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De nuevo son alimentos
primordialmente proteicos, intercambiables con las carnes
y pescados. La leche aporta, además, sales minerales (calcio
y fósforo), azúcares (lactosa), grasas (triglicéridos)
y vitaminas (A y D) que por ser liposolubles se pierden
en la leche desnatada. Para los que no toleran la leche (intolerancia a la lactosa), los yogures, cuajadas y quesos son una alternativa. La leche no contiene hierro. En
cuanto a los huevos, ni el tamaño ni el color de la cáscara
alteran sus valores nutritivos, así como tampoco lo
hacen las manchas eventuales de sangre que puedan tener
en su interior, ni el color más o menos intenso de la
yema. Es importante que el
huevo sea fresco: si se pone en un recipiente con agua,
debe irse al fondo; si se queda a la mitad, tiene unos
cuantos días, pero si flota, es del jurásico. (Con los
días, su cámara de aire se va haciendo mayor). |