Investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad Estatal de Nueva York han identificado cambios medibles en la composición de la lágrima asociados a la fatiga visual digital. Tras una lectura de 30 minutos en pantallas electrónicas, se detectó un aumento de cinco moléculas relacionadas con la inflamación. Este hallazgo abre la puerta para la evaluación objetiva de un problema que afecta a millones de personas y que hasta ahora sólo se diagnosticaba mediante cuestionarios de expresión de síntomas.
La fatiga visual digital, también conocida como síndrome visual informático, incluye molestias como sequedad ocular, visión borrosa, picor, escozor, dolor de cabeza, cansancio ocular y dificultad para enfocar. Estos síntomas aparecen o se agravan tras el uso prolongado de ordenadores, móviles o tabletas digitales.