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La ciudad de Granada
celebra cada año,
a principio de febrero, la fiesta de su patrón, san Cecilio, y
por
ello acude en romería hasta la abadía del Sacromonte. La
fiesta litúrgica es el 1 de febrero, pero la romería se
trasladó
al domingo más próximo al día 1, por la
creación
de nuevas fiestas (día de la Constitución, día de
Andalucía). El motivo de esta fiesta es el cumplimiento del voto
que hizo el ayuntamiento de Granada, en 1599, con motivo de la peste
que
diezmó a la población en tal año.
La romería
discurre en torno a la abadía
y las santas cuevas. Rodeada de excepcionales vistas y paisajes, ofrece
un marco envidiable para pasar una jornada de campo en las alturas del
Sacromonte. Esta fiesta tiene dos momentos diferentes: el acto oficial
ceremonial y los actos festivos populares. El primero constituye un
ritual
religioso institucional, en el que la ciudad representada por el
ayuntamiento,
como parte celebrante, al que acompañan las demás
instituciones
civiles y militares de la misma, junto con la abadía del
Sacromonte,
como concelebrante, cumple el voto antes aludido a san Cecilio:
Recepción
solemne de las autoridades, misa, ofrendas y visita a las cuevas son
algunos
de los momentos de la celebración oficial.
Observando el
ceremonial y los símbolos
(escudos, banderas, séquito histórico, ofrendas, lemas,
instituciones
presentes, himnos, etc.) se puede decir que se trata de una fiesta
comunal
de claro matiz legitimador, con fondo histórico. El 1 de febrero
celebra el reconocimiento de la fe cristiana, cuyas raíces se
remontan
en la ciudad a los tiempos de los primeros discípulos de
Jesús:
Granada se reafirma como heredera y continuadora de una
tradición
castellana y cristiana. Se podría hacer una lectura
simbólica
de este paralelismo: San Cecilio libra de la peste, como el poder
político
libra del enemigo, que actualizado en la fiesta de hoy quiere decir,
reafirmación
de las instituciones, sancionadas por la bendición del patrono y
reconocimiento de éstas de las creencias y tradiciones de la
ciudad.
Un gran
número de asistentes a la romería
permanece ajeno al acto oficial por muy diversos motivos (capacidad del
templo, distancia entre el santuario y la explanada, motivos
personales...).
El centro de los actos festivos populares lo forma el reparto de salaíllas
o tortas jayuyas, habas, bacalao, tortilla del Sacromonte y vino, que
el
ayuntamiento ofrece a todos los asistentes, y bailes y música
locales
y regionales organizados también por el mismo. Muchos grupos,
preferentemente
de jóvenes y familiares se reparten por el monte y hacen su
comida
de campo. Productos típicos de esta fecha, además de los
ya nombrados, están el jamón con habas, las cuajadas de
carnaval
y las glorias del convento de Zafra.
Se encuentra una
creencia popular que le atribuye
a unas piedras que hay en las Santas Cuevas ciertos poderes para
casarse
y descasarse, y las chicas se acercan a ellas buscando alivio a sus
inquietudes,
como talismán del amor que cambia un beso por felicidad,
según
cuenta la tradición.
En los
orígenes de esta fiesta, como
en los de la abadía, hay unos hallazgos de trascendental
importancia:
la aparición de las cenizas de san Cecilio y de los libros
plúmbeos,
como documento y prueba de un hecho originario.
La aparición
de las reliquias y de
estos libros, escritos sobre planchas de plomo, se suceden en Granada a
finales del siglo XVI, entre 1588 y 1600, dando origen al
fenómeno
sacromontano y base a la romería de San Cecilio. Estos hallazgos
extraordinarios podrían considerarse un caso de estrategia de
supervivencia
y adaptación, que moriscos granadinos, algunos de ellos
influyentes,
conciben ante el rechazo en el contacto cultural con el nuevo
régimen
cristiano. Esta estrategia no consigue totalmente sus objetivos, pero
sin
embargo es manipulada por la cultura dominante para los suyos propios.
De esta manera, frente a una alternativa cultural tolerante y
universalista,
nacida en la dependencia y la resistencia, como la que se desprende de
la potencialidad de dichas reliquias y escritos en plomo, se opone un
proyecto
cultural basado en la unidad política e ideológica y en
la
pureza de raza.
Es decir, ante la
confluencia entre el Islam
y el Cristianismo, que se da en tales hallazgos, la Corona de
España
y la jerarquía de la Iglesia católica, en mayor parte
esta
última por medio del tribunal de la Inquisición, terminan
«secuestrando» los documentos (pergamino, planchas y libros
plúmbeos) y reconociendo la autenticidad de las reliquias, como
prueba de otro discurso cultural diferente al que servían
originalmente
de soporte.
Así ha
llegado hoy a nosotros la significación
de la romería y de la tradición que se teje tras ella.
La peste que
sufrió Andalucía
el año 1598 y el voto, que en agradecimiento por librar a
Granada
de ella, hizo su ayuntamiento a san Cecilio, de subir al Sacromonte
cada
año en febrero son sólo ocasiones para institucionalizar
una piadosa costumbre popular, originada con la aparición de las
primeras reliquias y, más tarde, de los libros plúmbeos
en
las cuevas del monte Valparaíso. Los granadinos subían en
multitudinarias peregrinaciones a las santas cuevas a honrar a san
Cecilio,
hecho que aprovecha el ayuntamiento para organizar una fiesta de toda
la
ciudad con la corporación municipal a la cabeza.
Sin duda era una
excepcional ocasión
para producir un símbolo de tal fenómeno, en una ciudad
compuesta
por habitantes de razas y creencias diversas. El símbolo estaba
servido con un san Cecilio de raza árabe: Granada en el
Sacromonte
daba por cerrada una etapa de transición de ciudad mora a la
ciudad
cristiana, pero asumiendo su tradición morisca. Este proyecto
contó
con el apoyo de numerosos granadinos de la época. Luego se
sucedió
la polémica hasta el año 1682, en que una bula pontificia
decretó su condena contra este sincretismo de doctrinas
musulmanas
y cristianas, un credo común que resultaba igualmente
inaceptable
para los seguidores de ambas religiones, incluyendo en él las
doctrinas
islámicas que menos pudieran chocar a los cristianos y viceversa.
Simbólicamente,
tras el proceso, pierde
fuerza expresiva el supuesto origen árabe de san Cecilio. De
todos
modos, en 1682, ya hacía bastantes años de la
expulsión
de todos los moriscos de España (1609-1613) y aquella estrategia
de supervivencia que concibieron moriscos, y tal vez no moriscos, para
secundar la pacificación y la concordia entre unos y otros,
servía
ahora para exaltar a Granada en santidad y antigüedad hasta el
día
de hoy.
En la actualidad, la
romería de san
Cecilio parece gozar de buena salud por el número considerable
de
romeros y curiosos que acuden a ella. No faltan voces cualificadas que
ponen en cuestión el carácter tradicional y popular de
esta
fiesta, excesivamente oficializada en su ritual. Sin embargo, opino que
esto fue así desde sus orígenes y, posteriormente, desde
que la tradición reinterpretó el hallazgo mostrando la
prueba,
las reliquias, y olvidando el documento, los libros, y con ellos
bastantes
posibilidades de entender el fenómeno sacromontano. Un
acercamiento
más universalista a esos orígenes permitiría abrir
la romería a nuevas vías de significación y
expresión,
como fiesta de encuentro y tolerancia en una ciudad como Granada, en la
que convivieron religiones y pensamientos diferentes durante siglos.
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Sacromonte. Granada.
Resumen
Granada sube al monte.
La romería de san Cecilio
En este texto se
presenta una descripción
de una fiesta tradicional, que tiene lugar todos los años a
principio
de febrero. La celebración consiste en una romería al
Sacromonte,
donde está situada la abadía del santo, copatrón
de
la ciudad de Granada.
Abstract
Granada ascends to the mount:
Saint Cecilio's pilgrimage
This text presents a
description of a traditional fiesta that takes place every year the on
first of February. The celebration consists of a pilgrimage to the
abbey of the patron saint of the city of Granada on Sacromonte.
fiesta popular |
romería al Sacromonte | Granada | tradición urbana | san
Cecilio
popular feast | pilgrimage to Sacromonte | Granada | urban tradition |
Saint
Cecil
1992-09
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