La UGR y la Junta de Andalucía renuevan el convenio que promueve el alojamiento de estudiantes con personas mayores que viven solas

En la última década han participado en el programa 115 personas, de ellas 105 mujeres, 10 hombres y tres personas con discapacidad

La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda y el delegado de Educación, Deporte, Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Antonio Jesús Castillo han firmado, en la mañana del lunes 4 de noviembre, un convenio de colaboración para que estudiantes puedan alojarse con personas mayores que viven solas o personas que tienen discapacidad.

El convenio renueva un programa de alojamiento de mayores y jóvenes que se inicio en 1993 para promover la ayuda mutua y solidaridad intergeneracional y fomentar el intercambio de conocimientos y experiencias entre generaciones.

El programa posibilita que los mayores mitiguen el aislamiento y soledad, tengan nuevos alicientes, se sientan útiles y mejores su bienestar y calidad de vida. Al mismo tiempo, los estudiantes, además de alojamiento, desarrollan la solidaridad y tienen un ambiente positivo para estudiar.

En la última década han participado en el programa 115 personas, de ellas 105 mujeres, 10 hombres y tres personas con discapacidad. La mayoría de las convivencias son con personas mayores de 80 años. En estos momentos hay 11 convivencias y el programa está abierto a nuevas solicitudes.

El perfil de personas mayores o con discapacidad que, hasta ahora, se ha interesado por el programa ha sido amplio y variado y muchas han dejado de participar ya sea por fallecimiento o por cambio en sus circunstancias socio-familiares o de salud.

Los requisitos de las personas mayores o con discapacidad que deseen participar en el programa es tener más de 60 años, ausencia de trastornos de conducta, condiciones de habitabilidad e higiene y una habitación y material adecuado para el estudio.

Por otro lado, los jóvenes que quieran acogerse tienen que estar matriculados en la Universidad de Granada y se valora que tengan una actitud positiva hacia los mayores o las personas con discapacidad, la situación económica y familiar y el tiempo disponible para el programa.