Una operación frecuente en un laboratorio de Química Orgánica es la eliminación de un disolvente orgánico volátil
de una mezcla de reacción. Esto se puede realizar por destilación simple, sin embargo el procedimiento más rápido y cómodo es el empleo de un rotavapor

Básicamente consiste en un motor eléctrico que produce el giro de un tubo con un ajuste
esmerilado al que se acopla un matraz de fondo redondo que contiene la disolución.
Dicho matraz se sumerge parcialmente en un baño de agua, manteniendo el giro.
La temperatura del baño no debe exceder de 35-40º para la manipulación de los disolventes orgánicos más comunes.
Acoplado al sistema, se encuentra un refrigerante por el que circula un líquido, por lo general agua,
que produce la condensación del disolvente que se recoge en un colector.
El conjunto constituye un sistema cerrado conectado a una bomba de vacío, bien una trompa de agua o un circuito de vacío.