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El impulso mitológico y la crítica
poética de Eleazar Meletinski*

JERUSA PIRES FERREIRA



Un camino: el sistema

Conozco desde hace muchos años el trabajo de E. M. Meletinski, su colaboración en los Cahiers de Liettérature Orale [1] en que reseña las posiciones de estudiosos del mito y del folclor, su efectiva contribución al estudio estructural del cuento popular.
En algunos de sus trabajos se empeña en dar relieve a la contribución de Vladimir Propp, discute y critica el índice de motivos propuesto por Aarne y Thompson, utilizado hace décadas por estudiosos de narrativas [2], y sobre todo toma partido en la famosa polémica en la que se enredaran Propp y Lévi-Strauss, en que se confrontan actitudes que privilegian el sintagma o el paradigma.

De su gran conjunto de estudios, del que sólo conocí una parte y otra la pude seguir a través de sumarios en inglés y francés, adjuntos a ediciones rusas, se llega a una muestra de su trayectoria y se ve cómo está empeñado en analizar las narrativas míticas de modo sistémico. Al estudiar, por ejemplo, las historias del cuervo, en un ciclo épico original, en El epos mitológico paleoasiático [3] busca detectar las relaciones entre el cuervo, las divinidades celestiales y las narrativas populares producidas a partir de ahí. En Introducción a la poética histórica de la épica [4] , sigue el modo por el cual lo épico se encuentra en la más íntima relación con los rituales ancestrales y con todo un persistente complejo mítico. Avanza diciendo que desde el comienzo puede lo épico desarrollarse fuera del ritual, aunque termina permaneciendo dentro de él, y que habría aparecido bajo la forma de narrativas mitológicas sobre héroes que modelan la comunidad como un todo.

Algunos datos de la Enciclopedia Soviética [5] nos ayudan a seguir su trayectoria teórica:

Nacido en Jarkov, en Ucrania, en 1918, teórico de la literatura y del folclor, concluyó los estudios universitarios en 1940, y sus trabajos principales son dedicados al estudio histórico-comparativo. Reuniendo datos de la etnografía y del folclor de los diferentes pueblos del mundo, Meletinski pasó a elaborar discusiones respecto del origen de los géneros narrativos. Se mencionan algunos de sus trabajos: El origen del epos heroico; Primeras formas y monumentos arcaicos (1963), que suscitó amplio debate, y El epos popular-Teoría de la literatura (1964).

Publicado en traducción brasileña [6], su libro A Poética do Mito [7] es, sin duda, un cuerpo de reflexión amplia, que se extiende intentando cubrir los más diversos tipos de estudios y de focos del problema mito/mitologías, la relación de las filosofías del mito, de la literatura y del folclor, la construcción de las narrativas tradicionales.

El proyecto mitológico: La summa o la razón del mito en Poética del Mito

Este libro de Eleazar Meletinski, de proyecto tan amplio, sigue el trayecto de algunas de sus formulaciones anteriores. Retoma aquí y allá los senderos que había abierto y define, desde luego, tendencias críticas. La primera parte es una indagación sobre la reflexión y los trabajos interpretativos y sobre las formas del mito. Esto se desarrolla bajo una impetuosidad casi vertiginosa, que nos deja la sensación de grandes hiatos, y no presentaría mayores novedades en relación a la gran bibliografía que hay sobre el asunto [8], si no hubiese sido por la lucidez de un método que fue ejercitado a la perfección y por la coherencia de su propuesta. El pensamiento crítico del autor va al encuentro de un gran panorama, que busca transformar en sistema.

De tendencia igualmente panorámica es el libro del estudioso italiano Furio Jesi, Il Mito [9]. Ahí, busca el autor abarcar el conjunto de pensamiento sobre el mito, escogiendo momentos que consideraba verdaderamente detonadores de cambios. Según su propia definición, se identifica con Walter Benjamin; va privilegiando citas que forman un tejido, proponiéndose alcanzar aquello que es más prominente. Actúa, reteniendo lo incontestable, y se define como un compositor de ‘citaciones’, sin descartar jamás el contenido ideológico de los análisis hechos. Es muy importante comparar los dos conjuntos elaborados por estos autores, porque, aunque poseen grandes acuerdos en cuanto a la secuencia del repertorio elegido, la valoración de determinados momentos del pensamiento sobre el mito se construye a partir de perspectivas bastante opuestas. Jesi está preocupado con la conceptualización ideológica, cuestiones de política y de ética del mito, mientras que E. Meletinski busca la ‘semiosis’, alcanzar la construcción del mito como sistema de relaciones y como lenguaje. Se empeña en deslindar la relación mito/folclor/literatura en el proceso de la propia crítica filosófica, en conectar fragmentos de antropología a la crítica de la literatura y a la poética de la creación. El libro de Furio Jesi es un intento de circunscribir el concepto de mito, por medio de una operación crítica de datos, doctrinas, hechos. El de Meletinski es el análisis del concepto mismo de mito en una red de relaciones sistémicas. Jesi destaca, por ejemplo, a un autor como Kerényi, a los mitológos alemanes, mientras que Meletinski aporta la originalidad de establecer la conjunción de los estudios soviéticos con los occidentales y viceversa.

En la primera página de su libro, introduce E. Meletinski la contribución del filosófo ruso A. F. Losev, considerado el más importante estudioso de Platón. Pasando por los románticos alemanes, al tratar de la re-mitologización en la filosofía y en la literatura, tema de tan profundo alcance. En grandes saltos, intenta recuperar el pensamiento de Thomas Mann y llega hasta Roland Barthes, reteniéndole la noción de que la actualidad es un terreno privilegiado para la mitoligización y que la noción de mito puede transformar la historia en ideología.

Sin embargo, E. Meletinski es muy claro al decir que aborda los mitos políticos sólo de pasada, examinando la interpretación de los procesos del mito en sí, su modo de ser, buscando reunir el pensamiento etnológico y el crítico. Pone énfasis en el hecho de que el mito se haya vuelto uno de los conceptos centrales de la sociología y de la teoría de la cultura en el siglo XX, apuntando también el hecho de que la propia sociología se haya psicologizado fuertemente, a causa de la popularidad del psicoanálisis. Pasando por la antropología, se detiene en Frazer, y busca aproximar el ritualismo inglés a la escuela sociológica francesa, y también al funcionalismo de Malinowski.

Lo que me va impresionando, desde el principio del libro A poética do mito, es el volumen de lecturas y reflexiones que fue necesario hacer, para realizar esta Summa, donde la operación crítica se intensifica y está, en general, bien encadenada. A pesar de los fragmentos que nos dejan la sensación de vértigo y de vacío, nos conduce a un cierto viaje a la aventura del pensamiento, nos coloca frente a un conjunto impactante que nos invita a seguir y a intentar organizar los principios de una lógica propia, fundamental y fundante: ‘la razón del mito’.

Considerando que la edición rusa de La poética del mito es de 1976, impresiona la actualización de E. Meletinski, a la par del pensamiento occidental y sobre todo inglés, y cómo es su determinación de ir revisando cada punto de este largo trayecto. Al pasar por Jung, aprovecha para divulgar el trabajo del crítico ruso Serguei S. Averintsev, quien, a partir del fisosófo suizo, busca los modelos mitológicos de la literatura de ficción del siglo XX. Si no polemiza con el autor, aprovecha, en cambio, para hacer una lúcida crítica a la teoría de los arquetipos, a la que dedica muchas páginas, apuntando la existencia de la monografía conjunta de Jung y Kerényi, Introducción a la esencia de la mitología, en la que son estudiados los mitemas del ‘Niño Dios’ y de la ‘Virgen María’.

Reseña también los trabajos de J. Campbell, y principalmente Masks of God. Ahí sí, comenta y se opone a los malentendidos a que puede llevar una teoría mítica como la de Campbell. Y es en esta secuencia de obras sobre mitos y sus teorías, en esta operación crítica que empieza como una vasta reseña, que E. Meletinski va aclarando sus posturas y construyendo un método de trabajo renovador y eficaz: el de comentar y aprovechar las posiciones más divergentes y, al hacerlo, termina siempre por situarse. Critica, por ejemplo, a Mircea Eliade, cuando se refiere a la representación mitológica del tiempo como sistema metafísico, en la forma de concepción cíclica del tiempo, pero, en cambio, considera indispensables sus formulaciones para la comprensión de algunos aspectos del mitologismo del siglo XX. Recuerda que él modernizó la consciencia mitológica, entendiendo que, más allá del tiempo histórico, había otro tiempo, que no es el profano, aun cuando se considera una exagerada identificación del mito con el ritual, lo que remite a Frazer.

La famosa discusión

El capítulo «El estructuralismo» está dedicado al retorno de la importante polémica Propp/Lévi-Strauss, indicando y reconociendo en este último la variación más amplia de los límites del contexto etnocultural. Ya en el primero de los textos de E. Meletinski al que tuve acceso, «El estudio estructural y tipológico del folclor» [10], se encuentra la discusión crítica sobre la contribución de Lévi-Strauss a los estudios de la narrativa. Comentando la famosa polémica de éste con Propp [11], explica el malentendido por el hecho de que uno estudiaba los cuentos maravillosos y el otro los mitos ‘primitivos’, concluyendo con mucha agudeza que uno quería determinar la estructura del género, mientras que el otro coloca en evidencia mayor o menor la lógica de la narratividad, más que la lógica de la creación poética. Ve en los trabajos de ambos una acción fecunda sobre el estudio del conjunto del pensamiento mítico. Avanza comentando la aproximación muy estática al estudio de la mitología y de la imaginación poética que hacen Cassirer, Jung, Suzana Langer, y se refiere a la conquista de Dumézil al evaluar la estructura tripartita de los mitos y de los poemas épicos indoeuropeos, a la que valora. Considera, sin embargo, que sólo Lévi-Strauss, al aprovechar los métodos operacionales de la teoría de la información y de la lingüística estructural, supo hacer ver el mecanismo en actuación de la creación colectiva de mitos. La división, dice él, en nivel de códigos y el estudio de su dinamismo son grandes adquisiciones del análisis estructural; que Propp nos sugiere otra variante de abordaje estructural, precisamente el análisis de la narración misma, y que el carácter narrativo no es solamente uno de los aspectos del mito, sino la expresión profunda de su especificidad, que consiste en que en el mito el modelo de universo es descrito bajo la forma de una narrativa sobre el origen de los elementos.

Este relieve dado a la narratividad se extiende por el conjunto de la obra de Meletinski, así como en más de una parte de su trabajo valora la contribución de Greimas y de su gramática narrativa, incluso en la operación que redujo las funciones desarrolladas por Propp, en su famosa Morfologia del cuento maravilloso. Su posición es sobre todo muy firme en relación a Lévi-Strauss, un autor que en la época no era nada grato a las tendencias de la cultura soviética oficial [12]. Por ello, la importancia de la evaluación que hace el autor de La poética del mito respecto a las objeciones hechas a la obra de Lévi-Strauss, por ejemplo, con relación a la historia, que considera muy injustas. Amplía el debate diciendo que el anti-historicismo del estructuralismo y viceversa son indiscutiblemente exagerados, concluyendo que no hay una oposición insuperable entre la estructura y el principio del historicismo [13], y que Alan Dundes y Harald Weinrich no siempre tuvieron razón, al apuntar al hecho de que Lévi-Strauss siga demasiado de cerca las recetas de la lingüística estructural. Sin embargo, lo que cuestiona en el antropólogo francés es la rigidez de las oposiciones binarias. Cree que su conquista más importante habría sido la profunda comprensión del pensamiento mitológico, con el reconocimiento simultáneo de toda su importancia cognitiva y práctica, pensamiento con el que se identifica E. Meletinski a lo largo de La poética del mito y de todo su trabajo.

Al retomar más tarde el tema de la etnologización, cuando se trata de interpretar literatura, y cuyo punto de partida fue el ritualismo de Frazer, dice que esto fue una necesidad, a partir de las conquistas de la antropología y de los avances en los estudios de filología, la recuperación de los textos antiguos.

Realza, por eso, la contribución de Jessie Weston, que abrió camino para la interpretación ritualística de la literatura, y aquí recuerdo más que eso, que T. S. Eliot confiesa su deuda para con ella, para con su libro From Ritual to Romance, sin el cual sería imposible pensar la construcción de The Waste Land. Al confrontar la novela cortés con los ritos de iniciación, ella ofrece subsidios indispensables para el estudio de cierta literatura de base ritualística, como la novela de caballería, en sus modalidades narrativas ligadas a ciclos leyendarios, cuentos maravillosos populares, etc.

Dice Meletinski que, al contrario del ritualismo culturológico de los discípulos de Frazer, la crítica mitológica ritualística no se limitaría al análisis de los elementos arcaicos que, de una forma u otra, están ligados a la tradición folclórico-ritualística o mitológica, es decir, iría más allá de los límites en los cuales es posible colocar el problema de la génesis directa en las raíces mitológico-rituales. Destaca el hecho de que esta crítica haya dirigido gran parte de la atención hacia Dante, Milton y Blake, escritores que operan directamente con motivos de la mitología bíblica cristiana, y dice, por ejemplo, que a este respecto Dante y Milton son los principales ‘héroes’, como nos apunta en la construcción de su trabajo teórico fundamental M. Bokin. Un detalle a destacar es el hecho de que el autor no da mayor importancia a la mitoligización en Dostoievski [14].

Dedica muchas páginas al comentario sobre Northrop Frye, a su libro La asimetría asustadora (The Fearful Symmetry), estudio de hecho indispensable para desvelar algunos aspectos de la relación mito/literatura, y para entender los fundamentos del proceso de creación artística.

Recuerda, a partir de ahí, que Fergusson propone la experiencia del análisis de creadores como Dante, Wagner y Valéry, en los términos en que se analizan los ‘géneros’ folclóricos primitivos. Al mismo tiempo, este es un punto vital para una discusión que además se presenta muy oportuna:

Hoy día, se piensa analizar la creación popular con los aparatos complejos con los que se enfrenta la explicación de textos de la llamada literatura, evaluándose la tensión y el écart entre el colectivo y la creación individual. Raros son los teóricos [15] que dan a la literatura popular la posibilidad de un análisis más allá del legado mítico, del colectivo, del folclórico.

El mismo E. M. Meletinski, en determinados momentos, incurre en las manías de los antiguos estudios de folclor y habla de individuos como ‘portadores de folclor’, de expresión ingenua, espontánea, etc.

Entre tanto, el momento más decisivo se arma cuando el autor se concentra en el mitologismo, como un fenómeno característico de la literatura del siglo XX, de un lado como procedimiento artístico pero sobre todo como una visión de mundo. Pasa a discutir la presencia de escritores conscientemente ‘mitologizadores’ como D. H. Lawrence, T. S. Eliot, Yeats, Thomas Mann o aquellos como Kafka o Joyce, y que todo ese remate tiene la dimensión de un gran-finale, enfoca el tema de las mediaciones entre el mito en sí y su utilización por la literatura; no me parece bien definido en la medida en que en Meletinski son diferentes las aproximaciones hechas. No serán idénticas, por ejemplo, las maneras por las cuales un Eliot o un Thomas Mann tratan del mito y no sería desaconsejable seguir cada paso, para la percepción de los procesos, para una evaluación de las relaciones entre el mito y las literaturas.

Los estudios rusos sobre el mito

Habiendo empezado su libro con la mención a la importancia de Losev, en este capítulo en que detalla la contribución rusa, organiza una senda para el que quiera iniciarse en el conocimiento de los estudios sobre el mito, religión, antropología y lingüística desarrollados en Rusia. En esta secuencia, muy didáctica y útil, está el énfasis que pide el autor para las investigaciones semánticas que pueden ser condicionalmente llamadas en la línea de Potebniá en los años 30 y también para las de N. I. Marr. Pasa críticamente por aquello que llama de ‘paleontología marrista’, bajo cuya bandera actuaban I. Frank, Kaminietski y Olga Freidenberg, que, según él, en los últimos años se había distanciado mucho de Marr, y, al hacerlo, presentó resultados muy creativos. Se le dedican entonces muchas páginas, pasando después a la contribución de Golosovker. La postura de E. M. Meletinski le permite ver con los ojos despiertos la sociologización de la mitología, linealidad que se ha creado para la interpretación mitológica en el mundo ruso. Resalta que todas las etapas de la tradición de la ciencia rusa se caracterizan por la habilidad de dar el debido valor al folclor. Los rusos, según él, no recurren al estudio del ritual y del mito como modelos eternos, sino como el primer laboratorio del pensamiento humano, o de la metaforicidad poética. El estudio del ritual y del mito sobre el amplio funcionamiento de las tradiciones vinculadas a la concepción popular del mundo [16] es un mérito de los investigadores rusos de los años 30. Por el volumen de trabajos entonces realizados, podemos concluir que de hecho es así. Al comentar sobre Potebniá, apunta la demostración por este teórico de cómo el simbolismo antiguo del lenguaje y del mito, como ciertas relaciones entre imagen y significado, generan orgánica y legítimamente los tropos poéticos, que no pueden ser considerados simples adornos del discurso poético, a la manera que son considerados en la poética tradicional.

En cuanto a la ciencia rusa y soviética del folclor, el autor muestra que, en el plano de lo que denomina la pre-historia del mito en el siglo XX, tuvo un fuerte papel precursor. Ve a Potebniá y Veselovski como precursores del pensamiento científico de nuestro siglo, siendo este último uno de los primeros en resaltar la importancia de la etnología para la comprensión y génesis de la poesía y en elaborar en particular una teoría del sincretismo ‘primitivo’ del arte y géneros de poesía, teniendo como base de todo los juegos rituales populares [17]. Muestra que el comparatista Veselovski fue el antecesor inmediato de la Escuela de Cambridge, proponiendo una concepción más amplia y fundamental de la participación de los rituales, no sólo en cuanto a la génesis de temas aislados, sino de la poesía y del arte en su conjunto.

Al tratar sobre los clásicos de la etnografía rusa, trae un elenco informativo de gran interés para quienes estudian cultura popular, mito y etnografía, y que lleva a importantes caminos. Son aquí traídos a colación decenas de trabajos que tratan de la correlación entre mitología y religión, religión y filosofía, y de cómo se moldearon los mitos por la práctica de producción y organización social, las diversas costumbres y creencias, las primeras manifestaciones de desigualdad de clase, etc. Recuerdo que, además, fue en este sentido en el que caminó Propp, no siempre con pleno éxito, en Raíces historicas del cuento popular [18].

La revelación de las ‘realidades’ y de la función religiosa de la fantasía mitológica son las indagaciones, por ejemplo, de S. A. Tokarev, en su estudio Qué es la mitología, constatación de cómo en el mito son inseparables el material y el ‘ideal’, a partir de las interpretaciones de Losev, por ejemplo. Estas obras, más allá de revelar la importancia de una contribución al estudio del mito, la cultura y la religión, de valer por la fuerza muchas veces pionera, permiten una evaluación del lastre en que se apoyan obras de importancia indiscutible en el siglo XX, verdaderos textos fundacionales para el estudio de las poéticas mitológicas y populares de nuestro tiempo, para el estudio de las narrativas y de la creación popular, como aquellos de Propp y de Bajtín, cuyos antecedentes se dejan aquí entrever.

No podría E. Meletinski cerrar este panorama crítico, este fuerte impulso rumbo a la mitología y a la mitologización, sin comentar la obra de M. Bajtín, concluyendo que son sus trabajos los que permiten colocar en una óptica más conveniente ciertos estudios como los de M. A. Lifchitz, para quien todo lo sublime en el mito posee trazos mefistofélicos y revela una singular poética del mal. Destaca también estudios contemporáneos, entre ellos los de Ivanov y de Toporov, como potentes operaciones de reconstitución mítica [19].

Concluyendo, yo diría que el trabajo de E. M. Meletinski es una gran summa mitológica, una contribución firme para los estudios de cultura popular, de mitología, de literatura [20]. Su alcance es de largo espectro, y su originalidad consiste en el propio método de la crítica. Hace toda una exposición y, enseguida, la retoma para apuntar sus posiciones y objeciones. En este proceso dialógico y muy bajtiniano se gana mucho al recurrir al contenido de las informaciones presentadas y acompañar su diálogo con muchas de las principales teorías del mito y de la literatura de nuestro tiempo.

La revisión mitológica

Lo que impresiona es esta suerte de impulso rumbo a lo mitológico. Debe haber tenido gran peso el efecto causado por los estudios de comunicación, los avances del estructuralismo, los nuevos pasos dados por la lingüística estructural y por la semiótica. Los años 70 presentan una larga serie de trabajos, en que las relaciones entre teoría del mito y teoría de la literatura están sujetas a una nueva revisión, a un avance crítico en que comparecen cuestiones como la oposición estructura/historia, el balance entre los elementos comunicativos y poéticos. Yo misma participé en los años de 1975 y 1976 de los Seminarios de Urbino, en que se discutían los caminos de nuevas epistemologías, y en los que estuvo presente siempre la perspectiva mitológica y el análisis del mito. Así también el auge de los estudios estructurales indoeuropeos bajo nuevos instrumentos, como es el caso de los trabajos de Boris Oguibenin [21].

Si abrimos, al azar, el cajón de un fichero de una gran biblioteca de Occidente, a partir de la palabra Mito, vamos a observar una curva que se acentúa en la década de 1970, en la frecuencia de trabajos que tratan de esta revisión mito/literatura, análisis y propuestas de metodologías para los estudios del mito. Fuertes o débiles, completos u omisos, ellos están allí como un testigo de esta ola [22]. En su abordaje psicoanalítico, C. B. Clément [23] hace un recorrido crítico por las matrices filosóficas del mito, en un intento de mise au point. Pasa por Bachelard y Eliade, Dumézil y Lévi-Strauss, concluyendo que, “lugar de los fantasmas, el mito alcanza la articulación entre lo simbólico y lo ideológico, y mantiene en lugar redes protectoras”. El libro de Roger Caillois, Le mythe et l’homme, cuya primera edición es de 1938, es retomado en 1972 y trae un capítulo muy precursor, en el sentido de la búsqueda de un sistema de explicación.

Marcel Détienne [24] viene ocupándose de la reflexión sobre el mito, respondiendo mediante la organización de antologías, a través de artículos en que busca revisar conceptos de Lévi-Strauss, no olvidando la importancia de una contribución como la de Jean-Pierre Vernant. Teoriza también de modo más amplio, trayendo temas como memoria, oralidad, escritura. En su libro L’invention de la mythologie, declara que veinte años después de la boga estructuralista no es impertinente interrogar sobre la mitología en general. Una nueva reflexión teórica nos permitiría, según él, escribir una verdadera gramática del lenguaje mítico.

Es bajo la perspectiva de la construcción de nuevas interpretaciones como progresa en el texto los muchos estudios de E. M. Meletinski, pretexto para una revisión de conceptos y de poéticas de nuestro tiempo.

NOTAS

1. «Principes sémantiques d’un nouvel index des motifs et des sujets» in Cahiers de Littérature Orale 2, París, 1977. [Volver]

2. Creo que hoy es indispensable, cualquiera que sea la crítica hecha. Por el contrario, Claude Bremond, que con tanto entusiasmo acogió la obra de Propp, declaró de hecho con mucha gracia que los estudiosos se llenan la boca de Propp, pero se sirven en realidad de Aarne y Thompson. [Volver]

3. El epos mitológico paleoasiático (en ruso). Moscú: Ed. Nauka, 1979. [Volver]

4. Introducción a la poética histórica de la epopeya y de la novela (en ruso). Moscú: Ed. Nauka, 1986. [Volver]

5. Pomerantseva, E. V. «E. M. Meletinski» in Enciclopedia Literaria Sucinta (Katkaia Literaturnaia Entsiklopedia). Moscú: Ed. Enciclopedia Soviética, 1967. V. también Maranda, Pierre (editor). Soviet Structural Folkloristics. Amsterdam: Ed. Mouton, 1974. [Volver]

6. Meletinski, E. M. A Poética do Mito. Río de Janeiro: Ed. Forense Universitária, 1987 (a partir del original ruso Poetika Mifa, publicado en primera edición por la Ed. Nauka: Moscú, en 1976). [Volver]

7. V. comentarios sobre libro y traducción en reseña de Aurora Bernardini, en O Estado de S. Paulo, 13/08/1988. [Volver]

8. Weimann, Robert. Literaturgeschichte und Mythologie. Frankfurt: Surkamp Verlag, 1977, analiza el repertorio desde otro punto de vista; también Righter, William. Myth and Literature. Londres: Roultledge and Kegan, 1975. [Volver]

9. Jesi, Furio. Il Mito. Milán: Isedi, 1973. Enciclopedia Filosofica. [Volver]

10. «Étude structurale et typologique du folklore». In: Révue de Sciences Sociales 3, Moscú, 1973. También traducido y publicado en Schnaidermann, Boris (org). Semiótica Russa. São Paulo: Perspectiva, 1972. [Volver]

11. Propp, V. Morfologia do Conto Maravilhoso. Río de Janeiro: Forense Universitária, 2006, 2ª. edicíon. Trad. Jasna Paravich Sarhan. Contiene un prefacio de Boris Schnaiderman y los textos de Lévi-Strauss y de Meletinski. [Volver]

12. Recuerdo en los Seminarios de Urbino, en 1975 y 1976, la avidez de los investigadores del bloque del Este por los libros de Lévi-Strauss, entonces imposibles de ser comprados en sus países. [Volver]

13. Está ahí la obra del historiador ruso A. I. Gurevich, fundamental para el entendimiento de la posibilidad de esta conciliación. V. Mittelalterliche Volkskultur. Múnich: C. H. Beck Verlag, 1987. [Volver]

14. Conforme fue observado en el posfacio del traductor Paulo Bezerra. [Volver]

15. V. Zumthor, Paul. La Voix et la Lettre. París: Ed. Seuil, 1987, donde el autor apunta las dificultades que hay en aceptar la literatura popular como literatura. [Volver]

16. Además, las formulaciones de Gramsci establecen como base este principio de la unidad de visión de mundo popular. [Volver]

17. Fue lo que presintió Julio Cortazar en Rayuela realizando una transposición genial. [Volver]

18. Propp, V. Las raíces históricas del cuento. Madrid: Fundamentos, 1972. [Volver]

19. La continuación nos permitirá, a partir de ahora, seguir todo un proceso de renovación de esos estudios en la Unión Soviética. [Volver]

20. Sería necesario acompañar la evolución del autor en estos catorce años, entre la edición de su libro y el momento actual, sobre todo en los últimos años en que la URSS se abre para el Occidente. [Volver]

21. Oguibenin, B. L. Structure d’un mythe védique. París: Mouton, 1973. [Volver]

22. V. «Problèmes du mythe et de son interprétation». Actes du Colloque de Chantilly. París: Belles Lettres, 1978. [Volver]

23. V. Backés, Catherine Clément. Miroirs du sujet. París: Union Génerale d’Editions, 1975 (Col. 10/18); también Starobinski, J. «Le mythe au XVIII siècle». Critique, 366, 1977. [Volver]

24. V. Il Mito: Guida storica e critica, a cura di Marcel Détienne. Roma, Ed. Laterza, 1975 y L’invention de la mythologie. París: Gallimard, 1981; un libro fundamental. [Volver]

Principio del documento

* Una versión anterior de este artículo se publicó en Revista USP 2 (1989), ahora modificada. Traducción del portugués al español de Elen Döppenschmitt, revisada para Entretextos.

Cómo citar este documento:

Jerusa Pires Ferreira. "El impulso mitológico y la crítica poética de Eleazar Meletinski". Entretextos. Revista Electrónica Semestral de Estudios Semióticos de la Cultura. Nº 8 (Noviembre 2006). ISSN 1696-7356. Trad. del portugués de Elen Döppenschmitt.
<http://www.ugr.es/~mcaceres/entretextos/entre8/pires.html> [Fecha de consulta]


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