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1.
Introducción
A su propio ritmo
es un vídeo
de contenido etnográfico que pretende acercar aspectos de la
cultura
gitana a un público general. Este documental ha sido producido y
dirigido por Luis Pérez Tolón y está basado en el
trabajo de campo de Elisenda Ardévol en la comunidad gitana de
Granada.
Para su realización contamos con la colaboración de
María
Dolores (Loli) Fernández, una joven gitana maestra de
adultos.
Esperamos, a
través de esta explicación
sobre la elaboración del filme, mostrar como la teoría y
metodología antropológica pueden incorporarse en la
construcción
de un texto visual, de forma que la expresión visual y escrita
se
complementen. Concretamente, proponemos un nuevo modelo de
colaboración
en la construcción de filmes etnográficos o de contenido
antropológico: el modelo de «negociación»
entre
el realizador, el antropólogo y el sujeto filmado.
El desarrollo del
medio audiovisual y su aplicación
en el estudio de la cultura y la sociedad representa un paso
tecnológico
irreversible. La documentación visual supone ya un valioso
instrumento
para la recogida de datos en la investigación
etnográfica,
y el uso de documentales como material pedagógico está
cada
vez más difundido. Por ello es necesario la construcción
de un marco teórico y una metodología específica
para
la producción de estos textos visuales, que relacione las nuevas
tecnologías con el conocimiento antropológico. La
cuestión
es cómo utilizar esta herramienta en la investigación y
documentación
en el campo de las ciencias sociales para crear nuevas posibilidades
para
la comprensión de la realidad social.
2.
Aproximación teórica y
metodológica
La
comunicación visual y el conocimiento
antropológico
El proceso de
producción y el filme
son ambos ventanas al conocimiento etnográfico. El filme
etnográfico
comunica al espectador una realidad cultural o situación
etnográfica.
En muchos casos, el uso efectivo del medio visual y sus habilidades
para
comunicar otra realidad cultural es lo que ha calificado un filme como
etnográfico, aunque la técnica sea documental, narrativa,
personal, observacional o un documento de investigación.
También la
producción de un
filme se puede considerar como un campo de experimentación en
ciencias
sociales. Es un proceso social que ocurre en una realidad
específica
en un tiempo y espacio concreto; es lo que configura el marco
etnográfico.
La forma en que se establece la relación y se desarrolla el
rodaje
incide sobre los sujetos participantes y sobre el resultado final. A
través
del conocimiento de este encuentro etnográfico que toma lugar
durante
todo el proceso fílmico podemos adquirir información
sobre
la intención del realizador, el proceso y el producto final (Sol
Worth, 1981:40-45). La metodología del propio proceso de
producción,
edición y montaje supone también una forma
específica
de presentar la realidad, y por tanto es necesario darlo a conocer para
ahondar en el análisis de la construcción de un texto
visual
con intención antropológica.
Myerhoff y Ruby
(1982) entienden el acto de
comunicación en términos de un fenómeno de tres
partes:
productor, proceso y producto. Podemos considerar al antropólogo
visual como el productor; la elaboración del guión, el
rodaje,
y el montaje como el proceso; y el vídeo o filme final como el
producto.
También
sugieren que estos tres componentes
sean explicitados para que el resultado permita la crítica
reflexiva
y el avance teórico. Esto supone una reflexión sobre la
intención
del productor, las fases de elaboración del guión, el
rodaje
y montaje, y, finalmente, el impacto del resultado final.
Colaboración
cinematográfica:
un modelo de negociación
La
metodología de A su propio ritmo
está basada en un modelo de colaboración desarrollado por
el realizador etnográfico Timothy Asch. Según Asch, el
modelo
de colaboración entre un realizador formado en
antropología
visual y un antropólogo es probablemente la mejor estrategia
para
la elaboración de un filme etnográfico (Asch 1982:42).
Pero,
con la introducción de la noción de reflexividad en la
antropología,
los filmes etnográficos más recientes han implicado
también
y de distintas formas al sujeto en el proceso fílmico.
En el caso de A
su propio ritmo, el
realizador y el antropólogo han tomado el modelo de
colaboración
de Asch, dando un paso más. Comprometiéndose con la
informante/
protagonista durante todas las etapas de investigación,
producción
y montaje, y creando un nuevo modelo de colaboración, una
«negociación»
a tres niveles, entre el realizador, el antropólogo y el sujeto
de estudio.
En este modelo, no
se trata tanto de observar
al «otro» o presentar una «nueva técnica
observacional»,
sino de «comunicar con el otro». Lo que nos interesaba
experimentar
en este caso concreto era que el sujeto filmado participara en el
proceso
creativo, en la construcción del filme e interactuara con la
temática
para crear una nueva estructura.
De esta manera, el
antropólogo, el
productor y el informante trabajan conjuntamente. El «otro»
se vuelve participante activo en la negociación que ocurre
durante
el proceso de filmación, cuando las imágenes se acuerdan
y se graban. De este modo se crea una nueva estructura que transmite
las
propias categorías de acción y asegura una
expresión
genuina, desde el punto de vista del tema abordado y durante el proceso
de decidir como presentar al sujeto. Por otra parte, esta
implicación
del sujeto permite, en este caso a los gitanos, tener poder durante la
traducción de su cultura en un texto visual.
El proceso de
producción
La producción
se llevó a cabo
en tres etapas: investigación durante el verano de 1984, rodaje
durante el verano de 1985 y montaje en 1986. La versión final se
terminó en marzo de 1987 y se presentó a sus
participantes
y colaboradores de Granada en 1989. El material audiovisual se
rodó
en Super-8 y todo el pietaje bruto se traspasó a vídeo
U-Matic
3/4" NTSC. La calidad del formato no es profesional, ya que se trataba
de un trabajo experimental para el Centro de Antropología Visual
de la Universidad del Sur de California.
Investigación
La
investigación antropológica
en Granada se centró en el estudio de la cultura tradicional
gitana
y factores de cambio social en un contexto urbano, tomando como
variables
principales hábitat, trabajo y educación. El objetivo de
esta investigación, que constaba de una fase de trabajo de campo
y de otra fase cuantitativa, era su aplicación en el campo del
trabajo
social y fue patrocinado por el Area de Servicios Sociales del
ayuntamiento
de esta ciudad, al que agradecemos su colaboración.
La producción
visual se orientó
también hacia su utilidad social, teniendo en cuenta las
expectativas
de la comunidad gitana. Durante los tres años que abarcó
todo el proceso de investigación antropológica y
producción
visual contamos con el apoyo continuo de muchos gitanos. En la
«negociación»
también consideramos las opiniones de la Administración,
de forma que el vídeo pudiera ser usado en el campo del trabajo
social.
La
orientación del filme estaba pues
determinada por esta «negociación». La
intención
inicial era presentar las distintas ocupaciones y formas de vida de los
gitanos de Granada y sus alrededores, destacando en especial la
relación
entre educación y factores de cambio social.
Rodaje
El diálogo
con Loli Fernández
fue desarrollando la estructura del filme a partir del foco de una
familia.
Finalmente decidimos que esta sería una estructura correcta para
el documental, ya que mantenía las categorías de la
organización
social gitana, cuando estas se traducen a filme. Establecimos que el
argumento
se organizaría tomando a Loli como eje central, utilizando su
red
de parentesco y sus relaciones laborales para reflejar distintas formas
de vida de los gitanos de Granada. Queríamos destacar su
especial
visión del mundo gitano: su rol en una familia, todavía
tradicional,
pero al mismo tiempo activa en la estructura profesional paya, y
cómo
revertía su formación académica en su propia
comunidad.
A partir de esta
idea procedimos a desarrollar
un plan de trabajo. Loli contactó con distintos miembros de su
familia,
y después con otros gitanos de la comunidad con la que
trabajaba,
e iniciamos el proceso de establecer una relación personal con
ellos
de cara a su participación en el filme.
Loli tomó un
cargo semejante a una
coordinadora de producción, no era solamente la informante y
sujeto
del filme, sino también un miembro activo en el proceso de
decisiones
sobre el rodaje; formaba parte del equipo de producción. El rol
de Loli en la logística de producción y su
negociación
con la comunidad nos permitió tener la plena confianza de los
gitanos
y pudimos filmar abierta e íntimamente. Para nosotros era
fundamental
lograr una proximidad y familiaridad de los gitanos ante la
cámara,
que solo se consigue cuando hay una participación activa de los
sujetos, que toman con la cámara una actitud dialogante y rompe
con la oposición entre «observador» y
«observado».
Es por esto que para la realización de este tipo de producciones
es necesaria, además de una investigación previa, un
conocimiento
de las personas con las que se va a trabajar y un proceso de
negociación
abierto. Obviamente, esto implica que el proceso de filmación y
realización sea distinto a la técnica habitual de
documentales
y que su producción requiera más tiempo.
Posproducción
Por otra parte,
aunque filmamos varias situaciones
lo mas natural y genuinas posible, el proceso de montaje implica
siempre
y necesariamente una selección de tomas. Siempre hay una
reestructuración
y reorganización de las secuencias. El realizador
transcribió
las entrevistas y elaboró un guión provisional
basándose
en el material más bueno, y envió una copia a la
informante
y a la antropóloga, quien, más tarde, participó en
la edición del material. La intención era que el equipo
de
producción interviniera también en el montaje. Esto solo
fue posible en parte, ya que Loli no pudo viajar a Estados Unidos (una
gitana soltera no podía viajar tan lejos sin su familia), y tuvo
que hacer sus comentarios por correo.
Loli
respondió al guión con
varios comentarios, por ejemplo, no podíamos introducir su
trabajo
antes de introducir a su familia, ya que según ella, un gitano
debe
ser ante todo identificado con «la raza» a la cual
pertenece.
Nos dimos cuenta que había que readaptar el guión
siguiendo
unas categorías diferente a las que sugerían otros
cineastas
y antropólogos si queríamos respetar sus opiniones.
Optamos
por reestructurar las imágenes, y hacer el montaje según
su criterio y no en función de valores estéticos o de
otras
posibles estructuras narrativas. Teníamos que incluir escenas
que,
aunque no muy buenas técnicamente, eran indispensables para
lograr
una estructura correcta desde su punto de vista y como gitana. Para
nuestros
objetivos, era muy importante mantener la negociación durante
todo
el proceso de edición, aunque las condiciones dictaran que lo
hiciéramos
a distancia.
Esta
negociación entre los puntos de
vista de la comunidad que se presenta y del antropólogo en la
traducción
de expresiones culturales permite una representación consensuada
de las estructuras internas. En este caso, el sesgo del sujeto
está
representado por la narración de Loli. El sesgo del observador
está
presente en la explicación que el antropólogo y el
realizador
introducen en el filme. La interrelación de las dos voces, la
«nativa»
y la «explicativa» se tomó como vehículo
apropiado
para representar la perspectiva personal de una gitana y su mundo a un
público no especializado (esta estructura es parecida a la
adoptada
por John Marshall en N!ai:La historia de una mujer !Kung, 1980).
Este proceso de
negociación entre las
tres perspectivas proporciona un sistema de contrastación de los
distintos puntos de vista. Con las aportaciones y sugerencias de Loli,
pensamos que hemos logrado una visión equilibrada que permite
reconocer
y transmitir una identidad cultural específica. Pensamos que
este
modelo es aplicable también a otros campos de la cultura, puesto
que permite una aproximación donde el sujeto filmado comunica
directamente
con el observador y tiene parte en cómo se va a presentar su
discurso.
La
presentación del filme
Una vez finalizado
el producto visual, este,
según nuestro modelo, debe presentarse a la evaluación
crítica
del público y captar su respuesta, solo así se cierra el
proceso de comunicación.
Para evaluar la
eficacia de nuestro modelo
nos interesaba tener la opinión de los propios participantes y
colaboradores
del filme. La comunidad filmada debe conocer el resultado final del
esfuerzo
conjunto y valorarlo, más aún cuando la
investigación
está orientada al trabajo social. El vídeo de
presentó
en Granada en una fiesta a la que invitamos a todos los participantes.
Fue un acto emotivo y se mostraron satisfechos con el resultado.
El resultado final
supuso una representación
atípica de la cultura gitana. Presentamos la realidad de este
grupo
étnico a través de los ojos de una mujer de clase media,
sus opiniones y su compromiso social con su gente. Queríamos
mostrar
una imagen distinta a la más habitual, en la que los gitanos
aparecen
como un pueblo marginado o como una élite de artistas flamencos.
El impacto en el
público ha sido muy
diversificado y en muchas ocasiones ha producido polémica. Desde
el año 1987 se ha pasado a distintos públicos: gitanos de
Granada y de Barcelona, público general español y
estudiantes
de antropología españoles y norteamericanos.
Para el
público estudiante norteamericano,
los objetivos se consiguen ampliamente. Piensan que «el filme
presenta
la cultura gitana y su gente de una forma muy interesante». Para
ellos «este pueblo es representado como constante, listo y
emotivo.
Tienen un profundo deseo de adaptarse a este mundo cambiante, y al
mismo
tiempo, constantemente recuerdan su tradición».
Se valora el
contenido del filme y el contraste
entre las aspiraciones de los gitanos y su realidad: «el material
por si mismo es muy informativo, estuve constantemente interesado. Fue
muy impactante oir hablar a los gitanos sobre lo mucho que aprecian su
independencia, y que nadie les diga lo que tienen que hacer.
También
son gente que creen en su cultura y la quieren transmitir a los
jóvenes.
La escena de un hombre mayor enseñando a los pequeños me
emocionó. El filme revela el deseo de esta gente por una vida
mejor
para ellos y las generaciones venideras».
En España, el
público ha sido
mucho más crítico. Los gitanos valoran positivamente la
metodología
empleada: «lo que más me ha gustado ha sido la idea de
realizar
el documental en colaboración con una gitana, teniendo en cuenta
sus opiniones». También el tratamiento de las
imágenes
y la espontaneidad. Un gitano joven que lo vio reconoció que el
filme se acercaba mucho a la gente, que las imágenes no estaban
preparadas, sino que todo sucedía con mucha naturalidad, por
ejemplo,
la vergüenza de las muchachas por salir a bailar. Por
último
la mayoría de los gitanos valoran el mensaje que quiere
transmitir
Loli «integrarse sin perder las tradiciones, sin dejar de ser
gitano».
Sin embargo, algunos
gitanos han criticado
el hecho de centrar el filme en una historia personal, que no
consideran
representativa: «Se han fijado más bien en una sola
familia,
aunque menciona a todos los gitanos de Granada, y casi siempre habla la
misma persona». No obstante, otros gitanos, y especialmente, las
gitanas, consideran que Loli es un ejemplo y un aliciente para salir
adelante.
El filme
también ha sido criticado
por algunos no gitanos por plantear una imagen optimista de la realidad
gitana y por no abarcar todos los aspectos de su cultura. «Creo
que
se ha mostrado la parte más alegre y conformista de este
pueblo»
o bien «no llega a las raíces del sentimiento
gitano».
Estas críticas carecen de una base sólida, ya que
ningún
documental puede pretender abarcar de una sola vez todos los aspectos
de
una cultura que el espectador considera importante. Por otro lado, el
objetivo
era mostrar una alternativa a la marginación, como apuntan otros
comentarios: «Parece que cada vez hay más gitanos que
piensan
que la única puerta para la salida a la integración
social
es la educación».
En todo caso, el
mensaje del vídeo
y que da pie al debate es apreciado por la mayoría, el tema de
la
identidad gitana, contenido étnico y la actitud subjetiva frente
a la tradición y el cambio social.
3.
Antropología visual aplicada
La
antropología visual aparece como
una nueva especialidad en el campo de las ciencias sociales y se
propone
una nueva forma de realizar y presentar el producto de una
investigación
de campo, complementaria al texto escrito. Esto significa la
introducción
de nuevas posibilidades de análisis, expresión y
divulgación
del conocimiento antropológico.
A su propio ritmo
es un trabajo experimental
y pionero en España, tanto por la introducción de la
antropología
visual como por su metodología. En este sentido, cabe decir que
su metodología y su contenido se orientan hacia su
aplicación
en el trabajo social. En la metodología, al contar con la
colaboración
durante todo el proceso del sujeto filmado; en su contenido por recoger
aquellos aspectos que el informante considera más significativos
e importantes. Por otra parte, creemos que el cine etnográfico y
la antropología visual no solamente deben pretender capturar
imágenes
del otro, sino también implicar un proceso cultural y
político
que debe tener una continuidad.
El vídeo
encuentra su utilidad cuando
es motivo de debate. El vídeo se aplica cada vez más como
material pedagógico y como un elemento para introducir
coloquios.
Con A su propio ritmo pretendíamos realizar un trabajo
de
divulgación que llegara a un público no especializado y
que
causara impacto dentro del propio colectivo gitano. En concreto, este
documento
visual ofrece una base para la discusión sobre las diferencias
culturales
y un punto de referencia para la implementación de programas de
servicios sociales en la comunidad gitana.
Su función no
es sólo académica,
sino también social, y A su propio ritmo ha interesado
distintas
instituciones relacionadas con el trabajo social para animar a los
gitanos
a participar en sus actividades, y para que pudieran relacionar los
temas
a un nivel personal y dar pie a discusiones sobre nuevas soluciones o
alternativas.
Algunos gitanos comprometidos ven este vídeo como una
herramienta
que pueden usar para discutir sus temas actuales de cambio social y
cultura
gitana.
Este modelo de
«negociación»
reúne un número de preguntas importantes en torno al
medio
visual y el rol de la antropología en el mundo actual. Una de
estas
es la ética en la representación del «otro»;
esto es el estudio del uso de la cámara y los posibles efectos
que
pueda tener en la gente filmada. Otro aspecto es el potencial del filme
como una forma de texto visual que puede contribuir al entendimiento de
las culturas y a su aplicación como dinamizador para una
reflexión
auto-crítica dentro del propio ámbito cultural. Y
finalmente,
el efecto y consecuencias que tiene la intervención del
realizador
y el antropólogo en el marco etnográfico durante el
período
de interacción fílmica (Roy y Jhala, 1987:7).
La experiencia de
participación por
parte de los sujetos representados en el filme puede activar procesos
importantes
de implicación personal. Por ejemplo, tomar conciencia de sus
posibilidades,
valorar aspectos que no tenían en cuenta, ver reconocido su
esfuerzo
o actuar como dinamizador de nuevos proyectos. Por ello, en el modelo
que
presentamos no solo importa la calidad del producto final, sino
también
el proceso de interacción con la comunidad filmada y las
repercusiones
que sobre ella pueda tener.
Además de la
divulgación del
filme y los efectos que pueda causar sobre un público, por
ejemplo,
advertir de necesidades, abrirnos a la comprensión de formas de
vida distintas, sensibilizar a la administración o plasmar
actividades
realizadas, el proceso fílmico puede entrañar en
sí
mismo un elemento de transformación de la propia comunidad.
Pensamos
que este elemento de transformación que se origina en el proceso
de interacción entre el equipo de filmación y la
comunidad
puede tener una interesante aplicabilidad en el trabajo social que
aún
está por explorar.
Esperamos que a
través de este informe
sobre el proceso fílmico de A su propio ritmo, el
lector/espectador
pueda llegar a nuevos niveles de compresión del producto visual
y a entender las intenciones de los realizadores. Nuestro objetivo es
que
esta explicación clarifique algunas preguntas sobre este modelo
con respecto al rol que puede jugar la antropología visual como
método de investigación y sus posibilidades en el campo
del
trabajo social.
Referencias
Asch, Timothy:
1982 «Collaboration in
ethnographic
filmmaking: a personal view», Canberra Anthropology, Vol.
V, núm.1.
Myerhoff, Barbara (y Jay Ruby):
1982 A crack in the mirror:
Reflexive
perspectives in anthropology, Philadelphia, University of
Pennsylvania
Press.
Rakhi, Roy y Jhala:
1987 «A portrayal of people: An
examination
of the need and potential for visual anthropology in the indian social
context», Commision on Visual Anthropology Newsletter,
Octubre,
5-15, University of Montreal.
Worth, Sol:
1981 Studying visual communication,
Philadelphia University of Pennsylvania Press.
Resumen
A su propio ritmo:
Gitanos de hoy. Un modelo de colaboración en antropología
visual
Los autores
reflexionan sobre el cine etnográfico.
Subrayan la relación entre la comunicación visual y el
conocimiento
antropológico, para la que es muy útil la
colaboración
cinematográfica. Luego detallan el proceso de producción,
el rodaje, el montaje y la presentación del filme.
Abstract
With their own
rhythm: Gypsies today. A model of collaboration in visual anthropology
The authors discuss
ethnographic film. They underline the relationship between visual
communication and anthropological knowledge, for which film is very
useful. They then detail the production process, the filming, film
assembly and presentation.
población gitana
| cine etnográfico | antropología visual |
producción de la película | documentación
Gypsy population | ethnographic film | visual anthropology | film
production process | documentation
1991-06
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