
Dicen que la salud de la ciudad depende de su corazón y que este reside en el centro, con permiso de la periferia. El de Madrid —entendiendo por tal la almendra central circunscrita por la M-30— acusa el envejecimiento y la desigualdad. El desarrollo ha tendido a debilitarlo, pasando el testigo a una periferia pujante que ha ganado terreno. En 1940 aglutinaba al 68% de la población madrileña; ahora solo al 17%, y las sedes de grandes instituciones, caso de la banca, lo han abandonado, según explica el arquitecto José María Ezquiaga.
Para recuperar el centro, y mucho más, el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, y Ezquiaga han presentado esta semana un proyecto alumbrado a lo largo de tres años por un centenar de profesionales en la Oficina de Centro: el Proyecto Madrid Centro (PMC), que fija grandes líneas estratégicas exportables a otras ciudades. No es un programa de obras, ni de inversiones, ni la revisión del Plan General de Ordenación Urbana. Su elaboración “sin restricciones legales y sin límites”, ha permitido innovar y presentar directrices y herramientas para la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de 1977 que el alcalde se ha propuesto actualizar.
El PMC, totalmente abierto, aboga por un nuevo urbanismo basado en el reciclaje —frente a la expansión— para que el centro vuelva a ser motor económico de la región. Incide en la cohesión frente a la gran fragmentación social y económica, y propone el uso de la inteligencia frente a la capacidad financiera para recuperar el espacio de lo público.
Las élites han renunciado a su ciudad, se desplazaron a la periferia mientras el centro ha perdido capacidad aglutinadora. “Mantener un centro vital requiere renovar su actividad económica, atrayendo talento y creando un caldo de cultivo para actividades innovadoras. La falta de espacios adecuados y la normativa restrictiva son condicionantes a abatir, como lo ha sido el alto precio en el centro. La crisis ha abaratado y subrayado las ventajas de accesibilidad”, resalta Ezquiaga.
El PMC identifica células urbanas y áreas de identidad homogénea para intervenir y gestionar, lo que permitirá restringir la circulación rodada a los residentes (el centro sacrifica el 70% de su espacio al asfalto) y proponer la creación de ejes verdes que atraviesen la ciudad de Este a Oeste desembocando en el gran eje fluvial Madrid Río. Se aprovechan proyectos en mar- cha y se apoyan en pequeñas microacciones como arborización de calles, establecimiento de pequeñas plazas o cubrir de vegetación cubiertas, fachadas y mobiliario urbano.


