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Clío
en la encrucijada, de Iuri Lotman (*)
Jerusa
Pires Ferreira
Este texto de Lotman,
«Clío en la encrucijada», está incluido en el segundo volumen de la
antología La semiosfera (1998), un trabajo que desde mi punto de
vista es fundamental por las discusiones contemporáneas que involucran a
la Semiótica y a la Historia. Es parte del conjunto La semiofera I,
II, III, organizado por Desiderio Navarro, y cuenta con una
biografía de Lotman y con bibliografía por Manuel Cáceres.
Está en un volumen que
trata de modelos, tipologías, cultura y memoria y memoria de la cultura,
de la biografía literaria en el contexto histórico cultural, entre otros
temas.
Una de las razones
alegadas por Desiderio Navarro en el bien fundamentado prefacio para la
importancia de esos textos es considerar la urgencia en estudiar, en
profundidad, la producción teórica de Iuri Lotman posterior a lo que
llama la ‘etapa tectónica neo-estructuralista del autor’. De 1980 a
1993, nos dice, el pensamiento de Lotman camina hacia un enfoque cada
vez más dinámico del texto y de la cultura como generadores de sentido.
Se comprende cómo para
este pensador, y para otros que realizaron su obra en el espacio
soviético, fue importante pensar la historia. Cuenta el sustrato
conceptual de las formulaciones marxistas, el enfrentamiento con otros
pueblos (presentes en las nociones de centro y periferia), la idea
permanente de cultura en relación, el diálogo, la organización de
espacios de resistencia, la proposición de nuevas teorías.
En Lotman se destaca una
forma pionera de pensar la cultura, considerando los sistemas de
comunicación y de información.
En una entrevista,
realizada por mí en Moscú, con el que considero uno de los más
importantes historiadores de nuestro tiempo, Aron Gurevich (publicada en
Revista Cult, 20, 1999), nos confiesa que, a pesar de estar
alejado de grupos semióticos, quiere señalar a Iuri Lotman como un
ejemplo bien logrado de compatibilización Semiótica/Historia. Así que
considera sus conquistas una ruta (nos dice) para los pensadores
actuales. Empezó sus actividades de investigación y de vida profesional
en la Moscú de los años cuarenta. Nos ha explicado que era un
historiador de expresión tradicional y que se ha orientado hacia la
literatura antropológica, hacia la Semiótica y la Escuela de los Annales
(Fernand Baudrel), tratando de reconstruir sobre todo el concepto de
Historia Social. Ha sufrido severas acusaciones.
Y pudo realizar tan
oportunamente la compatibilización, entre dominios, apoyándose en sus
maestros, entre los cuales se destaca Marc Bloch.
Considera una conquista
suya poder vencer ciertas limitaciones cuando se enfrenta a la
construcción de la historia y presta atención a los estudios
comparativos para el importante papel de las diferencias. Es así como
introduce tan claramente la noción de individuo en sus textos, que
culminan con el libro Los orígenes del individualismo europeo
(1997).
Volviendo a La
semiosfera, a la fundamental antología aludida, nos hallamos frente
al final del volumen II con el estimulante título «Clio na encruzilhada»
(en portugués queda bastante sonoro el título), o la Historia en el
cruce de caminos (un heptasílabo que en español se hace octasilábico).
Clío, el personaje
mitológico que convive de forma insistente con nosotros en el universo
de la literatura, de la iconografía, hoy día tiene que ver, en el
terreno de la investigación, con el tiempo, la historia, la memoria.
Sabemos que es una de las musas, hija de Júpiter y Mnemosine, y que su
nombre deriva del étimo de la palabra griega celebrar.
Cantando
las glorias de los guerreros y las conquistas de un pueblo, Clío se ha
tornado en la patrona de la historia. Es costumbre representarla
sentada, ostentando como atributo la trompa heroica usada para proclamar
los grandes hechos, y en la mano la clepsidra, el reloj de agua, emblema
del orden cronológico de los sucesos.
Si la encrucijada nos
remite al cruce de caminos, lo hace también en cuanto a las elecciones,
al impasse, a los dilemas.
Ya que tanto se ha
hablado acerca de las religiones afro-americanas, todos en Brasil
conocen la fuerza y el papel decisivo de las encrucijadas –lugar
propicio para el mal o para el bien, espacio de ritos diversos.
Pues este texto es uno de
los últimos producidos por el semiótico, que aprovecha para mostrar el
impasse y los dilemas de determinada concepción de la historia,
haciéndonos el balance todavía posible, al final del siglo, al final del
milenio. Falleció en 1993 y en el texto presente se refiere a la década
de los 90.
Procede a la crítica de
una historia previsible, sostenida por la causalidad, desarrollada en la
regularidad del proceso histórico, como si él existiera fuera de los
mecanismos de la cultura.
Nos muestra cómo, en ese
caso, historia y utopía son eslabones de una cadena, implicando en la
idea de un modelo ideal de desarrollo histórico, aquel, por ejemplo, que
vincula historia y progreso y que también proyecta toda
una concepción evolucionista.
“La historia es una
mirada al pasado desde el futuro, una mirada a lo ocurrido desde el
punto de vista, de una idea sobre la ‘norma’, la ‘ley’, el ‘código’”
(Lotman, 1998:245).
Al hablar de la ubicación
en el futuro como irreversibilidad, es importante comentar otra
concepción de la historia, la visionaria, proyectando la profecía, como
en el caso de Padre Antonio Vieira y su Historia del Futuro. Se
trata, sin embargo, de otra cosa.
La propuesta presente en
«Clío en la encrucijada» es la de que la historia sea entendida como
construcción, considerando las series culturales, las especificidades
concretas de los pequeños hechos, las imprevisibilidades. Y esto él nos
lo apunta en su texto al citar a Prigogine y sus trabajos en los que se
destaca la discusión respecto a la causalidad, cuestionando la
regularidad dominante. Lo mismo pasa en cuanto a las definiciones. ¿No
sucederá, como se pregunta Lotman, que, al definir la periferia, aquello
que parecía periferia se revele, por ejemplo, como un principio
estructural fundamental?
“La historia se presenta
ante nosotros no como un ovillo desovillado en un hilo infinito, sino
como una avalancha de materia viva que se autodesarrolla.”
Él nos dice también:
“La historia no es un
proceso unilineal, sino un torrente multifactorial. Cuando se alcanza el
punto de bifurcación, es como si el movimiento se detuviera sumido en la
reflexión sobre la elección de un camino.” (Lotman, 1998: 252)
Nos recuerda, ante todo,
cómo es convencional la cronología histórica: las fronteras de los
siglos, de las décadas, los conceptos de principio o de final de siglo
que son adoptados, a partir del punto de vista seguido por determinada
cultura.
Al mostrar lo que existe
de imprevisible en los hechos, señala la importancia de todo lo que se
pierde antes de que algo sea considerado científicamente posible.
Hace aún la crítica de la
dialéctica hegeliana, y en este punto hay toda una discusión fundada en
la filosofía de la historia. Lleva en cuenta la cosmología, diciéndonos
que la historia de la humanidad puede ser considerada como un fenómeno
peculiar en el desarrollo del cosmos, en su totalidad.
Y por todos estos
cuestionamientos, en lugar de Clío, como la representación de la
historia triunfante y guerrera, nos presenta la posibilidad de entender
pequeños hechos (tendencias de la microhistoria contemporánea) y en la
conclusión de su texto, que anticipo:
“Clío se presenta no como
una pasajera en un vagón que rueda sobre rieles de un punto a otro, sino
como una peregrina [¡bella imagen!] que va de encrucijada en encrucijada
y escoge un camino.” (1998:254).
Al terminar, habla de los
símbolos arcaicos como condensadores de una experiencia milenaria que
nos ofrece vivas etimologías: la cruz, encrucijada, en sánscrito
significa elección, destino, principios humanos –la razón y la
consciencia, cuestión tan valorada por algunos de esos pensadores ya
referidos y por otros como M. Bajtín y V. Ivanov.
Clío sale al cruce de
caminos, y podríamos señalar las imposiciones e impasses en la
construcción de elecciones.
Tomando problemas y
cuestiones muy cercanas de algunos teóricos que lo precedieron o aún los
que están a su alrededor, él los proyecta, por tanto, en fecunda
discusión.
Y él mismo va a escoger a
Clío (musa/memoria) para, en lugar de celebrar grandes hechos guerreros,
ofrecer la cultura como posibilidad de múltiples esperados y no
esperados hechos.
Examinemos algunas
referencias paralelas a los procedimientos del historiador expresados en
este texto.
Se ha publicado una
selección de trabajos de Lotman, sobre Lotman o dedicados a él (Lotman,
1995). La publicación es póstuma, pero fueron producidos estos textos en
los últimos años de su vida. Ya con dificultades para escribir, él
habría dictado algunos de ellos.
Bautizó como
No-Memorias los textos que tratan de su participación en la Segunda
Guerra Mundial, recuperando vivencias de difíciles tiempos, el relato se
inicia el año 1939.
Preocupado por la
historia de la cultura, se inclinaba también sobre archivos para
escribir una trilogía, enfocado en una familia de la nobleza rusa, y
apenas ha logrado llegar hasta el segundo volumen.
Pretendía escribir aún
una serie con el nombre Conversaciones sobre la cultura rusa –lo
cotidiano y las tradiciones: parte que trataría de culinaria y de
gastronomía. Eran programas de televisión que después los imaginó bajo
la forma de libro. La historia pasa a través de la casa del hombre, a
través de su vida particular (Historia de la vida privada). No son los
títulos, las condecoraciones o las dádivas del zar, sino la postura
individual, lo cotidiano y el peligro eminente a que se sujetaba de
forma independiente, lo que lo transforma en personalidad histórica.
Todo esto nos lleva a
comprender las razones concretas de esta propuesta, al traer como
personaje central a Clío, inquieta y no triunfalista.
En los años ochenta, Paul
Zumthor publica Parler du Moyen Age (1980), un libro que estoy
traduciendo, en donde nos dice que tomamos conciencia de la naturaleza
fundamentalmente histórica de las ciencias humanas, pero conciencia del
impasse en el cual se cierra toda filosofía de la historia.
Para historiadores,
semióticos, pensadores de la cultura, un mensaje, que sigue a
epistemologías del descubrimiento y a rupturas de positivismos
incurables. Caminando hacia el encuentro del maestro de Tartu, aquél,
nacido en Ginebra y viviendo en Montreal, nómada eterno, nos dice:
“Todo texto soporta la
existencia de una larga serie de relaciones interpersonales, dialógicas,
movientes, articuladas a lo largo del tiempo. Es por el sesgo de esas
relaciones por lo que la historia viene a implicarse en el debate.”
Considerando la
historicidad de cada uno (referencia explícita a Lotman y a los
historiadores de Tartu), nos presenta su argumentación:
“Si admitimos junto a los
historiadores de Tartu [sic] que la historia es un texto que se
comunica, actuando ahí el cuerpo social, la historicidad se sitúa al
mismo tiempo en esta lectura y en la producción de frases nuevas que
ella genera. La intervención de la alteridad disocia más o menos esos
términos, los hace complejos al heterogeneizarlos....”
Clío tendrá entonces, y
cada vez más, nuevos roles y trayectos. De cuestionadora a creadora de
pequeños y nuevos senderos, en el milenio que se inicia.
São Paulo, 11 de octubre
de 2005
Referencias bibliográficas
Alexandrov, Vladimir.
Lotman’s “Semiosphere” and Varieties of the Self. Italia: Centro
Internazionale di Semiotica e di Linguistica/ Università di Urbino,
1998.
Gurevich, Aron. A
Síntese Histórica e a Escola dos Anais. Tradução de Paulo Bezerra.
São Paulo: Perspectiva, 2003.
Gurevich, Aron. Los
orígenes del individualismo europeo. Barcelona: Crítica/Grijalbo
Mondadori, 1997.
Lotman, Iuri M. (1996).
La Semiosfera I. Semiótica de la cultura y del
texto (Selección y traducción del
ruso de Desiderio Navarro). Madrid: Cátedra (Colección Frónesis).
Lotman, Iuri M. (1998).
La Semiosfera II. Semiótica de la cultura, del texto, de la conducta y
del espacio (Selección y traducción
del ruso de Desiderio Navarro). Madrid: Cátedra (Colección Frónesis).
Lotman, Iuri M. (2000).
La Semiosfera III. Semiótica de las artes y de la cultura
(Selección y traducción del ruso de Desiderio Navarro). Madrid: Cátedra
(Colección Frónesis).
Lotman, Iuri M.
Sémiosphère. Traduction: Anka Ledenko. Limoges: Pulim, 1999.
Lotman, Iuri M.
Universe of the Mind. Translated by Ann Shukman. London: Tauris,
1990.
Lotmanovskii sbornik,
[Colección de Lotman] (E. V. Permiakov, ed), Moscú, Garan, 1995.
Pires Ferreira, Jerusa.
«Cultura é Memória». In: Armadilhas da Memória. São Paulo: Ateliê
Editorial, 2004.
Vieira, Antonio.
História do Futuro: livro anteprimeyro prologomeno a toda a História
do Futuro, em que se declara o fim, & se provam os fundamentos della,
matéria, verdade, et utilidade da História do Fututuro. Belém: Secult,
1998 (Fac-símile da edição de 1718).
Zumthor, Paul.
Performance, Recepção e Leitura. Tradução: Jerusa Pires Ferreira e
Suely Fenerich. São Paulo: Educ, 2000.
Zumthor, Paul. Parler du Moyen Age. Paris: Ed. Minuit, 1980.
Principio
del documento
* Una versión de este
texto se presentó, en portugués, con el título «Clio na encruzilhada
de Iuri Lotman», en el I Encontro Internacional para o
estudo da
Semiosfera. Interferências das diversidades nos sistemas culturais,
celebrado en São Paulo (Brasil), 22-26 de agosto de 2005. Traducción del
portugués al español de Elen Döpenschmitt. Se publica por
primera vez en
Entretextos.
El URL de este documento es
http://www.ugr.es/~mcaceres/Entretextos/entre6/clio.htm
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