* * * *
1.0.0. En el estudio de la cultura la premisa inicial es que toda la
actividad humana dedicada al procesamiento, intercambio y almacenamiento
de información, posee una cierta unidad. Los sistemas de signos
individuales, aunque presuponen estructuras organizadas inmanentemente,
funcionan solamente en unidad, apoyados unos en otros. Ninguno de los
sistemas de signos posee un mecanismo que le garantice su funcionamiento
aislado. De aquí se sigue que, al lado del acercamiento que nos permite
construir series de las ciencias del ciclo semiótico relativamente
autónomas, admitiremos asimismo otro acercamiento, según el cual cada
una de ellas examina aspectos particulares de la semiótica de la
cultura, del estudio de la correlación funcional de diferentes
sistemas de signos. Desde este punto de vista adquieren especial
significado las cuestiones de la estructura jerárquica de los lenguajes
de la cultura, de la distribución de las esferas entre ellos, de los
casos en los que estas esferas se entrecruzan o sólo lindan entre ellas.
1.1.0. En las investigaciones de naturaleza semiótico-tipológica el
concepto de cultura se percibe como fundamental. Al hacerlo deberíamos
distinguir entre el concepto de cultura desde su propio punto de vista y
desde el punto de vista del metasistema científico que lo describe.
Según la primera posición, la cultura tendrá la apariencia de una cierta
esfera delimitada que está opuesta al fenómeno de la historia,
experiencia o actividad humana que se encuentra fuera de ella. De modo
que el concepto de cultura está inseparablemente relacionado con su
oposición a la ‘no-cultura’. El principio según el que se hace esto (la
antítesis de la religión verdadera y la profanidad, de la ilustración y
la ignorancia, de la pertenencia a cierto grupo étnico o no-pertenencia,
etc.) pertenece al tipo de la cultura dada. [1] Sin embargo, la misma
oposición de la inclusión en una esfera cerrada y la exclusión de ella
constituye un rasgo significante de nuestra interpretación del concepto
de cultura desde el punto de vista ‘interior’. Aquí ocurre la absolutización característica de la oposición: parece que la cultura no
necesita su contra-agente ‘exterior’ y puede ser comprendida
inmanentemente.
1.1.1. Desde este punto de vista, la definición de cultura como la
esfera de la organización (información) en la sociedad humana y su
oposición a la de la desorganización (entropía) es una de la muchas
definiciones dadas ‘desde dentro’ del objeto que se está describiendo,
que es una evidencia más del hecho de que la ciencia (en este caso, la
teoría de la información) en el siglo
xx no es sólo un
metasistema sino también parte del objeto que se describe, ‘la cultura
moderna’.
1.1.2. La oposición ‘cultura — naturaleza’ (‘hecho — no hecho’) [2]
es también meramente una interpretación particular condicionada
históricamente de la antítesis de inclusión y exclusión. Destaquemos el
hecho de que la antítesis ‘cultura — civilización’, que prevalecía en la
cultura rusa al principio del siglo
xx (A. Blok), contempla la
cultura como una estructura que está organizada, pero no por el hombre,
sino más bien por ‘el espíritu de la música’, y es, por lo tanto,
‘inicial’. El rasgo de lo hecho [3] se otorga a las antípodas de la cultura:
a la civilización.
1.2.0. Para describirlas desde el punto de vista exterior, la cultura y
la no-cultura aparecen como esferas que están mutuamente condicionadas y
que se necesitan una a la otra. El mecanismo de la cultura es un sistema
que transforma la esfera exterior al interior: la desorganización en
organización, los ignorantes en iniciados, los pecadores en santos, la
entropía en información. Debido al hecho de que la cultura vive no sólo
por la oposición de las esferas interior y exterior, sino también
moviéndose de una esfera a otra, no sólo lucha contra el ‘caos’
exterior, sino que también lo necesita; no sólo lo destruye sino que
continuamente lo crea. [4] Uno de los vínculos entre la cultura y la
civilización (y ‘caos’) consiste en el hecho de que la cultura
continuamente enajena, en favor de su antípoda, ciertos elementos
‘gastados’, que se convierten en clichés y funcionan en la no-cultura.
De este modo, en la cultura misma la entropía aumenta a costa de una
extrema organización.
1.2.1. En relación con eso se puede decir que cada tipo de cultura tiene
su tipo correspondiente de ‘caos’, que no es en absoluto primario,
uniforme y siempre igual a él mismo, pero que representa de igual manera
la creación activa del hombre que la esfera de la organización cultural.
Cada tipo de cultura históricamente dada tiene su propio tipo de
no-cultura característico sólo a él.
1.2.2. La esfera de la no-organización extra-cultural puede a veces
estar construida como el reflejo especular de la esfera de la cultura o
un espacio que, desde la posición de un observador inmerso en la cultura
dada, aparece como no-organizado, pero que desde la posición exterior
resulta ser una esfera de organización diferente. Un ejemplo del
primero podría ser la reconstrucción de la ideas paganas por un monje de
Kiev del siglo xii en
Povest' vremennyj let [Historia de los tiempos pasados].
Obliga a un hechicero que participa en un debate religioso con
cristianos a responder a las preguntas “¿Quiénes son vuestros dioses?
¿Dónde viven?”, diciendo: “Viven en abismos; en cuanto a su apariencia,
son negros y tienen alas y rabos” [5]. Si en la esfera del mundo regido por
la cultura los dioses están ‘arriba’, en el espacio exterior viven
abajo. Posteriormente, tiene lugar la identificación del espacio
extra-cultural con el mundo ‘bajo’ negativo en el sistema de la cultura
dada (“Qué dios es el que está en el abismo, este es el demonio, Dios
está en los cielos”). Un ejemplo del segundo es la aseveración de un
cronista poliano de que los drevlianos no ‘tenían matrimonio’, después
de lo cual sigue la descripción de la organización familiar que, para el
cronista, no era un matrimonio pero, naturalmente, lo es para el
investigador moderno [6].
1.2.3. Aunque la cultura, extendiendo sus límites, busca usurpar
completamente el espacio extracultural entero, asimilarlo, desde la
posición de la descripción exterior, la expansión de la esfera de la
organización lleva a la expansión de la esfera de la no-organización. El
mundo estrecho de la civilización helénica tenía su correspondiente
estrecha esfera de ‘bárbaros’ que la rodeaban. Al crecimiento espacial
de la antigua civilización mediterránea le acompañaba el crecimiento del
mundo extracultural. (Por supuesto, si nos distanciamos de los conceptos
del tipo de la cultura dada, no hubo crecimiento alguno; uno u otro
pueblo podía vivir tanto antes como después de llegar a ser conocido por
la civilización romana. No obstante, desde el punto de vista de la
cultura dada, su pre-campo se expandió firmemente.) Es característico
que el siglo xx, habiendo
agotado las reservas de la expansión espacial de la cultura (todo el
espacio geográfico se ha convertido en ‘cultural’, el ‘pre-campo’ ha
desaparecido), se ha dirigido hacia el problema de la subconsciencia,
construyendo un nuevo tipo de espacio opuesto a la cultura. La oposición
de las esferas de la subconsciencia, por un lado, y la del cosmos, por
otro lado, es igualmente esencial para la comprensión de la estructura
interior de la cultura del siglo
xx, como la oposición de Rusia y la estepa en el siglo
xii o la del pueblo y los
intelectuales para la cultura rusa en la segunda mitad del siglo
xix. Como hecho de
cultura, el problema de la subconsciencia no es tanto un descubrimiento
como una creación del siglo xx.
1.2.4. La oposición ‘cultura — espacio extracultural’ es la unidad
mínima del mecanismo de la cultura en el nivel dado. Prácticamente se da
un paradigma de los espacios extraculturales (‘infantil’,
‘exótico-étnico’ desde el punto de vista de la cultura dada,
‘subconsciente’, ‘patológico’, y otros). Las descripciones de diferentes
pueblos en los textos medievales están construidas de manera análoga: en
el centro se sitúa un cierto ‘nosotros’ normal, al que otros pueblos
están opuestos como un conjunto paradigmático de anomalías. [7]
1.3.0. El papel activo del espacio exterior en el mecanismo de la
cultura queda particularmente revelado por el hecho de que ciertos
sistemas ideológicos pueden asociar la fuente generadora de la cultura
precisamente con la esfera exterior, no-organizada, oponiéndola a la
esfera interior, organizada, como culturalmente muerta. De esta manera,
en la oposición eslavófila de Rusia y el occidente, la primera está
identificada con la esfera exterior, que no está normalizada, que no
está asimilada culturalmente, pero que constituye el germen de la
cultura futura. En cuanto al occidente, es concebido como un mundo
cerrado y regulado, es decir, ‘cultural’, y, al mismo tiempo,
culturalmente muerto.
1.3.1. Así, desde el punto de vista del observador exterior, la cultura
no representará un mecanismo inmóvil, sincrónicamente equilibrado, sino
un sistema dicotómico, cuyo ‘trabajo’ se realizará como agresión de la
regularidad contra la esfera de lo no-regulado y, en la dirección
opuesta, como la intrusión de lo no-regulado en la esfera de la
organización. En momentos diferentes del desarrollo histórico una u otra
tendencia puede prevalecer. La incorporación en la esfera de la cultura
de los textos que han venido desde el exterior a veces resulta ser un
poderoso factor estimulante para el desarrollo de la cultura.
1.3.2. Las relaciones lúdicas entre la cultura y su esfera exterior hay
que tenerlas en cuenta al estudiar las influencias y las relaciones
culturales. Si, durante los periodos de influencia intensiva de la
cultura sobre la esfera exterior, la cultura asimila lo que se le
parece, es decir, lo que desde su posición se reconoce como hecho de
cultura, durante los momentos de desarrollo extensivo absorbe los textos
para cuyo desciframiento no tiene medios. La amplia invasión del arte
infantil, del arte arcaico y medieval o del arte de los pueblos del
Lejano Oriente o africanos sobre la cultura europea del siglo
xx está estrechamente
relacionada con el hecho de que estos textos están arrancados de su
contexto característico histórico (o psicológico). Están vistos a través
de los ojos del ‘adulto’ o del europeo. Para jugar un papel activo,
tienen que ser percibidos como ‘extraños’.
1.3.3. La función cultural de la tensión entre los espacios interior
(cerrado) y exterior (abierto) está claramente revelada en la estructura
de la vivienda (y de otros edificios). Al hacer una casa, el hombre, al
mismo tiempo, separa una parte del espacio que —en contraste con la
esfera exterior— se percibe como culturalmente asimilado y regulado. Sin
embargo, esta oposición inicial adquiere significado cultural sólo
contra el trasfondo de infracciones continuas y en la dirección opuesta.
Así, por un lado, el espacio cerrado ‘doméstico’ empieza a ser percibido
no como antípoda del mundo exterior, sino como su modelo y análogo (por
ejemplo, el templo como una imagen del universo). En este caso, la
regularidad del espacio del templo se traspasa al mundo exterior,
suprimiendo la esfera de la irregularidad (la agresión del espacio
interior contra lo exterior). Por otro lado, algunas propiedades del
mundo exterior penetran en el mundo interior. Con este fenómeno está
relacionado el intento de distinguir ‘la casa dentro de la casa’ (por
ejemplo, el espacio del altar es una esfera interior dentro de la esfera
interior). Un ejemplo extremadamente interesante del ‘juego’ entre los
espacios interior y exterior de un edificio como análogos a la tensión
entre las esferas culturales correspondientes es el de la arquitectura
barroca. La creación de la estructuras que ‘sobrefluyen’ sus límites
(los cuadros que se salen de sus marcos, las estatuas descendiendo de
sus pedestales, el sistema de la correlación emparejada entre las
ventanas y los espejos que introduce el paisaje exterior en el interior)
ofrece la posibilidad de invasiones mutuas de la esfera cultural en el
caos y del caos en la esfera cultural.
2.0.0. De modo que la cultura está construida como una jerarquía de
sistemas semióticos, por un lado, y como una ordenación en múltiples
capas de la esfera extracultural que la rodea. Es, sin embargo,
indiscutible que es precisamente la estructura interior, la composición
y la correlación de subsistemas semióticos particulares, las que
determinan en primer lugar el tipo de cultura.
2.0.1. De acuerdo con lo que se ha dicho antes, la correlación de varias
culturas puede asimismo formar una unidad funcional o estructural desde
el punto de vista de contextos más amplios (genético, espacial, y
otros). Este acercamiento resulta ser especialmente fructífero para
resolver los problemas del estudio comparativo de la cultura, en
particular de la cultura de los pueblos eslavos. La formación del
paradigma interior de las culturas o su distribución en el campo de la
oposición estructural ‘esfera interior de la cultura — esfera exterior
de la cultura’ nos permite resolver una serie de cuestiones acerca tanto
de la relación entre culturas eslavas individuales como de su relación
con las culturas de otras áreas.
3.0.0. El concepto fundamental de la semiótica moderna —el texto— puede
considerarse un eslabón que une investigaciones semióticas generales y
las específicamente eslavísticas. El texto tiene significado integral y
función integral (si distinguimos entre la posición del investigador de
la cultura y la posición de su portador, entonces, desde el punto de
vista de aquél, el texto aparece como portador de la función integral,
mientras que, desde la posición de éste, es el portador del significado
integral). En este sentido puede ser considerado como elemento primario
(unidad básica) de la cultura. La relación del texto con la totalidad de
la cultura y con su sistema de códigos queda demostrada por el hecho de
que en niveles diferentes el mismo mensaje puede aparecer como un texto,
parte de un texto, o un conjunto entero de textos. Así, Povesti
Belkina [Cuentos de Belkin] de Pushkin puede ser considerado
como un texto integral, como un conjunto entero de textos, o también
como parte de un solo texto: ‘el cuento corto ruso de los años treinta
del siglo xix’.
3.1.0. El concepto de ‘texto’ se utiliza en un sentido específicamente
semiótico y, por un lado, se aplica no sólo a los mensajes de la lengua
natural sino también a cualquier portador del sentido integral
(‘textual’): a una ceremonia, una obra de arte o a una pieza musical.
Por otro lado, no cada mensaje en la lengua natural es un texto desde el
punto de vista de la cultura. De la totalidad de los mensajes en la
lengua natural, la cultura distingue y tiene en cuenta sólo aquellos que
pueden definirse como cierto género de discurso, por ejemplo, ‘oración’,
‘ley’, ‘novela’ y otros, es decir, aquellos que poseen un cierto
significado integral y cumplen una función integral.
3.2.0. El texto como objeto de estudio puede examinarse a la luz de los
siguientes problemas:
3.2.1. Texto y signo. El texto como un signo integral; el texto
como una secuencia de signos. El segundo caso, como se sabe bien por la
experiencia del estudio lingüístico del texto, se considera a veces como
la única posibilidad. Sin embargo, en el modelo global de la cultura
también es esencial otro tipo de texto, en el que el concepto de texto
aparece no como algo secundario derivado de una cadena de signos, sino
como algo primario. Un texto de este tipo no es discreto y no se deshace
en signos. Representa un todo y está segmentado no en signos separados
sino en rasgos distintivos. En este sentido, podemos detectar una
similitud de gran alcance entre la primacía del texto en sistemas
modernos audiovisuales de comunicación de masas, como el cine y la
televisión, y el papel del texto para sistemas en los que, como en la
lógica matemática, metamatemática y la teoría de la gramática
formalizada, la lengua se entiende como un cierto conjunto de textos. La
distinción fundamental entre estos dos casos de la primacía del texto
consiste, sin embargo, en el hecho de que para los sistemas
audiovisuales de transmisión de información y para sistemas
relativamente anteriores como pintura, escultura, danza (y pantomima), y
ballet, el texto continuo puede ser primario (el lienzo entero de
un cuadro, o un fragmento de este en el caso de que en el cuadro se
destaquen signos separados), [8] mientras que en lenguajes
formalizados el texto puede siempre representarse como una cadena de
símbolos discretos asignados como elementos de un alfabeto inicial (de
un conjunto o un diccionario). [9]
La orientación hacia tales modelos discretos de lenguajes formalizados
(es decir, hacia el caso discreto de la transmisión de la información),
que era característico de la lingüística de la primera mitad de nuestro
siglo, está siendo reemplazada en la teoría semiótica contemporánea por
el interés hacia el texto continuo [10] como dato primario (es
decir, por casos no discretos de transmisión de información),
precisamente cuando en la cultura misma los sistemas comunicativos que
usan predominantemente textos continuos están adquiriendo un significado
cada vez mayor. Para la televisión, la unidad básica es la situación
elemental de la vida, que antes del momento de emitir (o de filmar la
película televisiva) es, a priori, desconocida e insoluble en
elementos. Pero, para la técnica audiovisual de la comunicación de masas
(el cine y la televisión, incluyendo películas televisivas) una
combinación de ambos métodos es asimismo típico. El cine de ninguna
manera renuncia a los signos discretos, sobre todo a los signos del
lenguaje oral y de otros lenguajes cotidianos (particularmente los que
obtiene como material ‘pre-cámara’ [11] o "pre-cinematográfico" de
otros sistemas tipológicamente anteriores), pero los incluye en textos
integrales (el crucifijo en la escena de la iglesia en Popiół i
diament [Cenizas y diamantes] de A. Wajda aparece como un
símbolo discreto, pero se reinterpreta en el contexto de la secuencia
entera, en la que está correlacionado con el héroe de la película).
Una inclusión similar de signos discretos, la mayoría de las veces
adoptados de otros sistemas (arcaicos), en un texto continuo puede
encontrarse en sistemas visuales históricamente anteriores,
particularmente en pintura, donde la imagen humana en el árbol del
mundo, que es central para un número considerable de tradiciones
mitológicas y rituales (incluyendo las de los eslavos más antiguos), u
otras imágenes equivalentes, pueden mantenerse como el centro de la
composición. En todos estos casos podemos ver una manifestación de una
ley general de la evolución de sistemas semióticos, según la cual un
cierto signo o un mensaje entero (o un fragmento del mensaje) puede ser
incluido en el texto de otro sistema de signos como una parte componente
de este y puede en adelante permanecer así (por lo tanto, con una
función cambiada: estética y no mitológica o ritual, como en los
ejemplos dados). Esta última generalización puede asimismo ser de
interés en la validación de aquellos métodos de reconstrucción de los
más antiguos sistemas semióticos que se basan en la restauración de los
signos (y, algunas veces, también de los textos) de sistemas arcaicos
(de la mitología proto-eslava, por ejemplo) a partir de sus reflejos
posteriores incluidos en textos folklóricos y en otros textos
conservados en la tradición histórica. Al mismo tiempo, desde este punto
de vista, el análisis de los medios modernos de la comunicación de masas
en su relación con sistemas históricamente anteriores está orgánicamente
incluido en el estudio comparativo de los lenguajes de la cultura (temas
de investigación como, por ejemplo, la relación entre las películas de
Wajda y la tradición barroca polaca, resultan ser naturales, no sólo en
el plano de la atmósfera emocional de la obra sino también por la
naturaleza del material ‘pre-cinematográfico’ seleccionado).
La elección de un metalenguaje discreto de rasgos distintivos del tipo
superior — inferior, izquierdo — derecho, oscuro — claro, negro —
blanco, para describir textos continuos como los de la pintura o los del
cine, puede por sí mismo ser contemplado como una manifestación de
tendencias arcaizantes que imponen al texto continuo del lenguaje-objeto
categorías metalingüísticas más características de sistemas arcaicos de
clasificación simbólica binaria (de tipos mitológico y ritual). Pero no
debemos excluir el hecho de que los rasgos de este tipo permanecen como
rasgos arquetípicos incluso durante la creación y percepción de textos
continuos.
Así, el predominio de textos del tipo discreto o no discreto puede estar
asociado con una cierta etapa del desarrollo de la cultura. Sin embargo,
es necesario subrayar que ambas tendencias pueden asimismo representarse
como sincrónicamente coexistentes. La tensión entre ellas (por ejemplo,
el conflicto entre palabra y dibujo) constituye uno de los mecanismos
más permanentes de la cultura como un todo. El predominio de uno de
ellos es posible no como una completa supresión del tipo opuesto, sino
sólo en la forma de la orientación de la cultura hacia ciertas
estructuras textuales como predominantes.
3.2.2. El texto y el problema del ‘emisor — destinatario’. En el
proceso de la comunicación cultural, adquiere un significado especial el
problema de la ‘gramática del hablante’ [12] y la ‘gramática del oyente’
[13]. Así
como los textos individuales pueden ser creados con la orientación hacia
la ‘posición del hablante’ o la ‘posición del oyente’, de la misma
manera una tendencia similar puede asimismo ser inherente en ciertas
culturas en su totalidad. Un ejemplo de cultura orientada hacia el
oyente sería una en la que la jerarquía axiológica de textos está
dispuesta de tal manera que los conceptos ‘el más valioso’ y ‘el más
inteligible’ coinciden. En este caso, la especificidad de los sistemas supralingüísticos secundarios se expresará en el menor grado posible:
los textos aspirarán a la condicionalidad mínima e imitarán la ‘no-construidad’
[nepostroennost'], orientándose conscientemente hacia el tipo de
mensaje ‘desnudo’ en la lengua natural. La crónica histórica, la prosa
(especialmente el relato [ocherk]), el artículo periodístico, la
película documental y la televisión ocuparán los niveles de valor más
altos. ‘Auténtico’, ‘verdadero’ y ‘simple’ se considerarán como las
características axiológicas más altas.
Una cultura orientada hacia el hablante posee como su valor más alto la
esfera de los textos cerrados, poco accesibles o del todo
ininteligibles. Es la cultura de tipo esotérico. Textos proféticos,
sacerdotales, glosolalia y tipos específicos de poesía ocupan el lugar
más alto. La orientación de la cultura hacia el ‘hablante’ [12] o el ‘oyente’
[13]
se revelará en el hecho de que en el primer caso el público se modela de
acuerdo con el modelo del creador de los textos (el lector busca
acercarse al ideal del poeta); en el segundo caso, el emisor se
construye de acuerdo con la norma del público (el poeta busca acercarse
al ideal del lector). El desarrollo diacrónico de la cultura puede
también considerarse como movimiento dentro del mismo campo
comunicativo. Un ejemplo del movimiento de la orientación hacia el
hablante a la orientación hacia el oyente en la evolución individual de
un autor podría ser la obra de un poeta como Pasternak. En el periodo de
la creación de la primera versión de Poverj bar'erov [Por
encima de las barreras], Sestra moia zhizn’ [Mi hermana la
vida], Tem i variatsii [Temas y variaciones], lo
fundamental para el poeta era un discurso monológico que aspiraba a la
precisa expresión de su propia visión del mundo con todos los rasgos
característicos semánticos (y a veces también sintácticos) de la
estructura del lenguaje poético correspondientes. En sus obras
posteriores domina una orientación dialógica hacia el
interlocutor-oyente (hacia el lector potencial que tiene que entender
todo lo que se le comunica). El contraste entre los dos estilos aparece
especialmente claro en los casos en que el escritor trata de comunicar
la misma impresión de dos maneras (las dos versiones del poema «Venetsia»
[«Venecia»] y las dos descripciones en prosa de la misma primera
impresión de Venecia en «Ojrannaia gramota» [«Salvoconducto»] y en su
autobiografía «Liudi i polozheniia» [«Gente y situaciones»]; las dos
versiones del poema: «Improvizatsiia» [«Improvisación»] de 1915 e «Improvizatsiia
na roiale» [«Improvisación al piano»] de 1946). El hecho de que este
tipo de movimiento pueda interpretarse no sólo a la luz de casos
individuales, sino también como una cierta regularidad en el desarrollo
de la vanguardia europea, se confirma por el movimiento creativo de
Maiakovski, Zabolotski y los poetas de la vanguardia checa. En general,
el desarrollo de una orientación hacia el hablante a una orientación
hacia el oyente no es el único posible; entre los contemporáneos de
Pasternak, un desarrollo opuesto es especialmente característico de
Ajmatova [14] («Poema bez gueroia» [«Poema sin héroe»] en
comparación con las obras anteriores).
3.2.3. Deberíamos determinar hasta qué punto la distinción entre dos
tipos polares de estilos literarios y artísticos, como las oposiciones
renacimiento — barroco, clasicismo — barroco, clasicismo — romanticismo
(que respecto a las literaturas eslavas de diferentes periodos ha sido
clasificada más claramente por Julian Krzyżanowski), puede ser
correlacionada con el tipo de cultura que está determinado por la
orientación o hacia el hablante o hacia el oyente [15] (al primer
tipo podían pertenecer, por ejemplo, la temprana Edad Media, el barroco,
el romanticismo, la literatura de vanguardia —Młoda Polska [Joven
Polonia]— y otros). Dentro de cada oposición de este tipo, a su vez,
pueden hacerse posible distinciones de acuerdo con el rasgo análogo (con
el que podemos asociar la existencia de tipos intermedios, como el
manierismo). La cronología tardía de la inclusión de estilos orientados
hacia el oyente en culturas eslavas puede asociarse en algunos casos con
la existencia dentro de estos estilos de rasgos que están más cercanos a
estilos que tienen la orientación hacia el hablante (el barroco dentro
del renacimiento tardío ruso, y otros). Ciertos rasgos generales que
unen a los estilos con la orientación hacia el hablante nos permiten
plantear la cuestión sobre las similitudes estilísticas trascendentales
(por ejemplo, en algunos poemas de Norwid en Vademecum y en la
poesía de Tsvetaeva) con independencia de la cronología absoluta.
3.2.4. Como en las culturas que poseen recursos de fijación externa del
mensaje la memoria está incorporada en el canal de comunicación entre el
emisor y el receptor, se distingue entre el receptor potencial (“mi
descendiente lejano” en la poesía de Baratynski) y el receptor actual.
El conjunto de los receptores actuales está unido con el emisor en una
relación inversa. En particular, con la ayuda de este conjunto, de toda
la multitud de textos se seleccionan colectivamente algunos, que
corresponden a las normas estéticas de la edad, la generación y el grupo
social. El mecanismo de esta selección puede ser modelado con la ayuda
de un aparato similar al elaborado en el modelo cibernético de
evolución. Como desde el punto de vista de la teoría de la información
la cantidad de información está definida para un texto dado en relación
a la multitud total de textos, es posible, hoy en día, describir más
claramente el papel real de los ‘escritores menores’ en la selección
colectiva que prepara la generación del texto que lleva la máxima
información. La selección individual hecha por el escritor (y reflejada
en primeros borradores, por ejemplo) puede considerarse como una
continuación de la selección colectiva, una continuación que a veces es
dirigida por él, pero frecuentemente se aleja de él. Desde este punto de
vista, puede resultar útil investigar los factores que dificultan la
selección.
La existencia de la memoria en el canal de comunicación puede asimismo
relacionarse, en la estructura de los géneros, con el reflejo de rasgos
característicos de comunicación que datan del periodo precedente (la
‘memoria de género’, según M. M. Bajtín).
4.0.0. Definiendo la cultura como un cierto lenguaje secundario,
introducimos el concepto de ‘texto de cultura’, un texto en este
lenguaje secundario. Puesto que una u otra lengua natural forma parte
del lenguaje de la cultura, surge la cuestión sobre la relación entre el
texto en la lengua natural y el texto verbal de la cultura. Las
siguientes relaciones son aquí posibles:
a) El texto en la lengua natural no es un texto de la cultura dada. Son,
por ejemplo, para las culturas orientadas hacia la escritura, todos los
textos cuyo funcionamiento social implica la forma oral. Todos los
enunciados a los que la cultura dada no otorga valor y significado (y no
conserva, por ejemplo), desde su punto de vista, no son textos [16].
b) El texto en el lenguaje secundario dado es simultáneamente un texto
en la lengua natural. Así, un poema de Pushkin es al mismo tiempo un
texto en la lengua rusa.
c) El texto verbal de la cultura no es un texto en la lengua natural
dada. Puede ser al mismo tiempo un texto en otra lengua natural (una
oración latina para un eslavo), o puede asimismo formarse por la
transformación irregular de algún nivel de una lengua natural (cf. el
funcionamiento de este tipo de textos en la creación infantil) [17].
En los textos poéticos de Jlebnikov hay fragmentos que en su estructura
fonológica (bobeobi), composición léxica o morfológica (“está
cebollando como cebolla” [“lukaet lukom”], “está risando como las
risas” [“smeianstvuet smejami”], y otros neologismos basados en
un renacimiento del recurso arcaico de la figura etymologica, que
ha sido característico de la poesía eslava desde el periodo más
antiguo), y construcciones sintácticas (“estás de pie qué haciendo” [“ti
stoish cho delaya”]) no se incluyen entre los textos construidos
correctamente desde el punto de vista del lenguaje común.
Pero cada uno de estos fragmentos, gracias a su inclusión en un texto
reconocido como gramatical desde el punto de vista de la poesía, se
convierte en un hecho de la historia del lenguaje de la poesía rusa.
Fenómenos análogos en etapas anteriores de la evolución pueden notarse
con respecto a aquellas formas de folklore, como por ejemplo
nebyval'shina y nelepitsa [18],
donde la infracción de las normas semánticas aceptadas en la lengua
común se convierte en un principio básico de la composición.
4.0.1. Es esencial la cuestión sobre la construcción de la
tipología de culturas en conexión con la correlación del texto y la
función. Como texto se entiende sólo el mensaje que, dentro de la
cultura dada, está construido según ciertas reglas generadoras [19].
En un sentido más general, este principio es aplicable a cualquier
sistema semiótico. En otra lengua u otro sistema de lenguas el mismo
mensaje puede no ser un texto. Aquí vemos una analogía semiótica general
del concepto lingüístico de corrección gramatical, que tiene una
importancia cardinal para la teoría moderna de la gramática formal. No
cada mensaje lingüístico es un texto desde el punto de vista de la
cultura y, a la inversa, no cada texto desde el punto de vista de la
cultura es un mensaje correcto en una lengua natural.
4.1.1. La historia tradicional de la cultura tiene en cuenta, para cada
sección cronológica, sólo textos ‘nuevos’, textos creados por la época
dada. Pero, en la existencia real de la cultura, los textos transmitidos
por la tradición cultural dada o introducidos desde fuera, siempre
funcionan junto a los textos nuevos. Esto da a cada estado sincrónico de
la cultura los rasgos de poliglotismo cultural. Como en niveles sociales
diferentes la velocidad del desarrollo cultural puede no ser idéntica,
el estado sincrónico de la cultura puede incluir su diacronía y la
reproducción activa de textos ‘viejos’. Cf., por ejemplo, la existencia
vigorosa de la cultura anterior a Pedro I entre los ortodoxos antiguos
rusos de los siglos xviii
y xix [20].
5.0.0. El lugar del texto en el espacio textual se define como la
relación del texto dado hacia el conjunto de textos potenciales.
5.0.1. La conexión entre el concepto semiótico de texto y los problemas
tradicionales filológicos se ve con especial claridad en el ejemplo de
la eslavística como ciencia. El objeto de los estudios eslavos ha sido
invariablemente una cierta suma de textos. Pero con el desarrollo del
pensamiento científico y el desarrollo general de la cultura en el que
está basado, las mismas obras pueden a veces adquirir y a veces perder
la capacidad de aparecer como textos. Un ejemplo significativo con
respecto a esto es la literatura de la Rusia Antigua. Si el número de
fuentes aquí es relativamente estable, la lista de textos varía
significativamente de una escuela erudita a otra y de un investigador a
otro, ya que refleja un concepto de texto formulado o implícito que
siempre se correlaciona con la concepción de la cultura de la Rusia
Antigua. Las fuentes que no satisfacen este concepto se pasan a la
categoría de ‘no-textos’. Un ejemplo elocuente son las vacilaciones
acerca de la pertenencia de una u otra obra a textos artísticos
dependiendo del diferente contenido del concepto de ‘cultura artística
medieval’.
5.1.0. El concepto amplio del estudio de textos está en correspondencia
con los métodos tradicionales de la eslavística, que incluso antes
abarcaban tanto textos eslavos interpretados sincrónicamente (por
ejemplo, aquellos escritos en antiguo eslavo eclesiástico) como textos
de periodos diferentes comparados en el plano diacrónico. Es importante
subrayar en este punto que el acercamiento tipológico amplio elimina el
carácter absoluto de la oposición de sincronía y diacronía. Con respecto
a eso hay que notar la función especial de lenguas que reclaman el papel
de instrumento básico de comunicación interlingual y del vínculo
conector entre las etapas diferentes, por lo menos en ciertas partes del
área eslava, y, sobre todo, el papel del antiguo eslavo eclesiástico y
de los textos escritos en sus varias recensiones. Por lo tanto, junto a
la relación entre sincronía y diacronía, podemos asimismo sugerir el
problema del funcionamiento pancrónico de la lengua (en este caso
concreto, el antiguo eslavo eclesiástico servía primariamente como
lengua para la comunicación ortodoxa). Esto resulta ser todavía más
significativo, ya que con respecto a una escala de tiempo absoluta,
diferentes tradiciones culturales eslavas están organizadas de maneras
diferentes (cf., por un lado, la abundancia de vestigios de la
antigüedad proto-eslava en el área eslava del este, en la esfera que
puede llamarse ‘cultura baja’, y, por el otro lado, la entrada de
ciertas áreas, particularmente eslavas del oeste y partes de eslavas del
sur, en otras zonas culturales), que condiciona la discrecionalidad de
la estructura de la diacronía de estas culturas eslavas, a diferencia de
la continuidad de otras tradiciones.
5.2.0. Para una reconstrucción histórica aplicada a textos eslavos, una
comparación sincrónica de textos pertenecientes a tradiciones
lingüísticas eslavas diferentes puede, en ciertos casos, dar más que una
comparación dentro de las mismas series evolutivas. De este modo es
posible obtener resultados fructíferos en la solución del problema
filológico tradicional de la reconstrucción de textos indisponibles para
el investigador. Para textos mínimos —la combinación de morfemas en
palabras o morfemas separados—, este tipo de acercamiento está
prácticamente realizado en lingüística histórico-comparativa eslava. Hoy
en día, puede extenderse al campo entero de la reconstrucción de la
antigüedad eslava: desde la métrica hasta las características de género
de textos folklóricos, la mitología, el ritual comprendido como texto,
la música, la vestimenta, los ornamentos, la vida cotidiana, y otros. La
abundancia de las múltiples influencias de otras tradiciones con
respecto a los últimos periodos (por ejemplo, de formas de vestir del
Este —y más tarde del Oeste— de Europa, con respecto a la historia de
los trajes de los pueblos eslavos orientales) hace el desarrollo
diacrónico en gran parte discontinuo (relacionado con las infracciones
trascendentales de las tradiciones). Para reconstruir las formas
iniciales eslavas comunes, un análisis de este desarrollo puede ser
importante principalmente en el aspecto de la segmentación de estratos
posteriores. Una manera más efectiva para resolver el mismo problema de
la estratificación diacrónica y de la proyección de la capa más antigua
en el periodo eslavo común, puede ser una comparación de secciones
sincrónicas de cada una de las tradiciones eslavas.
5.2.1. Con la reconstrucción de textos prácticamente trabajan todos los
filólogos: desde especialistas en la antigüedad y el folklore eslavos
hasta investigadores de la literatura de los tiempos modernos (la
reconstrucción de la intención del autor o de una obra de arte, la
restauración de textos perdidos y de sus partes, la reconstrucción de la
interpretación del lector a partir de las opiniones de los
contemporáneos, la reconstrucción de fuentes orales y de su lugar en el
sistema de una cultura escrita; en el estudio de la historia del teatro
y del arte dramático, el objeto de investigación es principalmente
reconstrucción, etc.). Hasta cierto punto cada lectura de un manuscrito
poético es una reconstrucción del proceso creativo y una eliminación
sucesiva de capas sobrepuestas; cf. el acercamiento a la lectura de un
manuscrito como una reconstrucción en la crítica textual de los
estudiosos de Pushkin en los años 20, 30 y 40 del siglo
xx. El material empírico
acumulado en varios campos de la filología eslava nos permite plantear
la cuestión sobre la creación de una teoría general de reconstrucción
basada en un sistema uniforme de postulados y procedimientos
formalizados. En este caso resulta importante el acercamiento consciente
al problema de los niveles de reconstrucción, es decir, la idea de que
los diferentes niveles de reconstrucción requieren procedimientos
diferentes y llevan a resultados específicos en cada caso. La
reconstrucción puede realizarse en el nivel más alto, el nivel puramente
semántico, que finalmente traducimos al lenguaje de ciertos universales.
Pero en la formulación de una serie de problemas, puede ocurrir una
salida uniforme de los límites del material en reconstrucción a otras
estructuras de la misma cultura nacional. Como los mensajes semánticos
están recodificados en los niveles más bajos, se resuelven problemas
cada vez más específicos, incluso aquellos que directamente unen la
reconstrucción del texto con investigaciones lingüísticas. Los
resultados más notables de reconstrucción se han conseguido en los
niveles extremos correspondientes a las categorías semióticas del
significado [21] y el significante [22], que están tal vez relacionados con el
hecho de que precisamente estos niveles corresponden en mayor grado a la
realidad textual, mientras que los niveles intermedios están en mayor
medida correlacionados con el sistema metalingüístico utilizado en su
descripción.
5.2.2. La representación del texto en una lengua natural puede
describirse partiendo de un diagrama idealizado del funcionamiento de
una máquina automática que transformaría el texto sucesivamente,
desenvolviéndolo desde la idea general hasta los niveles más bajos; en
esta transformación, a cada uno de los niveles o a alguna combinación de
niveles diferentes puede, en principio, corresponder una notación del
texto con la ayuda de un mecanismo de salida [23]:
↓
|
Nivel
de los grandes bloques semánticos |
↓
|
Estructura sintáctico-semántica de la frase |
↓
↓
|
Nivel
de los grupos fonémicos (sílabas) |
↓
Si el mecanismo de salida gráfico [24] corresponde al nivel fonémico,
significa que el mensaje transmitido con la ayuda de este mecanismo es
una secuencia de fonemas, es decir, en el transmisor (entendido según el
modelo de transmisión del mensaje de la teoría de la información) cada
uno de los fonemas en la tabla de códigos se compara con una cierta
señal-letra; un ejemplo podría ser la escritura de letras del tipo
serbio. Pero si el mecanismo de salida corresponde al nivel de la idea
general del texto, esto significa que el mensaje transmitido con la
ayuda de este mecanismo, representa una idea general del texto en una
forma todavía no segmentada, es decir, en el transmisor esta idea se compara
con su símbolo codificador (y no se puede excluir la posibilidad de que
este símbolo sea el único que forma el código entero y que sea, por
tanto, un signo extrasistémico). Como ejemplo podemos citar símbolos
generales como, por ejemplo, imágenes solares, de pájaros y de caballos,
o de combinaciones de los tres símbolos en un diseño vegetal formando un
único texto; con respecto al periodo más antiguo, que coincide con el
proto-eslavo, representaban un texto único cuyos elementos-símbolos
tenían una correlación estricta, todo el texto tenía una semántica única
y cada elemento su semántica completamente definida; pero en sus
reflejos posteriores en tradiciones eslavas individuales (por ejemplo,
en diseños decorativos en ruecas, trineos, carruajes, diferentes
utensilios —arcas, baúles—, bordados en la ropa, ornamentos tallados en
madera —particularmente en los tejados de las casas—, en productos
rituales hechos de pasta —tartas, hogazas redondas—, en juguetes
infantiles, etc.) aparecen como partes de un texto secundario
construido, ‘entremezclando’ componentes originales que pierden su
función sintáctica a medida que la semántica fundamental del texto se
olvida. Para el periodo anterior, la reconstrucción del texto que
describe el árbol del mundo, lumbreras encima de éste, y los pájaros y
animales en el árbol y rodeándolo, está confirmada por la existencia, en
las principales tradiciones eslavas, de textos verbales de varios
géneros (ensalmos, acertijos, canciones, cuentos) que coinciden
completamente uno con el otro. Al mismo tiempo, resulta que una
reconstrucción del texto como ésta corresponde, por un lado, a una
reconstrucción común indoeuropea hecha sin tener en cuenta datos
eslavos, basándose en las coincidencias de textos indo-iraníes con
textos islandeses antiguos, y, por otro lado, a textos tipológicamente
similares de varias tradiciones eurasiáticas chamánicas.
5.2.3. Para tales reconstrucciones, incluso si es imposible encontrar
los elementos lingüísticos que representen el texto en el nivel más
bajo, su reconstrucción semántica se facilita por la similitud
tipológica de complejos culturales que utilizan prácticamente una
selección única de oposiciones semánticas básicas (del tipo reconstruido
en el caso del proto-eslavo: suerte — desgracia, vida — muerte, sol —
luna, tierra — mar, etc.). En estos casos podemos asimismo exponer una
hipótesis sobre posibilidades similares de interpretación social de
tales sistemas; con respecto a esto, deberíamos notar la posibilidad de
incluir también en los complejos culturales correspondientes
(comprendidos en el sentido amplio para los periodos más antiguos, dado
un cierto tipo de organización social) manifestaciones de estructuras
sociales como la forma de pueblos y casas, reglas, instrucciones y
prohibiciones relacionadas con tipos de matrimonio lícitos, y
especialmente con los obligatorios, y las características del
funcionamiento de términos de parentesco relacionados con ellos. Por lo
tanto, los datos obtenidos en la aplicación de métodos estructurales a
la reconstrucción de la antigüedad eslava resultan ser significantes no
sólo para la historia de la cultura en el sentido estrecho, sino también
para la investigación de las etapas tempranas de la organización social
de los eslavos (como también para la interpretación de los datos
arqueológicos). Esto confirma una vez más la unidad real de la
eslavística como el estudio de la antigüedad eslava entendida como un
todo único semiótico, y de la transformación y diferenciación
posteriores de las tradiciones respectivas [25].
6.0.0. Desde el punto de vista semiótico, la cultura puede considerarse
como una jerarquía de sistemas semióticos particulares, como la suma de
los textos y el conjunto de funciones correlacionadas con ellos, o como
un cierto mecanismo que genera estos textos. Al tratar una colectividad
como un individuo organizado de manera más compleja, la cultura puede
comprenderse, por analogía con el mecanismo individual de la memoria,
como un cierto mecanismo colectivo para el almacenamiento y
procesamiento de información. La estructura semiótica de la cultura y la
estructura semiótica de la memoria son fenómenos funcionalmente
uniformes situados en niveles diferentes. Esta proposición no contradice
el dinamismo de la cultura: siendo en principio la fijación de la
experiencia pasada, puede asimismo presentarse como el programa y como
las instrucciones para la creación de textos nuevos. Es más, es posible,
en el caso de [26] una orientación fundamental de la cultura
hacia la experiencia futura, construir un cierto punto de vista
condicional desde el que el futuro se presenta como pasado. Por ejemplo,
se crean textos que serán almacenados por nuestros descendientes; la gente
que se percibe como ‘personajes de la época’ buscan realizar hechos
históricos (actos que en el futuro se convertirán en memoria). Cf. la
aspiración de la gente del siglo
xviii a elegir héroes de la antigüedad como programas para su
propio comportamiento (la imagen de Catón es el código singular que
descifra todo el comportamiento de la vida de Radischev, incluyendo su
suicidio). La esencia de la cultura como memoria es especialmente clara
en el ejemplo de textos arcaicos, particularmente de textos folklóricos.
6.0.1. Los participantes en la comunicación no sólo crean textos, sino
que los textos también contienen la memoria de los participantes en la
comunicación. Por lo tanto, la asimilación de textos de otra cultura
lleva a la transmisión a través de los siglos de ciertas estructuras de
personalidad y tipos de comportamiento. El texto puede presentarse como
un programa condensado de la cultura en su totalidad. La asimilación de
textos de otra cultura produce el fenómeno de la policulturalidad,
la posibilidad, mientras se mantiene dentro de una cultura, de elegir un
comportamiento convencional en el estilo de la otra. Este fenómeno
ocurre sólo en ciertas etapas de desarrollo social y como un signo
exterior permite, por ejemplo, elegir un tipo de ropa (cf. la elección
entre el vestido ‘húngaro’, ‘polaco’ o ‘ruso’ en la cultura rusa a
finales del siglo xvii
y a principios del xviii).
6.0.2. Para el periodo que empieza con el proto-eslavo y continúa en
tradiciones eslavas individuales hasta tiempos modernos, el mecanismo
colectivo para el almacenamiento de información (‘memoria’) asegura la
transmisión de generación en generación de rígidos esquemas fijos de
textos (métricos, translingüísticos, etc.) y fragmentos enteros de ellos
(loci communi con respecto a textos folclóricos). Los sistemas de
signos más antiguos de este tipo, en el que la literatura se reduce a la
encarnación, a través de fórmulas rituales, de argumentos mitológicos
transmitidos de generación en generación, en el plano de la
interpretación social pueden sincronizarse con sistemas de relaciones
rígidamente determinados en los que todas las posibilidades están
cubiertas por reglas correlacionadas con el pasado mitológico y con el
ritual cíclico. Por el contrario, sistemas más avanzados en
colectividades cuyo comportamiento está regulado por la memoria de su
historia real, se correlacionan directamente con el tipo de literatura
en el que el principio básico llega a ser la búsqueda de recursos que
son estadísticamente los menos frecuentes (y que, por lo tanto, poseen
la cantidad más grande de información). Se podrían asimismo proponer
argumentos similares con respecto a otras áreas de la cultura en las que
el mismo concepto de desarrollo (es decir, de dirección en el tiempo) es
inseparable de la acumulación y procesamiento de información, que se usa
gradualmente para introducir correcciones apropiadas en programas de
comportamiento: esto explica el papel regresivo de la mitologización
artificial del pasado, que crea mito en lugar de realidad histórica. En
este sentido, la tipología de las actitudes hacia el pasado común eslavo
puede resultar útil en la investigación de la herencia de los
eslavófilos y de su papel. Podemos tener en cuenta las posibilidades de
transformación diacrónica de la cultura indo-europea, que no siempre da
por sentado el desarrollo hacia una complejidad de organización (la
complejidad se entiende aquí en el plano puramente formal como una
función de la medida [mera] de la cantidad de elementos, de las
características de su orden y de las relaciones entre ellos, y de la
regularidad [mernost’] de la cultura entera). Investigaciones
modernas de formas indo-europeas en su relación con formas proto-eslavas
nos permiten plantear la cuestión sobre la posibilidad en ciertos casos
de movimiento no hacia el aumento de la cantidad de información, sino
hacia el aumento de la cantidad de entropía en textos eslavos comunes en
comparación con textos comunes indo-europeos (y a veces también en
textos eslavos individuales comparados con textos eslavos comunes). En
particular, estructuras exogámicas duales, que aparentemente se
correlacionan con la clasificación simbólica binaria reconstruidas para
el proto-eslavo, representan una capa más arcaica que estructuras
reconstruidas para el indo-europeo común; pero esto puede explicarse no
por la mayor arcaicidad del mundo eslavo, sino por ciertos procesos
secundarios que han llevado a la simplificación de estructuras. En todos
estos casos, en el proceso de reconstrucción, se presenta la tarea de
eliminar el ruido sobreimpuesto al texto en el curso de su transmisión a
través del canal diacrónico de comunicación entre generaciones. Con
respecto a esto, los fenómenos revelados en los sistemas modelizantes
secundarios se pueden comparar con la disminución evidente de la
complejidad (y el aumento de la simplicidad) de la organización del
texto en el nivel morfológico en la transición de la vigencia de la ley
de sílabas abiertas desde el periodo indo-europeo al proto-eslavo, más
tardío (por simplicidad nos referimos aquí a la disminución en el número
de elementos y las reglas para su distribución).
6.1.0. Para el funcionamiento de la cultura y, por consiguiente, para la
justificación de la necesidad de emplear métodos complejos en su
estudio, es de un significado fundamental el hecho de que un único
sistema semiótico aislado, por muy perfectamente organizado que esté, no
puede constituir una cultura: para esto necesitamos, como mecanismo
mínimo, una pareja de sistemas semióticos correlacionados. El
texto en una lengua natural y el dibujo demuestran el sistema más
habitual de dos lenguas que constituyen el mecanismo de la cultura. El
afán de heterogeneidad de lenguas es un rasgo característico de la
cultura.
6.1.1. Con respecto a esto, un papel significado adquiere el fenómeno
del bilingüismo, que es extraordinariamente importante para el mundo
eslavo y que en muchos aspectos determina el carácter específico de las
culturas eslavas. A pesar de la gran diversidad de las condiciones
concretas de bilingüismo en diferentes regiones eslavas, la otra
lengua normalmente aparecía como jerárquicamente más alta, sirviendo
como modelo para la formación de textos. La misma orientación hacia la
lengua ‘extranjera’ puede encontrarse cuando en la cultura tiene lugar
un movimiento hacia la democratización de recursos lingüísticos. Así,
las palabras de Pushkin de que habría que estudiar la lengua [rusa] de
las prosvirnia moscovitas [27], subrayan la necesidad de dirigirse al lenguaje popular como
lengua diferente. Este principio se revela cuando un sistema socialmente
más bajo llega a ser axiológicamente más alto. Las funciones específicas
de la segunda lengua eslava (normalmente, el antiguo eslavo
eclesiástico), en una pareja de lenguas estructuralmente equivalentes,
convierten el material de las culturas y lenguas eslavas en
especialmente valioso, no sólo para la investigación de problemas de
bilingüismo, sino también para explicar una serie de procesos
hipotéticamente asociables con el biligüismo y el polilingüismo (el
origen de la novela y el papel del bilingüismo y del polilingüismo para
este género, la aproximación a la lengua hablada como una de las
funciones sociales de la poesía; cf. la idea de ‘secularización’ de la
lengua de la poesía rusa en los artículos de Mandelshtam).
6.1.2. A la vista de las indiscutibles conexiones establecidas a través
de recursos lingüísticos creadores de textos, podemos incluir entre los
textos estudiados por varias ramas de la eslavística los que están
escritos en lenguas no eslavas pero que son funcionalmente significantes
en su oposición a las lenguas eslavas correspondientes (el latín de las
obras científicas de Jan Hus, distinto al checo antiguo; el francés de
los artículos de Tiutchev). Con respecto a esto, puede ser de interés
particular analizar textos latinos e italianos en comparación con textos
eslavos durante el periodo de bilingüismo renacentista en el mundo
eslavo (cf. los textos poéticos macarrónicos latino-polacos e italo-croatas
característicos de la época barroca tardía) [28], analizar textos
franceses en comparación con sus equivalentes rusos en la literatura
rusa de la primera mitad del siglo XIX (el mismo poema de Baratinski en
francés y ruso, las notas de Pushkin en francés en comparación con sus
obras rusas, que en parte son paralelas a las primeras), el bilingüismo
ruso-francés representado y utilizado como un recurso literario en la
novela rusa del siglo xix
[29].
6.1.3. Como un sistema de sistemas basado, al fin y al cabo, en una
lengua natural (esto es lo que se implica en el término ‘sistemas
modelizantes secundarios’, que contrastan con el ‘sistema primario’, es
decir, la lengua natural), la cultura puede considerarse una jerarquía
de sistemas semióticos correlacionados en parejas, cuya correlación se
realiza en gran parte a través de la correlación con el sistema de la
lengua natural. Esta conexión es especialmente clara en la
reconstrucción de la antigüedad proto-eslava a causa del mayor
sincretismo de las culturas arcaicas (cf. la conexión entre ciertos
tipos rítmicos y melódicos con los tipos métricos, que, a su vez, están
condicionados por reglas de prosodia sintáctica; el reflejo directo de
las funciones rituales en las denotaciones lingüísticas de elementos de
textos rituales, como los nombres de la comida ceremonial).
6.1.4. La proposición sobre la insuficiencia de una única lengua natural
para la construcción de la cultura se puede relacionar con el hecho de
que incluso una lengua natural misma no es una realización estrictamente
lógica de un único principio estructural.
6.1.5. Dentro de una cultura dada, varía el grado de consciencia de
unidad del sistema de sistemas, que puede contemplarse como uno de los
criterios de evaluación tipológica de una cultura dada. Este grado es
muy alto en las estructuras teológicas de la Edad Media y en aquellos
movimientos culturales posteriores, en los cuales, como entre los
husitas, podemos ver un regreso a la misma concepción arcaica de unidad
cultural, pero cargada con un contenido nuevo. Sin embargo, desde el
punto de vista del investigador moderno, la cultura, cuyos
representantes la conciben como uniforme, resulta estar organizada de
una manera más compleja: dentro de la cultura medieval podemos
distinguir la capa de ‘fenómenos carnavalescos no oficiales’,
descubierta por M. M. Bajtín [30] (que en el área eslava se
mantiene en textos como el misterio en checo antiguo llamado
Unguentarius); la literatura husita revela una oposición
significativa entre textos científicos latinos y obras de literatura
publicística dirigidas a un destinatario diferente (a las masas).
Ciertos períodos que se caracterizan por una orientación artística hacia
el emisor del mensaje se caracterizan al mismo tiempo por una selección
máximamente extensa de denotados y conceptos en mensajes procedentes del
mismo autor (Comenius, Boshkovich, Lomonosov), que puede servir como un
argumento adicional a favor de la unidad de la cultura (incluyendo en
estos casos tanto las ciencias naturales como algunas disciplinas de las
humanidades, etc.). Esta unidad cultural es de un significado
excepcional para una estricta determinación del objeto mismo de la
eslavística como estudio del funcionamiento sincrónico y diacrónico de
culturas relacionadas a través de su correlación con una lengua eslava o
con dos lenguas eslavas, siendo una de ellas el antiguo ruso
eclesiástico en una serie de culturas. El conocimiento de la unidad de
las tradiciones lingüísticas que se utilizan en cada una de las culturas
dadas sirve (no sólo en teoría sino también en el comportamiento
práctico de los portadores de las respectivas tradiciones) como
prerrequisito para la comprensión de sus diferencias. Para el mundo
eslavo, estas diferencias están relacionadas no tanto con las reglas
puramente lingüísticas (morfonológicas) de recodificación, que, dada su
relativa simplicidad, no tendrían por qué dificultar la comprensión
mutua, como con las diferencias histórico-culturales (para los periodos
tempranos, principalmente confesionales) [31]. Por lo tanto, es
evidente la necesidad de un estudio de las culturas eslavas que,
teniendo en cuenta constantemente el papel de la unidad lingüística,
salga de los límites puramente lingüísticos y considere todos los
factores extralingüísticos que han afectado en particular a la
diferenciación lingüística. Así, el análisis de las culturas y de las
lenguas eslavas puede resultar un modelo conveniente para investigar las
interrelaciones entre lenguas naturales y sistemas semióticos
modelizantes secundarios (supralingüísticos).
Por ‘sistemas modelizantes secundarios’ se tienen en cuenta los sistemas
semióticos con la ayuda de los cuales se construyen los modelos del
mundo o de sus fragmentos. Esos sistemas son secundarios en relación con
la lengua natural primaria, sobre la que se posicionan directamente
(sistema supralingüístico de la literatura artística) o como formas
paralelas a ella (música o pintura). [32]
6.2.0. En el sistema de oposiciones semióticas generadoras de culturas
juega un papel especial la oposición de modelos semióticos discretos y
no-discretos (textos discretos y no-discretos), cuya manifestación
particular puede ser la antítesis de signos verbales e icónicos. Esto da
un significado nuevo al problema tradicional de la oposición de las
bellas artes y las artes verbales: podemos hablar de que se necesitan
mutuamente para formar el mecanismo de la cultura y de su necesidad de
ser diferentes de acuerdo con el principio de semiosis, es decir, ser,
por un lado, equivalentes, y por otro lado, no del todo traducibles
mutuamente. Como diferentes tradiciones nacionales poseen una lógica
diferente, una velocidad de evolución diferente y una receptividad
diferente a influencias extranjeras dentro de sistemas discretos y
no-discretos generadores textos, la tensión entre ellos crea la
posibilidad de una gran variedad de combinaciones, esencial, por
ejemplo, para la construcción de una tipología histórica de las culturas
eslavas. Puede ser de interés particular destacar las mismas
regularidades de la construcción de un texto (de un texto típico
barroco, por ejemplo) utilizando material de textos predominantemente
continuos (pictórico) y predominantemente discretos (verbal). En este
plano, un problema importante es el de la adaptación cinematográfica
como experimento de traducción de un texto verbal discreto a un texto
continuo que está meramente acompañado por fragmentos del texto discreto
(por ejemplo, El bosque de abedules de Iwaszkiewicz y el
telefilme de Wajda basado en esa obra, en el cual el papel del texto
verbal se reduce al mínimo en relación con la importancia de la música
para la banda sonora de la película).
7.0.0. Uno de los problemas fundamentales del estudio de la semiótica y
de la tipología de las culturas es la formulación de la cuestión sobre
la equivalencia de estructuras, textos, funciones. Dentro de una misma
cultura el problema de la equivalencia de textos ocupa un lugar
destacado. Este problema sirve de base a la posibilidad de traducción
dentro de una única tradición. En este proceso, como la equivalencia no
es identidad, la traducción de un sistema textual a otro siempre incluye
un cierto elemento de intraducibilidad. En el caso del acercamiento
semiótico, son los textos concretos los que son correlacionables e
identificables según sus principios de organización, y no los sistemas,
que mantienen su autonomía independientemente de la extensión de la
identidad de los textos que generan. Por lo tanto, la tarea de
reconstrucción de textos en diferentes sublenguas a veces resulta ser
más alcanzable que la reconstrucción de aquellas sublenguas mismas. Este
problema, a menudo, se tiene que resolver apoyándose en comparaciones
tipológicas con otras áreas culturales. Conforme a los objetivos
tradicionales de la eslavística, los problemas comparativistas pueden
interpretarse aquí como una transmisión de textos a través de diferentes
canales.
7.0.1. Es esencial distinguir tres casos: la transmisión de un cierto
texto en otra lengua eslava a través de un canal cuya salida se efectúa
en otra lengua eslava (el ejemplo más sencillo es la traducción de una
lengua eslava a otra: las relaciones polaco-ucraniano-rusas en los
siglos xvi y
xvii); la transmisión de
un cierto texto creado en una tradición diferente a través de dos (o
más) canales (el ejemplo más sencillo son las diferentes redacciones de
las traducciones del evangelio en antiguo ruso eclesiástico,
traducciones del mismo texto de la literatura occidental en diferentes
lenguas eslavas); finalmente, la transmisión de un texto a través de
canales de los cuales sólo uno tiene su salida en la realización en una
lengua eslava (el caso en el que contactos literarios u otros contactos
culturales dentro del área eslava están limitados sólo a una tradición
nacional o lingüística) como, por ejemplo, una serie de fenómenos
asociados con el contacto léxico turco-búlgaro; entre este tipo de
fenómenos podemos aparentemente incluir relaciones entre el minnesang
y formas de textos lírico-amorosos en checo antiguo [33]. El
significado relativamente inferior del tercer caso en comparación con
los dos primeros, respalda la opinión de que la historia de las
literaturas eslavas tiene que construirse ante todo como una historia
comparada. Contra el trasfondo de la presencia de algún fenómeno en
otras tradiciones eslavas, su ausencia o la lucha contra él (por
ejemplo, el byronismo en la literatura eslovaca) resulta ser
especialmente significativa. La transmisión en niveles relativamente
altos (particularmente en el nivel de la organización figurativa y
estilística del texto) es típica de documentos eslavos de la Edad Media
tardía. Esto explica, por un lado, la complejidad de su organización
(condicionada por la larga duración de la evolución y de la selección
colectiva de textos no en el mundo eslavo sino dentro de la tradición
bizantina) y, por otro lado, su significado relativamente bajo (hablando
de los niveles superiores y no del nivel meramente léxico de la lengua)
para reconstrucciones proto-eslavas. El reflejo durante la transmisión
en el área eslava de una tradición que se explica por una prolongada
selección preliminar de textos, resulta importante tanto para la
historia de la literatura de Dalmacia del siglo
xvi como para una serie de
literaturas eslavas de siglos recientes. Un caso especial constituye una
transmisión en la cual el carácter de los niveles superiores del texto
cambia esencialmente, mientras una serie de rasgos básicos de los
niveles inferiores, particularmente de los niveles icónicos, permanecen
iguales, como ocurrió en la identificación (en niveles inferiores, los
que para un cierto público son los más significativos) de dioses paganos
eslavos orientales con santos ortodoxos (cf. parejas como Volos —
Vlasii, Mokosh — Paraskeva Piatnitsa: el reflejo
del culto antiguo de gemelos en las figuras [34] de Flor y
Lavr). El problema de los contactos eslavos — no-eslavos y de las
transmisiones asociadas con ellos requiere una comprensión muy amplia de
la cultura considerada, incluyendo los ‘sistemas sublingüísticos’ de
costumbres, vida cotidiana y tecnología (incluyendo la artesanía); se
llaman sublingüísticos los sistemas semióticos en los que cada elemento
es denotado de una palabra (o de una combinación de palabras) de la
lengua natural [35]. Las influencias no-eslavas, frecuentemente
más notables en estas áreas (y en las esferas de la terminología
lingüística directamente asociadas con ellas), sólo en etapas
subsiguientes pueden detectarse en los sistemas secundarios
supralingüísticos, que aquí claramente revelan cómo se diferencian en
principio de los sistemas ‘sublingüísticos’, que no están construidos a
base de signos y textos de una lengua natural y no pueden transponerse
en ellos. En contraste con este principio, que era característico de los
periodos tardíos de contacto con zonas culturales occidentales, los
contactos anteriores con Bizancio afectaron principalmente la esfera de
los sistemas modelizantes secundarios.
7.1.0. De la transposición de textos dentro de una misma tradición
cultural se diferencia la traducción tipológicamente similar de textos
pertenecientes a tradiciones diferentes. Para el mundo cultural eslavo,
por razones estrictamente lingüísticas (tenemos en cuenta la similitud
conservada en diferentes niveles y el papel del antiguo ruso
eclesiástico), la traducción a menudo coincide con la reconstrucción.
Esto es aplicable no sólo a correspondencias léxicas y fonológicas
obvias, sino también, por ejemplo, a fenómenos como la anticipación de
la reconstrucción de esquemas métricos proto-eslavos en el sistema
rítmico de Pesni zapadnij slavian [Canciones de los eslavos
occidentales], de Pushkin, que intuitivamente comparó las dos
tradiciones —la eslava oriental y la serbo-croata— en las que se basan
las reconstrucciones modernas. Cf. también experimentos de J. Tuwim en
la modelación de la estructura fonética del habla rusa dentro del verso
polaco, al rechazar deliberadamente una orientación hacia
correspondencias léxicas. A la luz de esta concepción es apropiado
destacar el mérito histórico de Križanić y, en tiempos más cercanos al
nuestro, el acercamiento análogo característico de Badouin de Courtenay,
en cuya opinión la correspondencia entre las lenguas eslavas representa
una traducción fonética.
8.0.0. El punto de vista según el cual el funcionamiento cultural no
ocurre dentro de los límites de un sistema semiótico (y menos dentro los
límites de un nivel de un sistema) implica que para describir la vida de
un texto en el sistema de la cultura o el funcionamiento interno de las
estructuras que lo componen, no es suficiente con describir la
organización inmanente de niveles separados. Surge la tarea de estudiar
las relaciones entre las estructuras de diferentes niveles. Estas
interrelaciones pueden revelarse tanto en la aparición de niveles
intermedios como en el isomorfismo estructural a veces observado en
diferentes niveles. Gracias a la existencia del isomorfismo podemos
pasar de un nivel a otro. El acercamiento que se resume en estas tesis
se caracteriza por una consideración excepcional de las recodificaciones
al pasar de un nivel a otro, a diferencia de las descripciones
inmanentes de niveles en etapas más tempranas de descripciones
formalizadas. Desde este punto de vista, los Anagramas de F. de
Saussure resultan ser más modernos que los experimentos puramente
inmanentes de las etapas tempranas de la crítica literaria formal.
8.0.1. El cambio de un nivel a otro puede ocurrir con la ayuda de reglas
de cambio (rewriting rules), en las que un elemento representado
en un nivel superior por un símbolo se expande en un nivel inferior en
el texto entero (que, en el caso inverso de orden de paso, se comprende
por consiguiente como un signo aparte incluido en un contexto más
amplio). Aquí, como en otros casos parecidos destacados por la
lingüística moderna, el orden de reglas que describen las operaciones de
una síntesis sincrónica del texto, pueden coincidir con el orden de
desarrollo diacrónico (cf. la coincidencia del orden de las reglas de la
síntesis sincrónica de la forma de la palabra a partir de los morfemas
que la constituyen, con el fenómeno diacrónico de la desetimologización
[oproshenie] descrito con el ejemplo de la historia del
sustantivo eslavo). Tanto en la descripción sincrónica como en la
diacrónica se da la preferencia a reglas contextualmente relacionadas,
donde para cada símbolo x se indica el contexto A — B, en el cual se
realiza su cambio por el texto T:
x
→
T (A — B)
8.0.2. En los últimos años, el interés de los especialistas en poética
estructuralista se ha concentrado en el estudio de las relaciones entre
niveles; así, se estudia la onomatopeya, por ejemplo, no sin considerar
el sentido sino en relación con el sentido. El proceso de recodificación
por niveles entreteje el resultado de las diferentes etapas de la
reducción de partes de un texto sintetizado a un signo, que realmente se
encarna en una señal auditiva u óptica. La posibilidad de dividir
experimentalmente las diferentes etapas en el proceso de sintetización
de un texto artístico, permanece problemático porque su estructura
superficial, que se define por limitaciones formales, puede influir en
la estructura profunda figurativa. Esto se deduce en particular de la
relación revelada a la luz de la poética, β ≤ γ, según la cual, al
aumentar el coeficiente β, que indica la extensión de las limitaciones
impuestas en la forma poética, es inevitable un incremento en la
cantidad γ, que define la flexibilidad del lenguaje poético, es
decir, en
particular, el aumento del número de perífrasis sinonímicas alcanzadas a
través del uso de palabras translaticias y figuradas, combinaciones de
palabras inusuales, etc. Por lo tanto, la revelación de la extensión de
limitaciones formales en trabajos sobre poética eslava comparativa, el
establecimiento de parámetros teórico-informacionales de las distintas
lenguas eslavas como flexibilidad (γ) y entropía (H), y la
especificación de los objetivos y posibilidades de traducción de una
lengua eslava a otra, resultan ser diferentes aspectos del mismo
problema, que puede investigarse sólo a base de un estudio preliminar en
cada uno de esos campos.
9.0.0. En la unión de diferentes niveles y subsistemas en un único todo
semiótico, la ‘cultura’, están funcionando dos mecanismos mutuamente
opuestos:
a) La tendencia hacia la diversidad, hacia un incremento del número de
lenguajes semióticos organizados de manera diferente, el ‘poliglotismo’
de la cultura.
b) La tendencia hacia la uniformidad, el intento de interpretarse a sí
misma o a otras culturas como lenguas uniformes, rígidamente
organizadas.
La primera tendencia se revela en la creación continua de lenguas nuevas
de cultura y en la irregularidad de su organización interna. A
diferentes esferas de la cultura es inherente una extensión diferente de
organización interna. Al crear dentro de sí fuentes de máxima
organización, la cultura también necesita formaciones relativamente
amorfas que sólo se parecen a estructuras. En este sentido es
característico distinguir sistemáticamente, dentro de estructuras
culturales históricamente dadas, esferas que deberían convertirse en una
especie de modelo de organización de la cultura como tal. Es
especialmente interesante estudiar varios sistemas de signos
artificialmente creados que aspiran a una máxima regularidad (como, por
ejemplo, la función cultural de los rangos, uniformes y signos
distintivos en el estado ‘regular’ de Pedro I y sus sucesores: la propia
idea de ‘regularidad’, al formar parte de la totalidad cultural uniforme
de la época, constituye un elemento adicional en la abigarrada
irregularidad de la vida real en aquellos tiempos). Presenta gran
interés, desde este punto de vista, el estudio de metatextos:
instrucciones, ‘regulaciones’ y recomendaciones que representan un mito
sistematizado creado por la cultura sobre sí misma. Significativo, en
cuanto a esto, es el papel jugado en diferentes etapas de la cultura por
las gramáticas de lenguas como modelos para textos organizantes y ‘regularizantes’
de varios tipos.
9.0.1. El papel de los lenguajes artificiales y de la lógica matemática
en el desarrollo de ramas del conocimiento como la lingüística
estructural y matemática o la semiótica puede describirse como uno de
los ejemplos de la creación de ‘fuentes de regularidad’. Al mismo
tiempo, esas ciencias mismas juegan, en el contexto cultural global del
siglo xx, en general, un
papel análogo.
9.0.2. El mecanismo esencial que imparte unidad a los varios niveles y
subsistemas de la cultura es su propio modelo, el mito de la cultura
sobre sí misma que aparece en una cierta época. Se expresa en la
creación de autocaracterísticas (por ejemplo, metatextos del tipo de
L'art poétique de Boileau, que es especialmente típico de la época
del clasicismo; cf. los tratados normativos del clasicismo ruso), que
regulan activamente la construcción de la cultura como un todo.
9.0.3. Otro mecanismo de unificación es la orientación de la cultura. Un
cierto sistema semiótico particular adquiere significado de sistema
dominante, y sus principios estructurales penetran en otras estructuras
y en la cultura como un todo. Así, podemos hablar de culturas orientadas
hacia la escritura (texto) o hacia el habla oral, hacia la palabra y
hacia el dibujo. Puede existir una cultura orientada hacia una cultura o
hacia la esfera extracultural. La orientación de la cultura hacia las
matemáticas en la época del racionalismo o (hasta cierto punto) al
principio de la segunda mitad del siglo
xx, puede compararse con
la orientación de la cultura hacia la poesía durante el periodo del
romanticismo o del simbolismo.
En particular, la orientación hacia el cine está relacionada con los
rasgos de la cultura del siglo xx
como el predominio del principio del montaje (ya desde las
construcciones cubistas en la pintura y en la poesía, cronológicamente
anteriores a la victoria del procedimiento del montaje en el cine mudo;
cf. los experimentos posteriores del tipo ‘Cine-ojo’ en prosa,
conscientemente construidos siguiendo el ejemplo de películas no
artísticas montadas; también es característico el paralelismo del
montaje de fragmentos de diferentes épocas en el cine, en el teatro
contemporáneo y en prosa, por ejemplo, en Bulgakov), la manipulación y
oposición de diferentes puntos de vista (con esto se relaciona también
el aumento del peso específico de la narración, del estilo indirecto
libre [nesobstvenno-priamaia rech’] y del monólogo interior en la
prosa; con la práctica artística se conecta también el paralelismo, muy
desarrollado y del que algunos investigadores llegaron a ser
conscientes, en la comprensión de la relevancia del punto de vista para
la teoría de la prosa, la teoría del lenguaje de la obra pictórica y de
la teoría del cine), la atención predominante hacia el detalle dado por
el primer plano (la dirección metonímica en la prosa artística; con la
misma dominante estilística está relacionada también el significado de
detalle como clave para la construcción de la trama [sujet] en
géneros literarios de masas, como la novela policíaca). [36]
9.1.0. La investigación científica no es sólo un instrumento para el
estudio de la cultura sino también es parte de su objeto. Los textos
científicos, siendo metatextos de la cultura, pueden considerarse al
mismo tiempo como sus textos. Por lo tanto, cualquier idea científica
significativa puede considerarse tanto un intento de conocer la cultura
como un hecho de su vida a través de la cual se reflejan los mecanismos
de su generación. Desde este punto de vista, podemos plantear la
cuestión sobre los estudios estructurales-semióticos modernos como
fenómenos de la cultura eslava (el papel de las tradiciones checa,
eslovaca, polaca, rusa y otras).
[Notas]
[Todas las notas son del editor del texto, Manuel
Cáceres, excepto la 16 y la 17]
[1]. En la versión inglesa, a partir de este punto figura como un
párrafo aparte. [N. del E.]
[2]. En la versión inglesa:
«The opposition “culture-nature”, “done-undone” (“artificial-non-artificial”)». [N. del E.]
[3]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis:
«(“artificialness”)». [N. del E.]
[4]. En la versión inglesa, a partir de este punto figura como un
párrafo aparte. [N. del E.]
[5]. En la versión inglesa, la cita se cierra con puntos
suspensivos. [N. del E.]
[6]. En la versión inglesa se observan dos ligeras variantes: «“the
assertion of a Poljanin annalist that in old times the Drevlians
[...] for the annalist, not based on marriage but, naturally, is
for the modern investigator”» [Subrayados del editor. MC]. [N. del E.]
[7]. En la versión inglesa ( y también en portugués) se incluye a
continuación la siguiente oración, que no consta en la edición rusa: «It
should be emphasized that from the “inner” point of view the culture
appears as the positive member of the aforementioned opposition, whereas
from the “outer” point of view the whole opposition appears as a
cultural phenomenon.» [«Hay que destacar que desde el
punto de vista ‘interior’ la cultura aparece como el miembro positivo de la
oposición mencionada arriba, mientras que desde el punto de vista
‘exterior’ la oposición entera aparece como un fenómeno cultural.»]. [N.
del E.]
[8]. En la versión inglesa se añade lo siguiente, que no está en
la edición en ruso: «[...] and a sign appears as a secondary notion,
definable in terms of the text, [...]» [«[...] y el signo aparece
como una noción secundaria, definible en términos del texto, [...]»]. [N. del
E.]
[9]. En la versión inglesa los dos siguientes párrafos se unen,
formando un único párrafo con el primero de este apartado 3.2.1. [N. del
E.]
[10]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis: «(indiscrete)».
[N. del E.]
[11]. En la versión inglesa se utiliza el término «raw» (y en
portugués, «bruto») para
traducir predkamernyi. [N. del E.]
[12]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis: «(addressor)».
[N. del E.]
[13]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis: «(addressee)».
[N. del E.]
[14]. En la versión inglesa: «[...] a reverse development is
characteristic of Manddel'štam and particularly of Axmatova [...]». [N.
del E.]
[15]. En la versión inglesa: «may be correlated with the hearer-oriented
type of culture». [N. del E.]
[16]. Deberíamos distinguir el no-texto del ‘antitexto’ de una
cultura dada: el enunciado que no conserva del enunciado que destruye.
[Esta y la siguiente son las dos únicas notas en el original. En la
edición rusa, esta nota se encuentra al pie de página; en la versión
inglesa, la nota se ha incorporado en el cuerpo del texto; y en la
versión en portugués, esta nota no aparece. N. del E.]
[17]. Raros pero posibles son los casos en los que la percepción
de uno u otro mensaje como texto en la lengua dada está determinada por
el hecho de pertenecer al texto de la cultura. [Esta y la anterior son
las dos únicas notas en el original. En la edición rusa, esta nota se
encuentra al pie de página; en la versión inglesa, la nota se ha
incorporado en el cuerpo del texto; y en la versión en portugués, esta
nota no aparece. N. del E.]
[18]. Cuentos fantásticos y absurdos del folklore ruso. En las
versiones inglesa y portuguesa, después de los nombres transcritos de
estos tipos de cuentos, se incluye, entre paréntesis, una
explicación de los mismos que no figura en el original en ruso. [N. del
E.]
[19]. En la versión inglesa: «By text we imply only a message
which performs within the given culture a textual function.» [«Por texto tenemos en cuenta sólo un
mensaje que representa en la cultura dada una función textual.»]. [N. del
E.]
[20]. En la versión inglesa: «Cf., for example, the vigorous
existence of pre-Petrine culture among the Russian Old-Believers of the
eighteenth and nineteenth centuries and partly also today.»
[Subrayados del editor. MC]. [N.
del E.]
[21]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis: «(signifié)».
[N. del E.]
[22]. En la versión inglesa se añade, entre paréntesis: «(signifiant)».
[N. del E.]
[23]. En las versiones inglesa y portuguesa, el gráfico se
reproduce aparte y se refieren a él como «Fig. 1», titulándolo,
respectivamente, «General diagram of the recoding of a linguistic
text by levels» y «Diagrama Geral da Recodificação de um Texto
Lingüístico por Níveis». En la versión inglesa, el texto que sigue
al gráfico continúa en el mismo párrafo, mientras que en la portuguesa
lo hace en párrafo aparte. [N. del E.]
[24]. En la versión inglesa: «If the outpout mechanism in Fig. 1 [...]»; en la
versión en portugués: «Se o mecanismo de produção da Fig. 1 [...]». [N. del E.]
[25]. En la versión inglesa: «[...] and of the latest
transformation and differentation of the respective traditions»; en la
versión en portugués: «[...] e das mais recentes transformações e
diferenciações das respectivas tradições» [Subrayados del editor. MC]. [N. del E.]
[26]. En la versión en portugués: «Além disso, é possível,
devido à [...]» [Subrayados del editor. MC]. [N. del E.]
[27]. Hacían un tipo especial de pasteles y, para Pushkin,
hablaban un ruso ejemplar. Tanto en la versión inglesa como en la
portuguesa, la explicación sobre quiénes eran las prosvirnia de
Moscú, que no está en el original ruso, se incorpora al texto traducido
sin más: «Thus Puškin's remark that one ought to study the language of
the prosvirnyj women in Moscow who baked a special kind of cakes
implies a treatment of the popular language as a different language.»; «Assim,
as palavras de Púchkin de que a lingua deve ser aprendida com os
moscovitas que fazem as prosviras (um tipo especial de bolo) pressupõem
o tratamento da língua popular como uma língua diferente.». [N. del E.]
[28]. En la versión inglesa: «[...] during the period of
Renaissance bilingualism in the West and Southwest Slavic world». [N.
del E.]
[29]. En la versión inglesa se añade: «[...] or in comic verse,
for instance by verse, for instance by Mjatlev». [N. del E.]
[30]. En la versión inglesa: «[...] by M. M. Baxtin's school»
[Subrayados del editor. MC].
[N. del E.]
[31]. En la versión inglesa: «(for the early periods primarily
denominational)» [Subrayados del editor. MC]. [N. del E.]
[32]. Este párrafo no está en la versión inglesa. [N. del E.]
[33]. En la versión inglesa, se añade, entre paréntesis, «(vičerný)»,
y en portugués, «(vicerny)». [N. del E.]
[34]. En la versión inglesa: «[...] in the rites of Flor
and Lavra» [Subrayados del editor. MC]. [N. del E.]
[35]. Ni en la versión inglesa ni en la portuguesa consta esta
última frase: «se llaman sublingüísticos los sistemas semióticos en los
que cada elemento es denotado de una palabra (o de una combinación de
palabras) de la lengua natural». [N. del E.]
[36]. Este párrafo no está en la versión inglesa. [N. del E.]
Principio
del documento
* Edición original: «Tezisy
k semioticheskomu izucheniiu kul’tur (V primenenii k slavianskim tekstam)», en
Maria Renata Mayenowa (ed.), Semiotyka i struktura tekstu: Studia
poświęcone VII Miçdzynarodowemu kongresowi slawistów. Wroclaw,
Ossolineum, 1973, páginas 9-32. Reedición trilingüe
(ruso, inglés, estonio): Tezisy
k semioticheskomu izucheniiu kul’tur (V primenenii k slavianskim tekstam)
— Theses on the semiotic study of cultures (as
applied to slavic texts) — Kultuurisemiootika
teesid (slaavi tekstidest lähtuvalt). Tartu, Universidad de Tartu—Departamento de Semiótica (Tartu Semiotics Library
1), 1998. Traducción del ruso al español de Klaarika Kaldjärv. Este texto se publica por primera vez, en español, en
Entretextos.
Nuestro agradecimiento a Mihhail Lotman, Boris Uspenski,
Viacheslav Ivanov, Peeter Torop y al Departamento de Semiótica de la Universidad de Tartu
por su permiso para la
reproducción de este trabajo.