CARNES Y PESCADOS



 
 

Carnes Aquí están los alimentos proteicos por excelencia, con el inconveniente de que también contienen grasa. 
 
Las menos grasas son las de aves (el pollo y el pavo concentran casi toda su grasa en la piel. Puedes cocinarlas con ella, pero luego no la comas) excepto la carne de oca, pato o ganso.
 Los embutidos y las salchichas contienen también abundantes grasas saturadas (las que aumentan el colesterol), colorantes, conservantes, etc.
 Entre las carnes de rumiantes (cordero, choto, ternera, buey), varía el contenido en grasas en función de la especie de que se trate y con lo que haya sido alimentada: por ejemplo, entre dos terneras (las carnes de menor contenido en grasa), tendrá más la que ha sido alimentada con grano (piensos) que la que sólo ha comido hierba.
 La carne de cerdo es la más grasa de todas. Su mayor aporte calórico puedes compensarlo acompañándolo de otro alimento menos energético (por ejemplo, evita las patatas fritas y cómelo con ensalada o pisto de verduras).
 
De todas las vísceras, quizá el hígado sea el más nutritivo por su enorme contenido en hierro fácilmente asimilable por el organismo. Sin embargo, tiene muchos problemas de conservación y contaminación. Si compras hígado, que sea lo más fresco posible y en establecimientos que tengan garantía de sanidad. El cocinado debe ser completo, es decir, no es bueno que el centro quede un poco crudo: aspecto rojizo y sanguinolento.
  Las gelatinas Proceden de ciertas partes del animal. Excepto las que se comercializan dulces para postres, se utilizan para confeccionar platos y sopas.


 
 

Pescados Tienen el mismo valor proteico que las carnes animales. Se deterioran con más facilidad, así que debes tener la seguridad de que el pescado fresco lo es realmente. El congelado pierde parte del sabor del fresco, pero nutritivamente es igual y no tiene los problemas de deterioro.
 
Hace años se levantó una campaña en contra del pescado azul (sardinas, boquerones, caballa, atún...), quizá por contener un alto porcentaje en grasa. En la actualidad está demostrado que contiene grasas poliinsaturadas (que no permiten acúmulo de colesterol) y por tanto indicadas para una alimentación sana y ni siquiera son tan grasos como las carnes animales. Los pescados blancos (no grasos: merluza, lenguado, besugo...) se digieren con más facilidad y están más indicados para enfermos y convalecientes.
 
Entre otras ventajas de la carne de pescado sobre la animal está su mayor contenido en sales minerales, principalmente fósforo y calcio.

Los mariscos ofrecen poca grasa pero abundante colesterol (sobre todo los moluscos). Además, está el problema de las alergias y de las intoxicaciones (si se comen crudos o poco cocinados. Se dice que en los meses que no tienen “R” no deben comerse moluscos, o sea, de mayo a agosto). Son famosas las salmonelosis por ostras y las hepatitis A producidas por almejas.

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