|
Nota:
En el curso 1999-2000, me ha tocado ver el fondo patético
de algunas personas... de los que no merece la pena hablar.
Han sido como meteoritos fugaces de los que ya no me acuerdo siquiera...
Cada uno vive con lo que se ha merecido y se merece.
Cuando
se intenta echar fango sobre los demás, este se vuelve
y acaba ensuciando la dignidad de quién lo echa... Si alguno
de esas personas lee estas líneas, sepa que aceptaré
su disculpa, si eso le puede aliviar el malestar y, si a algunos
no le ha quedado ningún malestar, entonces solo me dan
pena...)
Por
casualidad, he visto por Internet una nota sobre mi nombre y he
visto un blog en el que un anónimo intentaba echar fango,
otra vez, sobre mi persona. Y otro anónimo que le apoyaba
diciendo que me conocía..., ¿de qué...?
Bueno, eso no deja de ser una pena; pero se que estas cosas pasan...
hay gente para todo, según se suele decir; pero quiero
aclarar a la gente de buena fe, que yo no estoy en guerra con
nadie y solo me siento servidor de la verdad.
Así que, sin ánimo de crispar el estado anímico
de nadie, les sugiero a estas personas que salgan del anonimato
y digan lo que deben decir abiertamente; mirando al frente, si
consideran que tienen razón.
A ellos y a todos aquellos que suelen lanzar acusaciones sin más,
les aconsejo que reflexionen... ¿Se sienten satisfechos
consigo mismos?
Yo
creo firmemente que cuando uno se equivoca, es bueno, sobre todo
para él mismo, pedir disculpas, porque eso le honra.
Seguir intentando enfangar la dignidad de los demás, no
hace más que agudizar sus propias heridas psicológicas.
Si esas personas sufren una situación patológica,
se que no sirve de nada aconsejarles; pero cabe la esperanza de
que algunos tengan simplemente malestar por algo, que intentan
aliviar de esa manera.
A esas personas les aconsejo que busquen el sosiego consigo mismos
y luego actúen con ese mismo sosiego conseguido.
Si tienen algo en contra de alguna persona, pues que la critiquen,
pero desde el sosiego y con objetividad; además justificando
las críticas con argumentos (que no falacias) y con elementos
de pruebas.
Para concluir con respecto a esas personas del blog, les invito
a que envíen sus críticas al ámbito público
que quieran, pero demostrando sus afirmaciones; sino esas acusaciones
vacías terminan (como los boomerangs) devolviendo el fango
sobre los mismos que lo lanzan.
Espero que no sea por ese motivo (que les daría vergüenza)
que se queden en el anonimato...
Como
ya he dicho, no estoy en guerra con nadie, así que no voy
a hablar más sobre este asunto tan patético. Salvo
que no me entere de personas claramente identificables, que estén
intentando criticarme de una forma aparentemente argumentada ;o)
Quien
me conoce de verdad y conoce mi trayectoria personal y docente,
no necesita más explicaciones...
|