Desarrollan un sistema inteligente que reduce un 20% el consumo de energía en edificios no residenciales

Los gastos de operación de un edificio, una vez finalizada su construcción, suponen un 80% del total de su coste. Alrededor de la mitad de estos gastos se deben al consumo de energía de los equipos de aire acondicionado e iluminación, en cuya producción además se genera el 90% del CO2 emitido durante toda la vida útil del edificio. Los edificios, y en particular aquellos dedicados a usos no residenciales (oficinas, hoteles, aeropuertos, etc.), incorporan numerosas medidas arquitectónicas destinadas a reducir el consumo de energía. Sin embargo, para aprovechar este potencial es necesario optimizar la gestión del equipamiento, ajustando su utilización a los requisitos de los ocupantes.

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