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La historia de nuestra ciudad no puede entenderse aislada, ya que en
ella incidieron los acontecimientos más sobresalientes que se
desarrollaron en la gran zona cultural del Mediterráneo. Numerosos
hallazgos prehistóricos nos hablan de su pasado, siendo los restos
más antiguos que se han encontrado del Paleolítico Medio.
Perteneciendo al Complejo Cultural Musteriense, que se desarrolla en
el período comprendido entre 30.000 a 90.000 años antes de
nuestros días.
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Industria
lítica del Paleolítico Medio: |
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| 1.-
Raedera encontrada en la Cueva de Cholones. |
2.-
Raedera encontrada en Genilla |
3.-
Raedera levallois encontrada en el Cerro de las Viñás (Según
Vera-Gavilán, 1993) |
También existen considerables vestigios de la fuerte romanización
de la comarca, pero fueron los musulmanes los que nos legaron todo
su esplendor. El historiador Ibn Al-Jatib afirma que, en el año
745, los soldados egipcios que entraron en la península al mando de
Abul-Jattar se establecieron en Bago (Priego).
A
mediados del siglo IX se la denominaba Medina Bagha o Medina Bahiga,
y como capital de una de las coras o provincias musulmanas desempeña
un importante papel en las guerrillas sostenidas por los emires
cordobeses. En el año 889 se convirtió en el centro de operaciones
de Ibn Mastana, uno de los más importantes cabecillas insurrectos,
que se autotituló Señor de Priego y Luque.
Desaparecido el califato de Córdoba, la villa de Priego forma
parte, primero del reino Zirita de Granada, y después del reino
Nazarita. Siendo en 1090 ocupado por los almorávides, a los que
reemplazaron los almohades, a mediados del siglo XIII.
En
1226, el rey Fernando III, tras haber alzado el cerco de Jaén, por
Alcaudete llegó a Priego, la tomó al tercer día e hizo la donación
de la villa a la Orden de Calatrava.
En
1341, se conquista definitivamente por Alfonso XI, que para
conseguir su repoblación la eximió del pago de tributos como el
portazgo.
En 1370, pasa de depender de la corona a pertenecer a Gonzalo Fernández
de Córdoba, señor de la Casa de Aguilar, por cesión de Enrique
II.
En
1502, los Reyes Católicos nombran primer marqués de Priego a D.
Pedro Fernández de Córdoba. Fue esta época de un gran progreso
para la villa. Se construyen la Casa del Cabildo, la cárcel, el Pósito
y las Carnicerías. Se reedifica la ermita de San Nicasio y se
construye la iglesia de San Esteban, hoy San Francisco.
Durante el siglo XVII fueron expulsados los moriscos que habían
ocupado el barrio de la Puerta Granada. Según el Cabildo, su número
ascendió a tres mil personas. Este hecho contribuyó al
empeoramiento de la situación económica que ya era bastante grave
en la primera mitad de este siglo, pues a principios de la centuria
se le comunica a los vecinos que debían pagar el impuesto de las
alcabalas, cosa que no habían hecho hasta entonces. Se llega a un
acuerdo y la ciudad compra las alcabalas por 130.000 ducados.
Acuerdo que firma Felipe III y se ratifica después en 1617 por
Felipe IV. Por esta época se sufrieron las epidemias de peste,
acaecidas en 1650 y 1680.
En el año 1705, la villa toma parte en la Guerra de Sucesión y
defensa de Gibraltar, y en 1711, pasa a depender del Ducado de
Medinaceli. Se alcanza una etapa de gran prosperidad por ser uno de
los centros de sericultura más importante de España. El tafetán y
el terciopelo se vendían en gran parte de la península, Francia e
Indias. Las ermitas y templos se visten de barroco. Pero a finales
del siglo XVIII, se produjo un fuerte receso debido, en parte, al
deterioro de la producción de morera, a los impuestos y a la presión
competitiva de los tejidos de algodón.
Por esta causa, el auge económico del XVIII contrasta con la
penuria del siglo XIX, causada por la desaparición de los gremios y
los múltiples avatares de la vida nacional, la invasión de los
franceses, la confusión liberal, las luchas partidistas, todas
ellas causa de una profunda inestabilidad política y la
desamortización.
En 1843 se emancipan del municipio las aldeas limítrofes de Castil
de Campos (que más tarde se volverá a integrar en el
municipio), Fuente Tojar y Almedinilla.
En 1881, el rey Alfonso XII le concede el título de Ciudad debido
al aumento de la población, importancia agrícola y adhesión a la
monarquía constitucional. Aunque, quizás, lo más destacado de
este siglo sea el nacimiento de grandes hijos ilustres, como D.
Niceto Alcalá-Zamora y Torres (1877-1949), primer
Presidente de la II República Española; D. Adolfo Lozano
Sidro (1872-1935), insigne pintor costumbrista; o un
poco anterior a éstos, el renombrado escultor D. José
Álvarez Cubero (1768-1827).
En las primeras décadas del siglo XX, la población
alcanza los 17.000 habitantes y la ciudad despierta del letargo
decimonono. En la década de los 20 aparece una importante industria
textil que produce patenes, driles y lonas, que empieza a
extinguirse en los años 60. Hoy día se ha reconvertido en
industrias de la confección que ha hecho de Priego, junto con sus
posibilidades agrícolas, industriales y turísticas una ciudad próspera,
con amplias perspectivas de futuro.
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