Neurociencia Cognitiva

ténicas para estudiar el funcionamiento cognitivo del cerebro
      En los últimos años se han desarrollado diversas técnicas de neuroimagen que nos permiten estudiar el funcionamiento del cerebro humano de forma no invasiva. Durante años, investigadores de Psicología Cognitiva han estudiado los procesos psicológicos b´sicos que conforman nuestra mente. Contamos con una gran variedad de tareas, generalmente implementadas en programas de ordenador (similares a los videojuegos), con las que investigamos en detalle estos procesos. Ahora podemos usar las técnicas de neuroimagen modernas para "ver" cómo el cerebro sustenta estas operaciones que conocemos gracias al esfuerzo de muchos psicólogos. Entre las técnicas que usamos en Neurociencia Cognitiva se encuentran las siguientes:
  • Resonancia Magnética Funcional (fMRI). Nos permite estudiar qué zonas del cerebro se encargan de los procesos mentales de interés. Se basa en las propiedades electromagnéticas de las moléculas que componen las diferentes partes de nuestro cerebro. Mediante ella obtenemos imégenes de alta resolución de las estructuras de nuestro cerebro, y de las conexiones que existen entre las diferentes áreas. También podemos medir qué zonas necesitan más riego sanguíneo, lo que significa que están más activas, y por ello implicadas en la tarea que la persona está realizando.

  • Electroencefalografía (EEG-ERP). Mediante ella conocemos el curso temporal en el que actúan los diferentes procesos cognitivos. Electrodos colocados en la superficie del cuero cabelludo miden las corrientes eléctricas que generan los grupos de neuronas mientras trabajan de forma coordinada para transmitir información.

  • Estudio de pacientes neuropsicológicos. Lamentablemente, en ocasiones las personas sufrimos accidentes que dañan partes de nuestro cerebro. Estos pacientes realizan diferentes tareas, y muestran déficits en algunas de ellas. Cuando esto ocurre, inferimos que el área lesionada estaba implicada en la operación cognitiva medida por la tarea.

  • Estimulación magnética transcraneal (TMS). Usa una bobina que aplica pulsos electromagnéticos muy breves a zonas específicas del cerebro de participantes sanos (¡es una técnica inofensiva!). Esto anula de forma temporal la actividad del área, con lo que su función cognitiva se interrumpe momentáneamente. Durante los experimentos, se aplican pulsos de TMS mientras los participantes hacen tareas que miden procesos cognitivos específicos. Si la ejecución se ve deteriorada por la TMS en cierta región, inferimos que está involucrada en el proceso cognitivo medido por la tarea.

  • Electromiografía (EMG). Para el estudio de los procesos cognitivos se emplean a menudo tareas motoras como puede ser pulsar las teclas de un ordenador. Con la eletromiografía medimos la respuesta muscular; conociendo de primera mano como los procesos cognitivos se traducen a respuestas motoras.

FECYT        Ministerio de Educación y Ciencia          Universidad de Granada          Facultad de Psicología