El debate sobre las biotecnologías y sus aplicaciones acumula un largo historial de contribuciones especializadas en la literatura científica y en trabajos de divulgación académica. Incluso sobre aspectos parciales como las técnicas de ADN recombinante, habría que remontarse a comienzos de los años setenta del siglo pasado para rastrear los inicios de una extensa red de contribuciones interdisciplinares que anticiparon reflexiones sobre sus implicaciones (éticas, legales, económicas, antropológicas y culturales) retomadas en la última década a propósito del desarrollo de los sistemas CRISPR de edición genética.
Iniciativas a gran escala como el Proyecto Genoma Humano, oficialmente concluido en abril de 2003, consolidaron la importancia de los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) para comprender condicionantes básicos de la percepción pública de las biotecnologías. Entre otros resultados, la literatura CTS ha reforzado el papel de los trabajos de divulgación y alfabetización científica sobre ámbitos de conocimiento interdisciplinar complejos, tanto en su dimensión teórico-conceptual como en el tipo de metodologías, tecnologías y dinámicas de colaboración público-privada requeridas para el desarrollo y comercialización de productos innovadores.
Esta monografía proporciona elementos imprescindibles para adquirir una perspectiva informada y crítica sobre varias décadas de debate sobre las biotecnologías y sus aplicaciones. Se ha intentando mostrar el gigantesco esfuerzo de investigación que ha permitido revolucionar áreas de actividad como el diagnóstico médico, la comprensión de las bases moleculares de todo tipo de enfermedades, el desarrollo de medicamentos innovadores y la posibilidad de personalizar tratamientos en función de rasgos o perfiles genéticos individuales. Y se aportan múltiples casos para mostrar el riesgo de distorsión de la opinión pública como efecto de ciertos patrones de comunicación pública de la ciencia que tienden a exagerar las expectativas de beneficio y minimizar los riesgos asociados.
Aparte de sistematizar elementos básicos de la literatura relevante sobre aspectos éticos, sociales y legales de las biotecnologías, se detallan los conceptos y metodologías de las ciencias sociales que resultan útiles para identificar los intereses de la red de actores concernidos y el peso respectivo que sus puntos de vista adquieren en el debate público.
En la redacción se ha tenido en cuenta que los destinatarios preferentes del contenido son estudiantes de posgrado del Máster Universitario en Biotecnología, procedentes en su mayoría de carreras cursadas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada (Ingeniería Agrónoma, Química, Biología, Bioquímica, Tecnología de los Alimentos, Ciencias Ambientales, Ciencias del Mar, Farmacia, Física, Medicina, Veterinaria). Por este motivo se incluyen referencias a libros y artículos aptos para proporcionar un bagaje teórico-conceptual básico sobre los aspectos filosóficos, epistémicos y metodológicos con los que no suelen estar familiarizados estudiantes de ciencias, al tiempo que se ha buscado una literatura relevante y más especializada en los aspectos científico-técnicos, por lo general de mayor dificultad para estudiantes de ramas de humanidades y ciencias sociales.
El sistema habitual de elaboración de textos académicos con notas a pie de página por capítulos o al final del texto acusa una dependencia excesiva del formato impreso. Para integrar los listados a veces extensos de enlaces, referencias y notas que sustentan las ideas y conclusiones en cada apartado he preferido incorporar en el formato HTML la posibilidad de copiar de un solo clic los bloques de enlaces o referencias —un componente de funcionalidad común en los manuales o documentación técnica con fragmentos de código— y facilitar así la comprobación de fuentes externas relacionadas con el contenido de cada sección. De este modo cada referencia ocupa una sola línea numerada, fácilmente identificable. Al pasar el cursor, los números de nota muestran automáticamente autor/es, año y título de la referencia correspondiente.
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El listado completo de referencias utilizadas aparece en la sección Bibliografía, con sus enlaces activos. Dado que los bloques de referencias en cada sección pueden copiarse de un solo clic pero en formato de texto plano, pueden resultar útiles herramientas como dillinger, stackedit, zettlr o editormarkdown, las cuales proporcionan una vista previa con enlaces activos al pegar el contenido de cada bloque de referencias. Se simplifica así el manejo de fuentes y su incorporación en aplicaciones de notas y bases de conocimiento como notion, obsidian o logseq.
Otra razón para optar por el formato HTML son las funciones de accesibilidad y personalización del texto que incorporan los navegadores más utilizados. Esto explica en parte el interés por mantener un cuerpo de texto lo más simple y fluido posible.
El índice incluye un listado específico de temas para articular los estudios de caso. La nueva versión del glosario se amplió en octubre de 2024 para incluir conceptos y técnicas de IA aplicada que han contribuido al desarrollo de biotecnología con posterioridad a 2020.
Ciertos elementos de formato y estructuración del contenido (tablas y estructura de casos, en particular) se han mejorado en parte gracias al uso de herramientas como Claude.ai (Anthropic) y GPT-4o1 (OpenAI). Como alternativas a los buscadores más populares se ha utilizado puntualmente Ask.ai, Perplexity, Elicit y Claude 3.5 Sonnet, cuyos outputs han sido revisados y contrastados para detectar imprecisiones. Es obligado reconocer su utilidad para dar forma al extenso material en apartados saturados de contribuciones en la literatura y detectar algunos recursos bibliográficos valiosos —sobre todo libros y monografías especializadas— que habrían quedado fuera del radar utilizando únicamente Scopus, Science Direct y Web of Science.
Agradecimientos
Una parte de los enlaces y recursos seleccionados procede de búsquedas y consultas para contribuir al debate informado en clase, o en respuesta a preguntas y planteamientos que ampliaban la discusión a otros temas no recogidos en la programación. Es obligado agradecer a quienes, en distintas promociones, participaron activamente en los debates de clase y con su actitud crítica contribuyeron a enriquecer las ideas, opiniones y elementos de información aportados en la sesión.
Agradezco al profesor Enrique Iáñez Pareja, microbiólogo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada, su interés genuino en analizar y debatir las implicaciones sociales de las biotecnologías, mucho antes de que se consolidara en el ámbito académico el tratamiento especializado de la problemática. La estructura de esta monografía responde, en lo esencial, a la secuencia de contenidos que él mismo se ocupó de impartir durante muchas ediciones del curso M3856121 en el Máster de Biotecnología de la Universidad de Granada.
En Granada, a 15 de octubre de 2024
1. La bioética como dominio interdisciplinar
La bioética constituye un dominio interdisciplinar que aglutina reflexiones, resultados y metodologías de trabajo de las disciplinas que se ocupan de estudiar la vida en todas sus formas, así como de las áreas de conocimiento que estudian el comportamiento humano, su impacto en el medio natural y las transformaciones socio-económicas derivadas del conocimiento aplicado en biotecnología.
Junto con aplicaciones que no resultan socialmente problemáticas por su afinidad con prácticas de mejora y selección habituales en la agricultura tradicional, la biotecnología contemporánea ha desarrollado herramientas para modificar la vida en el nivel genético y controlar a voluntad los procesos reproductivos de plantas y animales, en un contexto de debate intenso sobre sus implicaciones éticas y las dificultades para adaptar los marcos reguladores al ritmo que avanza la investigación y sus posibles aplicaciones en seres humanos o en especies evolutivamente cercanas.
Los desarrollos en biomedicina plantean múltiples cuestiones sobre aspectos básicos de la vida, la identidad y la dignidad humana, con repercusiones socioculturales más amplias que su dimensión ética o legal, como se ha podido comprobar en el debate múltidisciplinar a propósito de las técnicas de clonación, las tecnologías reproductivas o las nuevas posibilidades de mejora funcional y cognitiva.1
La complejidad y coste asociado de las biotecnologías de utilidad clínica (diagnóstico y análisis molecular, tratamiento de enfermedades genéticas con terapia génica somática o germinal, la personalización de tratamientos oncológicos en función de perfiles genéticos individuales, etc.) ha reforzado el papel de la bioética como ámbito adecuado para abordar este tipo de desafíos, que incluyen tanto los criterios de asignación de recursos escasos como la evaluación de tratamientos innovadores para usos no estrictamente terapéuticos.2,
3
Bioética y ciencias sociales aportan elementos clave para entender los contextos socioculturales en los que se toman decisiones controvertidas y se justifican cursos de acción éticamente aceptables o problemáticos, en función no solo de los principios o valores predominantes, sino de cómo la percepción pública de la ciencia y la tecnología ha ido modulando las normas sociales.4,
5
Comprender cómo y por qué la opinión pública cambia y evoluciona a un ritmo muy diferente del que puede constatarse en el ámbito académico o entre la comunidad experta constituye uno de los objetivos de esta monografía.
Mostrar referencias
1. Agar, N. (2004). Liberal Eugenics: In Defense of Human Enhancement. Blackwell Publishing Ltd.
2. Beauchamp, T., & Childress, J. (2013). Principles of biomedical ethics. Oxford University Press.
3. Harris, J. (2003). “In Praise of Unprincipled Ethics”. Journal of Medical Ethics 29 (5): 303–6. https://doi.org/10.1136/jme.29.5.303.
4. Ashcroft, Richard Edmund, Angus Dawson, Heather Draper, y John McMillan (eds., 2007). Principles of Health Care Ethics. 2a ed. Nashville, TN, Estados Unidos de América: John Wiley & Sons.
5. Strand, Roger, and Matthias Kaiser (2015). "Report on Ethical Issues Raised by Emerging Sciences and Technologies." Centre for the Study of the Sciences and the Humanities, University of Bergen. January 23. https://rm.coe.int/168030751d.
1.1. Entre la biotecnología y las ciencias sociales
La bioética se nutre de reflexiones, argumentos y desarrollos teórico-conceptuales de la filosofía, el derecho, la medicina, la biología, la sociología y otras disciplinas. Pero se ocupa también de casos novedosos y problemas complejos, en muchos aspectos ajenos a los que figuran en los manuales y textos de referencia para profesionales de tales materias.
El estudio de los interrogantes o desafíos suscitados por aplicaciones de las tecnologías reproductivas en las últimas décadas seguramente muestra ciertos patrones sobre el curso del debate social, desde que se vislumbran por primera vez nuevas posibilidades hasta que se producen las adaptaciones imprescindibles en el marco regulador y se normaliza el uso de técnicas que resultaban controvertidas en su origen.
Muchos aspectos del debate social sobre las biotecnologías evolucionan lentamente, pero terminan dejando en un trasfondo no problemático desarrollos y aplicaciones que en sus inicios suscitaron un debate intenso (clonación, cultivos transgénicos, terapia génica somática, uso de las pruebas de ADN en contexto forense, etc.).
Una perspectiva de varias décadas muestra también cómo resurgen problemáticas y controversias a medida que el ecosistema científico-tecnológico evoluciona y proporciona nuevas tecnologías para introducir rasgos “de diseño” en la descendencia, por ejemplo, o la mejora en la fiabilidad de ciertos métodos de análisis a gran escala abre la puerta a nuevas formas de discriminación basadas tanto en características genéticas individuales como de grupo.1
La especialización en bioética es posible desde diversas procedencias profesionales y trayectorias académicas. No existe un listado cerrado de disciplinas útiles para contribuir de manera clarificadora a reflexionar sobre casos que suscitan cuestiones éticas novedosas. Algunas corrientes de filosofía aplicada pueden resultar útiles para clarificar aspectos metodológicos o epistémicos esenciales en el debate; pero también pueden ser valiosas aportaciones teóricas y conceptuales de la filosofía moral más cercanas a la metaética que a la bioética clínica. En particular, cuando siguen abiertos los marcos de reflexión y se discute sobre los criterios para adecuar los instrumentos jurídicos y de rendición de cuentas que deben orientar la toma de decisiones en los contextos de actividad profesional de la biomedicina.
La contribución de otras ciencias sociales resulta ineludible para comprender los factores sociales y culturales que conforman las actitudes del público hacia la biotecnología. En eset sentido resultan útiles los instrumentos de sondeo y los datos o resultados proporcionados por diversas empresas (Pew Research Center, INE) e instituciones que disponen de recursos y personal especializado para elaborar informes de percepción pública (eurobarómetros, p. ej.).
Instrumentos de sondeo en Europa
En Europa existen algunas instituciones que realizan funciones similares al Pew Research Center, aunque no necesariamente con el mismo alcance o metodología. Algunas herramientas consolidadas son:
La European Social Survey (ESS): una encuesta académica transnacional que mide las actitudes, creencias y comportamientos de los ciudadanos europeos sobre diversos temas sociales y políticos. Se realiza cada dos años desde el 2002 y participan más de 30 países. Se trata de una infraestructura de investigación paneuropea que proporciona datos de libre acceso para académicos, responsables políticos, sociedad civil y público en general. Desde 2013 tiene estatus de Consorcio Europeo de Infraestructuras de Investigación (ERIC).
El Eurobarómetro: una serie de encuestas de opinión pública que realiza la Comisión Europea desde 1974 (con informes de periodicidad más o menos regular desde 2007). Su objetivo es conocer las percepciones y expectativas de los ciudadanos europeos sobre diferentes aspectos de la Unión Europea, así como sobre temas de actualidad nacional e internacional. Las encuestas del Eurobarómetro son el instrumento electoral oficial utilizado por el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y otras instituciones y agencias de la UE para controlar periódicamente el estado de la opinión pública en Europa sobre cuestiones relacionadas con la Unión Europea, así como las actitudes sobre temas de naturaleza política o social. Proporciona datos relevantes y de calidad para expertos de la opinión pública, investigadores, medios de comunicación y el público en general.
El European Values Study (EVS): una investigación a largo plazo sobre los valores humanos y sociales de los europeos. Se inició en 1981 y se ha realizado cada nueve años desde entonces. Incluye preguntas sobre religión, moral, política, trabajo, familia, medio ambiente y bienestar.
En tanto que aplicación de los conocimientos biológicos al desarrollo de nuevos productos y procesos, la biotecnología incluye una amplia gama de tecnologías y procesos: ingeniería genética, biología sintética, investigación con células troncales, edición de genomas con herramientas como CRISPR-Cas9 y el recurso a la bioinformática para desarrollar nuevos fármacos, entre otros. No está garantizado en prácticamente ningún contexto de uso que solo se exploren sus aplicaciones inequívocamente beneficiosas.
Las mismas herramientas requeridas para desarrollar nuevos tratamientos contra enfermedades, mejorar el rendimiento de los cultivos y crear nuevas fuentes de energía pueden ser puestas al servicio de programas y objetivos incompatibles con el bien común. Un solo caso de mala praxis o aplicación controvertida —la creación de híbridos o quimeras humanas para humanizar órganos de transplante, por ejemplo— puede suscitar actitudes de rechazo y oposición que condicionen la financiación de líneas enteras de investigación prometedora, sobre todo cuando su objetivo es el tratamiento de enfermedades para las que no existen opciones terapéuticas.2, 3
Mostrar referencias
1. Eric T Juengst And Hannah Grankvist (2007). "Ethical Issues in Human Gene Transfer: A Historical Overview". Principles of Health Care Ethics, Second Edition Edited by R.E. Ashcroft, A. Dawson, H. Draper and J.R. McMillan, pp. 794-795.
2. Lu, Yingfei, Yu Zhou, Rong Ju, y Jianquan Chen (2019). “Human-animal chimeras for autologous organ transplantation: technological advances and future perspectives”. Annals of translational medicine 7 (20): 576–576. https://doi.org/10.21037/atm.2019.10.13.
3. Kano, Mayuko et al. (2022). “Xenotransplantation and interspecies organogenesis: current status and issues”. Frontiers in endocrinology 13. https://doi.org/10.3389/fendo.2022.963282.
1.2. Debate informado y actores concernidos en la reflexión bioética
La contribución de especialistas en bioética y en ciencias sociales es importante para garantizar un desarrollo ético y socialmente aceptable de la biotecnología y sus aplicaciones. Aparte de contribuir a un debate público informado y riguroso en los aspectos científicos relevantes, la bioética ha sido crucial para identificar modos de arbitrar los intereses genuinos de actores concernidos (pacientes e industria farmacéutica, por ejemplo) y procedimientos de deliberación pública y participación formativa para garantizar aplicaciones seguras de tecnologías de alto riesgo como las del ADN recombinante.
Algunos dominios de problemas y controversias que en los que la bioética ha tenido una aportación decisiva:
La definición de los criterios para determinar la muerte clínica en el contexto de actuaciones para la donación de órganos. El concepto de muerte encefálica (cese irreversible de todas las funciones del cerebro, incluyendo el tronco encefálico) ha facilitado el trasplante de órganos vitales como el corazón o el hígado, lo que ha obligado a gestionar otros aspectos de gran complejidad (el respeto a la voluntad del donante y la familia, la distribución equitativa de los órganos disponibles, la prevención del tráfico ilegal de órganos, etc.).
La regulación de la investigación con células troncales embrionarias. Se han estudiado con detalle los beneficios potenciales de esta investigación para el tratamiento de enfermedades degenerativas como el Parkinson o la diabetes, en un contexto de gran pluralidad en cuanto a referencias normativas referidas a los riesgos de manipular y destruir embriones humanos, incluyendo las consideraciones sobre el estatuto moral del embrión y la identidad personal. Otros aspectos complejos asociados atañen a los criterios para obtener células madre de origen embrionario, el consentimiento informado de los donantes garantizando su origen y destino, o la derivación a procedimientos de clonación y tratamientos lucrativos.
La evaluación de las implicaciones sociales y ambientales de los organismos genéticamente modificados (OGM). La bioética ha contribuido a un debate informado y socialmente participativo, centrado en el análisis pormenorizado de los beneficios y los riesgos de los OGM para la salud humana, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y el desarrollo económico. Entre otros aspectos de gran complejidad asociados cabe señalar la dificultad para armonizar los intereses de todos los actores concernidos en el debate, incluyendo agricultores, industria, organizaciones ambientalistas y consumidores.
Un aspecto esencial en la percepción pública de las biotecnologías va ligado a la confianza depositada en el marco legal que regula la actividad investigadora orientada al desarrollo de aplicaciones biotecnológicas, y que garantiza un trato digno a los participantes en ensayos clínicos que podrían beneficiarse de las mismas. Las directrices éticas, sobre el trasfondo de un marco legal disuasorio de las malas prácticas, constituyen un factor decisivo de aceptación pública para líneas de investigación prometedoras.
La Conferencia de Asilomar puede considerarse un ejemplo exitoso al respecto. Lo que en su inicio parecían trabas y obstáculos innecesarios para el desarrollo de la investigación, con el tiempo ha resultado ser un componente esencial de la confianza en los sistemas de evaluación incluso de proyectos controvertidos (por ejemplo, algunos que contemplan el uso de herramientas de edición genética y el uso de células procedentes de embriones humanos como parte de la investigación).1
Conferencia de Asilomar sobre el ADN recombinante
Entre las preocupaciones que motivaron las reacciones de especialistas en biología y genética para arbitrar procedimientos de autocontrol eficaces estaba la posibilidad de llevar a cabo experimentos de clonación de ADN recombinante procedente de organismos altamente patógenos. Las recomendaciones resultantes de la conferencia insistían en la necesidad de impedir la clonación de ADN con genes de toxinas, así como experimentos a gran escala con ADN recombinante destinado a crear productos potencialmente dañinos para los seres humanos, animales o plantas. En ausencia de otras garantías y medidas de seguridad eficaces por el momento, el consenso de este colectivo de expertos se decantaba por la prohibición, considerando la gravedad de los riesgos biológicos asociados.
Wright (1986). “Molecular Biology or Molecular Politics? The Production of Scientific Consensus on the Hazards of Recombinant DNA Technology”. Social Studies of Science 16 (4): 593–620. https://doi.org/10.1177/030631286016004003.
Los elementos de calidad en los protocolos y metodologías de investigación que la reflexión bioética ha puesto de relieve tienen además una dimensión económica, puesto que la confianza y la aceptación social de ciertos programas de investigación facilita su traducción en aplicaciones de uso clínico o industrial en sectores de gran peso económico. Las biotecnologías han contribuido al desarrollo de nuevos productos y servicios con niveles altos de empleo y valor añadido. Han sido un factor esencial de desarrollo en los países industrializados, incrementando la productividad del sector agrícola e impulsando nuevas áreas de crecimiento económico sostenible.2, 3, 4
Este potencial científico y económico explica la importancia de una evaluación rigurosa de la biotecnología y sus aplicaciones, incluyendo la dimensión política asociada con la exigencia de justicia y equidad en el acceso a sus beneficios. Reflexión bioética especializada y educación o alfabetización pública convergen en sus objetivos, por lo que el desarrollo y el uso de la biotecnología es una cuestión de política pública.5
Algunos factores sociales y culturales explican las actitudes de colectivos numerosos hacia la biotecnología, así como el efecto de ciertas creencias religiosas, valores morales y narrativas en su comprensión de la naturaleza de la vida humana. No cabe ignorar en el debate especializado cómo tales aspectos influyen en los encuadres, predisposiciones e interpretaciones desde los que ciertos colectivos aceptan o rechazan nuevas aplicaciones y usos de la biotecnología.6
La complejidad de las sociedades industrializadas difícilmente se entiende sin el impacto económico, ambiental, sanitario y educativo de los productos, procesos y servicios proporcionados por la biotecnología. Pero se han multiplicado las ocasiones para generar demandas y expectativas desproporcionadas, junto con riesgos que requieren una regulación jurídica y procesos exigentes de gobernanza política y deliberación ética. La bioética puede aportar elementos para una comprensión crítica e informada de sus beneficios y riesgos potenciales, a escala local o global.7
Texto: Percepción de riesgo y cautelas en la Declaración de Asilomar
I. Introducción y conclusiones generales
«Esta reunión se organizó para examinar los avances científicos en la investigación sobre moléculas de ADN recombinante y para discutir las formas adecuadas de abordar los posibles riesgos biológicos de este trabajo. Ya se han logrado avances científicos impresionantes en este campo y estas técnicas tienen un potencial notable para ampliar nuestra comprensión de los procesos bioquímicos fundamentales en las células procariotas y eucariotas. El uso de la metodología del ADN recombinante promete revolucionar la práctica de la biología molecular. Aunque todavía no se ha producido ninguna aplicación práctica de las nuevas técnicas, hay motivos para creer que tendrán una utilidad práctica significativa en el futuro.
De particular preocupación para los participantes en la reunión fue la cuestión de si la pausa en ciertos aspectos de la investigación en esta área, solicitada por el Comité de Moléculas de ADN Recombinante de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en la carta publicada en julio de 1974**, debería terminar y, en caso afirmativo, cómo podría llevarse a cabo el trabajo científico con riesgos mínimos para los trabajadores de los laboratorios, para el público en general y para las especies animales y vegetales que comparten nuestros ecosistemas.
Las nuevas técnicas, que permiten combinar información genética de organismos muy diferentes, nos sitúan en un campo de la biología con muchas incógnitas. Incluso en la actual investigación, más limitada, en este campo, la evaluación de los posibles riesgos biológicos ha resultado ser extremadamente difícil. Es esta ignorancia la que nos ha obligado a concluir que sería prudente ejercer una considerable cautela al realizar esta investigación. No obstante, los participantes en la Conferencia coincidieron en que la mayor parte del trabajo sobre la construcción de moléculas de ADN recombinante debe llevarse a cabo siempre que se empleen las salvaguardias adecuadas, principalmente barreras biológicas y físicas adecuadas para contener los organismos recién creados. Además, los estándares de protección deben ser mayores al principio y modificarse a medida que se produzcan mejoras en la metodología y cambien las evaluaciones de los riesgos. Además, se acordó que hay ciertos experimentos en los que los riesgos potenciales son de una naturaleza tan grave que no deberían realizarse con las instalaciones de contención disponibles actualmente. A largo plazo, pueden surgir problemas graves en la aplicación a gran escala de esta metodología en la industria, la medicina y la agricultura. Pero también se reconoció que las investigaciones y experiencias futuras pueden demostrar que muchos de los riesgos biológicos potenciales son menos graves y/o menos probables de lo que ahora sospechamos.
[...]
V. Nuevos conocimientos
Este documento representa nuestra primera evaluación de los posibles riesgos biológicos a la luz de los conocimientos actuales. Sin embargo, se sabe poco sobre la supervivencia de cepas de laboratorio de bacterias y bacteriófagos en diferentes nichos ecológicos del mundo exterior. Se sabe aún menos sobre si las moléculas de ADN recombinante mejorarán o reducirán la supervivencia de sus vectores y huéspedes en la naturaleza. Estas preguntas son fundamentales para la prueba de cualquier organismo nuevo que pueda construirse. Es necesario emprender investigaciones en este campo y se les debe dar alta prioridad. En general, sin embargo, los biólogos moleculares que pueden construir moléculas de ADN recombinante no realizan estos experimentos y será necesario facilitar la investigación colaborativa entre ellos y grupos expertos en el estudio de la infección bacteriana o la microbiología ecológica. También se debe realizar un trabajo que nos permita controlar el escape o la diseminación de los vehículos de clonación y sus huéspedes. No se sabe nada sobre la infectividad potencial en organismos superiores de fagos o bacterias que contienen segmentos de ADN eucariota y muy poco sobre la infectividad de las propias moléculas de ADN. La transformación genética de las bacterias se produce en los animales, lo que sugiere que las moléculas de ADN recombinante pueden conservar su potencia biológica en este entorno. Hay muchas preguntas en este ámbito, cuyas respuestas son esenciales para nuestra evaluación de los riesgos biológicos de los experimentos con moléculas de ADN recombinante. Será necesario garantizar que este trabajo se planifique y se lleve a cabo; y será especialmente importante disponer de esta información antes de intentar aplicaciones a gran escala del uso de moléculas de ADN recombinante.»
Berg, D. Baltimore et al. (1975). “Summary Statement of the Asilomar Conference on Recombinant DNA Molecules”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 72 (6): 1981–84. https://doi.org/10.1073/pnas.72.6.1981 (trad. autom.).
1. McLean, Sheila A. M. (2007). "Law, Ethics and Health Care". Principles of Health Care Ethics, Second Edition Edited by R.E. Ashcroft, A. Dawson, H. Draper and J.R. McMillan, pp. 193-198.
2. Liobikiene, Genovaite, Tomas Balezentis, Dalia Streimikiene, y Xueli Chen (2019). “Evaluation of Bioeconomy in the Context of Strong Sustainability”. Sustainable Development 27 (5): 955–64. https://doi.org/10.1002/sd.1984.
3. Arora, Naveen Kumar, y Brahim Bouizgarne, eds. (2022). Microbial BioTechnology for sustainable agriculture volume 1. Singapore: Springer Nature Singapore. https://doi.org/10.1007/978-981-16-4843-4.
4. WHO (2021). "La OMS publica un nuevo compendio de tecnologías sanitarias innovadoras para la COVID-19 y otras enfermedades prioritarias". 31 de agosto de 2021. https://www.who.int/es/news/item/31-08-2021-who-releases-new-compendium-of-innovative-health-technologies-for-covid-19-and-other-priority-diseases.
5. OECD (2004). Biotechnology for Sustainable Growth and Development. https://www.oecd.org/science/emerging-tech/33784888.pdf
6. Moreno, M. (2010). Evolución de la percepción pública de las biotecnologías (1995 - 2005): Alimentos transgénicos, clonación e investigación con células troncales. Grin Verlag, https://doi.org/10.3239/9783640700035
7. Moreno, M. (2018). "Cambio climático, riesgos ambientales y desafíos para los programas de salud pública: un enfoque de bioética global". Dilémata: revista internacional de éticas aplicadas, año 10, nº 26: 225-238. https://doi.org/10.5281/zenodo.2561198
1.3. Antecedentes en la consolidación disciplinar de la bioética
El origen de la bioética se remonta a la segunda mitad del siglo XX, cuando los horrores de los experimentos médicos realizados por el régimen nazi sobre los prisioneros en los campos de concentración motivaron diversas reacciones que se plasmaron en la elaboración del Código de Núremberg (1947), un documento orientado a establecer una serie de principios éticos imprescindibles para garantizar el respecto y la dignidad de los seres humanos que participan en la investigación biomédica.1
No obstante, el alcance inicial del término “bioética” no se limitaba a las implicaciones o garantías para los sujetos de experimentación en contexto clínico. Acuñado por el bioquímico estadounidense Van Rensselaer Potter en 1970 (en su libro Bioethics: Bridge to the Future), su significado era más bien el de una ética global comprometida con la integración del conocimiento científico y los valores humanos en una dinámica de respeto tanto a la vida humana como a la vida no humana y al medio ambiente.2
En varias décadas de contribuciones especializadass, la bioética se ha ocupado de numerosos temas controvertidos relacionados con la salud, la enfermedad, la vida y la muerte (el aborto, la eutanasia, el trasplante de órganos, la clonación, la ingeniería genética, la reproducción asistida, el consentimiento informado, la confidencialidad, la justicia distributiva, el acceso a los recursos sanitarios, la protección de los animales y la biodiversidad, entre otros).
Además de los casos y problemas complejos, en muchos casos inéditos en la práctica clínica, la bioética ha ido incorporando numerosos desarrollos en su marco teórico-conceptual. En una primera fase estuvo más centrada en la elucidación de los principios éticos útiles para orientar la toma de decisiones en los ámbitos de problemas de referencia (donación de órganos, acceso equitativo a recursos costosos, protección de colectivos vulnerables, etc.).
Los más conocidos son el principio de autonomía —la obligación de respetar la voluntad y las preferencias de las personas en plenas facultades—; el principio de beneficencia —que busca promover el bienestar de los individuos y las comunidades—; el principio de no maleficencia —para evitar causar daño o sufrimiento innecesario—; y el principio de justicia —para garantizar la equidad y la imparcialidad en los tratamientos y acceso a recursos sanitarios, por ejemplo—.3, 4
La reflexión bioética ha contribuido en otro aspecto de importancia fundamental para la armonización del marco de consenso y estándares éticos internacionales que regula la investigación son sujetos humanos, como ha sido la elaboración de diversos documentos internacionales cuyo contenido establece los consensos éticos alcanzados en diferentes ámbitos como base para la adecuación de la normativa estatal correspondiente. Algunos ejemplos son:
La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), que reconoce el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de toda persona.
El Código Internacional de Ética Médica (1949), que define los deberes y responsabilidades de los médicos hacia sus pacientes, sus colegas y la sociedad.
La Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (2005), que establece los principios universales para regular las cuestiones éticas relacionadas con la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías asociadas.
El Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina (1997), que protege los derechos y la dignidad del ser humano frente a las aplicaciones de la biología y la medicina.
La Declaración de Helsinki (1964), que establece las normas éticas para la investigación médica con seres humanos.5, 6,
7,
8,
9
Algunos de estos documentos —la Declaración de Helsinki, p. ej.— han pasado por distintas versiones y procesos de aprobación o refrendo, como parte de una dinámica de adecuación a la evolución de las tecnologías biomédicas y a la aparición de problemas para los que no se tenían referentes ético-normativos.
Caso: El papel de los profesionales de la salud en la experimentación y genocidio nazi
Preventing healers from becoming killers
"El Holocausto, la persecución y el asesinato sistemáticos y patrocinados por el Estado de 6 millones de judíos por parte del régimen nacionalsocialista (nazi) y sus colaboradores, es posiblemente el ejemplo más extremo de crímenes contra la humanidad y genocidio de la historia. Durante su régimen de terror, el régimen nazi cometió innumerables actos de violencia contra judíos, sinti y romaníes, personas con discapacidades o enfermedades psiquiátricas, prisioneros políticos, prisioneros de guerra, personas LGBTQ y otros. Una característica distintiva y perturbadora de estas atrocidades es el importante papel que desempeñaron los profesionales de la salud en la formulación, el apoyo y la implementación de políticas inhumanas y a menudo genocidas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, estos crímenes fueron factores importantes que contribuyeron al establecimiento de la ética profesional de la salud contemporánea. Aprender y reflexionar sobre esta historia puede tener varios beneficios para los estudiantes y los profesionales de las ciencias de la salud, así como para los pacientes y las comunidades a las que sirven.
Sin embargo, los planes de estudio de las ciencias de la salud rara vez cubren este tema. Los valores y la ética fundamentales de la atención médica son frágiles y necesitan ser protegidos. Requieren una evaluación crítica y un refuerzo constantes." (trad. autom.)
Referencias:
Czech, Herwig et al. (Nov. 8, 2023). The Lancet Commission on medicine, Nazism, and the Holocaust: historical evidence, implications for today, teaching for tomorrow. The Lancet, Volume 402, Issue 10415, 1867 - 1940. https://www.thelancet.com/commissions/medicine-and-the-holocaust
Levany, Shani et al. (Nov. 18, 2023). Why health-care learners and professionals should want to learn about medicine, Nazism, and the Holocaust. The Lancet, Volume 402, Issue 10415, 1814 - 1816
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1. López-Muñoz, F. (2020). El Código de Núremberg: el amanecer de la bioética tras los crímenes del nazismo. https://theconversation.com/el-codigo-de-nuremberg-el-amanecer-de-la-bioetica-tras-los-crimenes-del-nazismo-137492.
2. Potter, Van Rensselaer (1971). Bioethics: Bridge to the Future. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.
3. Beauchamp, Tom L., y James F. Childress (2019). Principles of Biomedical Ethics. 8th ed. New York: Oxford. University Press.
4. Gracia, Diego (1991). Fundamentos de bioética. 2nd ed. Madrid: Eudema.
5. UNESCO (2005). Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000146180_spa.locale=es
6. Consejo de Europa (1997). Convenio para la protección de los derechos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la biología y la medicina: Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina. https://www.seaus.net/images/stories/Legislacion/Union_Europea/convenio-oviedo.pdf
7. Asociación Médica Mundial (1964). Declaración de Helsinki de la AMM - Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos. https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-helsinki-de-la-amm-principios-eticos-para-las-investigaciones-medicas-en-seres-humanos/
8. Asociación Médica Mundial (1949). Código Internacional de Ética Médica. https://www.wma.net/es/policies-post/codigo-internacional-de-etica-medica/
9. Asamblea General de las Naciones Unidas (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos. https://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/
1.4. La bioética como garante de derechos en la praxis clínica y en la investigación biomédica
La consolidación disciplinar de la bioética ha contribuido a mejorar los estándares para la toma de decisiones y la formulación de políticas dirigidas al bienestar de los seres humanos en el contexto de la atención médica y la investigación biomédica. Dos áreas críticas donde la bioética ha desempeñado un papel vital conciernen a la gestión de recursos hospitalarios y al trato de sujetos humanos en ensayos clínicos.
Durante el siglo XX se dieron casos de especial complejidad que obligaron a articular nuevos criterios para la distribución de recursos hospitalarios limitados y costosos, como ocurrió con los primeros dispositivos y tratamientos de diálisis. A medida que la tecnología médica avanzada y de alto coste llegaba a las instituciones médicas del mundo desarrollado, personal médico y gestores de recursos hospitalarios se vieron obligados a tomar decisiones sobre qué pacientes recibirían el tratamiento y cuáles no.
Se trataba de decisiones a menudo tomadas por “comités de vida o muerte”, cuya actuación fue objeto de intenso escrutinio público y debate ético. El contexto resultó propicio para contribuir al debate informado y riguroso sobre la necesidad de criterios justos y transparentes en la toma de decisiones médicas. Su resultado fue la creación de protocolos y guías de buenas prácticas inspirados en los principios bioéticos fundamentales, como la justicia y la beneficencia.1
Los múltiples episodios de abusos sobre sujetos humanos forzados a participar en experimentos médicos aberrantes, durante y después de la 2ª Guerra Mundial, pusieron de manifiesto el déficit de garantías (y sanciones en caso de mala praxis) en los marcos reguladores de la investigación biomédica. Un caso paradigmático fue el estudio Tuskegee sobre la sífilis, en el que se negó tratamiento a hombres afroamericanos con sífilis sin su conocimiento, a pesar de que existía una cura efectiva. Este estudio y otros similares, donde prevalecía un criterio médico paternalista o se aplicaban estándares éticos cuestionables, instaron a la comunidad internacional a establecer nuevos criterios para mejorar la calidad en los protocolos y estándares aplicados por los comités de evaluación para asegurar un desarrollo ético de la investigación biomédica por parte de los equipos, instituciones y países participantes.2
Los documentos y consensos éticos a nivel internacional plasmados en el Código de Núremberg y en la Declaración de Helsinki son ejemplos del peso que la reflexión bioética ha otorgado al respeto a los derechos humanos, a la autonomía y a la dignidad de los seres humanos que participan en la investigación médica. Replicados y detallados en numerosos documentos de referencia para el derecho internacional, estos principios han sido ratificados y adaptados por muchas organizaciones médicas y de investigación en todo el mundo.
Desde instancias como la UNESCO se han ido adaptando estos principios a nuevas cuestiones éticas suscitadas por el avance posterior de la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías de mayor impacto en los seres humanos, incluyendo aspectos valiosos para otros animales no humanos, la biodiversidad y el medio natural.3, 4,
5
Mostrar referencias
1. Jonsen, Albert R. (1998). The Birth of Bioethics. Oxford University Press.
2. Reverby, Susan M. (2009). "Examining Tuskegee: The Infamous Syphilis Study and its Legacy." The University of North Carolina Press.
3. BMJ (1996). "The Nuremberg Code (1947)". BMJ 313.7070 (1996): 1448. https://doi.org/10.1136/bmj.313.7070.1448.
4. WMA (1964-2013). Declaration of Helsinki – Ethical Principles for Medical Research Involving Human Subjects. World Medical Association. https://www.wma.net/policies-post/wma-declaration-of-helsinki-ethical-principles-for-medical-research-involving-human-subjects/
5. UNESCO (2006). Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000146180_spa.
2. Una introducción a los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS)
La reflexión bioética ha consolidado diversas líneas de análisis crítico sobre el impacto social de la biotecnología y los beneficios y riesgos asociados. Coincide con los estudios sociales de la ciencia y la tecnología en su interés por analizar escenarios de problemas y evaluar el alcance de los mismos, desde una perspectiva crítica, participativa y democrática. En el debate público sobre las biotecnologías son múltiples los actores y disciplinas concernidas, y en las democracias liberales importan tanto los resultados como el procedimiento seguido para alcanzarlos.
Dado que existen grupos de interés (lobbies) vinculados a la industria y con capacidad para influir en la adecuación del marco regulador a escala estatal o de la Unión Europea, es necesario conocer sus estrategias de presión y redes de intereses, puesto que la aceptación pública de las biotecnologías se sustenta en la credibilidad de los actores e instancias reguladoras responsables de gestionar con independencia y equilibrio los intereses en conflicto.1,
2
A este respecto resultan pertinentes los enfoques teóricos utilizados para evaluar otras aplicaciones tecnológicas, bien recurriendo a los estudios de coste-beneficio para ponderar beneficios y riesgos (ambientales o para la salud humana, por ejemplo) o mediante estimaciones centradas en el principio de precaución y en la simulación de escenarios de riesgo.3
Una evaluación social rigurosa de las biotecnologías y sus aplicaciones debe involucrar una pluralidad de perspectivas metodológicas y marcos de referencia teóricos. Así, el estudio de
impacto económico y riesgo ambiental asociado podría requerir un enfoque utilitarista clásico, centrado en criterios de eficiencia y optimización de recursos, mientras que el estudio de prospectiva tecnológica para nuevas aplicaciones en escenarios de incertidumbre podría depender en mayor medida de enfoques centrados en el principio de precaución hasta disponer de evidencia suficiente sobre la seguridad o daño potencial de ciertas aplicaciones. Ambos enfoques son compatibles con el criterio procedimental de búsqueda de consenso entre los actores concernidos y la articulación de procedimientos de análisis y debate participativo.4,
5,
6,
7
En resumen, es importante combinar enfoques y metodologías para estudiar y anticipar impactos de tecnologías y desarrollos con potencial para desencadenar consecuencias irreversibles para la salud humana y el medio ambiente. Esto puede llevarse a cabo mediante enfoques y estudios centrados en la evaluación de la tecnología o producto a utilizar (el uso de pesticidas microbianos y otros productos para las gestión de plagas, p. ej.) o combinando metodologías de los estudios CTS para analizar el contexto amplio de gestión de los recursos donde se materializan las prioridades de la política científica o ambiental (como se indica en el estudio de caso III, centrado en la controversia sobre los intereses a priorizar en la gestión de los recursos hídricos de la reserva natural de Doñana).8
Caso: Gasto de la industria farmacéutica en cabildeo
I. ¿Cuánto gasta la industria farmacéutica en cabildeo?
1. CEO (29.03.2021). Uncovered: the biotech industry’s latest lobby tactics to deregulate new GM crops and animals in Europe. https://corporateeurope.org/en/2021/03/uncovered-biotech-industrys-latest-lobby-tactics-deregulate-new-gm-crops-and-animals-europe
2. David Lim, Katherine Ellen Foley and Lauren Gardner (01/24/2023). The Lobbying $$$ Disclosures Are In — The pharmaceutical industry once again dominates the list of top health lobbying spenders. https://www.politico.com/newsletters/prescription-pulse/2023/01/24/fda-lays-out-vision-for-annual-covid-vaccine-updates-00079091
3. Guston, David H. (2014). “Understanding ‘Anticipatory Governance’”. Social Studies of Science 44 (2): 218–42. https://doi.org/10.1177/0306312713508669.
4. Stirling, Andy (2010). “Keep It Complex”. Nature 468 (7327): 1029–31. https://doi.org/10.1038/4681029a.
5. Brownsword, Roger, y Morag Goodwin (2012). Law in context: Law and the technologies of the twenty-first century: Text and materials. Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. Ch. 10, pp. 246-268.
6. Liebert, Wolfgang, y Jan C. Schmidt (2010). “Towards a Prospective Technology Assessment: Challenges and Requirements for Technology Assessment in the Age of Technoscience”. Poiesis & Praxis: International Journal of Ethics of Science and Technology Assessment 7 (1–2): 99–116. https://doi.org/10.1007/s10202-010-0079-1.
7. Cobb, Michael D. (2011). “Creating Informed Public Opinion: Citizen Deliberation about Nanotechnologies for Human Enhancements”. Journal of Nanoparticle Research: An Interdisciplinary Forum for Nanoscale Science and Technology 13 (4): 1533–48. https://doi.org/10.1007/s11051-011-0227-0.
8. OECD (Dec. 2022). Biotechnology Update. Internal Co-ordination Group for Biotechnology (ICGB), No. 42, pp. 14-16. https://www.oecd.org/chemicalsafety/biotrack/biotech-update-issue-42-december-2022.pdf
2.1. Tipos de análisis en los estudios CTS
Los estudios sobre ‘Ciencia, Tecnología y Sociedad’ (CTS) son un campo interdisciplinar centrado en analizar el impacto cultural, ético y político del conocimiento científico y las innovaciones tecnológicas. Surgen en la segunda mitad del siglo XX, en respuesta a la relevancia creciente de la ciencia y la tecnología en múltiples sectores de actividad de las sociedades industrializadas. Los importantes reajustes necesarios para garantizar aplicaciones responsables y al servicio del bien común equivalían en la práctica a establecer un nuevo contrato social a la medida del potencial asociado con la I+D de financiación público-privada para contribuir a la riqueza y bienestar de las naciones desarrolladas.1
Los estudios CTS se caracterizan por adoptar una perspectiva crítica y constructiva sobre la ciencia y la tecnología, cuestionando las visiones esencialistas y deterministas que las presentan como entidades neutrales, autónomas y universales. Los estudios CTS enfatizan el carácter social, histórico y contextual de la producción y el uso del conocimiento científico-tecnológico, así como su interacción con los valores, intereses y demandas de los distintos actores sociales.2
Entre otros temas, la literatura CTS se ha ocupado del desarrollo sostenible, la participación pública en la ciencia, la ética de la investigación, la innovación social, la educación científica, la comunicación de la ciencia, los formatos y cauces para evaluar su impacto social, etc. Su metodología de trabajo incorpora elementos procedentes de distintas disciplinas como la historia, la sociología, la filosofía, la economía o la politología:
Análisis histórico: consiste en reconstruir el desarrollo de la ciencia y la tecnología a lo largo del tiempo, atendiendo a los factores sociales, políticos y culturales que influyen en su evolución. Esta metodología permite comprender el origen y el cambio de las ideas científicas y las prácticas tecnológicas, así como sus consecuencias para la sociedad.
Análisis sociológico: consiste en estudiar las estructuras y los procesos sociales que intervienen en la producción y el uso del conocimiento científico-tecnológico. Esta metodología permite analizar el funcionamiento de las comunidades científicas y las instituciones que gestionan la infraestructura de investigación, así como las relaciones entre la ciencia, la tecnología y otros ámbitos de la dinámica social como el mercado, el estado o la cultura.
Análisis filosófico: consiste en examinar los fundamentos epistemológicos, éticos y políticos de la ciencia y la tecnología. Aporta elementos teórico-concepturales útiles para reflexionar sobre los criterios de verdad, validez y objetividad del conocimiento científico-tecnológico, así como sobre los valores, principios y fines que orientan su desarrollo y aplicaciones.
Análisis económico: consiste en evaluar los costes y beneficios de la ciencia y la tecnología para el desarrollo económico y social. Facilita las estimaciones de impacto de la investigación y la innovación en el crecimiento económico, el empleo, la competitividad o el bienestar social.
Análisis político: consiste en explorar las dimensiones políticas de la ciencia y la tecnología, tanto en su producción como en su uso, instancias de gestión y financiación. Este análisis permite identificar los actores e intereses involucrados en las decisiones sobre ciencia y tecnología, así como los déficits y mejoras en los cauces de participación y deliberación democrática pertinentes.3
Varias décadas de trabajo en los estudios CTS han consolidado un campo de investigación imprescindible para comprender mejor la contribución de la ciencia y la tecnología a la dinámica social, cuyos resultados cuestionan las visiones simplistas o acríticas de la actividad científica institucionalizada y han servido para promover una cultura científica más reflexiva e inclusiva.4,
5,
6
Mostrar referencias
1. Jasanoff, Sheila, ed. (2006). States of knowledge: The co-production of science and the social order. Londres, Inglaterra: Routledge.
2. Marino García, E. et al. (2001). Ciencia, tecnología y sociedad: una aproximación conceptual. OEI. pp. 119-150. https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/sites/ministerio-educacion-cultura/files/documentos/publicaciones/ciencia_tecnologia_sociedad.pdf
3. Latour, B. (2007). Reassembling the social: An introduction to actor-network-theory. Londres, Inglaterra: Oxford University Press.
4. Bijker, Wiebe E., Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds. (2012). The Social Construction of Technological Systems: New Directions in the Sociology and History of Technology. Londres, Inglaterra: MIT Press.
5. Sismondo, Sergio (2009). An Introduction to Science and Technology Studies. 2a ed. Chichester, Inglaterra: Wiley-Blackwell.
6. Mitcham, Carl (2022). Thinking through Technology: The Path between Engineering and Philosophy. Chicago, IL, Estados Unidos de América: University of Chicago Press.
2.2. Metodologías de trabajo en los estudios CTS
Metodología
Descripción
Análisis de la construcción social de la tecnología (SCOT)
Desarrollada por autores como Bijker y Pinch, se utiliza para analizar cómo los grupos sociales construyen y dan significado a las tecnologías. Considera que las tecnologías no son artefactos neutrales, sino que se forman y modifican a través de procesos sociales.
Teoría Actor-Red (ANT)
Propuesta por autores como Bruno Latour, examina cómo los actores humanos y no humanos (incluyendo tecnologías, objetos y conceptos) interactúan en redes complejas para producir resultados científicos o tecnológicos. La ANT se enfoca en la interdependencia de los actores y propone que la ciencia y la tecnología son el producto de estas interacciones.1
Estudios de caso empíricos
Los estudios de caso son una metodología común en los estudios CTS para examinar fenómenos científicos y tecnológicos específicos. Pueden incluir entrevistas, observación participante, análisis de documentos, entre otros, para obtener una comprensión detallada del fenómeno de estudio. Los estudios de caso permiten explorar la complejidad y el contexto específico donde la ciencia y tecnología producen transformaciones.
Análisis crítico del discurso (CDA)
Referida al uso del lenguaje en la construcción social de la ciencia y la tecnología, para entender cómo estas representaciones influyen en la percepción del público.
Innovación Responsable (RI)
RI es una metodología reciente que busca anticipar y reflexionar sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia y la tecnología. Involucra la participación de diferentes partes interesadas en el proceso de innovación, con el objetivo de orientar la innovación hacia el bien público.2
Estudios de prospectiva social
Esta metodología se centra en la anticipación y visualización de futuros posibles y deseables para guiar las decisiones presentes en ciencia y tecnología. Los estudios de prospectiva social buscan facilitar la inclusión de diversas voces y visiones en la construcción de futuros científicos y tecnológicos.3
Evaluación anticipatoria
Esta metodología se utiliza para evaluar las implicaciones potenciales y las incertidumbres de las nuevas tecnologías antes de que sean completamente desarrolladas y ampliamente adoptadas. Proporciona una base para la reflexión y la toma de decisiones informadas acerca de las direcciones futuras de la ciencia y la tecnología.
Tabla 1. Fuentes: Para las metodologías de trabajo en la investigación CTS, véase Selin (2008); para innovación responsable y prospectiva, véase Lente, Swierstra y Joly (2017). Los demás aspectos en Rodríguez Alcázar y enlaces recomendados.
Mostrar referencias y enlaces recomendados
Referencias
1. Rodríguez Alcázar, F. J. (n.d). Ciencia, tecnología y sociedad en el mundo contemporáneo. Preprint, digibug - UGR: https://digibug.ugr.es/bitstream/handle/10481/51170/archivos%20filo%20sur%20preprint.pdf.
2. Lente, Harro van, Tsjalling Swierstra, y Pierre-Benoît Joly (2017). “Responsible Innovation as a Critique of Technology Assessment”. Journal of Responsible Innovation 4 (2): 254–61. https://doi.org/10.1080/23299460.2017.1326261.
3. Selin, Cynthia (2008). “The Sociology of the Future: Tracing Stories of Technology and Time: The Sociology of the Future”. Sociology Compass 2 (6): 1878–95. https://doi.org/10.1111/j.1751-9020.2008.00147.x.
Enlaces
1. Un caso de estudio de ciencia, tecnología y sociedad. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202009000300004.
2. Técnicas cualitativas y cuantitativas en los estudios CTS. https://sites.google.com/go.ugr.es/bes/bes-txt#h.kmvn60xb1ltv.
3. Instituciones destacadas en los estudios de impacto social de la ciencia y la tecnología. https://sites.google.com/go.ugr.es/bes/bes-txt#h.bkosbirisy1s.
Estudios de caso
I. Instrumentalización política del conocimiento en contexto de pandemia
1. Introducción
Contexto general de la pandemia de COVID-19.
Breve descripción de los estudios CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad) y su relevancia.
2. Desarrollo histórico
Cronología de eventos significativos donde se evidencia la instrumentalización política del conocimiento sobre COVID-19.
Ejemplos de declaraciones y decisiones políticas que contrastan con la evidencia científica.
3. El papel de los estudios CTS
Descripción de cómo los estudios CTS pueden arrojar luz sobre la instrumentalización política.
Importancia de la intersección entre la ciencia, la tecnología y la sociedad para comprender las decisiones políticas.
4. Liderazgos refractarios al conocimiento científico
Análisis de líderes o regímenes que han desestimado la ciencia en sus respuestas a la pandemia.
Consecuencias de estas acciones y decisiones en la salud pública y la percepción pública de la ciencia.
5. Conclusión
Reflexiones sobre el riesgo que supone la instrumentalización política del conocimiento científico.
Relevancia de los estudios CTS para la formulación de políticas basadas en la evidencia.
6. Referencias
Capano, Giliberto, et al. (2020). “Mobilizing Policy (In)Capacity to Fight COVID-19: Understanding Variations in State Responses.” Policy and Society 39(3): 285–308. https://doi.org/10.1080/14494035.2020.1787628.
Weible, Christopher M. et al. (2020). “COVID-19 and the Policy Sciences: Initial Reactions and Perspectives”. Policy Sciences 53 (2): 225–41. https://doi.org/10.1007/s11077-020-09381-4.
Hilgartner, Stephen, J. Benjamin Hurlbut, y Sheila Jasanoff. 2021. “Was ‘Science’ on the Ballot?” Science (New York, N.Y.) 371 (6532): 893–94. https://doi.org/10.1126/science.abf8762.
Kropp, Kristoffer (2021). “The EU and the Social Sciences: A Fragile Relationship”. The Sociological Review 69 (6): 1325–41. https://doi.org/10.1177/00380261211034706.
Weible, Christopher M., et al. (2020). “COVID-19 and the Policy Sciences: Initial Reactions and Perspectives.” Policy Sciences 53: 225–241. https://doi.org/10.1007/s11077-020-09381-4.
Lewandowsky, Stephan, et al. (2020). “The COVID-19 Pandemic: A Global Natural Experiment Examining the Psychological and Societal Impact of a Novel Infectious Disease.” Perspectives on Psychological Science. https://doi.org/10.1177/1745691620966795.
Biddle, Justin, and Kevin C. Elliott. (2019). “Values in Environmental Research: Citizens’ Views of Scientists Who Acknowledge Values.” Public Understanding of Science 28(6): 638–653. https://doi.org/10.1177/0963662518822648.
II. ¿Pasa la ciencia por las urnas?
1. Aspectos relevantes
¿Son útiles las categorías “pro-ciencia” y “anti-ciencia” en el análisis social?
¿Ayudan a mejorar la calidad de los procesos de deliberación democrática?
¿Se cuestiona el valor del conocimiento científico, o la autoridad de los expertos para decidir cómo las personas
deberían vivir sus vidas?
¿Se puede decidir responsablemente sin una opinión informada, respaldada por la mejor evidencia disponible?
¿Pueden los individuos gestionar la incertidumbre mejor que las instituciones estatales?
¿Son los ataques a la ciencia simplemente la búsqueda de la política por otros medios?
¿Ayuda la ciencia a equilibrar la responsabilidad colectiva y la libertad individual?
¿La insistencia en los hechos es útil para evitar el recurso a la violencia y la insurrección?
¿Cómo se abordan problemas que trascienden fronteras, cuando las recomendaciones científicas chocan con la desinformación política y la falta de transparencia?
Dryzek, John S., Dianne Nicol, Simon Niemeyer, Sonya Pemberton, Nicole Curato, André Bächtiger, Philip Batterham, et al. 2020. “Global Citizen Deliberation on Genome Editing”. Science (New York, N.Y.) 369 (6510): 1435–37. https://doi.org/10.1126/science.abb5931.
Imagen utilizada en la campaña de Nathan Zohner en EE.UU. (1997), a favor de prohibir el agua. Véase: https://www.dhmo.org/.
2.3. Contribuciones destacadas de los estudios CTS
El debate público y la participación formativa en los debates sobre aplicaciones controvertidas de la biomedicina ha sido intenso y fructífero en relación con la tecnología de edición genética CRISPR-Cas9. Desde su descubrimiento y desarrollo para aplicaciones en humanos, los sistemas CRISPR suscitaron grandes expectativas por su potencial para tratar enfermedades genéticas; pero también preocupaciones éticas significativas ante la posibilidad de que algún equipo decidiera utilizar la nueva tecnología de edición genética en la línea germinal humana, con el riesgo de que las modificaciones introducidas pudieran ser transmitidas a las generaciones futuras y justificar de modo directo o indirecto los relatos distópicos sobre las implicaciones del “diseño” o la “ingeniería” de seres humanos a gran escala.1
La reacción en la prensa internacional y en revistas científicas especializadas fue unánime tras el anuncio de que se habían creado los primeros bebés genéticamente modificados en China, en 2018.2 El consenso entre la comunidad bioética mundial fue claro e inequívoco, exigiendo una pausa en la edición de la línea germinal en humanos hasta que se establecieran directrices éticas y de seguridad más claras. Entre otros aspectos, se pusieron de manifiesto los conflictos de interés y la falta de supervisión rigurosa por el comité de ética de la investigación que tendría que haber funcionado con diligencia en la institución a la que pertenecían los investigadores responsables del diseño experimental. Una cuestión fundamental fue la ausencia de pasos intermedios con modelos animales evolutivamente cercanos al ser humano y las omisiones acerca de los riesgos asociados en los formularios y procedimientos de obtención del consentimiento, lo que constituía una grave irregularidad desde el punto de vista de la bioseguridad y la protección de los participantes humanos.3
Junto con especialistas en estudios sociales de la ciencia y la tecnología, el colectivo de bioeticistas ha desempeñado un papel central en el impulso de debates públicos y foros de discusión en todo el mundo para abordar estas cuestiones. El debate al respecto ha salido del ámbito académico, destacando la necesidad de una gobernanza sólida y marcos reguladores que garanticen que la tecnología se utilice de manera ética y responsable. En muchos casos han llevado a la organización de conferencias internacionales que reúnen a científicos, bioeticistas, pacientes y miembros del público general para discutir y formar consensos sobre cómo aplicar los desarrollos de la tecnología de manera ética y socialmente aceptable.
Reacción ante el anuncio de la primera modificación genética de un bebé (China, 2018)
Centenares de científicos chinos firmaron una carta condenando la investigación y explicando que se “oponían de forma total” al procedimiento de He Jiankui.
“Si es verdad, este experimento es monstruoso. La edición genética es experimental y todavía está asociada con mutaciones, con la capacidad de crear un problema genético en la vida de las personas, incluso que se les desarrolle algún tipo de cáncer”.
En relación con el uso de la energía nuclear, por ejemplo, el debate CTS ha puesto de manifiesto sus ventajas en cuanto a eficiencia, bajo impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero e independencia de factores climáticos, entre otras, para justificar su aceptación como herramienta esencial para asegurar el desarrollo humano y la independencia energética en las sociedades avanzadas. Pero ha sido el resultado de un largo e intenso debate que sigue abierto en muchos aspectos y, aunque ha contribuido al robustecimiento del marco regulador destinado a garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares y de sus trabajadores, ha puesto de manifiesto problemas sin solución satisfactoria como la generación de residuos radiactivos y el riesgo verosímil de graves accidentes nucleares en instalaciones civiles, además del riesgo específico y creciente derivado de la proliferación de armas nucleares.5,
6
Por la complejidad del debate en su dimensión técnica, ambiental, económica y socio-política, los estudios CTS han contribuido a involucrar a numerosos actores, aparte de la industria, en la evaluación de los beneficios y riesgos de la energía nuclear, con claro reflejo en la evolución del marco regulador, influida por diversos esfuerzos e iniciativas en el ámbito internacional.
Los estudios CTS están teniendo una contribución igualmente decisiva al debate sobre el desarrollo y aplicaciones de la inteligencia artificial. Con la explotación comercial de múltiples servicios (asistentes, sistemas de recomendación, análisis de imágenes en pruebas médicas, grandes modelos de lenguaje para aplicaciones de IA generativa, etc.), el debate social ha puesto bajo escrutinio de público y personas expertas el potencial de las máquinas o sistemas informáticos para realizar tareas que normalmente requieren supervisión e inteligencia humana, con la finalidad de identificar y corregir múltiples sesgos resultantes de los datos, contextos de aprendizaje y metodologías de entrenamiento. El objetivo final de estas contribuciones es evitar que los sesgos y errores de razonamiento o aprendizaje automático tengan un impacto negativo en la toma de decisiones en ámbitos como la educación, la salud, el transporte o la seguridad.7,
8
Por su impacto potencial en casi cualquier sector de actividad humana con carga de trabajo repetitiva y rutinaria, incluyendo las industrias de creación de contenidos, la IA puede contribuir a mejorar la eficiencia, facilitar nuevas opotunidades de innovación, personalización y acceso a servicios e información valiosa (véase este caso sobre el potencial de la IA aplicada a la innovación en la industria biotecnológica). Pero puede repercutir con graves consecuencias en nichos de empleo masivo, y ser utilizada como instrumento para el deterioro de la privacidad, la seguridad o la democracia.9
El enfoque CTS ha resultado útil para identificar prejuicios y sesgos en el diseño de la tecnología que podrían tener consecuencias negativas para ciertas comunidades y colectivos. En un sentido más amplio, el enfoque CTS sobre el desarrollo de la IA ha suscitado un intenso debate interdisciplinar sobre los aspectos éticos, sociales y legales relacionados con la responsabilidad, la autonomía o la dignidad humana en diversos contextos de actividad.10
Mostrar referencias
1. NASEM (2017). "Heritable Genome Editing." Human genome editing: Science, ethics, and governance. National Academies of Sciences Engineering and Medicine, National Academy of Medicine, National Academy of Sciences, y Committee on Human Gene Editing: Scientific, Medical, and Ethical Considerations. 2017. Washington D.C.: National Academies Press. Ch. 5, pp. 11-136. https://doi.org/10.17226/24623.
2. Santirsonuño, J. (30 dic 2019). Condenado a tres años de cárcel el científico chino que creó los primeros bebés modificados genéticamente. https://elpais.com/elpais/2019/12/30/ciencia/1577710962_002091.html.
3. Cyranoski, David, y Heidi Ledford (2018). “Genome-Edited Baby Claim Provokes International Outcry”. Nature 563 (7733): 607–8. https://doi.org/10.1038/d41586-018-07545-0.
4. BBC News (28 noviembre 2018). Las dudas que genera el anuncio de un científico chino sobre la primera modificación genética de un bebé. https://www.bbc.com/mundo/noticias-46372653.
5. Jasanoff, Sheila, y Sang-Hyun Kim (2009). “Containing the Atom: Sociotechnical Imaginaries and Nuclear Power in the United States and South Korea”. Minerva 47 (2): 119–46. https://doi.org/10.1007/s11024-009-9124-4.
6. Winner, Langdon (1991, 2009). La ballena y el reactor. Gedisa Editorial.
7. O’Neil, Cathy (2016). Weapons of math destruction: How big data increases inequality and threatens democracy. Crown Publishing Group.
8. Benjamin, Ruha (2019). Race after Technology: Abolitionist Tools for the New Jim Code. Oxford, Inglaterra: Polity Press.
9. Kaplan, Karl Manheim, Lyric Kaplan (2019). “Artificial Intelligence: Risks to Privacy and Democracy”. 21 Yale J.L. & Tech. 106. https://yjolt.org/artificial-intelligence-risks-privacy-and-democracy.
10. Eubanks, Virginia (2018). Automating inequality: How high-tech tools profile, police, and punish the poor. Nueva York, NY, Estados Unidos de América: St Martin’s Press.
3. Dilemas éticos y sociales suscitados por las ciencias genómicas
Las ciencias genómicas constituyen un campo de conocimiento interdisciplinar dedicado a cartografiar, secuenciar y analizar genomas completos de organismos. La investigación en este campo involucra técnicas de secuenciación de ADN de alto rendimiento, bioinformática comparativa para ensamblar y analizar genomas, y técnicas de edición genética como CRISPR que permiten la “ingeniería de genomas” (es decir, la clonación y caracterización molecular de genomas completos; también la modificación, inserción o eliminación de bases o genes con relativa precisión), con el objetivo de comprender la estructura, función y evolución de los genomas.1
La importancia de la genómica en biomedicina ha resultado crucial, puesto que proporciona conocimientos fundamentales sobre los componentes moleculares de la vida en todos sus niveles y procesos, posibilitando aplicaciones biomédicas y biotecnológicas de gran impacto. El desarollo de las técnicas de secuenciación y manipulación del ADN en las últimas décadas ha hecho posible un conocimiento más preciso de la estructura y función de los genes, así como su relación con rasgos fenotípicos y enfermedades de los organismos.
“La tecnología del ADN es un término que describe el conjunto de técnicas para obtener, amplificar y manipular fragmentos específicos de ADN. Desde mediados de la década de 1970, el desarrollo de la tecnología del ADN ha revolucionado el estudio de la biología, abriendo muchas áreas de investigación a la investigación molecular. La ingeniería genética, la aplicación de la tecnología del ADN a problemas biológicos, médicos o agrícolas específicos, es ahora una rama bien establecida de la tecnología. La genómica es la extensión última de la tecnología al análisis global de los ácidos nucleicos presentes en un núcleo, una célula, un organismo o un grupo de especies relacionadas.”
Griffiths, et al. (2015). Introduction to genetic analysis (11th ed.): p. 352 (trad. propia).
Entre muchas aplicaciones prácticas de las ciencias genómicas destacan los análisis genéticos. Mediante el examen del ADN presente en una muestra biológica se puede obtener información precisa sobre la identidad y parentesco de un individuo, su predisposición a ciertas enfermedades o su respuesta más probable a determinados tratamientos. Esto explica el recurso a los análisis genéticos en contextos cada vez más amplios (para fines médicos, forenses, genealógicos o comerciales, entre otros).2
Dada la naturaleza de la información que proporcionan, los análisis genéticos plantean una serie de dilemas éticos, sociales y legales en los que no resulta sencillo concretar los principios y valores que deben guiar su realización y uso en una variedad de contextos tan amplia como la mencionada. El material genético, por su naturaleza y características, lleva asociado un significado que es a la vez personal, familiar y social. Disponer de este tipo de muestras solo debería hacerse con las máximas garantías de rigor y control en el ámbito profesional que se asocia con otros datos personales de salud.
Los métodos forenses avanzados de análisis de muestras de ADN han evolucionado drásticamente en las últimas décadas, permitiendo una mayor precisión y detalle en la obtención de información a partir de muestras biológicas. A través de técnicas avanzadas de secuenciación y genotipificación, no solo es posible determinar la identidad de un individuo, sino también obtener datos sobre sus ancestros y su ascendencia geográfica. Esto significa que, a partir de una muestra de ADN, los forenses pueden trazar un perfil que indique, con cierto grado de probabilidad, las regiones del mundo de donde provienen los antepasados de un individuo. Esta capacidad puede ser crucial para identificar a personas no identificadas o para corroborar otras pruebas en investigaciones criminales.
Los análisis de ADN también pueden revelar detalles más específicos relacionados con características fenotípicas, como el color de ojos, pelo y piel. Si bien estas predicciones basadas en el ADN no son absolutas, pueden proporcionar probabilidades que orienten las investigaciones. También es posible identificar marcadores genéticos asociados con ciertas enfermedades hereditarias o predisposiciones genéticas a condiciones médicas. Sin embargo, esta información plantea dilemas éticos sobre la privacidad y el uso adecuado de los datos genéticos, especialmente en contextos fuera de la investigación criminal, como en seguros o empleo.
Balding y C. Steele (2015). Weight‐of‐evidence for forensic DNA profiles.3
Caso: la venta de 23andMe
El dilema ético de 23andMe y la monetización del genoma humano
La empresa de análisis genéticos 23andMe, pionera en la secuenciación comercial del genoma, se encuentra en el centro de una controversia que ilustra la tensión entre el avance científico y la protección de datos genéticos. Con 15 millones de perfiles genéticos en su poder y dificultades financieras significativas, la empresa está bajo escrutinio por parte de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD):
Afectan no solo al individuo sino a toda su familia
Clasificados como datos especialmente sensibles bajo el RGPD
Precedentes preocupantes
Brecha de seguridad en 2023 con exposición de datos
Acuerdo comercial con GlaxoSmithKline por $300M (2018)
Política de retención de datos incluso tras solicitud de borrado
Dilemas éticos y legales:
Consentimiento informado: ¿Es suficiente el consentimiento individual para datos que afectan a familias enteras?
Comercialización del genoma: Tensión entre investigación científica y explotación comercial
Protección transfronteriza: Aplicación del RGPD europeo vs. legislación estadounidense
Cuestiones para el debate:
¿Qué salvaguardas técnicas y legales deberían implementarse para proteger datos genéticos en investigación comercial?
¿Cómo equilibrar el avance de la investigación biomédica con la protección de la privacidad genética?
¿Deberían establecerse límites éticos a la comercialización de datos genéticos, incluso con consentimiento del usuario?
Desde una perspectiva bioética, ¿es éticamente aceptable el modelo de negocio de las empresas de análisis genético dirigido al consumidor?
Referencias:
Nolan, J. J., & Ormondroyd, E. (2023). Direct‐to‐consumer genetic tests providing health risk information: A systematic review of consequences for consumers and health services. Clinical Genetics, 104(1), 3-21. https://doi.org/10.1111/cge.14332.
Hendricks-Sturrup, R. M., & Lu, C. Y. (2019). Direct-to-Consumer Genetic Testing Data Privacy: Key Concerns and Recommendations Based on Consumer Perspectives. Journal Of Personalized Medicine, 9(2), 25. https://doi.org/10.3390/jpm9020025
Tamir, S. (2010). Direct-To-Consumer Genetic Testing: Ethical-Legal Perspectives and Practical Considerations. Medical Law Review, 18(2), 213-238. https://doi.org/10.1093/medlaw/fwq011.
Villanueva, A. G., Cook-Deegan, R., Robinson, J. O., McGuire, A. L., & Majumder, M. A. (2019). Genomic Data-Sharing Practices. The Journal Of Law Medicine & Ethics, 47(1), 31-40. https://doi.org/10.1177/1073110519840482.
Martyn, M. et al. (2024). Secondary use of genomic data: patients’ decisions at point of testing and perspectives to inform international data sharing. Eur J Hum Genet 32, 717–724 (2024). https://doi.org/10.1038/s41431-023-01531-5.
Oliva, A. et al. (2024). Future-proofing genomic data and consent management: a comprehensive review of technology innovations. GigaScience, 13. https://doi.org/10.1093/gigascience/giae021
Mostrar referencias
1. Griffiths, A. J., Wessler, S. R., Carroll, S. B., & Doebley, J. (2015). Introduction to genetic analysis (11th ed.). W.H. Freeman and Company. Ch. 1.1-1.3.
2. Knoppers, Bartha Maria, Ma’n H. Zawati, y Karine Sénécal (2015). “Return of Genetic Testing Results in the Era of Whole-Genome Sequencing”. Nature Reviews. Genetics 16 (9): 553–59. https://doi.org/10.1038/nrg3960.
3. Balding, D. J. y C. D. Steele (2015). Weight‐of‐evidence for forensic DNA profiles. Wiley. Ch. 4-5. https://doi.org/10.1002/9781118814512.
3.1. Disciplinas relevantes en el campo de las ciencias del genoma
Disciplinas
Descripción
Genética Molecular
Se ocupa del estudio del ADN, el ARN y la forma en que estos ácidos nucleicos influyen en la biología de la célula y del organismo.
Genómica Funcional
Estudia la función de los genes y su regulación. Esto incluye el análisis de la expresión génica (transcriptómica), el estudio de las proteínas codificadas por el genoma (proteómica) y el análisis de los productos metabólicos de las células (metabolómica).
Genómica Estructural
Se ocupa del estudio de la estructura física del genoma, incluyendo el análisis de la variación estructural como las duplicaciones, deleciones y translocaciones.
Genómica Comparativa
Compara genomas entre diferentes especies para entender las similitudes y diferencias, y cómo estos pueden explicar la diversidad biológica y la evolución.
Epigenómica
Estudia las modificaciones del ADN y las proteínas asociadas al ADN que no cambian la secuencia de ADN pero que pueden afectar la actividad de los genes.
Genómica de Poblaciones
Examina las variaciones genéticas dentro y entre las poblaciones para entender la diversidad genética, la evolución y la adaptación.
Farmacogenómica
Investiga cómo las variaciones genéticas en las personas pueden afectar sus respuestas a los medicamentos.
Metagenómica
Se ocupa del estudio de los genomas de comunidades microbianas en su totalidad, típicamente en el contexto de muestras ambientales o del microbioma humano.
Paleogenómica
Estudia el ADN antiguo recuperado de restos arqueológicos para entender la evolución, la migración y la adaptación en el pasado.
Tabla 2. Fuentes: Griffiths, Doebley y Peichel (2015); 2. Ávila (n.d.); Doudna y Charpentier (2014).1,
2,
3
Desarrollo de las técnicas de edición genética (línea temporal)
Timeline sobre el desarrollo de las técnicas de edición genética
• Capacidad de secuenciación de hasta 16 Tb por run • 20 billones de lecturas por run • Tiempo de procesamiento reducido a 2 días
Oxford Nanopore PromethION 48
• Secuenciación en tiempo real • Lecturas ultra-largas (>4 millones de bases) • 48 flow cells independientes
PacBio Revio
• Secuenciación HiFi de alta precisión • Lecturas largas con precisión >99.9% • 15 veces más datos por run que sistemas anteriores
Análisis Bioinformático Avanzado
GATK (Genome Analysis Toolkit) v4.4
• Pipeline completo para análisis de variantes • Optimizado para datos de NGS • Incorpora machine learning para llamada de variantes
DeepVariant
• Sistema de IA para detección de variantes genómicas • Precisión superior al 99.9% • Especializado en mosaicismo y variantes complejas
Nextflow Tower
• Gestión de flujos de trabajo genómicos • Integración cloud computing • Escalabilidad automática
Aplicaciones en Diagnóstico y Tratamiento
Diagnóstico prenatal no invasivo (NIPT)
• Detección de aneuploidías fetales • Análisis de ADN fetal en sangre materna • Resultados en 3-5 días laborables
Oncología de precisión
• Paneles multigénicos para cáncer • Selección personalizada de terapias • Monitorización de enfermedad mínima residual
Farmacogenómica clínica
• Análisis de metabolismo de fármacos • Predicción de efectos adversos • Ajuste personalizado de dosis
Fuentes:
Espinosa, E., Bautista, R., Larrosa, R., & Plata, O. (2024). Advancements in long-read genome sequencing technologies and algorithms. Genomics, 116(3), 110842. https://doi.org/10.1016/j.ygeno.2024.110842
Mastrorosa, F. K., Miller, D. E., & Eichler, E. E. (2023). Applications of long-read sequencing to Mendelian genetics. Genome Medicine, 15(1). https://doi.org/10.1186/s13073-023-01194-3
Midha, M. K., Wu, M., & Chiu, K. (2019). Long-read sequencing in deciphering human genetics to a greater depth. Human Genetics, 138(11-12), 1201-1215. https://doi.org/10.1007/s00439-019-02064-y
Van Dijk, E. L., Naquin, D., Gorrichon, K., Jaszczyszyn, Y., Ouazahrou, R., Thermes, C., & Hernandez, C. (2023). Genomics in the long-read sequencing era. Trends In Genetics, 39(9), 649-671. https://doi.org/10.1016/j.tig.2023.04.006
Sedlazeck, F. J., Lee, H., Darby, C. A., & Schatz, M. C. (2018). Piercing the dark matter: bioinformatics of long-range sequencing and mapping. Nature Reviews Genetics, 19(6), 329-346. https://doi.org/10.1038/s41576-018-0003-4
Mostrar referencias del aptdo.
1. Griffiths, Anthony J. F., John Doebley, y Catherine Peichel (2015). An introduction to genetic analysis. 11a ed. Nueva York, NY: W.H. Freeman. Ch. 1.1-1.3. y pp. 813-832.
2. Ávila, A. B. (n.d.). ¿Qué son las Ciencias Genómicas? UNAM. https://www.ccg.unam.mx/que-son-las-ciencias-genomicas/.
3. Doudna, Jennifer A., y Emmanuelle Charpentier (2014). “Genome Editing. The New Frontier of Genome Engineering with CRISPR-Cas9”. Science (New York, N.Y.) 346 (6213): 1258096. https://doi.org/10.1126/science.1258096.
3.2. Aspectos éticos y sociales del análisis genético
El respeto a la autonomía y la necesidad de consentimiento informado de las personas que se someten a un análisis genético o que proporcionan una muestra biológica para ello constituye una garantía ineludible en los procedimientos en contexto clínico. Este criterio se desglosa en múltiples detalles a considerar. Por ejemplo:
¿Qué información se debe dar a las personas sobre el propósito, los beneficios y los riesgos del análisis?
¿Qué grado de libertad tienen para aceptar o rechazar el análisis?
¿Qué opciones tienen para conocer o no los resultados?
¿Qué implicaciones tiene el análisis para sus familiares o descendientes?
La protección de la privacidad y la confidencialidad de la información genética obtenida mediante el análisis plantea otra serie de interrogantes:
¿Quién tiene acceso a los datos genéticos y con qué fines?
¿Qué medidas se toman para garantizar la seguridad y el anonimato de los datos?
¿Cómo se garantiza el derecho de acceso, rectificación o eliminación de datos personales?
¿Qué riesgos existen de que la información genética sea utilizada para discriminar o estigmatizar a quienes la proporcionan?
La responsabilidad social y la justicia distributiva en el desarrollo y la aplicación de los análisis genéticos exige considerar el contexto amplio de uso y aplicación de los datos genéticos:
¿Qué criterios se siguen para priorizar las líneas de investigación y los recursos destinados a las ciencias genómicas?
¿Qué beneficios sociales se esperan obtener de los análisis genéticos, en función de su alcance?
¿Qué impacto tienen los análisis genéticos en la equidad y la solidaridad entre personas y grupos sociales?
¿Qué medidas se toman para evitar o compensar las posibles desigualdades o exclusiones generadas por los análisis genéticos?
Estas cuestiones no tienen una respuesta única ni definitiva de fácil aplicación en los intentos de adecuación del marco legal que regula su uso, si consideramos las distintas culturas de privacidad existentes en los países que más han contribuido a las técnicas de ADN recombinante y a los métodos avanzados de diagnóstico genético. Su rápida evolución explica también las dificultades para promover un debate plural y participativo entre los distintos actores concernidos (científicos, profesionales sanitarios, pacientes, familiares, autoridades e instancias públicas o privadas acreditadas para la realización de tales pruebas, medios de comunicación, etc).1
No resulta sencillo articular un debate abierto sobre métodos y técnicas de gran complejidad, basado en el conocimiento riguroso y actualizado de las ciencias genómicas y sus aplicaciones, así como en los elementos de consenso sobre el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de las personas en la diversidad de contextos políticos y actuaciones profesionales —clínica, pediátrica, forense, aseguradora, etc.— donde este tipo de análisis pueden ser pertinentes.2
Otra cuestión importante es la relativa a la validación, fiabilidad, especificidad y relevancia de los resultados obtenidos con las diversas técnicas forenses, incluyendo el análisis de ADN. En comparación con otras técnicas y metodologías de análisis puestas bajo escrutinio crítico reciente, el estudio de las muestras de ADN constituye una de las herramientas más robustas y mejor respaldadas desde el punto de vista científico. Pero este aspecto no debe distraer la atención de la importancia que tienen para su uso adecuado las cuestiones relativas a la eficiencia, responsabilidad, precisión, privacidad y equidad en los contextos y condiciones habituales de uso forense de las pruebas de ADN.3
Mostrar referencias
1. Chadwick, Ruth (2007). "Pharmacogenomics". Principles of Health Care Ethics, Second Edition. Edited by R.E. Ashcroft, A. Dawson, H. Draper and J.R. McMillan. Ch. 105, pp. 783-788.
2. Kim, Il-Jin (2017). Cancer Genetics and Genomics for Personalized Medicine. Jenny Stanford Publishing. Ch. 1, 11.
3. Ram, Natalie (2016). “Inside the Cell: The Dark Side of Forensic DNA”. Journal of Law and the Biosciences 3 (2): 426–35. https://doi.org/10.1093/jlb/lsw012.
3.3. Descubrimientos accidentales resultantes del análisis genético
El desarrollo de la tecnología genética ha ido ampliando los contextos y campos de aplicación de las capacidades de diagnóstico y análisis basado en muestras de ADN. Al problema de los falsos positivos y la distorsión asociada en la orientación de tratamientos de último recurso para ciertos tipos de cáncer, por ejemplo, se suma la posibilidad nada remota de hallazgos accidentales o incidentales, es decir, descubrimientos no buscados activamente pero que emergen durante el análisis genético.1,
2
En el contexto clínico, los hallazgos accidentales pueden revelar información no solicitada sobre susceptibilidades a enfermedades genéticas, condiciones preexistentes o incluso relaciones de parentesco. Si bien esta información podría ser valiosa y útil para pacientes con antecedentes familiares de síndromes que admiten algún abordaje preventivo, plantea en ocasiones dilemas éticos sobre la obligación de comunicar o no dichos hallazgos, sobre todo en ausencia un tratamientos eficaces o cuando conllevan estigma social. La ampliación del uso de pruebas genéticas a múltiples contextos y servicios suscita inquietudes fundadas sobre el riesgo de discriminación, angustia psicológica o decisiones médicas prematuras e injustificadas como resultado un esquema desacertado de divulgación inapropiada.3,
4
La secuenciación genómica (GS) es ahora una herramienta esencial para evaluar trastornos raros, identificar objetivos terapéuticos en neoplasias y detectar aneuploidías prenatales. Las aplicaciones emergentes, como GS para la detección de portadores antes de la concepción y la detección de predisposición en individuos sanos, se están explorando en entornos de investigación y son utilizadas por miembros del público deseosos de incorporar información genómica en su gestión de la salud. El rápido ritmo de adopción ha creado desafíos para todas las partes interesadas en la GS clínica, desde estandarizar enfoques de interpretación de variantes en laboratorios moleculares clínicos hasta garantizar que los médicos no genetistas estén preparados para nuevos tipos de información clínica.
Green et al. (2015). “Genomic Sequencing in Clinical Practice: Applications, Challenges, and Opportunities.” Dialogues in Clinical Neuroscience 17.3: 267-278.
El escenario forense presenta desafíos adicionales. Mientras que el objetivo principal podría ser identificar o exonerar sospechosos, los análisis genéticos pueden revelar información sobre enfermedades hereditarias, parentesco o ancestros, que podrían ser utilizados de manera inapropiada por las autoridades o empleados en decisiones judiciales con consecuencias legales.4,
5
El sector asegurador, por su parte, tendría incentivos para utilizar estos hallazgos con la finalidad de determinar tarifas de primas o elegibilidad para coberturas en función de perfiles genéticos individuales de predisposición a enfermedades. Si un hallazgo incidental sugiere un riesgo elevado de una enfermedad costosa —a partir de información obtenida a propósito de un accidente, por ejemplo—, resulta problemático que las aseguradoras vinculadas al procedimiento saquen provecho del análisis realizado con otra finalidad para lograr ajustes de las primas o negar la cobertura basándose en esa información e interpretada en función solo de sus intereses. Esta dinámica podría llevar a una discriminación de ciertos grupos basada exclusivamente en rasgos genéticos, en lugar de afectar solo aspectos de privacidad y equidad individuales.5,
6
A medida que el análisis genético se vuelve más accesible y se integra en diversos sectores, es esencial establecer directrices claras sobre cómo manejar hallazgos accidentales. La transparencia, el consentimiento informado y la protección contra la discriminación deben ser piedras angulares en la gestión de esta información. Este criterio resulta crucial en el contexto de la investigación biomédica, donde fácilmente coinciden actores que facilitan algún aspecto del proyecto de investigación (en ensayos orientados a la identificación de marcadores para detección temprana de ciertos tipos de cáncer, por ejemplo) y que prestan, al mismo tiempo, servicios médicos o de interés clínico en un contexto social más amplio.7
En las guías de buenas prácticas se suele enfatizar, como criterio ético relevante, la recomendación de revelar solo variantes clínicamente significativas, con consentimiento informado previo sobre posibles hallazgos.8,
9,
10
En investigación criminalística no son infrecuentes las coincidencias accidentales en bases de datos genéticas policiales con parientes de sospechosos. Plantean interrogantes sobre las garantías para la protección de la privacidad en contextos donde las inferencias probabilísticas de culpabilidad son una herramienta más de los procedimientos de investigación. En este campo es obligado extremar las cautelas para evitar acusaciones indebidas o episodios de estigmatización familiar por asociación genética.11
Caso 1: Hallazgos genéticos accidentales
Protocolo de comunicación de hallazgos genéticos accidentales
Véase Krier, Joel B., Sarah S. Kalia, y Robert C. Green (2016). “Genomic Sequencing in Clinical Practice: Applications, Challenges, and Opportunities”. Dialogues in Clinical Neuroscience 18 (3): 299–312. https://doi.org/10.31887/dcns.2016.18.3/jkrier.
Guía para divulgación de resultados secundarios de la genómica clínica
Cléophat, Dorval, M., El Haffaf, Z. et al. (2021). “Whether, when, how, and how much? General public’s and cancer patients’ views about the disclosure of genomic secondary findings”. BMC Med Genomics 14, 167. https://doi.org/10.1186/s12920-021-01016-8.
Caso 2: Epigenómica y modulación de la expresión génica
Aportaciones de la Epigenómica para comprender la modulación de la actividad génica
Introducción y antecedentes
Descripción de la epigenómica, su objeto de estudio y la relevancia de entender cómo las modificaciones epigenéticas afectan la actividad de los genes sin cambiar la secuencia de ADN.
Descubrimientos clave en el campo de la epigenómica hasta la fecha.
Conceptos clave: metilación del ADN, modificación de histonas y ARN no codificante.
Objetivos del estudio
Explorar una enfermedad específica asociada a cambios epigenéticos.
Estudiar los efectos ambientales en el epigenoma y casos de referencia.
Especificidad metodológica
Selección de muestras, técnicas de secuenciación utilizadas, y métodos de análisis de datos.
Cómo identificar patrones específicos de modificación epigenética y su relación con la actividad de los genes.
Discusión
Cómo interpretar los hallazgos en este campo, su relación con investigaciones previas e implicaciones.
Conclusiones acerca de posibles mecanismos subyacentes y sus repercusiones para la biología y la medicina.
Análisis heurístico y prospectiva de investigación en el campo de la epigenómica.
Handy, Diane E., Rita Castro, y Joseph Loscalzo (2011). “Epigenetic Modifications: Basic Mechanisms and Role in Cardiovascular Disease”. Circulation 123 (19): 2145–56. https://doi.org/10.1161/circulationaha.110.956839.
Bleker, Laura S., Susanne R. de Rooij, Rebecca C. Painter, Anita C. J. Ravelli, y Tessa J. Roseboom (2021). “Cohort Profile: The Dutch Famine Birth Cohort (DFBC)— a Prospective Birth Cohort Study in the Netherlands”. BMJ Open 11 (3): e042078. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2020-042078.
Eichenauer, Heike, y Ulrike Ehlert. 2023. “The Association between Prenatal Famine, DNA Methylation and Mental Disorders: A Systematic Review and Meta-Analysis”. Clinical Epigenetics 15 (1). https://doi.org/10.1186/s13148-023-01557-y.
Brannigan, Ross, Antti Tanskanen, Matti O. Huttunen, Mary Cannon, Finbarr P. Leacy, y Mary C. Clarke (2020). “The Role of Prenatal Stress as a Pathway to Personality Disorder: Longitudinal Birth Cohort Study”. The British Journal of Psychiatry: The Journal of Mental Science 216 (2): 85–89. https://doi.org/10.1192/bjp.2019.190.
Hanly, David J., Manel Esteller, y María Berdasco. 2018. “Interplay between Long Non-Coding RNAs and Epigenetic Machinery: Emerging Targets in Cancer?” Philosophical Transactions of the Royal Society of London. Series B, Biological Sciences 373 (1748): 20170074. https://doi.org/10.1098/rstb.2017.0074.
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Peral-Sanchez, Irene, Batoul Hojeij, Diego A. Ojeda, Régine P. M. Steegers-Theunissen, y Sandrine Willaime-Morawek (2021). “Epigenetics in the Uterine Environment: How Maternal Diet and ART May Influence the Epigenome in the Offspring with Long-Term Health Consequences”. Genes 13 (1): 31. https://doi.org/10.3390/genes13010031.
1. Kim, Il-Jin (ed., 2017). Cancer genetics and genomics for personalized medicine. Londres, Inglaterra: Taylor & Francis. Pp: 4, 62, 84.
2. Green, Robert C., et al. (2015). "Genomic Sequencing in Clinical Practice: Applications, Challenges, and Opportunities." Dialogues in Clinical Neuroscience 17.3: 267-278. https://doi.org/10.31887/dcns.2016.18.3/jkrier
3. Krier, Joel B., y Robert C. Green (2013). “Management of Incidental Findings in Clinical Genomic Sequencing”. Et al [Current Protocols in Human Genetics] 77 (1). https://doi.org/10.1002/0471142905.hg0923s77.
4. Christenhusz, Gabrielle M. at al. (2013). “To Tell or Not to Tell? A Systematic Review of Ethical Reflections on Incidental Findings Arising in Genetics Contexts”. European Journal of Human Genetics: EJHG 21 (3): 248–55. https://doi.org/10.1038/ejhg.2012.130.
5. Abrams, Kerry, Brandon L. Garrett (2015). "DNA and Distrust." Notre Dame Law Review 91.2: 757-813. https://scholarship.law.nd.edu/ndlr/vol91/iss2/6.
6. Murphy, Erin (2006). "The New Forensics: Criminal Justice, False Certainty, and the Second Generation of Scientific Evidence". California Law Review, 95, 721-797. https://ssrn.com/abstract=896128
7. Joly, Yann et al. (2014). “Life Insurance: Genomic Stratification and Risk Classification”. European Journal of Human Genetics: EJHG 22 (5): 575–79. https://doi.org/10.1038/ejhg.2013.228.
8. Cléophat, Jude Emmanuel et al. (2021). “Whether, When, How, and How Much? General Public’s and Cancer Patients’ Views about the Disclosure of Genomic Secondary Findings”. BMC Medical Genomics 14 (1). https://doi.org/10.1186/s12920-021-01016-8.
9. Nicolás, P., Miguel Moreno y Sergio Romeo (2012): "Marco legal y ético", Cap. 3 de la obra Juan. C. Gigudosa, Pablo Lapunzina (coords.) Consenso para la implementación de los Arrays [CGH y SNP-arrays] en la Genética Clínica. Madrid, Instituto Roche, págs. 77-99. https://doi.org/10.5281/zenodo.2566907.
10. Bustamante-Aragonés, Ana et al. (2016). “Guía de buenas prácticas en diagnóstico genético preimplantacional”. Medicina reproductiva y embriología clínica 3 (2): 104–11. https://doi.org/10.1016/j.medre.2016.05.002.
11. Ram, Natalie et al. (2018). “Genealogy Databases and the Future of Criminal Investigation”. Science (New York, N.Y.) 360 (6393): 1078–79. https://doi.org/10.1126/science.aau1083.
4. Terapias génicas y manipulación de la línea germinal humana
Desde antes de los primeros ensayos con protocolos de terapia génica (TG) en los años noventa, era obvio el potencial de la ingeniería genética para revolucionar el tratamiento de muchas enfermedades cuya base genética era bien conocida. El abordaje de terapia génica puede utilizarse para neutralizar o corregir defectos genéticos que causan enfermedades hereditarias (finalidad terapéutica) o para introducir nuevos genes que puedan proteger contra enfermedades adquiridas (finalidad preventiva y de mejora).1,
2,
3
La TG en células somáticas está presente en una amplia variedad de ensayos clínicos. Por definición, las células somáticas contribuyen a la estructura y funcionalidad de los diversos tejidos en un organismo, sin que los efectos de los cambios realizados en este tipo de células puedan ser heredados por las generaciones futuras. Aunque en la última década se han constatado progresos considerables en los intentos de aplicación clínica de la terapia génica para tratar múltiples enfermedades monogénicas desde su raíz causal, lo cierto es que pocos ensayos clínicos en este campo han pasado las fases iniciales, por lo que el repertorio de tratamientos seguros derivados de esta tecnología continúa siendo muy limitado.4,
5
Los enfoques técnicos existentes para la terapia génica se basan en los resultados de una amplia investigación de laboratorio sobre células individuales y en organismos no humanos, estableciendo los medios para añadir, eliminar, silenciar o modificar genes en células u organismos vivos. Es obvio que las perspectivas de futuras aplicaciones de la TG se han visto muy favorecidas por las mejoras en los métodos de edición del genoma, en particular el desarrollo de herramientas de edición basadas en nucleasas.6
Un obstáculo importante ha sido conseguir la entrega segura y en la región precisa del material genético, en las células específicas objetivo del ensayo. Los vectores virales usualmente utilizados para el transporte de genes al tejido diana pueden desencadenar respuestas inmunológicas adversas.
Así ocurrió en 1999, cuando el estadounidense Jesse Gelsinger, de 18 años y enfermo de déficit de ornitina transcarbamilasa, participó en un ensayo clínico liderado por el Dr. James M. Wilson. Jesse Gelsinger falleció cuatro días después por fallo multiorgánico, causado por una violenta respuesta inmunitaria al vector derivado de adenovirus utilizado en el tratamiento.7,
8
Otros problemas derivan de la integración del gen terapéutico en el genoma del huésped. La inserción en una ubicación no deseada podría interrumpir la acción de otros genes esenciales o activar genes reguladores o promotores del desarrollo de cáncer. A esto hay que añadir la dificultad para conseguir que el gen terapéutico se exprese al nivel correcto y durante el tiempo necesario, sin causar efectos no deseados. Y los problemas asociados con la variabilidad genética entre pacientes, lo que complica la regularidad del efecto potencial entre pacientes con ligeras diferencias en regiones clave de su genoma.
Pese a estas dificultades, se están dando avances que, bajo ciertas circunstancias, explican la aprobación de algunos tratamientos recientes de TG contra alguna forma de ceguera heredada, hemofilia y casos de atrofia muscular espinal; también contra algunos tipos de inmunodeficiencia combinada grave. Menos probable es el desarrollo de tratamientos efectivos contra enfermedades multigénicas como el cáncer, la diabetes, la enfermedad cardiovascular (la aterosclerosis, en particular).9,
10
Pero se están ensayando estrategias prometedoras para introducir, con distintos tipos de vectores virales, genes inductores de muerte celular programada (apoptosis), inhibición del crecimiento tumoral, estimulación del sistema inmunitario o sensibilización a tratamientos convencionales (quimioterapia o radioterapia) en las células cancerosas del paciente. El objetivo puede variar, ya sea aumentando la supervivencia de los pacientes o logrando la eliminación y control total del tumor.11,
12,
13,
14,
15,
16,
17
La aplicación más controvertida de la terapia génica es la dirigida a la edición de la línea germinal, es decir, la que tiene como objetivo la modificación del ADN de las células reproductoras (y el riesgo asociado de transmitir la modificación a la descendencia). La alta probabilidad de consecuencias no deseadas, con las tecnologías disponibles, y el recurso a estas técnicas en contextos no terapéuticos, suscita preocupación por las cuestiones éticas que conlleva la perspectiva de posibilitar programas de elección de características sin relevancia médica en la descendencia, con técnicas de alto riesgo a las que no pueden dar su consentimiento quienes sufrirían las consecuencias. Este horizonte de posibilidades no es considerado compatible con la dignidad humana en la mayor parte de los países con capacidad para desarrollar investigación biomédica avanzada. Pero es obvio que para algunas enfermedades genéticas, y bajo criterios preventivos de salud pública en contextos muy específicos, podría ser un abordaje eficaz.18,
19,
20
Los programas que incluyen diseños de terapia génica en línea germinal no pueden eludir los antecedentes del debate social sobre la eugenesia y el tipo de ingeniería social que los movimientos eugenésicos lograron introducir en la agenda política de muchos países desarrollados, en la primera mitad del siglo XX. Si con tecnologías verdaderamente rudimentarias se llegó a normalizar el deseo de mejorar la descendencia en rasgos como la inteligencia o la capacidad atlética, cabe imaginar un horizonte de igual o mayor complejidad con tecnologías mucho más precisas y sobre un trasfondo de conocimiento más extenso sobre la relación entre perfiles genéticos y rasgos fenotípicos interesantes bajo múltiples criterios no estrictamente terapéuticos. En Europa y Estados Unidos son múltiples los obstáculos (prohibición, en la práctica) para investigar con programas de terapia génica en la línea germinal. Pero es obvio que los marcos reguladores deben ser revisados y actualizados a medida que evoluciona la tecnología, puesto que para ciertos casos el umbral de seguridad y beneficio asociado no parece muy lejano.21,
22
Caso 1: TG germinal e intereses de las generaciones futuras
¿Quién representa los intereses de las generaciones futuras en los ensayos con terapia génica germinal?
Introducción y antecedentes
Objetivos de los ensayos actuales con TG en línea germinal.
Potencial y limitaciones actuales de la técnica.
Estimación del riesgo de mutaciones no deseadas y consecuencias.
La mejora asociada con el uso de nuevas herramientas de edición genética como CRISPR-Cas9.
Riesgo Desproporcionado
¿Hay elementos para deducir que la TG en línea germinal ha superado su etapa experimental?
¿Ha quedado demostrado su potencial, especificidad y validez en modelos animales?
¿Es aceptable el riesgo asociado para su aplicación en humanos?
¿Qué garantías y opciones existen para evitar las mutaciones fuera del objetivo, y sus efectos o cambios genéticos perjudiciales en el contexto del genoma humano completo?
Representación de Generaciones Futuras
Modificar la línea germinal plantea supone abrir una línea de actuaciones y decisiones que afectarán a generaciones que aún no han nacido y, por lo tanto, no pueden dar su consentimiento ni expresar sus preferencias. ¿Cómo representamos adecuadamente los intereses de estos individuos futuros en el debate actual?
¿Existe una probabilidad verosímil de que un riesgo adverso derivado de TG pueda persistir en la población durante generaciones? ¿Qué herramientas comparativas utilizar?
Conclusión
Consideración reflexiva de beneficios y riesgos asociados.
¿Qué elementos debería incluir un marco ético adecuado?
¿Qué esquema de participación de actores concernidos sería deseable?
Referencias
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Moreno Muñoz, M. (2021): “Perspectiva crítica sobre la aplicación en humanos de sistemas CRISPR/Cas de edición genética”. Cap. 2, en F. Lara y J. Savulescu (eds.), MÁS (QUE) HUMANOS: Biotecnología, inteligencia artificial y ética de la mejora. Madrid, Tecnos, págs. 43-61.
¿Quién representa los intereses de los enfermos o asintomáticos actuales?
→ Claude.ai 4.5 Sonnet (7/11/2024):
Tras una revisión exhaustiva, actualmente no hay tratamientos de terapia génica aprobados para la fibrosis quística (FQ). A pesar de ser una de las primeras enfermedades consideradas para terapia génica, los ensayos clínicos no han logrado aún la eficacia necesaria para su aprobación.
Los principales desafíos incluyen:
La complejidad de la entrega del gen CFTR funcional
Las barreras naturales del epitelio pulmonar
La necesidad de expresión génica sostenida
La respuesta inmune a vectores virales
Referencias:
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Caso 2: Un enfoque de TG dual para restaurar visión y audición
Terapia génica dual para restaurar visión y audición
Investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard han dado un paso decisivo en el desarrollo de una terapia genética para personas con síndrome de Usher tipo 1F, una enfermedad rara que causa sordera y ceguera progresiva.
El equipo ha logrado administrar una versión corregida del gen defectuoso que causa el síndrome de Usher (PCDH15), restaurando la audición en modelos de ratón y constatando el potencial en organoides de retina y primates no humanos para mejorar la visión. Es ya la segunda terapia génica experimental para el síndrome de Usher desarrollada por el laboratorio de David Corey, profesor Bertarelli de Ciencias Médicas Traslacionales en el Instituto Blavatnik de la HMS. Investigaciones anteriores demostraron que una estrategia diferente de TG podía restablecer la audición en ratones.
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13. Sui, Hongshu et al. (2022). “Gene therapy for cystic fibrosis: Challenges and prospects”. Frontiers in pharmacology 13. https://doi.org/10.3389/fphar.2022.1015926.
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18. Harsij, Zohreh, Zahra Ghafoorzadeh, y Elahe Goharian (2024). “The CRISPR Revolution: Unraveling the Mysteries of Life’s Genetic Code”. Gene 892 (147870): 147870. https://doi.org/10.1016/j.gene.2023.147870.
19. Ma, Hong et al. (2017). “Correction of a Pathogenic Gene Mutation in Human Embryos”. Nature 548 (7668): 413–19. https://doi.org/10.1038/nature23305.
20. Gyngell, Christopher, Thomas Douglas, y Julian Savulescu (2017). “The Ethics of Germline Gene Editing”. Journal of Applied Philosophy 34 (4): 498–513. https://doi.org/10.1111/japp.12249.
21. National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. (2017). Human genome editing: Science, ethics, and governance. Washington, DC: The National Academies Press. Pp. 111-162.
22. Greely, Henry T. (2019). “Human Germline Genome Editing: An Assessment”. The CRISPR Journal 2 (5): 253–65. https://doi.org/10.1089/crispr.2019.0038.
4.1. La clonación reproductiva: riesgos y marco regulador
La clonación reproductiva es un procedimiento técnico dirigido a conseguir la reproducción asexual de un individuo mediante transferencia nuclear de células somáticas (es decir, introduciendo en un óvulo enucleado el núcleo de una célula somática, con su dotación genética completa, obtenida del individuo que se quiere clonar). El óvulo así modificado se activa eléctrica o químicamente para que se divida y pueda ser implantado en el útero de una madre sustituta, donde se desarrolla hasta el nacimiento. Fue el método utilizado por Ian Wilmut para crear la oveja Dolly en 1996, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta.1
No obstante, conviene disponer de cierta perspectiva sobre el recurso a la clonación como técnica de laboratorio. El procedimiento tiene muchas más aplicaciones en investigación que las asociadas con la noción popular de replicar organismos completos. En un contexto de laboratorio, quienes se dedican a la investigación asocian la clonación con el proceso de copiar (o clonar) moléculas individuales, células o fragmentos de ADN, con numerosas aplicaciones de gran potencial en investigación biomédica. Por ejemplo:
Clonación molecular, para crear copias exactas de segmentos de ADN. Cuando interesa estudiar el efecto de un gen específico, se insertaría ese fragmento de ADN en una molécula portadora (vector), y esta se introduciría en una bacteria. Al reproducirse la bacteria, también lo hace el gen correspondiente al fragmento de ADN insertado, creando múltiples copias (lo que facilita la observación del efecto asociado).
Producción de proteínas: Una vez clonado el gen de interés, las células bacterianas (en otros casos, células de levadura; o de mamífero) pueden ser cultivadas o tratadas para producir la proteína que ese gen codifica. Mediante esta técnica se producen muchas proteínas esenciales en medicina hoy, como la insulina.
Investigación genética: La clonación de genes específicos permite procesos ulteriores de manipulación para entender mejor su función, por ejemplo alterando algunos nucleótidos del gen para comprobar cómo afecta la modificación a la función de una proteína o al desarrollo de un ratón u otro organismo modelo.
Terapia génica: En contexto traslacional (es decir, para el desarrollo de tratamientos de eventual aplicación clínica), puede resultar útil clonar una versión funcional de un gen defectuoso, introducirlo en un cultivo celular e intentar diversos tipos de modificaciones de carácter experimental, orientadas a tratar o curar una enfermedad genética para la que no existen opciones terapéuticas. Aunque la técnica tiene un enorme potencial, continúa en fases experimentales para muchas enfermedades. Y se enfrenta al obstáculo que supone el contexto de expresión del gen en un organismo completo, diferente del utilizado en laboratorio.
Investigación con células troncales: Mediante clonación se pueden obtener líneas de células troncales genéticamente idénticas al individuo objeto del tratamiento. Por diversos procedimientos y controlando la expresión de unos pocos genes pueden ser inducidas a diferenciarse en diferentes tipos de tejidos, lo que abre la posibilidad a múltiples aplicaciones en trasplantes y medicina regenerativa.
Conservación de especies: Consiste en utilizar la clonación reproductiva como último recurso para conservar especies en peligro de extinción, o a partir de muestras de individuos de una especie ya desaparecida, insertando el óvulo con el núcleo de la especie a clonar en una hembra de otra especie evolutivamente cercana. De ser una técnica eficiente, podría utilizarse para incrementar la diversidad genética de poblaciones pequeñas.
Estas aplicaciones bastan para entender que la clonación es una herramienta valiosa en biotecnología y en investigación biomédica, ya que permite manipular y estudiar genes y proteínas a un nivel detallado, propiciando importantes avances en biología fundamental y en biología del desarrollo.2
La clonación terapéutica o de investigación interrumpe el desarrollo del embrión más allá de la fase en la que puede observarse el efecto biológico buscado. Una de sus aplicaciones es la obtención de células pluripotentes, o en diversos estados de diferenciación.3,
4
Caso 1: Cuasi-embriones obtenidos mediante reprogramación celular
Reprogramación de células de la piel para formar cuasi-embriones humanos
Ain, N., Haider, F. U., Fatima, M., Habiba, N., Zhou, Y., & Ming, R. (2022). Genetic Determinants of Biomass in C4 Crops: Molecular and Agronomic Approaches to Increase Biomass for Biofuels. Frontiers In Plant Science, 13. https://doi.org/10.3389/fpls.2022.839588.
Objetivos de la técnica: Se aprovecha el potencial de las células de la piel humana para reprogramarlas de manera que son capaces de autoorganizarse y formar una estructura muy parecida a un embrión humano. El equipo de Jacob Hanna ha logrado recrear un embrión de 14 días; pero su objetivo es más ambicioso: quieren cultivar una estructura viva lo más similar posible a un feto humano, con extremidades y órganos desarrollados, como base para la obtención de células aptas para trasplantes personalizados (p. ej., se podría generar un feto con células y biomaterial de repuesto para una persona con leucemia).
Límites del procedimiento: El equipo de Hanna ha logrado cultivar en el laboratorio —sin necesitar espermatozoides, óvulos ni útero— estructuras vivas parecidas a un embrión humano de 14 días. Pero en ratones pueden alcanzar hasta el día 13 de desarrollo (1,3 centímetros), siendo una especie con un periodo de gestación de 20 días. Esto equivale al tamaño de un feto humano en el día 70 o 75 (y en la especie humana todos los órganos ya están formados a partir del día 60). Aunque disponen de un sistema con incubadoras especiales, en las que el modelo de embrión se alimenta por difusión —con nutrientes están en el medio—, no deja de ser un sistema artificial: cuando la estructura aumenta mucho de tamaño, los tejidos más profundos no reciben nutrientes (y se alcanza el límite de viabilidad).
Implicaciones éticas de la denominación elegida: Hanna cuestiona que un modelo de embrión (o embrión artificial) sea considerado sinónimo de embrión. Señala que las diferencias biológicas entre ambos son importantes, por más que en la valoración ética se tengan en cuenta los escenarios extremos donde poner a prueba las intuiciones morales. Sostiene que también las células madre son una forma de vida, y países como España permiten trabajar con blastocistos (la etapa a los cinco o seis días tras la fecundación), que con también embriones. Más que debatir si es procedente o no el término embrión en tales casos, sugiere que lo importante es constatar si hay cognición y estructuras capaces de generar un sentimiento de dolor (lo cual en la especie humana no ocurre hasta la mitad del embarazo).
“Hay que pagar un precio ético, por supuesto”: Hanna reconoce que desarrollan una investigación incómoda para un sector importante de la opinión pública. Al mismo tiempo, asume como deber de quienes investigan en este campo explicar a la gente por qué llevan a cabo este tipo de proyectos. En particular, enfatiza que se ignoran todavía muchísimas cosas del desarrollo humano, incluyendo aspectos tan básicos como adónde van las células que forman las estructuras embrionarias. Aclara que no se trata de llevar a término un embarazo humano completo en el laboratorio, puesto que la suya no es una alternativa técnica al embarazo. Pero avanzar en el conocimiento de los genes que son importantes para formar el hígado que permite salvar la vida de un paciente es un proceso complejo y costoso, también en términos éticos. No obstante, cuesta imaginar un campo de investigación libre de implicaciones éticas (IA, investigación en virología, física nuclear, etc.).
Conclusión: hacia una impresora 3D natural: Hanna considera interesante imitar el embrión “porque es como una impresora 3D”: fabrica órganos. Aprovechan que las células madre se autoorganizan, y han descubierto las condiciones que permiten que el proceso se inicie. Basta asegurar que no se adhieran, no se asfixien y no se mueran de hambre, para desencadenar un efecto dominó que hacen ellas solas. «Puede que nunca seamos capaces de recapitular esta complejidad, pero hemos tenido suerte y hemos descubierto que esto ocurre y cómo desencadenarlo. Quizá algunas de las células resultantes puedan ser útiles para trasplantes».
Debate
Analizados los factores sociales y culturales que el investigador tiene en cuenta para avalar social y éticamente su investigación, ¿son suficientes y pertinentes en relación con los objetivos?
¿Qué implicaciones éticas tienen las afirmaciones siguientes?
“Si soy un paciente de leucemia, es muy difícil encontrar un donante. Con esta tecnología obtienes las células de la piel del paciente, las reprogramas para que sean células madre pluripotentes inducidas y puedes cultivarlas el mínimo número de días, que es 35 o 40, para obtener células del hígado. Si quieres óvulos, es más bien 60 o 70 días. Puedes coger esas células y salvar la vida de esa persona. La pregunta no es si esto es ético o no es ético, la cuestión es vivir o no vivir.”
“Pensemos ahora en una mujer que ha recibido quimioterapia por un cáncer, ya está curada, pero ya no tiene óvulos. ¿Tiene derecho a dar sus células de la piel, reprogramarlas, llegar al día 60, obtener un ovario temprano, cultivarlo 30 días más y tener óvulos?”
“Para hacer ovarios o células sanguíneas en el hígado, no necesitas los lóbulos frontales del cerebro, ni siquiera el corazón. Basta con un racimo de órganos. Entonces hay gente, como el periodista Antonio Regalado, que dice que hacemos gente sin cabeza. No podemos dejarnos llevar por miedos extravagantes estilo Frankenstein. No tiene sentido, somos una sociedad moderna.”
“Son células, un racimo de órganos. Soy una persona muy existencialista, me encanta el humor negro y no filosofo demasiado. Son solo células. Si intentásemos llegar al día 150, quizá me haría preguntas, pero si usas estas células madre de desarrollo restringido, no son un ser humano, no son una persona.”
Caso 2: ¿Corregir el síndrome de Down dentro del útero?
Juan Carlos Izpisúa: “Corregiremos el síndrome de Down dentro del útero humano”
¿Por qué el investigador y su equipo han elegido estudiar la miocardiopatía hipertrófica como base para el refinamiento de las técnicas de modificación de embriones?
¿Qué les impide dar el paso a la transferencia embrionaria?
¿Por qué es tan importante el uso de fondos federales y ajustarse a sus requerimientos éticos?
Pese a las limitaciones actuales, ¿considera probale que haya problemas durante el desarrollo embrionario o tras el nacmiento?
¿Cómo cabe interpretar el hallazgo inesperado —es decir, el uso del ADN materno para reparar la mutación en lugar del ADN inyectado—? ¿Qué implicaciones tendría, de confirmarse?
¿Por qué los obstáculos económicos o de acceso equitativo no serían un problema insalvable?
¿Cuál es el centro del proyecto de investigación de Izpisúa, tratar el síndrome de Down o abordar la mutación autosómica responsable de la patología cardíaca en atletas jóvenes sanos?
Aclarar que el objetivo principal del proyecto es “corregir solo células progenitoras de órganos afectados”, ¿resta interés o lo hace interesante por alguna razón de peso?
El investigador se muestra contrario a la mejora, pero parece aceptar con entusiasmo la investigación para prevenir el envejecimiento. ¿Supone esto alguna contradicción?
1. Wilmut, I., A. E. Schnieke, J. McWhir, A. J. Kind, y K. H. Campbell (1997). “Viable Offspring Derived from Fetal and Adult Mammalian Cells”. Nature 385 (6619): 810–13. https://doi.org/10.1038/385810a0.
2. Green, Michael R., y Joseph Sambrook (2012). Molecular Cloning: A Laboratory Manual. 4a ed. Nueva York, NY, Estados Unidos de América: Cold Spring Harbor Laboratory Press. https://www.cshlpress.com/pdf/sample/2013/MC4/MC4FM.pdf.
3. Wilmut, Ian (2004). “Human Cells from Cloned Embryos in Research and Therapy”. BMJ 328 (7437): 415–16. https://doi.org/10.1136/bmj.328.7437.415.
4. Watanabe, Naomi, Michiko Hirose, Ayumi Hasegawa, Keiji Mochida, Atsuo Ogura, y Kimiko Inoue (2023). “Derivation of Embryonic Stem Cells from Wild-Derived Mouse Strains by Nuclear Transfer Using Peripheral Blood Cells”. Scientific Reports 13 (1). https://doi.org/10.1038/s41598-023-38341-0.
4.2. Un difícil balance entre riesgos y beneficios
Incluso para fines como la preservación de especies en peligro de extinción, la reproducción asistida de personas infértiles o con enfermedades genéticas cuya transmisión a la descendencia se quiere evitar, los procedimientos actuales de clonación conllevan una serie de riesgos y limitaciones (baja eficiencia; pérdida de diversidad genética; efectos desconocidos a largo plazo en la salud de los clones, entre otros) que dificultan la normalización de su empleo con fines reproductivos. No puede excluirse de entrada que, bajo ciertas circunstancias en la casuística de los programas de investigación biomédica, por la alta demanda de órganos para trasplantes o por otras razones, el recurso a la clonación reproductiva pueda pasar el filtro de algún comité de ética de la investigación en los países con un marco regulador menos restrictivo. Pero la clonación reproductiva plantea una serie de cuestiones éticas y jurídicas que han generado un intenso debate a escala mundial.
Desde el punto de vista legal, se han propuesto objeciones basadas en una supuesta violación de la dignidad y los derechos humanos de los clones, involucrados sin su consentimiento en procesos de mercantilización de la vida humana que, en muchos aspectos, resultan ajenos a las intuiciones comunes sobre medios aceptables para materializar el deseo de descendencia.1
Artículo 11
No deben permitirse las prácticas que sean contrarias a la dignidad humana, como la clonación con fines de reproducción de seres humanos. Se invita a los Estados y a las organizaciones internacionales competentes a que cooperen para identificar estas prácticas y a que adopten en el plano nacional o internacional las medidas que corresponda, para asegurarse de que se respetan los principios enunciados en la presente Declaración.
En realidad, muchas de estas objeciones están desplazadas a posibilidades en escenarios extremos, de características distópicas o bajo gobiernos autoritarios. Tales especulaciones no deberían considerarse absurdas e inverosímiles, puesto que en muchos casos la realidad de los abusos posibles con otras tecnologías supera a la ficción; pero sirven de poco para entender los riesgos y ventajas reales de las técnicas de clonación en su fase actual de desarrollo.2,
3
Tampoco resultan verosímiles los supuestos programas de producción en masa de individuos clonados con características favorables para ciertos propósitos corporativos o estatales. Dado que los intentos de mejorar la eficacia de las técnicas de clonación reproductiva en humanos necesitarían el recurso éticamente inaceptable a humanos que podrían ser dañados, no es previsible que la baja eficacia de la técnica (difícilmente supera el 2% de los intentos) facilite su estandarización en el medio plazo.
Esto se debe, en gran medida, al efecto de la reprogramación epigenética aberrante, el factor causal más probable del fracaso del desarrollo de los embriones clonados y de anomalías en la descendencia clonada. Un problema sin solución satisfactoria hasta la fecha, pese el intenso trabajo de varios grupos de investigación ensayando estrategias para evitar —en los protocolos de transferencia nuclear de células somáticas (SCNT)— la reprogramación epigenética anormal mediante la modulación de la metilación del ADN y las modificaciones de histonas; y la sobreexpresión o represión de genes relacionados con diversos estadios del desarrollo de los embriones, entre otros obstáculos.4,
5
Son las consideraciones de seguridad y eficacia técnica, en definitiva, el principal obstáculo para la aceptación ética y legal de la clonación reproductiva en humanos. Los embarazos tras la implantación del óvulo clonado conllevan mayores riesgos de salud que la reproducción natural para las gestantes. La probabilidad de defectos congénitos y alteraciones epigenéticas que acortan la longevidad de los clones es significativamente alta. Y parte del objetivo del programa de clonación queda en cierta medida comprometido por la interacción entorno-genoma durante el desarrollo, lo que induce cambios en los clones con efecto potencial en rasgos psicológicos y conductuales. Si añadimos la consideración económica por el alto coste del procedimiento para que se desarrolle con las mayores garantías posibles, se hace realmente difícil imaginar un contexto verosímil de aceptación, excluidas situaciones muy específicas de la casuística en la investigación biomédica de carácter experimental.6,
7
Por último, es importante considerar hasta qué punto las preocupaciones sobre seguridad y eficacia de la técnica refuerzan o amplifican las objeciones de tipo pragmático, que incluyen cierta desconfianza de las instancias reguladoras para supervisar el seguimiento de las normas y guías de buenas prácticas en la diversidad de contextos, públicos y privados, donde se desarrolla la investigación biomédica. Sobre todo en la delgada línea que separa la finalidad terapéutica de la mejora, y donde se materializan otras preocupaciones sobre la instrumentalización de la vida humana.8,
9,
10,
11,
12,
13,
14,
15,
16
Casos: Mala praxis en la investigación con células trancales y TG en línea germinal
Los aspectos éticos como indicador de calidad en los protocolos de investigación biomédica
El caso coreano: trabajos de Woo Suk Hwang (Universidad Nacional de Seúl, 2004-2005).
El caso chino: trabajos de He Jiankui (Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur, Shenzhen, China, 2018).
Aspectos relevantes
Antecedentes
Aspectos comunes
El problema de la investigación multicéntrica en el ámbito internacional y el doble estándar ético
Justificación de los responsables de equipo investigador
Otros malas prácticas asociadas y déficit de supervisión institucional
Reacción de la comunidad experta y visibilidad mediática
Impacto en la investigación relacionada y acceso a financiación
Impacto en la percepción pública
Referencias
Moreno Muñoz, M. y Feinholz Klip, Dafna (2006): “El tratamiento de los aspectos éticos como indicador de calidad en los protocolos de investigación con células troncales: el caso coreano”. V Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia. http://hdl.handle.net/10481/22923.
Moreno Muñoz, M. (2010): “Terapias avanzadas: tratamiento mediático y predictores de aceptabilidad social”. Perspectivas en la investigación con células troncales. Aspectos científicos, éticos, sociales y legales. Editorial Comares, Granada. https://doi.org/10.5281/zenodo.2580810.
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7. Tian, X., Chikara Kubota, Brian Enright, y Xiangzhong Yang (2003). Reproductive biology and endocrinology: RB&E 1 (1): 98. https://doi.org/10.1186/1477-7827-1-98.
8. Annas G, Andrews L, Isasi R. (2002). Protecting the endangered human: toward an international treaty prohibiting cloning and inheritable alterations. Am J Law Med., 28(2–3):151–78.
9. Jedwab, Abbie, Danya F. Vears, Cheryl Tse, y Christopher Gyngell (2020). “Genetics Experience Impacts Attitudes towards Germline Gene Editing: A Survey of over 1500 Members of the Public”. Journal of Human Genetics 65 (12): 1055–65. https://doi.org/10.1038/s10038-020-0810-2.
10. Juengst, E. T. (1997). “Can Enhancement Be Distinguished from Prevention in Genetic Medicine?” The Journal of Medicine and Philosophy 22 (2): 125–42. https://doi.org/10.1093/jmp/22.2.125.
11. Lei, Ruipeng, and Renzong Qiu (Jan. 4, 2020). Chinese bioethicists: He Jiankui's crime is more than illegal medical practice. https://www.thehastingscenter.org/chinese-bioethicists-he-jiankuis-crime-is-more-than-illegal-medical-practice/.
12. Heyden, M. A. G. van der, T. van de Derks Ven, y T. Opthof (2009). “Fraud and Misconduct in Science: The Stem Cell Seduction: Implications for the Peer-Review Process”. Netherlands Heart Journal: Monthly Journal of the Netherlands Society of Cardiology and the Netherlands Heart Foundation 17 (1): 25–29. https://doi.org/10.1007/bf03086211.
13. Horres, Robert, Hans Dieter Ölschleger, y Christian Steineck (2006). “Cloning in japan: Public opinion, expert counselling, and bioethical reasoning”. En Cross-Cultural Issues in Bioethics, 17–49. BRILL. https://doi.org/10.1163/9789401201155_004.
14. Shepherd, Richard, Julie Barnett, Helen Cooper, Adrian Coyle, Jo Moran-Ellis, Victoria Senior, y Chris Walton (2007). “Towards an Understanding of British Public Attitudes Concerning Human Cloning”. Social Science & Medicine (1982) 65 (2): 377–92. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2007.03.018.
15. May, Joshua (2016). “Emotional Reactions to Human Reproductive Cloning”. Journal of Medical Ethics 42 (1): 26–30. https://doi.org/10.1136/medethics-2015-102738.
16. Sheehan, Mark (2016). “The Role of Emotion in Ethics and Bioethics: Dealing with Repugnance and Disgust”. Journal of Medical Ethics 42 (1): 1–2. https://doi.org/10.1136/medethics-2015-103294.
5. ¿Hacia una nueva eugenesia?
La eugenesia tradicional se refiere a los movimientos e ideologías surgidos en el siglo XIX y principios del XX que abogaban por el perfeccionamiento de la especie humana mediante el control selectivo de la reproducción. Esto incluía medidas coercitivas como la esterilización forzada de personas con discapacidades o enfermedades mentales. Se basaba en una comprensión limitada de la genética mendeliana, que suscitaba especulaciones infundadas sobre las relación entre fenotipo y genotipo, a las que se sumaban prejuicios múltiples sobre pureza racial o capacidad mental.1
Fue el naturalista británico Francis Galton, influenciado por la teoría de la selección natural de Charles Darwin, quien en la década de 1880 propuso un programa dirigido a conseguir que las “razas o estirpes más aptas” tuvieran una mejor oportunidad de prevalecer sobre las menos aptas, aplicando a las estirpes humanas los principios de la cría selectiva ya ensayados en otras especies, con el fin de aumentar la frecuencia de ciertos rasgos deseables (inteligencia, salud y constitución atlética, entre otros) y disminuir la de otros indeseables (enfermedades hereditarias, debilidad mental, predisposición al robo y al comportamiento violento o criminal, entre otros). Más que a resultados de la genética incipiente y las leyes estadísticas de su contemporáneo Gregor Mendel, el meliorismo social de Galton obedecía a una larga serie de prejuicios y especulaciones sobre el influjo de las “razas inferiores” en la sociedad de su tiempo, magistralmente analizados por Daniel J. Kevles en In the name o eugenics.2
La eugenesia contemporánea alude al potencial uso de tecnologías genéticas modernas como CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente espaciadas), TALEN (nucleasas efectoras similares al activador del transcriptor), ZFN (nucleasas con dedos de zinc) o Prime Editing (edición primaria, de calidad o de alta precisión) y otras para modificar embriones humanos e introducir a voluntad rasgos heredables. Se diferencia de la eugenesia tradicional en el nivel de precisión técnica alcanzable (“prime editing”, por ejemplo, permite una gran variedad de cambios en el ADN de manera muy precisa, con menos mutaciones fuera de objetivo al no generar rupturas de doble cadena, como ocurre con CRISPR); y, sobre todo, en su apuesta por intervenciones voluntarias, en un marco no tanto de salud pública como de servicios reprogenéticos libremente accesibles para quienes puedan permitirse su alto coste.3,
4,
5
Caso: Eugenesia comercial de rasgos poligénicos
Servicios lucrativos de selección genética y resurgimiento de las prácticas eugenésicas: la oferta de selección embrionaria de Heliospect Genomics
Antecedentes
En octubre de 2024, una investigación reveló que la empresa estadounidense Heliospect Genomics estaba ofreciendo servicios comerciales para seleccionar embriones basándose en la predicción de inteligencia mediante análisis genético. La empresa, parte del proyecto PolygenX, cobra 46.000€ por analizar 100 embriones utilizando puntuación de riesgo poligénico (PRS), prometiendo a sus clientes la capacidad de seleccionar embriones con un mayor coeficiente intelectual.
Human geneticists apologize for past involvement in eugenics, scientific racism. (2023). [Conjunto de datos]. En AAAS Articles DO Group. https://doi.org/10.1126/science.adg8286
Cursos de bioética en programas de medicina/asesoramiento genético
Cursos avanzados de genética y genómica
Seminarios de política sanitaria y regulación
Ética profesional en biomedicina
Dinámica para arbitrar la discusión
Análisis en grupos pequeños de la validez científica
Roles: diferentes perspectivas de los actores implicados
Cuestión de fondo: Regulación vs. libertad de mercado en servicios genéticos
Ejercicio de desarrollo de propuestas normativas
Mostrar referencias
1. Paul, Diane B., y Hamish G. Spencer (1995). “The Hidden Science of Eugenics”. Nature 374 (6520): 302–4. https://doi.org/10.1038/374302a0.
2. Kevles, Daniel J. (2013). In the name of eugenics: Genetics and the uses of human heredity. Knopf Publishing Group: pp. 11, 19, 41-56; cap. XVII.
3. Tolosa, Amparo (Oct. 22, 2019). "Prime editing: nueva herramienta de edición del genoma". Genotipia. https://genotipia.com/genetica_medica_news/prime-editing-nueva-herramienta-de-edicion-del-genoma/.
4. Lu, Chenyu, Jingyu Kuang, Tong Shao, Sisi Xie, Ming Li, Lingyun Zhu, y Lvyun Zhu (2022). “Prime Editing: An All-Rounder for Genome Editing”. International Journal of Molecular Sciences 23 (17): 9862. https://doi.org/10.3390/ijms23179862.
5. Anzalone, Andrew V. et al. (2019). “Search-and-Replace Genome Editing without Double-Strand Breaks or Donor DNA”. Nature 576 (7785): 149–57. https://doi.org/10.1038/s41586-019-1711-4.
5.1. El lastre de los antecedentes históricos
El nuevo contexto de conocimiento básico y mejoras tecnológicas no evita que, para expertos y legos, la eugenesia contemporánea continúe asociada con aspectos problemáticos y connotaciones socio-políticas de los primeros programas eugenésicos. Entre otros, una comprensión determinista, discriminatoria o coercitiva de lo deseable bajo criterios “eugenésicos” que, incluso en las variantes más sutiles —actuaciones sin supervisión de la autoridad estatal para obtener una descendencia más sana y atlética, como sugería Lee M. Silver —, resultaría difícil de encajar con los principios de justicia y respeto a los derechos humanos.1
Aparte quedan otras cuestiones de difícil encaje en los esquemas actuales de gobernanza, relativos a la acreditación de profesionales e instituciones que prestan tales servicios en mercados transfronterizos y los esquemas de responsabilidad y rendición de cuentas asociados para prevenir el fraude y la mala praxis.2
Las sociedades desarrolladas operan con marcos de referencias normativas y creencias muy diversas sobre el valor intrínseco de la vida humana. Incluso los grupos más cercanos a enfoques instrumentales de la vida humana perciben como inquietante un escenario sin restricciones para la búsqueda de posibilidades de mejora genética a pequeña escala, que
termine reforzando el estigma o la discrimination de quienes no puedan costearse ciertos tratamientos útiles y seguros para tal fin. Los propios objetivos de mejora dependen del contexto de ventajas y oportunidades que induce a interpretarlos como posibilidad o necesidad, modulado a su vez por otros factores educativos y referencias culturales.3
Mientras que el movimiento eugenésico contó con el apoyo de destacados científicos, políticos, médicos, educadores y líderes sociales durante su fase de auge en Europa y Estados Unidos —lo que sin duda contribuyó a la enorme popularidad que alcazaron su ideas entre la población mejor informada de la época—, no puede decirse lo mismo del programa de eugenesia liberal que las nuevas técnicas reproductivas y genéticas podrían ayudar a promover. La existencia de diferencias innatas e inmutables entre los grupos humanos, así como la influencia determinante de los genes sobre el carácter y el comportamiento individual, son aspectos cuestionados hoy por razones fundadas, tanto desde el punto de vista teórico-conceptual como en su dimensión práctica, contraria al núcleo de derechos y libertades recogidos en las constituciones democráticas.4
Incluso los programas verosímiles de mejora de rasgos funcionales y cognitivos en seres humanos que pudieran diseñarse con el objetivo expreso de minimizar el riesgo de coerción o bajo esquemas de incentivos razonables afrontan obstáculos considerables para su aceptación social y legal. El enfoque individual de los programas de mejora deja intacto el problema del contexto de justicia social que permite o dificulta a quienes necesitan apoyo educativo y medidas extraordinarias de refuerzo acceder en igualdad de condiciones a los servicios y técnicas, no necesariamente sofisticadas, que les facilitarían la mejora o equiparación de capacidades al promedio. Un enfoque capacitista acrítico sesga de raíz la interpretación de la diferencia, el valor y la necesidad o elección de tratamientos que requieren individuos y grupos etiquetados como discapacitados.5
La falta de reparos en clasificar a los grupos humanos según criterios arbitrarios que les jerarquizan en función de su valor o aptitud para ciertas tareas, por lo general ligadas a contextos diversos de necesidades productivas, ha servido con frecuencia para legitimar actitudes socialmente aceptadas de discriminación y opresión contra minorías étnicas, religiosas o sociales. No es difícil imaginar escenarios políticos y contextos institucionales en el presente, instigados por la falta de recursos, ideología u otras razones, instrumentalizables con la finalidad de excluir a individuos con ciertos rasgos físicos o psicológicos de programas educativos, sanitarios o sociales valiosos para lograr mejores oportunidades de planificación vital exitosa.6
Era poco probable que el movimiento eugenésico lograra sus objetivos incentivando los emparejamientos “favorables” para mejorar la descendencia, considerando la diversidad de factores genéticos y ambientales, además de las mutaciones por azar en distintos niveles de organización y fases de desarrollo, responsables del fenotipo individual. Lo inquietante de su programa eran las medidas coercitivas que estaban dispuestos a poner en práctica para impedir la reproducción de los individuos considerados menos aptos o inferiores, fuese por rasgos propios o por defectos genéticos, enfermedades o patrones de conducta indeseable en su linaje. La prohibición de matrimonio interracial o entre personas con discapacidad fue aplicada junto con prácticas como la esterilización forzosa y el recurso mediante coerción al aborto o la segregación.17,
4
La versión más extrema del movimiento eugenésico fue la promovida por el régimen nazi en Alemania, cuya política de higiene racial para restaurar la “pureza aria” incluyó un programa de eliminación física sistemática de millones de personas consideradas “indeseables” (judíos, gitanos, eslavos, homosexuales, comunistas o discapacitados en diverso grado). Entre otras medidas, quedó prohibido el matrimonio y las relaciones sexuales entre alemanes y no arios; se autorizó la eutanasia forzosa de personas con discapacidad mental o física; y en los campos de concentración donde se exterminaron a millones de personas de estos colectivos se practicaron experimentos médicos aberrantes y se esclavizó en trabajos inhumanos a millones de personas de toda Europa.7,
8
Los horrores del régimen nazi llevaron a la condena mundial del movimiento eugenésico tradicional, inevitablemente asociado con el racismo, el totalitarismo y el genocidio. Pero algunas de sus ideas reaparecen de modo más sutil a rebufo de nuevos avances científicos y tecnológicos, especialmente algunos en el campo de la genética y la biotecnología que hacen plausibles intervenciones en el genoma humano con finalidad preventiva o de mejora funcional y cognitiva:
El diagnóstico genético preimplantacional (DGP), por ejemplo, permite seleccionar embriones en función de su información genética y otras características.
La investigación con protocolos de terapia génica suscita expectativas verosímiles de lograr métodos seguros para introducir genes en las células y corregir o modificar su función.
Los distintos métodos de edición génica se aplican con relativo éxito en organismos modelo para cortar e insertar secuencias de ADN, sorteando muchos de los obstáculos técnicos.
Las intervenciones biotecnológicas (neuromoduladores, p. ej.) se pueden combinar con nuevas opciones de mejora cognitiva y funcional de distinta naturaleza (nano-info-cognitivas), incluyendo implantes o técnicas no invasivas de estimulación cerebral.
Numerosas aplicaciones de la inteligencia artificial y la robótica asistencial se orientan a mejorar capacidades, potenciar la alfabetización múltiple, la capacidad de razonamiento y detección de patrones; y a asistir en tareas y procesos que pueden retrasar el deterioro cognitivo.3,
6
Este horizonte de posibilidades sin precedentes para potenciar las capacidades mentales o físicas de las personas exige nuevos criterios de cautela, para evitar la generación de expectativas desproporcionadas o las variantes pseudocientíficas de aplicaciones no mejores que el placebo. Pese a los excesos de los eugenistas y la falta de base científica de sus ideas centrales, hasta la década de 1970 la eugenesia no fue eliminada de los instrumentos legales de la mayoría de los países que la habían practicado. Algunos países han mantenido leyes de esterilización obligatoria, bajo supuestos cuestionables, hasta fechas no muy lejanas. Y, en China, la política de planificación familiar “de hijo único” aplicada desde 1979 ha tenido implicaciones eugenésicas en la práctica, incrementando el aborto selectivo por sexo y al abandono de las hijas, con incidencia constatable en la alteración de la proporción de sexos en la población.18,
9
Además de los cientos de miles de personas esterilizadas contra su voluntad en casi todos los países civilizados que aplicaron políticas eugenésicas durante varias décadas del siglo pasado (Suecia, por ejemplo, mantuvo leyes de esterilización entre 1934 y 1976, con el resultado de más de 60.000 suecos esterilizados durante esos años, según un informe gubernamental de 1997; unos 60.000 estadounidenses fueron esterilizados bajo diversas leyes en 27 estados; 40,000 en Noruega; y 6,000 en Dinamarca), las ideas eugenésicas suponen un lastre cultural más duradero de lo deseable, incluso en los círculos académicos.10,
11,
12,
13,
14,
15
Estos antecedentes ponen de manifiesto la importancia de conocer los aspectos éticos, sociales y legales asociados con la investigación genética. En particular, el riesgo de que ideas biológicas erróneas o distorsionadas sean instrumentalizadas en el debate social para justificar viejas políticas de estratificación o discriminación social en función de rasgos fenotípicos como el cociente intelectual o supuestas disposiciones conductuales. Y el marco de obligaciones y garantías que los actores estatales y privados deben respetar en el desarrollo de las biotecnologías y sus aplicaciones.16
Caso: El auge de la literatura eugenista
The Bell Curve (1996) como retrato sombrío de la sociedad estadounidense
¿Académicos destacados y eugenistas en los noventa?
«Medido por la atención de los medios y la controversia que ha atraído, The Bell Curve de Richard Herrnstein y Charles Murray, fue el evento editorial de la década.
El libro presenta una visión inquietante y muy pesimista de las tendencias de la sociedad estadounidense. Estados Unidos, según los autores, se está convirtiendo rápidamente en una sociedad de castas estratificada por el cociente intelectual, con una clase baja atrapada en la base, una élite firmemente arraigada en la cima y sólo un margen limitado para que las políticas públicas impulsen a los desfavorecidos. Pero la mayor parte de la atención y la controversia que giraron en torno al libro no se centraron en su amplia visión de lo que está sucediendo en la sociedad estadounidense, sino en la aplicación por parte de los autores de sus teorías sobre el cociente intelectual a la cuestión de la raza.»
Savulescu, Julian, y Nick Bostrom, eds. (2009). Human Enhancement. Londres, Inglaterra: Oxford University Press. Ch. 4, 10, 14.
Kevles, Daniel J., y Leroy Hood, eds. (1993). The code of codes: Scientific and social issues in the human genome project. Londres, Inglaterra: Harvard University Press. Ch. 8, 13 y 14.
Graves, Joseph L. (2003). The emperor’s new clothes: Biological theories of race at the millennium. Nuevo Brunswick, NJ, Estados Unidos de América: Rutgers University Press.
1. Silver, Lee M. (2000). “Reprogenetics: Third Millennium Speculation: The Consequences for Humanity When Reproductive Biology and Genetics Are Combined”. EMBO Reports 1 (5): 375–78. https://doi.org/10.1093/embo-reports/kvd096.
2. Couture, V., R. Drouin, S-L Tan, J-M Moutquin, y C. Bouffard (2015). “Cross‐border Reprogenetic Services”. Clinical Genetics 87 (1): 1–10. https://doi.org/10.1111/cge.12418.
3. Moreno Muñoz, M. (2009): "Eugenesia liberal y mejora de capacidades humanas mediante tecnologías convergentes", en L. Sagols (coord.) Horizontes bioéticos de la tecnociencia y la eugenesia. México, UNAM/Fontamara: pp 53-90. https://doi.org/10.5281/zenodo.2567400.
4. Moreno Muñoz, M. (1995): "La determinación genética del comportamiento humano. Una revisión crítica desde la Filosofía y la Genética Molecular". Gazeta de Antropología, nº 11: 46-58. https://doi.org/10.5281/zenodo.2567131.
5. Moreno Muñoz, M. (2017): Scale matters in cognitive bio-enhancement programs. Workshop: "Ethics, Disease, and the Future of Health". Universidad de Granada, 14 de marzo de 2017. https://doi.org/10.5281/zenodo.2538300.
6. Moreno Muñoz, M. (2016): "Opciones de mejora cognitiva no convencional como respuesta al desempleo estructural en el contexto tecnológico de la cuarta revolución industrial". Gazeta de Antropología, nº 32/2: 1-13. https://doi.org/10.5281/zenodo.2561271.
7. Micklos, David, y Elof Carlson (2000). “Engineering American Society: The Lesson of Eugenics”. Nature Reviews. Genetics 1 (2): 153–58. https://doi.org/10.1038/35038589.
8. George L. Mosse (1978). Toward the Final Solution: A History of European Racism. Howard Fertig: p. 219.
9. Zamora López, Francisco, y Cristina Rodríguez Veiga (2020). “Del hijo único al segundo hijo: políticas demográficas en China y sus consecuencias sobre la población”. Reis. https://doi.org/10.5477/cis/reis.172.141.
10. Bates, Stephen (1999). “Sweden pays for grim past”. The Guardian, 6.03.1999. https://www.theguardian.com/world/1999/mar/06/stephenbates.
11. Hyatt S. (1998). A shared history of shame: Sweden's four-decade policy of forced sterilization and the eugenics movement in the United States. Indiana Int Comp Law Rev. 8(2):475-503. https://mckinneylaw.iu.edu/iiclr/pdf/vol8p475.pdf.
12. Balz, Dan (1997). “Sweden Sterilized Thousands of ‘useless’ Citizens for Decades”. Washington Post, 29.08.1997. https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1997/08/29/sweden-sterilized-thousands-of-useless-citizens-for-decades/3b9abaac-c2a6-4be9-9b77-a147f5dc841b/.
13. Reilly, Philip R. (2015). “Eugenics and Involuntary Sterilization: 1907–2015”. Annual Review of Genomics and Human Genetics 16 (1): 351–68. https://doi.org/10.1146/annurev-genom-090314-024930.
14. Herrnstein, Richard J., y Charles Murray (1996). The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life. Nueva York, NY, Estados Unidos de América: Free Press.
15. Ma, Christine, y Michael Schapira (2017). An Analysis of Richard J. Herrnstein and Charles Murray's The Bell Curve: Intelligence and Class Structure in American Life. Macat Library.
16. Black, Edwin (2004). War against the Weak: Eugenics and America’s Campaign to Create a Master Race. Londres, Inglaterra: Basic Books.
17. Paul, Diane B., y Hamish G. Spencer (1995). “The Hidden Science of Eugenics”. Nature 374 (6520): 302–4. https://doi.org/10.1038/374302a0.
18. Kevles, Daniel J. (2013). In the name of eugenics: Genetics and the uses of human heredity. Knopf Publishing Group: pp. 11, 19, 41-56; cap. XVII.
5.2. El debate sobre los programas de eugenesia liberal
El concepto de eugenesia liberal se asocia con la posibilidad de utilizar tecnologías genéticas de manera voluntaria para mejorar rasgos humanos relevantes (aquellos que influyen en la personalidad, la salud, la inteligencia y el control de impulsos), incluyendo algunos que pueden afectar al medio ambiente y al modo de desenvolverse en sociedad. Bajo este enfoque, existe una obligación de contribuir a mejorar el bienestar de las futuras generaciones mediante el conocimiento adquirido sobre la relación entre genotipo-fenotipo y las tecnologías que pueden facilitar la selección de características genéticas favorables.1,
2
Autores como Jonathan Anomaly y Julian Savulescu, entre otros, enfatizan los elementos de responsabilidad procreativa que subyacen a nuestras decisiones reproductivas, considerando que con cualquier otro criterio no se satisfacen de manera razonable ni el interés genuino de la descendencia ni el modo de alinear las preferencias individuales con el bien común, se cuente o no con los incentivos de los programas estatales educativos o de salud pública para tal fin. Sin coerción estatal ni discriminación, la libertad y la responsabilidad de los padres puede ejercerse de muchas maneras; pero carece de justificación ética hacerlo de manera que, por ignorancia, ideología, creencias religiosas u otras razones, se prive a la descendencia de posibilidades y ventajas (bienes posicionales) que les ayudarían a tener mejores oportunidades de bienestar, salud y planificación vital exitosa.
Conviena aclarar que la responsabilidad procreativa no deriva solo de obligaciones morales en abstracto. Interviene aquí el valor que otros autores en el campo de la teoría económica asocian con los bienes posicionales (es decir, aquellos cuyo valor depende de su escasez y exclusividad relativa: viviendas en barrios con un ambiente saludable donde crecer, matrícula en escuelas de élite, oportunidades tempranas de aprendizaje de idiomas, etc). Su valor radica en que no todos pueden poseerlos o acceder a ellos, más que en sus características inherentes. Pero un acceso desigual explica gran parte de la exclusión económica y social, además de niveles inferiores de bienestar.5
En un contexto de mercado trasnacional con una oferta creciente de tecnologías genéticas y reproductivas no resulta descabellado sugerir que ciertos rasgos o mejoras biomédicas puedan convertirse en bienes posicionales, incluso por encima de los recursos sofisticados que ofrecen a sus élites los entornos más favorecidos de algunos países desarrollados. En dinámicas de mercado globalizadas, quienes puedan costearse mejoras biológicas que den a su descendencia ventajas de partida tendrían más probabilidades de triunfar sobre el resto en ámbitos como la educación, el empleo y el ascenso social.6,
7,
8
Agar, Savulescu, Harris y otros argumentan que intervenciones como la edición genética de embriones para prevenir enfermedades no son esencialmente distintas de otras mejoras biomédicas. De forma casi rutinaria, además, en los procesos de reproducción asistida se seleccionan los embriones mejores, bajo criterios de “viabilidad” no problemáticos en el ámbito profesional, para reducir la tasa de fracasos en el procedimiento. Constatado el número creciente de personas que recurren a este tipo de tratamientos (entre el uno y el cinco por ciento de todos los nacimientos, según países; en gran parte para cribado de aneuploidías, según ESHRE - Tabla 1), cabe considerar bastante bastante extendido (si un promedio del 2,4% se considera escaso para darlo por normalizado), el recurso a la selección de embriones bajo ciertos criterios de calidad, entre los que no cabe descartar su idoneidad no estrictamente terapéutica, por determinadas características genéticas.3,
6,
13
Tabla 1. Número y porcentaje de ciclos con selección de embriones mediante diagnóstico genético preimplantacional (PGD), por países.
País
Número de ciclos de FIV/ICSI
Número de ciclos con PGD
Porcentaje de ciclos con PGD
España
109 275
5242
4.8%
Rusia
94 985
2478
2.6%
Francia
90 434
1039
1.1%
Dinamarca
16 167
126
0.8%
Italia
68 896
1895
2.8%
Promedio
75 951.4
2156
2.42%
Fuente de los datos seleccionados: De Geyter, Ch, C. Calhaz-Jorge, M. S. Kupka, C. Wyns, E. Mocanu, T. Motrenko, G. Scaravelli, et al. 2018. “ART in Europe, 2014: Results Generated from European Registries by ESHRE”. Human Reproduction (Oxford, England) 33 (9): 1588-1589. https://doi.org/10.1093/humrep/dey242.
Incluso si se asume que garantizar el nacimiento de personas sin alteraciones genéticas asociadas a enfermedades graves constituye en sí mismo un factor de equidad, al disminuir el coste de la lotería genética en el conjunto de la sociedad, es obvio que este tipo de programas no impide que se amplíen desigualdades previas y se creen otras nuevas cuando, en la práctica, los grupos con menos recursos no recurren en la misma proporción a tales servicios y afrontan en mayor proporción las consecuencias de la enfermedad y patologías inherentes a la contingencia evolutiva (monogénicas, cromosómicas, multifactoriales).8,
14
Hasta en los países más igualitarios y con estado social desarrollado se parte de contextos condicionados por dinámicas injustas de acceso a los mejores servicios y oportunidades, con dificultades adicionales para quienes resultan perjudicados por daños atribuibles a causas fortuitas, enfermedades sobrevenidas o accidentes. La regulación para evitar nuevas formas de discriminación o desigualdad genética tendría que adoptarse en combinación con otras garantías destinadas a preservar la igualdad de oportunidades en el acceso a bienes y servicios esenciales para el desarrollo humano, como señalan Sparrow, Agar y Murphy. De lo contrario, la carrera por alcanzar los servicios genéticos o de mejora radical más avanzados y exclusivos solo estaría al alcance de una reducida élite, con alta probabilidad tentada de asumir el mayor control social posible. Sería el preludio del escenario distópico de colonos y conquistadores, al que alude Agar en Humanity’s End.8,
9,
14
Escenarios distópicos aparte, es obvio que cuando las tecnologías disponibles, aplicadas de forma segura, proporcionan información relevante para una decisión informada (diagnóstico prenatal o análisis genético de embriones pre-implantatorios, por ejemplo), los padres adquieren responsabilidades éticas hacia su descendencia futura que no tendrían en ausencia de la misma. El criterio de elección informada opera de modo parecido en todas las esferas de la vida privada o pública donde nuestras acciones pueden tener consecuencias dañinas o beneficiosas sobre terceros. Si de un mejor conocimiento de ciertos riesgos se sigue la obligación de no dañar, evitando el recurso imprudente a procedimientos inseguros, el mismo argumento refuerza la obligación de seguir el curso de acción más favorable para la descendencia cuando la pericia técnica ayuda a identificarlo. En esto coinciden Agar, Harris, Anomaly, Savulescu y Buchanan.1,
2,
7,
9,
10,
11
Resulta pertinente en esta discusión la alusión a la noción de bienes primarios naturales que propone Dov Fox (en conexión con la noción de bienes sociales primarios que propone John Rawls en A Theory of Justice, de 1971). Según D. Fox, los bienes primarios naturales incluyen aspectos como la ausencia de discapacidad, la resistencia a las enfermedades, movilidad física y coordinación, percepción visual y auditiva, memoria a corto y largo plazo, razonamiento verbal y espacial, capacidad cognitiva general y ciertas conductas características (reflexividad, control de impulsos, búsqueda de novedad, capacidad de adaptarse a la adversidad, entre otras). Los bienes naturales primarios incorporan un elemento perfeccionista, ya que favorecen vidas compatibles con un rango significativamente amplio de proyectos vitales. Los estados pueden fomentar la autonomía en estos aspectos sin menoscabar el pluralismo, sobre un marco de neutralidad minimalista. Aunque la privación de alguno de estos bienes naturales no hace la autonomía imposible, es obvio que la limitarán, reduciendo o condicionando significativamente las opciones vitales de los individuos.12
Es improbable que el recurso a tecnologías genéticas y reproductivas combinadas se extienda tanto que llegue a suponer un problema en cuanto a pérdida de diversidad en la especie humana. La indicación médica o preventiva sigue siendo la dominante para recurrir al diagnóstico genético preimplantatorio: el PGT-A, que evalúa el número correcto de cromosomas en los embriones para detectar aneuploidías, suponía el 83.7% de los ciclos con PGT en 2018; el PGT-M/SR, que detecta mutaciones o rearreglos específicos asociados a enfermedades genéticas, el 16.3%.16 Se constata un aumento en el recurso al PGT con respecto a 2014 (sobre el total de ciclos FIV + ICSI), explicable no solo por una evolución menos restrictiva del marco regulador en muchos países sino por la reducción de costes de las distintas técnicas de análisis genético, su mayor fiabilidad, y un mayor interés para prevenir las transmisión de enfermedades hereditarias graves o incompatibles con la vida (en parte asociado al incremento de la edad materna y paterna y la probabilidad más alta de alteraciones cromosómicas en gametos y embriones).14,
16
Menos descabellado es suponer que habrá incentivos adicionales para intentar mejoras sin indicación médica, por ejemplo entre grupos favorables a optimizar y mejorar el rendimiento deportivo con todos los medios disponibles. La “tiranía de la normalidad” ha sido desafiada en numerosos ámbitos de actividad humana, no solo en el deporte.15 Y aunque la atención en el corto plazo se centre en cuestiones más pragmáticas sobre seguridad, utilidad, eficacia y cómo incentivar la investigación responsable en este ámbito, será inevitable reflexionar en profundidad sobre lo que significa hacer el bien en el campo de la biología y la medicina reproductivas. En lo posible, intentando consensuar criterios al respecto (y sobre el significado de nociones como “uso apropiado”, “normalidad”, “calidad de vida”, “responsabilidad procreativa” y “discapacidad”, entre otras) antes de que las técnicas de edición genética en la línea germinal avancen hasta lograr niveles aceptables de seguridad, precisión y versatilidad en un amplio rango de aplicaciones con potencial para afectar de modo significativo los intereses de quienes llegan a existir a través de ellas.17
Aunque autores como Dena Davis consideran matices moralmente relevantes en el caso de parejas sordas que eligen descendencia con idéntica limitación sensorial, es improbable que se extiendan criterios que atenten contra la autonomía de la descendencia por respeto a la autonomía efectiva de los progenitores. Es igualmente cuestionable la utilidad de la noción de “futuro abierto” para la descendencia que propone D. Davis, si esto se traduce en decisiones desafortunadas, incompatibles con conocimiento específico —y disponible con antelación suficiente— para elegir el curso de acción más favorable a los intereses genuinos de la descendencia.4,
14,
15
Caso: La noción de 'autonomía reproductiva'
Alcance y límites de la autonomía reproductiva de los padres
Aspectos relevantes:
¿Cuál es el contenido del derecho a controlar la propia procreación?
¿Bajo qué razones o supuestos se le podría negar a una persona ese control?(1)
¿Hasta dónde llega, en una sociedad democrática liberal, el derecho a tomar decisiones de acuerdo con los propios valores, si estos pueden afectar de modo significativo a los planes de vida de la descendencia?(2)
¿Conlleva la autonomía de los padres una obligación positiva del personal médico para ayudarles a materializar su elección reproductiva?
¿Cuándo está justificado limitar las elecciones de los padres que pueden limitar la autonomía futura de la descendencia?
¿Cómo debe interpretarse “el derecho del niño/a a un futuro abierto” hasta que sea capaz de tomar sus propias decisiones?(1, 3, 5)
¿Cambia ese derecho en un contexto de disponibilidad de tecnologías genéticas y reproductivas asequibles, incluyendo la selección de embriones, la selección de sexo o la clonación reproductiva? ¿Sin mediar indicación médica?
¿Entran las expectativas de género en el catálogo de criterios aceptables para determinar la elección?
¿Es aceptable elegir descendencia con limitaciones (sensoriales, p. ej.) de partida, por un criterio de afinidad con los progenitores?(3, 5)
¿En qué sentido queda involucrado aquí el “debate sobre la discapacidad”? ¿Con qué implicaciones?(3, 4)
¿En qué se diferencia la percepción pública europea de la norteamericana o de la japonesa sobre la no regulación de las tecnologías reproductivas?
¿Qué aspectos parecen consensuados en el marco regulador europeo sobre la investigación de embriones, la selección del sexo y las pruebas genéticas?
Referencias:
(1). Dena S. Davis (2010). Genetic Dilemmas: Reproductive Technology, Parental Choices, and Children's Futures. 2nd. Edition: Oxford University Press.
(2). Bredenoord, Annelien (2010). “Genetic Dilemmas and the Right to an Open Future”. The American Journal of Human Genetics 86 (2): 108. https://doi.org/10.1016/j.ajhg.2010.01.004.
(3). Sparrow, Robert (2011). “Liberalism and Eugenics”. Australasian Journal of Philosophy 89 (3): 499–517. https://doi.org/10.1080/00048402.2010.484464. | Vers. 2.
(4). Reindal, S. M. (2000). “Disability, gene therapy and eugenics - a challenge to John Harris”. Journal of medical ethics 26 (2): 89–94. https://doi.org/10.1136/jme.26.2.89.
(5). Murphy, Timothy F. (2014). “In Defense of Prenatal Genetic Interventions”. Bioethics 28 (7): 335–42. https://doi.org/10.1111/j.1467-8519.2012.02009.x.
Mostrar referencias
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2. Savulescu, Julian, y Guy Kahane (2009). “The Moral Obligation to Create Children with the Best Chance of the Best Life”. Bioethics 23 (5): 274–90. https://doi.org/10.1111/j.1467-8519.2008.00687.x.
3. Gyngell, Christopher, y Michael Selgelid (2016). Twenty-first-century eugenics. Editado por Leslie Francis. Oxford University Press. Ch. 6.
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7. Agar, Nicholas (2010). "Liberal eugenics: in defence of human enhancement." Wiley-Blackwell.
8. Sparrow, Robert (2011). “Liberalism and Eugenics”. Australasian Journal of Philosophy 89 (3): 499–517. https://doi.org/10.1080/00048402.2010.484464.
9. Agar, N. (2010): Humanity’s End. Why We Should Reject Radical Enhancement, Cambridge, Massachusetts / London, A Bradford Book, The MIT Press.
10. Buchanan, Allen E., Dan W. Brock, Norman Daniels, y Daniel Wikler (2001). From chance to choice: Genetics and justice. Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press.
11. Harris, John, y Julian Savulescu (2015). “A Debate about Moral Enhancement”. Cambridge Quarterly of Healthcare Ethics: CQ: The International Journal of Healthcare Ethics Committees 24 (1): 8–22. https://doi.org/10.1017/s0963180114000279.
12. Fox, Dov. 2007. “The Illiberality of ‘Liberal Eugenics’”. Ratio 20 (1): 1–25. https://doi.org/10.1111/j.1467-9329.2007.00343.x.
13. De Geyter, Ch, C. Calhaz-Jorge, M. S. Kupka, C. Wyns, E. Mocanu, T. Motrenko, G. Scaravelli, et al. (2018). “ART in Europe, 2014: Results Generated from European Registries by ESHRE”. Human Reproduction (Oxford, England) 33 (9): 1586–1601. https://doi.org/10.1093/humrep/dey242.
14. Murphy, Timothy F. 2014. “In Defense of Prenatal Genetic Interventions”. Bioethics 28 (7): 335–42. https://doi.org/10.1111/j.1467-8519.2012.02009.x.
15. Lara Sánchez, F. y Moreno Muñoz, M. (2020): "Introduction to the monographic selection: Technologies and Scopes of Human Bioenhancement. From Gene Editing to Moral Behaviour". Ramon Llull Journal of Applied Ethics, Vol. 1, Issue 11, pp. 239-257. https://doi.org/10.5281/zenodo.3941601.
16. EIM, Orion Gliozheni et al. (2022). “ART in Europe, 2018: Results Generated from European Registries by ESHRE”. Human Reproduction Open 2022 (3). https://doi.org/10.1093/hropen/hoac022.
17. Segers, Seppe (2023). “Heritable Genome Editing: Ethical Aspects of a Developing Domain”. Human Reproduction (Oxford, England). https://doi.org/10.1093/humrep/dead167.
6. Uso experimental de embriones humanos
El uso experimental de embriones humanos es otro de los temas sujetos a intenso debate público en las últimas décadas, ya que implica manipular o destruir entidades biológicas que podrían tener potencial para desarrollarse como seres humanos, en las condiciones adecuadas. La necesidad de ampliar el conocimiento biológico sobre las fases iniciales del desarrollo humano sirve de pretexto para múltiples proyectos de investigación que involucran manipulación de embriones (no viables, sobrantes de tratamientos FIV u obtenidos mediante pluripotencialidad y reprogramación genética inducida en células somáticas, por ejemplo), con el horizonte verosímil de aplicar el conocimiento obtenido en el desarrollo de terapias innovadoras para enfermedades genéticas y degenerativas.
La manipulación de embriones para una finalidad distinta de la estrictamente terapéutica siempre ha sido considerada inaceptable por los grupos bioconservadores. Aparte del riesgo de ocasionar secuelas permanentes derivadas de la intervención con cualquiera de las técnicas disponibles en las primeras fases cruciales del desarrollo individual, se enfatizan otros aspectos (estatus moral de los embriones, consideraciones de dignidad humana, etc.) que se supone deben condicionar la interpretación de los textos constitucionales en algunos países con códigos morales o religiosos dominantes, articulados en buena medida al margen de cómo evolucionan las técnicas de reproducción asistida y sus aplicaciones biomédicas.1,
2
La posición más conservadora considera que los embriones tienen un estatus moral, desde la concepción, prácticamente idéntico al de personas nacidas, y merecen la máxima protección jurídica. En consecuencia, cualquier experimentación con ellos sería contraria a la ética. Desde una perspectiva menos esencialista, se asume que el estatus moral de los embriones no es equiparable al de las personas y su protección es compatible con el empleo para fines de investigación en circunstancias específicas que lo justifiquen, por lo general en proyectos de investigación o ensayos orientados al desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades graves.
El empleo de embriones humanos resulta pertinente cuando se busca comprender en detalle aspectos específicos de cambios o procesos que ocurren en las primeras fases del desarrollo humano. Por ejemplo, factores importantes para el crecimiento y desarrollo de los embriones, para identificar genes implicados en ciertas enfermedades (alrededor de un 10% de todas las enfermedades graves tienen este factor subyacente), para comprender aspectos de la regulación genética o la señales que llevan a la diferenciación de células, tejidos y órganos.3,
4
Otro aspecto relevante en el debate sobre el uso de embriones en investigación biomédica atañe al papel que desempeña la diversidad genética humana en el riesgo de enfermedad, sea por mutaciones raras o comunes implicadas en la susceptibilidad a las enfermedades humanas. Los estudios de asociación pangenómicos (GWAS) y las técnicas de secuenciación avanzada han mostrado la mayor frecuencia de ciertas mutaciones en determinadas poblaciones y áreas geográficas, pero también su papel en la respuesta variable a tratamientos comunes para la infección por hepatitis C, por ejemplo. La personalización de los tratamientos médicos es un aspecto crucial en la medicina avanzada.5
El conocimiento del desarrollo embrionario resulta insustituible para avanzar en el desarrollo de los programas de medicina regenerativa, de los que podría beneficiarse casi cualquier otra rama de la biomedicina. Una herramienta fundamental en este campo son los embriones obtenidos mediante reprogramación celular con pluripotencialidad inducida, conocidos como células madre pluripotentes inducidas (iPSCs), que tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del cuerpo. Si bien el procedimiento resultó ser relativamente simple desde una perspectiva técnica (solo necesita la célula huésped y un cóctel definido de factores de transcripción, con cuatro factores denominados colectivamente OSKM), los mecanismos subyacentes a la reprogramación mediada por factores de transcripción aún no se conocen bien.6
Por lo tanto, controlar a voluntad esta característica resulta crucial para el desarrollo de terapias regenerativas dirigidas a enfermedades como el Parkinson, la diabetes tipo 1 y lesiones de la médula espinal. Los avances de los últimos años en el aumento de la eficiencia de esta técnica pueden hacerla más versátil y susceptible de aplicaciones no solo en medicina regenerativa, sino en el modelado de enfermedades y el descubrimiento de fármacos.7
La tecnología actual permite, virtualmente, generar cualquier tipo de célula diferenciada a partir de células madre embrionarias (ESC), y establecer nuevos modelos de desarrollo de mamíferos como fuentes de células para la medicina regenerativa e ingeniería de tejidos (lo que reduciría el empleo de animales en experimentación). Aparte de controlar la diferenciación, será necesario dirigir el desarrollo de estas células por trayectos o vías específicas. Se han dado pasos importantes en la modelización de la gastrulación en cultivo y en la inducción eficiente de endodermo, mesodermo y ectodermo, así como muchos de sus derivados posteriores. En este proceso se han podido identificar nuevos progenitores multipotenciales para las líneas celulares hematopoyéticas, neurales y cardiovasculares; y se han desarrollado protocolos para la generación eficiente de un amplio espectro de tipos celulares, incluyendo células hematopoyéticas, cardiomiocitos, oligodendrocitos, neuronas dopaminérgicas y células beta pancreáticas inmaduras.7, 12
Las células madre específicas de órgano tienen la capacidad de generar células especializadas de un órgano concreto, y se utilizan con éxito en la reparación y regeneración de órganos y tejidos como el dental y el periodontal, entre otros. Aunque no tienen exactamente las mismas propiedades que las de origen embrionario en todos los aspectos relevantes, las iPSC ofrecen nuevas posibilidades para la investigación del desarrollo embrionario y terapias regenerativas. Permiten derivar tejidos con información genética de pacientes específicos, posibilitando el estudio de enfermedades y terapias personalizadas. También permite generar gametos para tratar la infertilidad, ampliando el conocimiento sobre las disposiciones espaciotemporales de los tejidos embrionarios y extraembrionarios que se requieren para los patrones de desarrollo y la implantación en tres dimensiones en el útero, reduciendo la pérdida temprana de embarazos.8,
9,
10,
11
Por la novedad y combinaciones posibles de las técnicas para obtener y manipular tejido embrionario (o con propiedades biológicas similares, según el caso), el marco regulador ha de ser revisado con frecuencia para garantizar un uso ético y socialmente responsable de esta tecnología, con extraordinario potencial biomédico. Tiene difícil justificación asociar con las iPSC (o con los blastocistos sintéticos) las mismas características que suscitan los interrogantes éticos referidos a los embriones humanos o células troncales de origen embrionario.13
Los embriones sintéticos pueden facilitar la investigación más allá de la barrera consensuada de los 14 días o el inicio de la gastrulación, y perfeccionar las metodologías de cultivo celular de modo que los modelos incorporen características clave del desarrollo temprano de los mamíferos con la fidelidad necesaria (una alternativa que reduciría notablemente el uso de animales, los cuales tampoco replican con la precisión deseable las enfermedades humanas).
Son aspectos que, de modo verosímil, sustentan las expectativas de beneficio y alto potencial para salvar o mejorar vidas humanas, a sopesar en el debate ético con los posibles riesgos. Incluso al margen del curso que pueda seguir el debate sobre los derechos o protección que merecen los embriones humanos, de cualquier tipo, las preocupaciones sobre la seguridad de las terapias derivadas de células madre de origen embrionario (hESC) o de embriones sintéticos están justificadas, pues las modificaciones o reprogramación fácilmente las convierten en cancerosas o capaces de inducir respuestas inmunitarias no deseadas.13
Caso: Concepto y modelos de desarrollo murino/humano, in-utero/ex-utero
I. Concepto y modelo de desarrollo murino/humano
Figure 1. The Different Embryo Models.
Models of the embryo have been formed using mouse (left) and human stem cells (right) to mimic the development of (parts of) the embryo proper (orange) and the extraembryonic tissues (blue) of the conceptus (gray). Mouse models include blastoids (left, top) that resemble the pre-implantation 3.5-day-old conceptus, contain analogues of the three lineages forming the embryo proper, placenta, and yolk sac, and recapitulate aspects of the implantation into the uterus; ETX embryo models (left, middle) that resemble inner regions of the early post-implantation 6.5-day-old conceptus, contain analogues of the three lineages forming the embryo, placenta, and visceral endoderm, mimic an anteroposterior patterning, and form gastrulating-like cells; and gastruloids (left, bottom) that resemble the medial and posterior parts of the 8.5-day-old embryo proper form features of the three orthogonal axes that serve as a reference for the organization of the derivatives of the three germ layers and an appropriate distribution of the primordia-like cells. Work with human stem cells is less advanced but is on a similar trajectory. Currently, epiblast-amniotic models (right, top) recapitulate features of the formation of the amniotic cavity, epiblast-amniotic ectoderm axis, and gastrulation, while human stem cells grown on 2D micropatterns (right, bottom) model aspects of post-implantation patterning. Days 7–9 and day 14 of human development (marked in red) are important biological milestones that delineate the emergence of specific properties, such as the capacity to implant in the uterus and the formation of the primitive streak (gastrulation), respectively.
Hyun et al. (2020). “Toward Guidelines for Research on Human Embryo Models Formed from Stem Cells”. Stem Cell Reports 14 (2): 169–74. https://doi.org/10.1016/j.stemcr.2019.12.008.
II. Embriones sintéticos ensamblados y cultivados ex-utero
Vídeo: Embriones sintéticos de ratón postgastrulación
Tarazi, S. Hanna, J. H. et al (2022). Post-gastrulation synthetic embryos generated ex utero from mouse naive ESCs. Cell, 185(18), 3290-3306.e25. https://doi.org/10.1016/j.cell.2022.07.028
Mostrar referencias
1. Fukuyama, Francis (2003). Our posthuman future: Consequences of the biotechnology revolution. Nueva York, NY, Estados Unidos de América: St Martin’s Press.
2. Kass, Leon R. (2002). Life Liberty & the Defense of Dignity: The Challenge for Bioethics. Nueva York, NY, Estados Unidos de América: Encounter Books.
3. Lu, Yingfei, Yu Zhou, Rong Ju, y Jianquan Chen (2019). “Human-animal chimeras for autologous organ transplantation: technological advances and future perspectives”. Annals of translational medicine 7 (20): 576–576. https://doi.org/10.21037/atm.2019.10.13.
4. Nussbaum, Robert L., Roderick R. McInnes, y Huntington F. Willard (2015). Thompson & Thompson Genetics in Medicine. 8a ed. Saunders. Ch. 8, 10, 12.
5. Baird, P. A., T. W. Anderson, H. B. Newcombe, y R. B. Lowry (1988). “Genetic disorders in children and young adults: a population study”. The American Journal of Human Genetics 42 (5). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3358420/.
6. Takahashi, Kazutoshi, y Shinya Yamanaka (2016). “A Decade of Transcription Factor-Mediated Reprogramming to Pluripotency”. Nature Reviews. Molecular Cell Biology 17 (3): 183–93. https://doi.org/10.1038/nrm.2016.8.
7. Murry, Charles E., y Gordon Keller (2008). “Differentiation of Embryonic Stem Cells to Clinically Relevant Populations: Lessons from Embryonic Development”. Cell 132 (4): 661–80. https://doi.org/10.1016/j.cell.2008.02.008.
8. Yamanaka, Shinya (2012). “Induced Pluripotent Stem Cells: Past, Present, and Future”. Cell Stem Cell 10 (6): 678–84. https://doi.org/10.1016/j.stem.2012.05.005.
9. Imamura, Masanori, Orie Hikabe, Zachary Yu-Ching Lin, y Hideyuki Okano (2014). “Generation of Germ Cells in Vitro in the Era of Induced Pluripotent Stem Cells”. Molecular Reproduction and Development 81 (1): 2–19. https://doi.org/10.1002/mrd.22259.
10. Hyun, Insoo et al. (2020). “Toward Guidelines for Research on Human Embryo Models Formed from Stem Cells”. Stem Cell Reports 14 (2): 169–74. https://doi.org/10.1016/j.stemcr.2019.12.008.
11. Hendriks, Saskia et al. (2015). “Artificial Gametes: A Systematic Review of Biological Progress towards Clinical Application”. Human Reproduction Update 21 (3): 285–96. https://doi.org/10.1093/humupd/dmv001.
12. Suda, Satoshi et al. (2020). “Recent Advances in Cell-Based Therapies for Ischemic Stroke”. International Journal of Molecular Sciences 21 (18): 6718. https://doi.org/10.3390/ijms21186718.
13. FECYT (2003). Informe: la investigación sobre células troncales. Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Comité Asesor de Ética en la Investigación Científica y Tecnológica. Págs. 5-6; 17-18; 32. http://wwwuser.cnb.csic.es/~transimp/INFORME_CELULAS_TRONCALES.pdf.
6.1. Clonación no reproductiva
Dado que las técnicas de clonación pueden formar parte de protocolos de investigación en laboratorio con múltiples finalidades, muchas de las cuales se analizan en otras secciones de esta memoria, no se desarrolla aquí su contenido. Para profundizar en diversos aspectos del asunto, pueden servir los recursos siguientes:
Un programa de mejora cognitiva y funcional de seres humanos admite versiones y objetivos factibles a través de tecnologías diversas, tanto biológicas como no biológicas.1
La mejora cognitiva consiste en ampliar o extender las capacidades básicas de la mente, mediante el aumento o la optimización de nuestros sistemas de procesamiento de información. Es pertinente aquí al concepto de cognición que aporta A. Sandberg, quien la define como “los procesos que un organismo utiliza para organizar la información: percepción, selección (atención), representación (entendimiento) y retención (memoria); y, sobre esa base, orientar el comportamiento y la respuesta motora”.2
La literatura sobre mejora cognitiva de la última década ha prestado mucha atención a las intervenciones genéticas, farmacológicas o neurobiológicas destinadas a perfeccionar diversos aspectos de la biología humana asociados con la memoria, los procesos de atención y el control emocional, entre otros.3,
4 Pero no constituyen el único dominio de tecnologías, servicios y aplicaciones con potencial verosímil para la misma finalidad. Las hay que no resultan tan controvertidas en sus aspectos éticos y quedan fuera del radar de las objeciones distópicas (las que enfatizan, por ejemplo, el riesgo de promover dinámicas de control social sustentadas en un empleo masivo de psicofármacos o de sistemas de vigilancia vía implantes nanoelectrónicos realizados bajo coerción).
Las intervenciones sociales y educativas convencionales con potencial para mejorar la función cognitiva relacionada con las facultades básicas pueden amplificarse extraordinariamente gracias a la convergencia de desarrollos en informática, tecnologías de la información e inteligencia artificial. Existen miles de dispositivos cuyo hardware y software (interno o en la nube) se ha convertido ya en el medio para acceder a servicios y contenidos externos que millones de seres humanos demandan como extensión natural de sus facultades biológicas o adquiridas. Los usuarios de esos dispositivos se benefician rutinariamente de servicios y aplicaciones capaces de potenciar algún subsistema cognitivo implicado en tareas de cálculo, lenguaje o visualización (sin necesidad de corregir patologías o disfunciones específicas), por lo que en términos estrictos cabe considerarlos dispositivos de mejora cognitiva.2
Entre las tecnologías que se basan en el uso de materiales, dispositivos o sistemas que no son de origen orgánico podemos incluir algunas como la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, la electrónica o la biónica. Estas tecnologías pueden combinarse entre sí para crear soluciones innovadoras que mejoren las capacidades cognitivas y funcionales (control motor, precisión, velocidad, resistencia, etc.) de los seres humanos. Por mencionar algunas de estas posibilidades y ventajas asociadas:
Robótica e inteligencia artificial: La robótica integra un amplio conjunto de disciplinas científicas e ingenieriles que se ocupan del diseño, construcción y operación de máquinas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia o habilidad humana. La inteligencia artificial es la disciplina que estudia cómo crear sistemas informáticos que puedan simular o superar algunas capacidades humanas, como el aprendizaje, el razonamiento, la percepción o detección de patrones. La combinación de ambas tecnologías puede dar lugar a robots inteligentes aptos para asistir, complementar o sustituir a los humanos en diversas actividades. Robots de cierto tipo —no necesariamente los más avanzados— pueden ayudar a las personas con discapacidad física o cognitiva a realizar tareas cotidianas, mejorar su autonomía y calidad de vida.5,
6,
7,
8
Cobots: En entornos exigentes de producción industrial, los robots diseñados para colaborar con trabajadores humanos (cobots) pueden contribuir a incrementar la productividad, creatividad y bienestar de amplios colectivos de trabajadores, incluyendo a técnicos y operadores. Los robots industriales son artefactos comunes en las plantas e instalaciones de las últimas décadas; pero su uso y despliegue ya no se limita a los entornos de seguridad protegidos que los separan de la interacción habitual con trabajadores humanos. A diferencia de los costosos sistemas de automatización “tradicionales”, los robots colaborativos resultan más asequibles, versátiles y fáciles de programar y mantener, lo que ha posibilitado entornos donde habilidades humanas y robóticas se complementan y refuerzan. Esto podría ser un factor decisivo de competitividad para las pequeñas y medianas empresas. El aspecto relevante de esta transformación se centra en el proceso coevolutivo que involucra a humanos y máquinas como actores necesarios para imaginar nuevas soluciones a problemas complejos en situaciones de incertidumbre, donde sistemas cada vez más inteligentes inducen cambios en las prácticas y relaciones del entorno laboral para superar contingencias técnicas complejas, reestructurando las rutinas de trabajo de los operadores e incentivando la adquisición de nuevas habilidades.9,
10
Exoesqueletos, prótesis avanzadas e implantes pueden integrarse con el cuerpo humano para mejorar funciones sensoriales, motoras o comunicativas. Exoesqueletos con grados diversos de sofisticación pueden mejorar las capacidades físicas y motoras más allá de los límites biológicos humanos. Algunos modelos (por ejemplo, el traje robótico Guardian XO, de Sarcos) permiten levantar hasta 90 kg repetidamente sin esfuerzo (no más del requerido para levantar 5 kg), y correr a velocidades de 20 km/h con umbrales de resistencia superiores al promedio humano. Algunas prótesis robóticas gestionadas por IA permiten un control bastante fluido y natural de los movimientos, lo que hace posible su uso para rehabilitar pacientes y ayudarles a recuperar la movilidad perdida por lesión o enfermedad. 11
Nanotecnología y electrónica: La nanotecnología es la ciencia e ingeniería que se ocupa del estudio y manipulación de la materia a escala nanométrica (entre 1 y 100 nanómetros). La electrónica es la rama de la física y la ingeniería que se ocupa del estudio y aplicación de dispositivos que funcionan mediante el flujo de electrones u otras partículas cargadas. La combinación de ambas tecnologías puede dar lugar a nanodispositivos electrónicos que puedan interactuar con el cuerpo humano a nivel celular o molecular, con fines diagnósticos, terapéuticos o de mejora. Por ejemplo, los nanodispositivos pueden monitorizar el estado de salud, liberar fármacos, estimular el cerebro, modificar el ADN o conectar el sistema nervioso con interfaces externas. Se trata de un dominio tecnológico muy versátil y con gran potencial. La posibilidad de manipular la materia a escalas muy pequeñas, integrando resultados y técnicas de distintos campos del conocimiento —biología, física, química, informática e ingeniería— abre nuevas posibilidades para explorar y comprender los procesos biológicos y físicos que ocurren en el cuerpo humano y para el desarrollo de soluciones personalizadas, precisas y eficientes para prevenir, tratar o mejorar diversas condiciones médicas o funcionales. Aunque en fase todavía temprana de desarrollo, se trabaja intensamente en el diseño de nanorrobots médicos para observar, reparar y mejorar tejidos internos, remover placas arterioscleróticas, desobstruir vasos sanguíneos, destruir cánceres o liberar fármacos de forma precisa.12,
13,
14
Biónica: La biónica es la ciencia y la tecnología que se ocupa del estudio e imitación de los sistemas y procesos naturales para diseñar soluciones artificiales que resuelvan problemas humanos. Entre sus aplicaciones cabe mencionar la fabricación de exoesqueletos, el diseño de órganos artificiales, los implantes cocleares o las prótesis biónicas, entre otras. Estas tecnologías tienen el objetivo de restaurar o mejorar las capacidades funcionales de los seres humanos que han sufrido alguna pérdida o daño físico. Las prótesis biónicas pueden sustituir miembros amputados o dañados por dispositivos mecánicos que imitan su forma y función con niveles sorprendentes de funcionalidad y precisión en algunos diseños. Prótesis de bajo coste para los miembros superiores de niños y adultos dañados por guerras, desastres naturales, accidentes o enfermedad están siendo elaboradas por voluntarios de todo el mundo que utilizan sus impresoras 3D y el software de código abierto de e-NABLE para fabricarlas y hacerlas llegar sin coste a quienes las necesitan. Más de diez mil personas han podido beneficiarse ya de esta iniciativa en comunidades con pocos recursos para la atención médica.15
La integración de tecnologías puede llevar la biónica a niveles de desarrollo extraordinarios en un horizonte cercano. Se han diseñado prótesis inteligentes, equipadas con sensores y actuadores que permiten a los usuarios controlarlas con bastante precisión y naturalidad (la prótesis de brazo DEKA Arm, por ejemplo, utiliza sensores para detectar la intención del usuario y traducirla en movimientos del brazo). Los robots biomiméticos están diseñados para imitar el movimiento y las capacidades de animales e insectos (el robot mantis, p. ej.). Ciertos materiales bioinspirados están diseñados para imitar las propiedades de los materiales biológicos (el aerogel, p. ej., es ligero como el aire, buen aislante y fuerte como el acero).16
Las tecnologías mencionadas pueden utilizarse para facilitar la adaptación e integración laboral y social de personas con diversos tipos de limitaciones funcionales, sensoriales y cognitivas. Igual que pueden servir para recuperar habilidades motoras, sensoriales o comunicativas deterioradas, podrían ser aplicadas en programas de optimización y mejora, para lograr rendimientos superiores al promedio en aspectos funcionales y cognitivos relevantes. Flexibilidad cognitiva, rapidez de adaptación a nuevos entornos de problemas, y mejora de la intuición o de la empatía constituyen objetivos genuinos para los programas de mejora, además de otros (precisión, velocidad, fuerza, memoria, etc.) en los que robots avanzados y entrenados con diversas herramientas de IA fácilmente superan a los seres humanos. Los entornos colaborativos entre humanos y este tipo de sistemas ofrecen múltiples oportunidades para articular nuevas formas de acceso a información, conocimiento y recursos que pueden mejorar el aprendizaje, la toma de decisiones y la resolución de problemas complejos, con claras implicaciones para la creación de servicios de gran valor añadido y patrones más sostenibles de desarrollo social y económico.
Pocas tecnologías resultan neutrales en sus contextos de uso, y es obvio que las indicadas pueden ser desplegadas de modo que aumenten las desigualdades en lugar de disminuirlas. No obstante, algunas presentes en dispositivos asequibles para más de dos tercios de la población de los países en desarrollo seguramente estén teniendo un efecto parecido al que tuvo en su momento la alfabetización general o la introducción de la aritmética en el sistema educativo, contribuyendo a reducir la desigualdad de oportunidades y a multiplicar los procesos autonómos de reflexión y decisión informada. Ordenadores y dispositivos móviles con acceso a internet desempeñan el papel de otras herramientas básicas en el pasado, e incentivan el desarrollo de una serie de habilidades evolutivamente nuevas, necesarias para explotar con éxito sus posibilidades. Como señala Allen Buchanan, es improbable que decaigan los incentivos para sucesivos programas de mejora, ligados al desarrollo y potencial de tecnologías como las mencionadas y al hecho de que los rasgos con valor adaptativo son dinámicos.17,
18
Esto no excluye que puedan contribuir a generar dependencia psicológica o emocional en ciertos usuarios, además de aislamiento y dificultad para mantener la percepción de límite entre entre lo natural y lo artificial. Ni es descartable que, por delegar en exceso funciones y tareas, aumente el riesgo de empobrecimiento cognitivo o de reducción del rango de experiencias socialmente valiosas. Como en toda tecnología, el debate sobre las implicaciones éticas y sociales de las analizadas puede servir para ejercicios de prospectiva y prevención de posibles riesgos o abusos que permitan detectar lagunas en el marco regulador y contribuir a garantizar un uso seguro y confiable de las mismas. Además de alertar a usuarios incautos para no depositar expectativas exageradas en tecnologías no validadas, sin evidencia suficiente de su especificidad y eficacia, como señala Ross Andersen a propósito de las técnicas de estimulación transcraneal por corriente directa (TDCS).19
Caso: Estimulación transcraneal
¿Es la estimulación transcraneal magnética o por corriente directa una pseudotecnología?
Antecedentes:
Uso de tecnologías —con interfaces cerebro-máquina— para rehabilitación cognitiva de pacientes con dificultades para focalizar la atención o que han perdido facultades.
Análisis de la evidencia en la literatura relevante.
Revisión crítica de los criterios de control experimental.
Contexto actual:
¿Las mismas tecnologías de lectura y manipulación mental son útiles en programas de mejora cognitiva de personas sanas?
¿Se pueden aumentar habilidades como la memoria y la atención mediante máquinas conectadas a nuestros cerebros?
La estimulación transcraneal profunda, ¿desproporcionadamente invasiva, vs EEG?
Identificación de casos cuya interpretación no deje dudas sobre la eficacia, validez y especificidad de la técnica. ¿Recepción crítica entre la comunidad científica?
Revisión de piezas informativas sobre la escasa revisión crítica de estas aplicaciones en el ámbito académico.
1. Moreno Muñoz, M.; Lara Sánchez, F. (2016). “Presentación. Tecnologías de mejora humana, debate ético e impacto sociocultural”. Gazeta de antropología. https://doi.org/10.30827/digibug.43303.
2. Sandberg, Anders (2011). “Cognition Enhancement: Upgrading the Brain”, en Julian Savulescu (y otros) (coord.), Enhancing Human Capacities. Chichester, West Sussex, U.K. Malden, MA, Wiley-Blackwell, 71-91 (cita en p. 71; 72-76).
3. Lucke, Jayne et al. (2015). “Using Neuropharmaceuticals for Cognitive Enhancement: Policy and Regulatory Issues”, en Handbook of Neuroethics. Dordrecht, Springer Netherlands: 1085-1100. https://doi.org/10.1007/978-94-007-4707-4_72.
4. Lynch, Gary et al. (2014). “Pharmacological Enhancement of Memory or Cognition in Normal Subjects”, Frontiers in Systems Neuroscience, nº 8: 90. https://doi.org/10.3389/fnsys.2014.00090.
5. De Carolis, Berardina. (2020). “Using the Pepper Robot in Cognitive Stimulation Therapy for People with Mild Cognitive Impairment and Mild Dementia”. ACHI 2020 : The Thirteenth International Conference on Advances in Computer-Human Interactions. https://www.semanticscholar.org/paper/Using-the-Pepper-Robot-in-Cognitive-Stimulation-for-Carolis-Carofiglio/de2a3600c66feef859fa4beb6a7679c0368bc59a.
6. Park, Eun-A, Ae-Ri Jung, y Kyoung-A Lee (2021). “The Humanoid Robot Sil-Bot in a Cognitive Training Program for Community-Dwelling Elderly People with Mild Cognitive Impairment during the COVID-19 Pandemic: A Randomized Controlled Trial”. International Journal of Environmental Research and Public Health 18 (15): 8198. https://doi.org/10.3390/ijerph18158198.
7. Łukasik, Sylwia et al. (2021). “The Role of Socially Assistive Robots in the Care of Older People: To Assist in Cognitive Training, to Remind or to Accompany?” Sustainability 13 (18): 10394. https://doi.org/10.3390/su131810394.
8. Yuan, Fengpei (2021). “A systematic review of robotic rehabilitation for cognitive training”. Frontiers in robotics and AI 8. https://doi.org/10.3389/frobt.2021.605715.
9. Wallace, Jamie (2021). “Getting Collaborative Robots to Work: A Study of Ethics Emerging during the Implementation of Cobots”. Paladyn: Journal of Behavioral Robotics 12 (1): 299–309. https://doi.org/10.1515/pjbr-2021-0019.
10. Arora, Anshu Saxena, y Amit Arora (2020). “The Race between Cognitive and Artificial Intelligence: Examining Socio-Ethical Collaborative Robots through Anthropomorphism and Xenocentrism in Human-Robot Interaction”. International Journal of Intelligent Information Technologies 16 (1): 1–16. https://doi.org/10.4018/ijiit.2020010101.
11. World Energy Trade (2020). “El Guardian XO es el primer exoesqueleto de cuerpo completo a nivel mundial y ya tiene trabajo”. 21.10.2020. https://www.worldenergytrade.com/innovacion/robotica/el-guardian-xo-es-el-primer-exoesqueleto-de-cuerpo-completo-a-nivel-mundial-y-ya-tiene-trabajo.
12. Londhe, Vaishali Y., y Rupali S. Bhadale (2022). “Nanorobotics in Nanomedicine”. Nanomaterials and Nanotechnology in Medicine. Wiley. https://doi.org/10.1002/9781119558026.ch12.
13. Rojo, J., A. Sousa-Herves, y A. Mascaraque (2017). “Perspectives of carbohydrates in drug discovery”. En Comprehensive Medicinal Chemistry III, 577–610. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-409547-2.12311-X.
14. Kasabov, Nikola, y Ilkka Havukkala (2005). “A Special Issue on Computational Intelligence for Bioinformatics”. Journal of Computational and Theoretical Nanoscience 2 (4): 471–72. https://doi.org/10.1166/jctn.2005.001.
15. e-NABLE (n.d.). “Enabling the Future”. https://enablingthefuture.org/.
16. Lv, Bing, Zhenpeng Xue, Hao Wei, y Yantao Li (2021). “Exploration of design methods based on bionic functional modules”. Journal of physics. Conference series 1939 (1): 012078. https://doi.org/10.1088/1742-6596/1939/1/012078.
17. Buchanan, Allen (2011). Better than human: The promise and perils of enhancing ourselves. Cary, NC: Oxford University Press.
18. Buchanan, Allen E. (2011). Beyond humanity?: The ethics of biomedical enhancement. Londres, Inglaterra: Oxford University Press: 151-152.
19. Andersen, Ross (2012). “Why Cognitive Enhancement Is in Your Future (and Your Past)”. Atlantic Monthly, 6.02.2012. https://www.theatlantic.com/technology/archive/2012/02/why-cognitive-enhancement-is-in-your-future-and-your-past/252566/.
6.3. Posibilidades de mejora biotecnológica
Las tecnologías no biológicas son aptas para conseguir gran flexibilidad en el uso y diseño de materiales, dispositivos o sistemas como base de soluciones a medida; pero no siempre son adecuadas para lograr niveles de eficiencia, sofisticación y funcionalidad equiparables a los de los sistemas biológicos. El recurso a las biotecnologías en los programas de mejora se justifica por la ventaja que el uso y modificación de organismos vivos o de sus componentes puede suponer en términos de compatibilidad y afinidad con las funciones características del cuerpo humano, consideradas optimizables y mejorables bajo diversos criterios. Múltiples ensayos clínicos en curso y protocolos de investigación de diversa complejidad han sido diseñados a partir del conocimiento disponible sobre cómo aprovechar la capacidad de los seres vivos de autoorganizarse, autorrepararse y evolucionar, con expectativas verosímiles de hacer realidad tratamientos y abordajes de problemas para los que no existen soluciones satisfactorias. El conocimiento interdisciplinar acumulado y los avances en la biotecnología de las últimas décadas hacen posible sortear obstáculos derivados de la complejidad, incertidumbre y variabilidad de los sistemas biológicos, que dificultan su estudio, control y predicción en prácticamente todos los niveles de organización.1
Incluso las diferencias entre organismos modelo y cuerpo humano se van reduciendo, gracias a las tecnologías que permiten diseñar organoides y modelos genéticamente humanizados en los que estudiar in vitro el desarrollo de órganos, la homeostasis y procesos causantes de enfermedades. En el ámbito de la medicina regenerativa, la tecnología de organoides permite generar cultivos 3D in vitro específicos de cada paciente, a partir de células madre/progenitoras tanto primarias como reprogramadas. Estos desarrollos han dado un extraordinario empuje a los programas de generación de diversos tipos de tejidos y órganos para trasplante (sangre, piel, corazón, hígado, páncreas, tejido nervioso y cortical, tejido muscular, hueso, etc.). 2,
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Aunque el desarrollo de organoides plantea desafíos específicos relacionados con la configuración 3D adecuada para su inserción en los tejidos diana —se ha comprobado, p. ej., que la morfología del tejido influye en el programa temporal del desarrollo de organoides del cerebro humano—, el recurso a células troncales de diversos tipo controlando los procesos de diferenciación permite cultivar in vitro casi cualquier tipo de célula del cuerpo humano en grandes cantidades, con propiedades y características que pueden modificarse genéticamente para adaptarlas al sistema inmunitario del receptor o corregir defectos genéticos en el contexto relevante de expresión in vivo.5
De este modo se sortean algunos inconvenientes éticos y legales de la experimentación directa con seres humanos y se abre una vía de solución (empleo de quimeras, p. ej.) a la escasez de órganos de donantes y al problema del rechazo inmunológico. 6,
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En muchos aspectos, y a pesar de los riesgos mencionados en apartados anteriores, las biotecnologías actualmente en desarrollo constituyen el único abordaje prometedor para múltiples problemas de salud, desarrollo, envejecimiento y deterioro considerados hasta hace muy poco inherentes a la condición humana.8,
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Caso: Ventajas del uso de organoides
Organoides y sus aplicaciones
Ventajas de los organoides frente a los cultivos 2D, a partir de las imágenes siguientes.
Características y aplicaciones posibles.
Posibilidades en la regeneración de tejido neural.
Variación semanal en la proporción de células de distinto tipo.
Posibilidad de sistemas computacionales híbridos (bioelectrónicos).
Interés de los organoides como modelos de desórdenes neurológicos.
Evaluación de las ventajas y desafíos o aspectos no bien resueltos.