reduccionistas. En segundo lugar, porque los editores han trabado perfectamente los temas logrando un texto diverso pero, al mismo tiempo, coherente.



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