El cerebro de los votantes del PP experimenta una mayor repulsión hacia las noticias del PSOE que al revés, según un estudio

Las prácticas de corrupción en política suponen un gasto mundial anual de 1,5 trillones de euros. Solo en España, la corrupción política nos cuesta en torno a 90.000 millones de euros anuales. Medios de comunicación de todo el mundo incluyen diariamente noticias de corrupción que afectan a todo el espectro político, tanto a partidos liberales (como el PSOE) como conservadores (como el PP). A pesar de sus demostradas consecuencias económicas, y también sociales (la corrupción impide la creación de trabajos o igualdad de oportunidades), los partidos políticos corruptos no ven mermados sus votos. Las investigaciones en el campo del comportamiento político tradicionalmente han estudiado por qué esos mensajes de corrupción política, u otros de prácticas positivas, no ejercen el efecto deseado en el electorado. Ciertos estudios atribuyen que un posible causante de dicha ineficacia es el llamado sesgo partidista, que tiene lugar cuando los simpatizantes de un partido penalizan menos los mensajes de corrupción y otorgan más credibilidad a la información positiva referida a su propio partido, respecto a sus opuestos.

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