El siglo XVIII

Época
1700s
El declive de la edad de oro

La situación cambió considerablemente en el siglo XVIII. A consecuencia de la expulsión de los jesuitas, la Universidad de Granada tuvo por primera vez sus propios locales, trasladándose, con permiso del Consejo de Castilla, al Colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús, que se convirtió a partir de 1769 en su nueva sede. También le fue entregada la biblioteca de dicho colegio, con más de 30.000 volúmenes. Y lo que es más importante, el 25 de noviembre de 1776, se aprobaba su nuevo plan de estudios, que es uno de los más avanzados de la época. El consejero de Castilla y jurista granadino, Pedro José Pérez Valiente, puede considerarse como uno de los autores intelectuales del mismo.

El Plan de 1776 establecía la existencia de 33 cátedras, frente a las 21 con que contaba hasta entonces, que comprendían enseñanzas de Latinidad, Lenguas orientales, estudios superiores de Matemáticas y las propias de las Facultades de Filosofía, Teología, Derecho y Medicina. Además de modernizar el contenido de las enseñanzas, estableciendo cátedras de Física experimental, Griego y Hebreo, Derecho natural y de gentes y de Medicina clínica, por citar los aspectos más innovadores, ampliaba el calendario, fijaba con rigor el horario de clases, establecía exámenes para superar las asignaturas, el nombramiento de regentes en las cátedras vacantes, regulaba el sistema de acceso de las cátedras, así como la jubilación del profesorado y el nombramiento de decanos en las Facultades. Un plan de estudios muy ambicioso, especialmente en Medicina, para cuyos estudios se dispuso la creación de un jardín botánico, un laboratorio químico-farmacéutico y un hospital con teatro anatómico, que sin duda mejoró las enseñanzas a sus niveles más altos durante todo el Antiguo Régimen.

En ese período los rectores fueron los siguientes: