LAS UNIVERSIDADES DE MARIO GALIZIA

 

Fulco Lanchester

Catedrático de Derecho Constitucional, Facultad de Ciencias Políticas, Universidad de “La Sapienza” (Roma).

Traducido del italiano de Juan Francisco Sánchez Barrilao

 
resumen - abstract
palabras claves - key words

 

 

 

"ReDCE núm. 23. Enero-Junio de 2015" 

 

La dimensión de la Administración Pública en el contexto de la globalización (IV).

SUMARIO

 

1. Introducción

2. Florencia y la formación cívica

3. En Roma con Costantino Mortati

4. En Pavía

5. De Florencia a Roma

  

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1. Introducción.

 

Mario Galizia amaba la Universidad de Pavía; la amaba sobre todo desde lejos, consciente de estar profundamente arraigado en ese eje toscano-romano que representan Florencia y Roma, pero al mismo tiempo seducido por lugares y personas que lo introducían en una dimensión comunitaria diferente. Aunque nació en Nápoles el 14 de noviembre 1921 (le gustaba recordar que vino al mundo sietemesino con la ayuda del Beato Giuseppe Moscati y el amoroso cuidado de un entero bloque de viviendas partenopeo, como sustituto de la moderna incubadora), con un padre magistrado (Vincenzo), natural de Nocera Inferiore, y con una madre (Gina Baldi) de Poppi de Casentino, Mario Galizia era sobre todo hijo de Roma y Florencia, donde vivió y trabajó durante la mayor parte de su vida a excepción de un breve período de tiempo mientras desempeñaba docencia en la Universidad de Siena y el lustro que pasó yendo y viniendo a Pavía.

En este texto recordaré así sus tres Universidades, como lugares repletos de amigos y grandes científicos, a los que Mario Galizia continuaría ligado hasta el final, sobre la base de una profunda pulsión ética.

 

 

2.- Florencia y la formación cívica.

 

Estudiante de secundaria en Roma (en el «Virgilio» su profesor de Historia y Filosofía fue Giorgio Candeloro, 1909-1988), se matriculó luego en la Facultad de Derecho de la misma ciudad en el otoño de 1938, para acabar trasladándose a finales de 1942 a la Universidad de Florencia (mientras estaba matriculado en cuarto año y servía en el décimo de artillería), a resultas del nuevo destino de su padre como Presidente de la Corte de Apelación local. Sus maestros romanos fueron, para las materias públicas, Santi Romano (1875-1947), Guido Zanobini (1894-1960), Gaspare Ambrosini (1886-1985) y Tomaso Perassi (1886-1960). En la ciudad de la Toscana, se laureó en Derecho Administrativo bajo la tutela de Silvio Lessona (1887-1969), con una tesis sobre «La teoria degli organi dello Stato», en un contexto académico en el que destacaban Piero Calamandrei (1889-1956), Giorgio La Pira (1904-1977), Piero Agostino D’Avack (1905-1982) y Francesco Bernardino Cicala (1877-1970). Se ha de señalar, además, que en la Facultad florentina la enseñanza del Derecho Constitucional (tras el paso al Derecho Internacional de Manfredi Siotto Pintor, 1869-1945, y su posterior traslado a Alejandría, en Egipto) no estaba atribuida a ningún Catedrático, sin perjuicio de que entre 1939 y 1941 fuera encargada a dos habilitados en Derecho Constitucional (pues la cobertura de la asignatura no exigía la condición de funcionario: fueron Carlo Esposito, 1902-1964, y Paolo Biscaretti di Ruffia, 1912-1996); sin embargo en el curso 1942-43 su docencia sería encargada a Lessona, Catedrático de Derecho Administrativo.

En Florencia, Galizia permaneció desde 1942 a 1956 (catorce años tremendamente intensos), para continuar luego nominalmente como ayudante hasta 1966, cuando fue llamado a Pavía, y en donde permaneció durante unos cinco años antes de regresar a Florencia, y más tarde, en 1974, a Roma.

Los años en Florencia, en donde hasta su muerte mantuvo un apartamento como señal de continua presencia durante su ausencia, fueron decisivos y lo marcaron profundamente. Allí, finalmente, se laureó; participó en la resistencia armada, durante la cual desapareció heroicamente su hermano Paolo (1923-1944); se convirtió en asistente de Calamandrei para responsabilizarse de la enseñanza del Derecho Constitucional, aunque a la postre también se encargaría del Derecho Administrativo; tuvo sus primeras experiencias en política como secretario del movimiento de los católicos comunistas y como responsable del llamado trabajo en masa; se convirtió en magistrado ordinario, primero en el Tribunal de Distrito, y luego en la Fiscalía de la República; y comenzó su producción científica en revistas comprometidas como «Il ponte» e «Il politécnico», además de escribir sus primeros volúmenes («La teoria della sovranità dal Medioevo alla Rivoluzione francese», Milán, Giuffre, 1951; y «Scienza giuridica e diritto costituzionale», Milán, Giuffre, 1954). En la Florencia efervescente de la posguerra mundial, Calamandrei, conocido procesalista y nuevo Rector de la Universidad, había señalado al Derecho Constitucional precisamente como la materia sobre la que los juristas tendrían que trabajar y esforzarse en el momento de planificar la reconstrucción institucional del Estado. Era la recuperación responsable del planteamiento romanista que veía en el tronco del Derecho Público el fundamento del ordenamiento, pero sobre todo era la expresión de una necesidad de rehabilitación democrática y de renovación ética, cuya inspiración aún está explícita e inflexiblemente presente en la última monografía de Galizia, de 2013. De esta mágica colaboración entre Galizia y Calamandrei querría recordar el no muy conocido episodio de su colaboración mutua en la actualización del volumen de Francesco Ruffini (1863-1934) sobre los «Diritti di libertà», publicado en 1926 por Piero Gobetti (1901-1926), pero reeditado en 1946 por la florentina «La Nuova Italia».

En la capital toscana trabó también algunas amistades para toda la vida, como con Paolo Barile (1917-2000), Carlo Furno (1913-1970) y Alberto Predieri (1921-2001), destacando tanto el complejo enfoque metodológico que lo caracterizaba, como la profunda aspiración hacia una nueva Italia en el marco de los principios y los valores resultantes de la lucha partisana y antifascista de los hermanos Rosselli y del movimiento de «Giustizia e Libertà».

 

 

3. En Roma con Costantino Mortati.

 

Regresaría a Roma definitivamente a mediados de los años cincuenta como magistrado destinado en la Corte de Casación, pasando a ser, tras la muerte de su padre (primer presidente de la Corte de Casación), profesor libre en Instituciones de Derecho Público (como Silvio Lessona, Joseph Guarino, 1922, y Vicente Gueli, 1914-1969), manteniendo desde 1959 docencia en Ciencias Políticas en la Cátedra de Costantino Mortati (1891-1985), el cual se convertiría en su segundo/primer maestro. Junto a Mortati, a quien seguiría en la Corte Constitucional como asistente entre 1960 y 1966, Galizia se convirtió (con Vittoriana Carusi) en uno de los herederos de su archivo y biblioteca (ahora en poder del Departamento de Ciencia Política de La "Sapienza"). En la Corte Constitucional, inicialmente iba a asistir a Enrico De Nicola (1877-1959), si bien tal propuesta la bloqueó el Ministro de Justicia Aldo Moro (1916-1978) por razones políticas. Al final, como he dicho, acabó trabajando intensamente con Mortati, el constitucionalista más importante de la posguerra mundial, en una extensión práctica de la que fuera su colaboración docente en la Facultad romana de Ciencias Políticas, caracterizada por otras colaboraciones al más alto nivel (baste recordar a Leopoldo Elia, 1925-2008, Sergio Fois, 1931-2008, o Antonino La Pergola, 1931-2007). En este período se fortaleció todavía más la necesidad metodológica del Derecho Público italiano de mantener un equilibrio entre la autonomía de la propia disciplina y un enfoque atento a la perspectiva histórica y a las demás ciencias sociales. En una dirección similar, Galizia no sólo redactó la voz «Diritto costituzionale: profili storici», en la «Enciclopedia del diritto» (vol. 12, pp. 962 y ss.), sino también el texto de los «Profili storico comparativi della scienza del diritto costituzionale in Italia», en el «Archivio Filippo Serafini» (vol. CLXIV, 1963 fasc.1-2, pp. 3-110), que se convertirá en un clásico, junto con voces como la de confianza o la de crisis de gabinete. Con ello, trataba de profundizar y estabilizar un método que lo caracterizará con los años, y que lo llevará cada vez más a abordar temas de historia constitucional y de pensamiento jurídico sobre la base de un conocimiento enciclopédico de la literatura jurídica y no jurídica.

 

 

4. En Pavía.

 

Mario Galizia participó en las oposiciones para la Cátedra de Derecho Constitucional Italiano y Comparado celebradas en la Universidad de Messina, en marzo de 1964 (como Paolo Biscaretti di Ruffia, 1914-1996, Giuseppe Guarino, Paolo Barile, Vezio Crisafulli, 1910-1986, y Vincenzo Sica, 1924-1965), a la que finalmente fue propuesto junto con Nello Motzo (1930-2002) y Salvatore Villari. Las vicisitudes universitarias consiguientes a dicha propuesta no fueron sin embargo sencillas. Galizia fue llamado primero a Siena el 25 de enero 1965 por la Facultad de Derecho para el Derecho Constitucional Italiano y Comparado (con Raselli como Decano, y Fois como Secretario); en cuanto a la amigable disputa con Motzo, ahora funcionario europeo, ésta vendría definitivamente resuelta sólo un año después con la toma de posesión de la plaza de Pavía. El Consejo de Facultad que llamó a Galizia el 28 de enero de 1966 estaba compuesto por Bruno Leoni (1913-1967), Carlo Emilio Ferri (1899-1986), Vittorio Beonio Brocchieri (1902-1979), Federico Curato (1911-1990), Giampiero Azzali (1927-2005) y Agostino De Vita (1912-1990), mientras que Mario Albertini (1919-1997) y Giorgio Bolsa (1912-2002) aún no eran catedráticos. Galizia pronto empatizó con personas más jóvenes, y en particular con Pasquale Scaramozzino (1929-2006) y Mario Stoppino (1935-2001). Entre sus colegas en la Facultad de Derecho, separada de la de Ciencias Políticas sólo por una puerta en una escalera común, baste recordar a Serio Galeotti (1922-2000), Tommaso Mauro (1919-2005), Rodolfo De Nova (1906-1978), Umberto Pototsching (1929-2012) y Vittorio Denti (1919-2001). Mientras, en cuanto a la Facultad de Ciencias Políticas pavesa, pequeña pero de gran prestigio, Galizia encontró, así, una dimensión humana y un entorno interdisciplinario, apenas tocado por la masificación y la provincialización. Aquí encontró amistades intensas y duraderas, e incluso discípulos, a los que ha seguido, y le han seguido, con afecto durante tiempo. Aquí se revalidó en su puesto (como Raffaele Resta, 1905-1973, Vincenzo Zangara, 1902-1985, y Carlo Lavagna, 1914-1984). Aquí también permaneció conectado con «Il Politico», revista que tras la trágica muerte de Bruno Leoni no sucumbió por la tenacidad de Pasquale Scaramozzino, con el que Mario continuó manteniendo relación. Y aquí es donde, tras su regreso a la Universidad de Florencia desde el 1 de marzo de 1971, volvió para enseñar por un año Derecho Parlamentario, con el fin de no perder contacto con un espacio que le fascinaba, y para reeditar el volumen «Studi sui rapporti fra Parlamento e Governo» (Milán, Giuffrè, 1972) en la «Collana degli Annali di Scienze Politiche dell'Universita di Pavia».

 

 

5.- De Florencia a Roma.

 

De vuelta a Florencia como Profesor de Derecho Público, Mario Galizia encontraría allí el ambiente más adecuado para su método. La «scuola fiorentina», de la que fue parte, ponía en contacto de manera orgánica a iuspublicistas e historiadores del Derecho. No fue casualidad que, precisamente en ese momento, Paolo Grossi hubiera publicado ya el primer volumen de la serie de los «Quaderni fiorentini per la storia del pensiero giuridico moderno» (1972), auspiciando el coloquio entre juristas propuesto por otro gran maestro como fuera Francesco Calasso (1904-1965). Un programa metodológico similar, perfectamente correlacionado con la posición de Mario Galizia, llevará a éste a producir al año siguiente en los cuadernos una auténtica monografía sobre «Il “positivisme juridique” di Raymond Carré de Malberg» (pp. 335-509), en el marco de una sección que publicaría el extraordinario ensayo de Costantino Mortati relativo a Carl Schmitt («Brevi note sul rapporto fra costituzione e politica nel pensiero di Carl Schmitt»).

Son estos los años en los que Galizia plantea la idea de una fundación para honrar la memoria de su hermano Paolo y la publicación de los escritos y poemas de éste. Dicho programa lo llevó a tejer una auténtica malla de proyectos, al modo de Penélope, bien conocidos por las personas que le eran cercanas, y que el año pasado pudieron ser definitivamente ordenados.

En 1974 la Facultad de Ciencias Políticas de Roma ofertó dos Cátedras de Derecho Constitucional Italiano y Comparado (materia asumida cronológicamente, tras Mortati, por titulares como Egidio Tosato, 1902-1984, Carlo Lavagna, Vincenzo Zangara y Serio Galeotti). En marzo de ese año fue llamado Antonino La Pergola, el cual iría luego en septiembre a la Facultad de Derecho; y ya en julio Mario Galizia, quien inmediatamente pasaría a ocupar ya la Cátedra, manteniendo el puesto de Costantino Mortati, con el que había previsto recopilar en cuatro volúmenes algunos de sus principales escritos de comienzos de la década (Milán, Giuffre, 1972). Entre los juristas entonces presentes en la Facultad estaban precisamente Egidio Tosato, Carlo Lavagna, Vincenzo Zangara, Roberto Lucifredi (1909-1981), Aldo Moro, Riccardo Monaco (1909-2000) y Giuseppe Sperduti (1912-1993). Ello fue presagio, en cualquier caso, del principio de un cambio generacional muy intenso que vería, entre los juristas, la llegada, en el mismo 1974, de Vittorio Bachelet (1926-1980) en Derecho Público de la Economía, en 1976, de Giuliano Amato (1938) en la Cátedra de Derecho Constitucional Italiano y Comparado, de Emilio Romagnoli (1923-2004) en Derecho Agrario Italiano y Comparado, de Francesco D’Onofrio (1939) en Derecho Regional, y, después, de Alessandro Pace (1935), Franco Modugno (1938), Sabino Cassese (1935), Federico Sorrentino (1942) y Angelo Antonio Cervati (1936).

En aquellos años, que certificaron el paso a la Universidad de masas, Galizia también participó activamente en los tribunales de concurso a profesor, de modo que muchos docentes le deben asimismo el paso a la Cátedra tanto en la materia de Instituciones de Derecho Público (1974: Achille Chiappetti, 1941, Raffaele Chiarelli, 1939, Ugo De Siervo, 1942, Giovanni Rizza, 1941-2014, y Sergio Stammati, 1939), como de Derecho Público Comparado (1979: Paolo Armaroli, 1940, Paolo Caretti, 1944, Stefano Merlini, 1938, Carlo Mezzanotte, 1942-2008, Sergio Ortino, 1940-2011, Antonino Pensovecchio Li Bassi, 1925, Franco Pizzetti, 1946, Giorgio Recchia, 1942-2009, Antonio Reposo, 1944, y Sara Volterra, 1934; y 1990: Costantino Murgia, 1944, Lucio Pegoraro, 1952, Stefano Sicardi, 1950, y Mauro Volpi, 1948).

A poco más de los cincuenta, sin embargo, Mario Galizia sería alcanzado por un pesar que nunca expresó públicamente, pero que le influyó fuertemente. A finales de julio de 1974, el 27, fecha del cumpleaños de su madre, ésta desaparecería trágicamente. En el volumen de 2013 Galizia no habla directamente de su madre, excepto a través de algunas pistas biográficas y la publicación de una foto en color (la única); pero su presencia ha sido constante en la casa romana de la calle S. Jacini y en su pensamiento, reuniéndola (silenciosamente) junto a su otra familia desaparecida (su hermano Paolo, su padre Vincenzo, su tío Alber, profesor universitario caído en la Primera Guerra Mundial, y el primo hermano de su padre Raffaele Libroja, medalla de oro de la caballería italiana). Se puede decir que, a partir de ese momento, "una gran tristeza le mordía como un lobo el corazón". Aparentemente todo continuaba como de costumbre, con una total dedicación a la enseñanza, a los estudiantes y a la investigación, pero los que lo conocieron y amaron saben de la permanencia de un dolor cruel. Al parecer, todo terminó resolviéndose por sí sólo en los primeros años de la década de los ochenta, mientras iniciaba su trabajo de estudio a la contribución de los maestros de los años treinta. De aquí también surgiría su progresivo choque con la realidad de un ordenamiento constitucional que había traicionado las esperanzas de su generación, lo que explicaría su decisión entonces de concretar de manera inflexible la necesidad de no hacer concesiones al respecto de los principios y los valores básicos.

La relación con sus maestros, como la de éstos con aquellos que habían luchado ejemplarmente por la justicia y la libertad en el curso de la historia, no le llevó nunca a alejarse de la vida, sino a reiterar algunos valores fundamentales de ésta. Y ello lo hizo tanto como docente y emérito de la Universidad de Roma (1997), como a través de la dedicación a la investigación (con los numerosos volúmenes publicados en los «Archivio di storia costituzionale e di teoría della costituzione» por Giuffrè y con otros muchos artículos), la enseñanza y la formación de los discípulos (míticos resultan todavía los seminarios para los estudiantes del curso de Derecho Constitucional Italiano y Comparado, que comenzaban por la mañana a las 8:30 y terminaban a las 19.30 sin interrupción alguna), y con especial atención al doctorado que él fundó en «Teoria dello Stato e istituzioni politiche comparate».

Cuando en abril de 2013 decidió concluir el volumen de los «Appunti sugli anni della guerra di Paolo Galizia (1942-1944)», creemos que sentía ya llegar al final de su vida terrenal; pero también advertimos, seguidamente, como intentaba continuar vivo con el legado de la Fundación que dedicara a su hermano, al compromiso cívico y al estudio.

 

Resumen: En este trabajo se rememora la figura del constitucionalista italiano Mario Galizia, tanto a nivel académico y científico, como desde su perfil de compromiso cívico tras la guerra y la construcción de la República. Y todo ello desde las diversas Universidades por las que pasara Galizia, a modo de guía de maestros, compañeros, amigos, y discípulos.

 

Palabras claves: Mario Galizia, Derecho constitucional italiano y comparado, escuela florentina.

 

Abstract: This paper remembers the memory of the Italian leading figure Mario Galizia, recalling his academic and scientific work, as well as his civic engagement after the war and in the birth of the Republic. The journey goes through the Universities where Galizia taught, running over his professors, colleagues, friends and disciples.

 

Key words: Mario Galizia, Italian and Comparative Constitutional law, Florence school.

 

Recibido: 12 enero de 2015

Aceptado: 15 de febrero de 2015