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![]() Raymond Ciry (1898-1978) |
por Pierre Rat Universidad de Borgoña
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(1898-1978)
Nació en Toulouse el 20 de diciembre de 1898. Raymond Ciry fue un francés del Sur de Francia que siempre mantuvo su acento. No es de extrañar el que se interesara por los Pirineos y la investigación de su continuidad geológica en España.
Movilizado al final de la Primera Guerra Mundial fue liberado en 1920 y comenzó sus estudios de química en la Universidad de Toulouse. Sin embargo, su curiosidad le guíaba hacia el laboratorio de mineralogía. Pero insatisfecho se inclinó hacia la geología a la que fue iniciado por el profesor Charles Jacob. El profesor Jacob le descubió la vertiente española de los Pirineos y le procuró un puesto en Dijon con su amigo el profesor Ernest Chaput.
Raymond Ciry llegó al laboratorio de geología de la Facultad de Ciencias de Dijon en 1925. Allí transcurrió toda su carrera; desde ayudante a catedrático de Geología, esto último desde 1943 a 1970. Jugó un papel importante en la vida universitaria de Dijon, en particular en el traslado de la Facultad de Ciencias, de la que fue decano entre 1958 y 1968, desde los estrechos edificios del casco antiguo a los del campus, donde luego se expandió la universidad.
R. Ciry era un espíritu curioso, poco conformista, bastante diletante, más próximo al naturalista del S-XVIII que al investigador técnico y especialista de hoy día. Se puede decir que era, en el oficio de geólogo, un generalista, a la vez geólogo de campo, cartógrafo y paleontólogo.
Ha sido un excelente pedagogo, atractivo, con un pensamiento original y una exposición clara. También fue original en la investigación. Rehusó sacrificarse a los dictados de la moda, interesándose por nuevas vías, de las que presentaba sus posibilidades; la micropaleontología cuando aún no había sido lanzada por la investigación petrolera; las formaciones del Cuaternario que muchos geólogos barrían de un revés desdeñoso de sus mapas; la espeleología que quería cambiar de un estado puramente deportivo a otro científico; la sedimentología.
Raymond Ciry y la paleontología
Su primer trabajo paleontológico, tras su llegada a Dijon, fue la revisión de la fauna albiense del Departamento de la Côte d'Or. Su tesis, sobre la cobertera del macizo asturiano (1940) trató principalmente sobre el Cretácico norcastellano, el Cretácico por el que siempre sintió debilidad. Hay que resaltar los inventarios comentados de los fósiles recogidos de los diferentes pisos del Cretácico, las nuevas especies y variedades que fueron descritas y figuradas, especialmente de Rudistas.
La micropaleontología ocupó una parte importante de las preocupaciones de R. Ciry. En esta especialidad realizó su obra más original. E. Chaput había traido de sus misiones en Turquía diversos sedimentos ricos en fusulínidos. Este fue el punto de partida de una serie de trabajos sobre los macroforaminíferos.
R. Ciry nunca fue un taxónomo, según testimonio de su discípulo el paleontólogo Henry Tintant. Su preferencia iba más por los problemas de la estructura, era un arquitecto apasionado por la reconstrucción a partir de secciones orientadas, de los edificios extraordinariamente complejos de estos extraños protistas (¿Había heredado esta disposición de su padre, empresario de la construcción?).
Estudia a continuación los fusulínidos de Túnez, que le habían confiado. Describió el nuevo género Dunbarula y fue de los primeros que utilizó el análisis estadístico aplicado al estudio del crecimiento de Neoschwagerina. Estos estudios le llevaron a realizar una notable síntesis sobre los fusulínidos en el "Tratado de Paleontología" dirigido por Jean Piveteau (1952).
Fue ese mismo estudio, escrupuloso y detallado de la geometría interna de la concha, por comprender las estructuras lo que nos llevó conjuntamente a aplicarlo a los macroforaminíferos del norte de España. En primer lugar a los curiosos lituólidos de Navarra sobre los que propusimos el género Navarella (1951), encontrado abundantemente en el Maastrichtiense de Suiza y el dominio orogénico alpino. Tras ello fue un orbitolínido cuya tabicación clara y buena organización nos condujo a darle el nombre de Simplorbitolina (1953).
Más tarde, R. Ciry intrigado por la complejidad de los meandropsínidos se dedicó al estudio de su organización. Por ejemplo: ¿cómo se efectúa el paso desde el estadio inicial espiralado al adulto discoidal? Se revelaron varias posibilidades que condujeron a definir los géneros Larrazetia y Spirapertolina.
También R. Ciry se sintió atraido por los pequeños foraminíferos, por entonces mal conocidos y considerados como fósiles de escaso valor. Las arenas y arcillas pliocenas mediterráneas le procuraron materiales para su extracción. Una vez más, no era el aspecto sistemático de esos organismos fósiles lo que le interesaba, ni tampoco en este caso su organización, sino su significado paleoecológico a fin de comprender su medio ambiente y las condiciones en las que murieron y habían sido depositados: era un camino dirigido hacia la sedimentología.
Espíritu vivo y comunicativo, Raymond Ciry intervino y acertó en dominios bien diferentes como, por ejemplo, el de la delimitación de las denominaciones de origen de los vinos de Borgoña. Fue presidente de la Academia de Ciencias, Artes y Bellas Letras de Dijon, de la Sociedad geológica de Francia, del Club Espeleológico de Dijon...
Hizo geología y paleontología no por obligación profesional sino por placer.
![]() Pierre Rat |
Dr. Pierre RatProfesseur de Géologie |
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Editor: Marcos A. Lamolda
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La traducción al español del texto en francés se ha visto mejorada gracias a los comentarios del Dr. Bernard Mathey, de la Universidad de Borgoña.
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