Observatorio del Patrimonio Histórico Español

OBSERVATORIO DEL PATRIMONIO HISTÓRICO ESPAÑOL

INTERVENCIÓN

 

«EL SUEÑO DE LA LUZ», UN PROYECTO CULTURAL DE RESTAURACIÓN Y DIVULGACIÓN PARA LAS VIDRIERAS DE LA CATEDRAL DE LEÓN

 

La Catedral de León cuenta con unas de las vidrieras más importantes de toda Europa que datan de los siglos XIII al XVII, si bien es cierto que la última intervención se realizó en el siglo XIX. La reposición y restauración de éstas siempre ha sido un problema constante.

En total son 1763 metros cuadrados de vidrio, sin contar los 524 paneles correspondientes a las vidrieras del claustro los que se intentan recuperar y devolver a su esplendor original gracias al proyecto cultural “El Sueño de la Luz ”, en el que se ha contado con la ayuda financiera de Caja España, la supervisión de las obras por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León y la participación en lo que se refiere a la gestión del propio Cabildo Catedralicio. Se prevé que las obras acaben en el año 2010 y para ello se han invertido más de 4'5 millones de euros.

«El Sueño de la Luz» no sólo se centra en la restauración de las vidrieras de la catedral, sino también en su conservación preventiva, tratando de evitar así el progresivo deterioro que éstas sufren debido a agentes corrosivos en la atmósfera, lluvia, contaminación, actos vandálicos, etc. Es por ello que se ha decidido instalar un sistema de protección doble, de tal manera que hay una rejilla metálica exterior para evitar los posibles impactos en las vidrieras y un segundo vidrio transparente que crea una cámara isotérmica para evitar los daños provocados por la condensación del aire.

Por otro lado, se ha creado un taller de restauración que se sitúa a unos doscientos metros aproximadamente de la catedral, concretamente en un área del Seminario Mayor Leonés. En él trabajan un total de ocho restauradores, entre los que encontramos por ejemplo a Carlos Muñoz de Pablos, premio de las Artes de Castilla y León o el vidriero flamenco Joost Caen, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Bélgica, con el fin de devolver las vidrieras a su estado original.

El proceso de restauración de cada vidriera puede llegar a durar en torno a dos meses, en los cuales se siguen una serie de pasos. Primeramente se realiza un estudio exhaustivo tanto de las técnicas como de los materiales propios de los siglos XIII y XIV, así como una documentación fotográfica detallada de cada panel a restaurar, gracias a la cual se podrá contrastar el estado inicial de la vidriera, el proceso de restauración y el resultado final de ésta; posteriormente se procede a calcar el emplomado en acetato con el fin de conocer por dónde va el plomo que une los vidrios, y a partir de ahí limpiar en seco, corregir posibles abombamientos o deterioros del plomo, y recuperar la grisalla, aunque también se llevan a cabo procesos tales como la limpieza exterior e interior con lupa binocular y retirada de las capas de corrosión, reparación de roturas del vidrio, entre otros. No todas las restauraciones se llevan a cabo en el taller, algunas se realizan incluso in situ.

Dichos restauradores son partidarios de que siempre que sea posible se evite la sustitución de vidrios rotos, pero que cuando hayan de realizarse piezas nuevas se hará siguiendo las técnicas tradicionales medievales que empleaban grisalla cocida al horno sobre vidrio soplado. Incluso, para constatar que se siguen las técnicas originales de una manera adecuada, se creó un comité de expertos que se encarga de supervisar los trabajos del taller cada dos meses. Como último paso a realizar, se crea un bastidor de latón que rodea al vidrio a modo de marco artificial antes de devolver las figuras a su lugar, de tal manera que sean más fáciles las posteriores restauraciones.

“El Sueño de la Luz ” no es solamente un proyecto de intervención sino también de divulgación. En este sentido, es de destacar la colocación de una plataforma a catorce metros de altura en el triforio de la catedral, desde la que se puede observar directamente ese proceso de restauración de las vidrieras. Dicha plataforma no solamente es utilizada por los propios restauradores sino también por el público ya desde el 3 de abril de 2007, aunque siempre en función del culto. En grupos máximos de veinte personas, acompañados por un guía y durante media hora, los visitantes podrán acceder a la plataforma y no sólo observar directamente el esplendor de las vidrieras y el proceso de restauración de éstas, sino también disfrutar de una espectacular perspectiva del interior de la propia catedral. El precio de la entrada, dos euros, es destinado al propio mantenimiento del templo y a los trabajos de conservación. Incluso se calcula que hasta el año 2009 habrán pasado por la plataforma alrededor de 57.000 visitantes.

El proyecto se complementa además con ocho montajes audiovisuales que irán mostrándose a medida que vayan avanzando las restauraciones y que tratarán sobre el valor de las vidrieras, las épocas y estilos de éstas, así como los programas iconográficos, el proceso de fabricación del vidrio, etc.

A su vez, también se contempla la posibilidad de iniciar un programa de formación en los colegios de tal manera que los técnicos culturales del proyecto expliquen a los niños la catedral y los procesos de conservación con el objetivo de concienciar sobre la importancia de dicho patrimonio.

[Cristina Aguado Padial. OPHE]