El ámbar que todos codiciaban en la Península Ibérica durante la Prehistoria

Codiciamos lo que necesitamos para vivir, pero sobre todo lo que nos confiere prestigio. Poseer ámbar, o resina fósil, sin duda no es imprescindible para la vida, pero ya en la Europa de la Prehistoria era un producto clave en el trueque, en las redes de intercambio, debido a sus fascinantes propiedades y la facilidad con la que se convertía en objetos ornamentales. Gracias a la reciente investigación liderada por Mercedes Murillo-Barroso de la Universidad de Granada, en la que ha colaborado el investigador Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), que ha sido publicada en la prestigiosa revistaPlosOne, ya podemos decir sin temor a equivocarnos que la “llegada del ámbar siciliano a la península ibérica ocurrió al menos en el 4º milenio antes de Cristo y que, probablemente, se integró en redes de intercambio mediterráneas más amplias que se intensificaron durante el 3er milenio a.C.”.

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