Hace ahora un año, el 7 de noviembre de 2005, fallecía en Moscú Mijaíl L. Gaspárov. Apenas un mes más tarde, otros dos grandes investigadores ligados a la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú y a Iuri Lotman, Vladímir N. Toporov y Eleazar M. Meletinski, también nos dejaban.Viacheslav Ivanov, en un mensaje que me envió para autorizar la traducción y publicación en español de las «Tesis para el estudio semiótico de las culturas» (Entretextos 7), me recordaba triste y lacónicamente que Toporov, otro de los firmantes de ese trabajo, había fallecido. Y es que los autores de esta primera generación semiótica tartuense-moscovita, nacidos en el primer tercio del siglo XX, comienzan ya, desgraciada pero irremediablemente, a cumplir su ciclo vital: Gaspárov, con setenta años; Toporov, casi octogenario; y Meletinski cerca de los noventa.
Una de las primeras ideas que tenía cuando decidí editar ENTRETEXTOS era la de dedicar números monográficos a las principales figuras de la Escuela. Aplazado ese proyecto una y otra vez en espera de conseguir los recursos necesarios, tuvo que comenzar a construirse poco después de la salida de su sexto número y cuando ya estaba en marcha el siguiente.
El pasado mes de agosto, durante la preparación de este número, supimos del fallecimiento de Arón I. Gurévich. De este modo, la octava entrega de ENTRETEXTOS tenía que ser ampliada a una cuarta personalidad de la Escuela Semiótica de Tartu-Moscú.
Ni que decir tiene que es nuestra intención seguir ofreciendo, en los próximos números de la revista, más trabajos traducidos al español de estos estudiosos de la literatura, el mito, la historia... Pero sirva ahora esta selección como primer homenaje y recuerdo.
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Peeter Torop, en un artículo publicado en un diario estonio («Tõusu lootus mõõna märkides» [«La esperanza de pleamar en las señales de bajamar»]), hace notar que la reacción de la prensa rusa ante los fallecimientos de M. Gaspárov y V. Toporov (E. Meletinski muere, precisamente, el día en que se publica este comentario de P. Torop, y aún vivía A. Gurévich) ha sido la de interpretar esos decesos como señales de marea baja. Es comprensible: la cultura rusa perdía de repente a dos intelectuales de gran prestigio y sentido ético, en un periodo tan crucial para ese país.
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El legado científico de Mijaíl Leónovich Gaspárov (Moscú, 13.04.1935—7.11.2005) está aún por estudiar y valorar en su justa medida. Casi completamente desconocido en español (si no recuerdo mal, la única traducción, hasta ahora, se la debemos —cómo no— a Desiderio Navarro, que incluyó «M. M. Bajtín en la cultura rusa del siglo XX» en el número especial que Criterios dedicó, en 1993, a Bajtín), este profesor y miembro de la Academia Rusa de Ciencias, pensador crítico, filólogo clásico, traductor de poesía clásica griega y latina y gran especialista en métrica —su Очерк истории европейского стиха [Ocherk istorii evropeiskogo stija] (1987, 2ª ed. 2003) se puede leer en italiano, Storia del verso europeo (Bolonia, Il Mulino, 1993), o en inglés, A History of European Versification (Oxford University Press, 1996)—, es autor de más de trescientos trabajos científicos y, para muchos, un modelo de profundidad, de meticulosidad y de honestidad científica. |
Para Gaspárov, resultaba de gran importancia la continuación de la ‘ciencia científica’, de la que consideraba como mejor ejemplo a Iuri Lotman. De esto trata en el artículo que incluimos en este número: «I. M. Lotman: ciencia e ideología». Aunque no lo cite aquí, Gaspárov utilizó en varias ocasiones la comparación entre Bajtín y Lotman para mostrar la diferencia entre dos tipos de ciencia:
la ciencia de Bajtín, que parte de la creación, y la idea de la creación es rediseñar el objeto de investigación; y la ciencia de Lotman, que parte de la investigación y su idea es no deformar el objeto (sobre la Escuela de Tartu y Bajtín, véase el artículo de D. Navarro, en Entretextos 6)..
Como traductor y filológo, Gaspárov opinaba que en las traducciones de los textos clásicos no debería haber comentarios al pie de página —cuyos destinatarios, en todo caso, serían únicamente los especialistas—, sino introducciones generales en la cultura clásica para el lector principiante. De este modo, a los libros sobre historia de la métrica rusa o europea —obras dirigidas, por su contenido, a un reducido público lector—, Gaspárov añade una serie de publicaciones divulgadoras, entre las que destaca Занимательная Греция. Рассказы о древнегреческой культуре [Zanimatel'naia Gretsiia. Rasskazy o drevnegrecheskoi kul'ture] (Grecia interesante: historias sobre la cultura de la Antigua Grecia), publicado en 2000 y con diversas ediciones y reediciones hasta este mismo año de 2006. |
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Al igual que Gaspárov, también Vladímir Nikolaevich Toporov (Moscú, 5.07.1928—5.12.2005), estudió en la Universidad de Moscú y fue académico de la Academia Rusa de Ciencias. Doctor en Ciencias Filológicas, fue destacado investigador en el Instituto Superior de Humanidades de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades. Como autor de más de mil quinientos trabajos científicos, Vladímir Toporov era admirado por su meticulosidad y erudición, que le llevan a tratar: temas lingüísticos, literarios, folclóricos o mitológicos no sólo del área eslava, sino también báltica, indo-irania y, en general, indoeuropea. Además, son conocidos sus trabajos sobre semiótica general o poética. Una idea de su obra está reflejada en la reciente publicación de una biobibliografía de y sobre Toporov (edición de G. G. Grachev, Moscú, Nauka [Materiales para la Bibliografía de los Investigadores. Literatura y Lengua, Vol. 28; 190 páginas], 2006).
Ligado desde sus orígenes a la Escuela de Tartu-Moscú, fue, en 1973, uno de los firmantes —como ya se ha señalado— de las tesis de la semiótica de la cultura, junto a I. Lotman, A. Piatigorski, B. Uspenski y V. Ivanov. Como co-fundador de la escuela, sus investigaciones son particularmente relevantes en el ámbito de la semiótica del texto, compartiendo la idea de Lotman acerca de la semiótica no como una teoría a priori, sino construida ad hoc, que hace valiosa la introducción del material nuevo en la ciencia con la ayuda de las teorías que se basan en este material. En este aspecto, conviene volver a recomendar el artículo ya citado de M. Gaspárov que incluimos en este número de ENTRETEXTOS.
De la amplia producción de Toporov, se han traducido apenas un par de decenas de artículos en lenguas inglesa, alemana, francesa o italiana. El caso del español es, como se puede esperar, aún más magro: además de las voces de las que Toporov se encarga en Árbol del mundo: Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos (La Habana, Criterios, 2002; ed. y trad. de R. Acosta), en la revista Criterios (21-24, 1988) se publicó «Las artes plásticas y la mitología», y en la mexicana Escritos (9, 1993) apareció el trabajo firmado con V. Ivanov, «El enfoque tipológico-estructural de la interpretación semántica de las obras de artes plásticas en el aspecto diacrónico» (disponible también en Entretextos 2, 2003; las traducciones de estos dos artículos son de D. Navarro).
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Antes, en la antología Los sistemas de signos. Teoría y práctica del estructuralismo soviético (Madrid, Alberto Corazón, 1972), se incluyó el artículo titulado «Posibilidad de un estudio tipológico-estructural de algunos sistemas semióticos modelizantes», que firma junto a A. A. Zalizniak y V. V. Ivanov. Esta antología es una versión de la edición italiana de R. Faccani y U. Eco, I sistemi di segni e lo strutturalismo sovietico (Milán, Bompiani, 1969), la primera recopilación de artículos de la escuela tartuense-moscovita que se publicó fuera del mundo eslavo y que no es citada por la edición española (la traducción del italiano es de G. Kue), algo que no por llamativo es infrecuente (véase, sobre el modo en que se difunde la obra de Lotman —y, por extensión, la de los demás integrantes de la escuela de Tartu—, mi trabajo «Lotman en español: difusión y recepción crítica», en Entretextos 2, 2003).
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Para la presente entrega de ENTRETEXTOS se ha traducido «El texto de la ciudad-doncella y de la ciudad-ramera desde una perspectiva mitológica», que contiene dos de los temas más destacables en las investigaciones de V. Toporov: el mito y la ciudad (sobre el tema de la ciudad se puede leer, en Entretextos, de V. Ivanov, «Contribución al estudio semiótico de la historia cultural de la gran ciudad», y de I. Lotman, «Símbolos de Petesburgo y problemas de semiótica urbana»). Asimismo, incluimos también aquí un texto de Viacheslav Ivanov, dedicado a la memoria de Toporov, en el que resume las principales etapas de su obra.
De entre sus libros citaremos sólo dos, que abordan precisamente estos ámbitos: Миф. Ритуал. Символ. Образ: Исследования в области мифопоэти-ческого:Избранное [Mif. Ritual. Simvol. Obraz: Issledovanija v oblasti mifopojeti-cheskogo: Izbrannoe] ( Mito. Ritual. Símbolo. Imagen. Investigaciones en la esfera de lo mitopoético), publicado en Moscú por Progress-Kul'tura (1995), y Петербургский текст русской литературы [Peterburgskii tekst russkoi literatury] ( El texto de Petersburgo de la literatura rusa), impreso en San Petersburgo por Iskutssvo (2003). |
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Diez días después de la muerte de Toporov, fallecía también Eleazar Moiseevich Meletinski, (Jarkov, Ucrania, 22.10.1918—Moscú, 16.12.2005). Doctor en ciencias filológicas, historiador de la cultura y del folclor, estudioso de la literatura comparada occidental y oriental, del mito, de la poética histórica, de los arquetipos y de su reflejo en la literatura, se había formado, entre 1935 y 1940, en el Instituto de Historia, Filosofía y Literatura de Moscú. Durante las décadas de los cuarenta y de los cincuenta, estuvo, primero, en la Universidad Estatal de Asia Central (Tashkent, Uzbekistán), donde imparte clases y termina su tesis de candidato a doctor, y, más tarde, en la Universidad Fino-Carelia, en Petrozavodsk (en la república rusa de Carelia), donde se interesa por el folclor fino-carelio (y donde, durante más de cinco años, sufrirá las represalias de las autoridades soviéticas).
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Ya en Moscú, entre mediados de los cincuenta y hasta 1994, trabaja en el Instituto de Literatura Mundial de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, del que llegará a ser investigador jefe. Entre 1989 y 1994 dirige la cátedra de teoría e historia de la cultura mundial, en la Facultad de Filosofía de la Universidad Estatal de Moscú, cátedra que él funda junto a S. S. Averintsev, M. L.Gaspárov, A. I. Gurévich y V. V. Ivanov. Y, desde 1992, ha sido director del Instituto de Estudios Superiores de Humanidades, en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades, donde también ejerció la docencia.
Su libro más conocido es, sin duda, Поэтика мифа [Poetika mifa] (Poética del mito), publicado en 1976 (2ª ed. 1995; 3ª ed. 2000) y traducido a varias lenguas (en orden cronológico, apareció, a partir de 1981, en polaco, serbocroata, húngaro, portugués, checo, eslovaco chino, italiano, búlgaro e inglés). En español no llega a publicarse hasta 2001, en una edición realizada a partir de la versión italiana (trad. del italiano de Pedro López Barja de Quiroga), con el título de El mito (Madrid, Akal).
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E. Meletinski es autor también, entre otros, de los siguientes libros: “Эдд” и ранние формы эпоса [“Edda” i rannie formy eposa] (Las Eddas y las formas tempranas del epos), aparecido en 1968; Палеоазиатский мифологический эпос [Paleoatsiatskii mifologuicheskii epos] (El epos mitológico paleoasiático ), de 1979; Средневековый роман. Происхождение и классические формы [Srednevekovyi roman. Proisjozhdenie i klassicheskie formy] (La novela medieval. Orígenes y formas clásicas), 1983; Введение в историческую поэтику эпоса и романа [Vvedenie v istoricheskuiu poietiku eposa i romana] (Introducción a la poética histórica del epos y la novela), 1986; y О литературных архетипах [O literaturnyj arjetipaj] (Sobre los arquetipos literarios), 1994. Ninguno de ellos se ha traducido al español, aunque sí existen versiones en italiano o en portugués de algunos de ellos.
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De las más de trescientas publicaciones, entre artículos, capítulos de libros, ediciones, compilaciones y publicaciones diversas en revistas y periódicos (hasta el año 2000), en español se han publicado tan sólo tres trabajos. El primero de ellos es su más conocido ensayo, «El estudio estructural y tipológico del cuento». En España, éste apareció incluido en la edición de la famosa obra de Vladímir I. Propp, Morfología del cuento, que se tradujo de la versión francesa (ésta había añadido, además, el ensayo de Propp, Las transformaciones de los cuentos maravillosos, y así se mantiene en la versión española) por María Lourdes Ortiz (Madrid, Fundamentos, 1971; en Francia se había publicado, con traducciones de Marguerite Derrida, Tzvetan Todorov y Claude Kahn, en 1970). En forma de libro se editó en Argentina (Buenos Aires, Rodolfo Alonso Editor, 1972; trad. de Hugo Acevedo). De este tiempo (1971) es también «Estructuralismo y semiótica en la URSS», uno de los primeros artículos que dan cuenta, sobre todo, de las actividades de la escuela de Tartu, y que Meletinski firma con Dmitri M. Segal. La traducción en español, debida a Desiderio Navarro, se hace también del francés (cierto es que, en este caso, el artículo está destinado a lectores de fuera de la entonces Unión Soviética: aparece, en inglés y en francés, en la revista Diogène-Diogenes), y se incluyó en un número especial de La Gaceta de Cuba, dedicado a Problemas de la crítica y de la ciencia literarias (1972). En 1993, en el número 9 de la revista mexicana Escritos, dedicado a la Escuela de Tartu y a Iuri Lotman, Desiderio Navarro —editor invitado para este monográfico— incluyó el artículo de Meletinski titulado «La organización semántica del relato mitológico y el problema del índice semiótico de motivos y sujets» (trad. del ruso del propio D. Navarro; también en Entretextos 2, 2003). Por último, hay que añadir su importante contribución en el ya citado Árbol del mundo: Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos (La Habana, Criterios, 2002; ed. y trad. de R. Acosta).
En este pequeño homenaje que ENTRETEXTOS pretende rendir también a la memoria de Eleazar Meletinski, hemos seleccionado tres textos. El primero de ellos pertenece al propio Meletinski, «El mito y el siglo veinte», en el que contrapone la función ‘armonizadora’ que el mito ha tenido desde la época primitiva con la que la literatura del siglo veinte le ha otorgado, convirtiéndolo en anti-mito, al expresar ésta “la enajenación social y la soledad del individuo”. El segundo es de Serguei Iurévich Nekliúdov (31.03.1941), doctor en Ciencias Filológicas, especialista en folclore, actual subdirector del Instituto de Estudios Superiores de Humanidades, en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades, y muy cercano colaborador de E. Meletinski. La actividad científica de S. I. Nekliúdov está ligada a Tartu y a su Escuela desde sus inicios. Su primera publicación, de 1966, fue precisamente el trabajo que presentó en la ‘II Escuela de verano sobre los sistemas modelizantes secundarios’, celebrada en agosto de ese año. Y participa también en las dos siguientes ediciones (1968 y 1970). El artículo que hemos elegido para este número, «Folclore: aspectos tipológico y comunicativo», es el primer texto de Nekliúdov que se publica en español. El tercer trabajo relacionado con Meletinski, «El impulso mitológico y la crítica poética de Eleazar Meletinski», pertenece a la profesora Jerusa Pires Ferreira, de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo, quien ya ha colaborado en la revista con un texto titulado «Clío en la encrucijada, de Iuri Lotman» (Entretextos 6, 2005)
De los cuatro autores a los que va dedicada esta entrega de ENTRETEXTOS quizás sea Arón Iakovlevich Gurévich (Moscú, 12.05.1924-5.08.2006) el que participara de modo menos directo en las actividades de la Escuela de Tartu, a pesar de que colabora en Труды по знаковым системам [Trudy po znakovym sistemam] (Trabajos sobre los sistemas de signos) entre 1975 y 1992 con media docena de artículos. Estudió Historia en la Universidad Estatal de Moscú, obteniendo la licenciatura en 1946 y el grado de doctor en ciencias históricas en 1962. Entre 1963 y 1969 enseña como profesor en el Instituto Pedagógico de Kalinin. A partir de este último año, ya en Moscú, trabaja en el Instituto de Historia General de la Academia de Ciencias y en el Instituto de Estudios Superiores de Humanidades (Universidad Estatal Rusa de Humanidades), donde, además de tareas de investigación, ejerce como profesor de filosofía social y de teoría e historia de la cultura mundial.
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De su también amplia producción bibliográfica, cercana a las quinientas publicaciones, citaremos sólo tres de sus libros más conocidos, dos de los cuales se han traducido también al español. El primero, de 1972, es Категории средневековой культуры [Kategorii srednevekovoi kul'tury], que se publica con español como Las categorías en la cultura medieval (Madrid, Taurus, 1990; trad. del ruso de H. Kriukova y V. Cazcarra). De 1981 es Проблемы средневековой народной культуры [Problemy srednevekovoi narodnoi kul'tury] ( Problemas de la cultura medieval popular), traducido, entre otras lenguas, al italiano con el título Contadini e santi. Problemi della cultura popolare nel Medioevo (Einaudi, 1986; 2ª ed. 2000). Por último, en la serie «La construcción de Europa», que dirige Jacques Le Goff para cinco editoriales de Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña y España, se publicó, con el título español de Los orígenes del individualismo europeo (Barcelona, Crítica, 1997; trad. del ruso de María García Barrís), su obra más divulgada. Además, al español se han traducido dos artículos: «La doble responsabilidad del historiador», en la revista Diógenes 168 (1998) y «El portal occidental de la iglesia de Saint-Lazare en Autun y las paradojas de la conciencia medieval» ( Escritos 9, 1993; disponible también en Entretextos 2, 2003; trad. del ruso de D. Navarro). Por diversas causas, no podemos ofrecer en esta entrega —pero lo haremos en la siguiente— ningún texto del propio Gurévich. En cambio, gracias a la amabilidad de la profesora Jerusa Pires, presentamos los emotivos recuerdos de su encuentro con Gurévich en 1997. |
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Como broche final, un artículo de Boris Schnaiderman, «Notas de verano sobre impresiones de invierno», con el que se suma a este homenaje. Sus impresiones de Moscú y San Petersburgo, de la vida y de la cultura rusas de finales de los años noventa, enmarcan perfectamente el conjunto de trabajos que hemos presentado. Al mismo tiempo, queremos también reconocer el trabajo divulgador de la semiótica de la escuela de Tartu desarrollado por el profesor Schnaiderman en el ámbito lingüístico del portugués, y especialmente en Brasil, donde es considerado el mayor intérprete de la cultura rusa. Profesor de lengua y literatura rusa en la Universidad de São Paulo durante sesenta años, traductor de más de veinte obras de los clásicos de la literatura rusa (Dostoievski, Babel, Gorki, Maiakovski, Pushkin, Chejov, Tolstoi, etc.) y de la poesía moderna rusa (con Augusto y Haroldo de Campos) —obtuvo el Premio de Traducción, en 2003, concedido por la Academia Brasileira de Letras—, autor de media docena de ensayos de crítica literaria y de una novela, Guerra em surdina (São Paulo: Cosac & Naify, 2004), es también el compilador y traductor de una de las antologías ya ‘clásicas’ de la semiótica de la cultura: Semiótica russa (São Paulo: Perspectiva, 1979).
¿Señales de marea baja? Es comprensible que así se perciba en este momento porque, estando dentro, no somos capaces de vislumbrar los cambios, de distinguir entre pleamar y bajamar, y utilizamos, como puntos de referencia, signos como la desaparición de estas cuatro personalidades. Pero la cultura posee sus propios ritmos de mareas, aunque cada persona pueda apreciar ese ritmo de modo diferente.
El cambio en la cultura se caracteriza —como ya apuntaba Iuri Tyniánov en los años veinte del siglo pasado a propósito de la evolución literaria— por la pérdida, en este caso la pérdida de personas que, durante un periodo más o menos dilatado, han representado valores importantes; pero, al mismo tiempo, se caracteriza también por la llegada de otras personas nuevas, de perspectivas distintas, de nuevos criterios de valoración. Así que, desde cierto punto vista, esas señales de marea baja son, al mismo tiempo, señales de la marea alta, aunque no sean tan visibles en este momento. Pero es cierto que la espera de la pleamar, como afirma Peeter Torop, “es un suplicio”, sobre todo ahora, cuando “las señales de la marea baja están tan visibles”. Nos queda, mientras tanto, buscar el apoyo en la obra de los que se han ido para construir “la esperanza en esa marea alta”.
Iuri Lotman lo expresó así, en la conversación que mantuvo con Torop en 1992: “tanto el proceso del arte [...] como otros procesos pueden ser descritos como fuente de vida y fuente de muerte. Y en realidad estamos hablando de lo mismo”, por lo que “una de las fuentes de nuestro optimismo es que todos somos mortales”.
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En este número, además, seguimos publicando trabajos de los que comienzan sus investigaciones en el campo de la semiótica de la cultura. En nuestra sección JÓVENES COLEGAS, el mexicano Ignacio Ramos Beltrán presenta «Cultura, formas narrativas y vida».
Por último, estrenamos una nueva sección, RESEÑAS. Y la abrimos con la presentación del portal en internet de Criterios, que inicia así su camino en el ‘hiperespacio’ y al que auguramos un gran éxito.
ENTRETEXTOS agradece a los autores de los textos su colaboración, al autorizar generosamente esta edición, y a los traductores, que desinteresadamente han colaborado en este número: Rinaldo Acosta, Elen Döppenschmitt, Klaarika Kaldjärv y Nina Kréssova.
Manuel Cáceres Sánchez
Director y editor de ENTRETEXTOS
Tartu—Granada, noviembre de 2006
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