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Notas
1.
A partir de aquí y a lo largo de nuestra exposición hablaremos del
Altar de Gante —de una forma más o menos convencional— como obra de un
solo pintor: no nos interesa la cuestión del grado de participación de Jan
y Hubert van Eyck en la creación del
Altar de Gante. Esta cuestión está mas relacionada con la historia de la
obra que con el análisis de su composición. Partimos de la base de que el
Altar de Gante es en sí mismo una obra terminada, cuya forma definitiva se
debe, sin ningún género de duda, a Jan van Eyck.
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2.
La cuestión planteada hace tiempo sobre si aquí aparece representado Dios
Padre o Cristo, ha sido objeto de una polémica en la que este trabajo no
pretende entrar. Es fundamental el hecho de que en las descripciones más
antiguas del Altar de Gante siempre se habla de las representaciones de
Dios Padre o simplemente de Dios, pero nunca de la representación de
Cristo. Así, en la "Crónica de Flandes" ("Kronijk van Vlaenderen") se
describe una imitación del Altar de Gante en forma de cuadro viviente (tableau
vivant), que fue instalada en la plaza central de la ciudad con motivo
de la entrada triunfal de Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, en Gante el
23 de abril de 1458, y en dicha crónica se habla de la representación de
Dios Padre ("God den Vader": Dhanens, 1965: 96, 98). Del mismo modo, para
Durero, que vio el Altar de Gante en 1521, o sea, unos 90 años después de
su creación, no había ninguna duda de que la imagen representada es la de
Dios Padre (cf. "Darnach sahe ich des Johannes Taffel; das ist ein über köstlich,
hoch verständlich
gemähl,
und sonderlich die Eva, Maria und Gott der Vatter sind
fast gut": Dürer, I, pág. 168; cf. Dhanens, 1965:103); hay que suponer que
en aquella época aún se conservaba la tradición de la explicación del
Altar de Gante, es decir, que se recordaba con exactitud quiénes estaban
representados en el cuadro. Lo mismo dicen, finalmente, Lukas de Heere en
su oda de 1559 dedicada al Altar de Gante ("des Vaders Godd'lic": Dhanens,
1965:10) y Marcus vanVaernewyck,
que describió el Altar en 1566 ("den Vader": Ibid., 1965:108). Dejamos a
un lado la fantástica descripción de Carel van Mander de 1604, que tiene
poco que ver con la realidad (v. Mander, 1936: 7, cf. pág. 437, nota 9).
La interpretación de esta imagen como la representación de Cristo es un
fenómeno más reciente.
La suposición de que en esa imagen aparecen unificados los rasgos de Dios
Padre con los de Cristo (v. Tolnay, 1939:20; Panofsky, I: 215), no afecta
a la esencia del problema, puesto que dicha unificación puede relacionarse
solamente con el plano de la expresión, y no con el plano del contenido:
esta figura debe representar ya sea a Dios Padre, ya sea a Cristo, pero no
a ambos a la vez (cf. a este respecto la imagen iconográfica del "Padre
Eterno", en la que a Cristo se le representa con los rasgos
característicos de Dios Padre, v. Lázarev, 1970: 280-283).
En palabras de M. Friedländer,
la iconografía en principio no da la posibilidad de responder a esta
cuestión, ya que en el arte medieval Dios Padre
y Cristo podían representarse de la misma forma ("Ich
wußtenicht,
wie die
öfters
aufgeworfene Frage, ob hier Gottvater oder Christus dargestellt sei, aus
dem ikonographischen Befund allein entschieden
werden
könnte,
da ja die mittelalterliche Kunst nicht selten völlig
gleiche Bilder von Gottvater und Gottsohn geschaffen hat": Friedlander, I:
23). En estas condiciones, el único criterio es la tradición de la
interpretación (que en el templo, por norma, era transmitida por el clero
y sobre todo por el sacristán); esta tradición, como vemos, apunta de
manera precisa a la figura de Dios Padre.
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3.
"Él es el que vino por el agua, por la sangre y el Espíritu, Jesucristo
[...] Porque tres son los que testifican en el cielo: el Padre, el Verbo y
el Espíritu Santo,
y
los tres son uno solo. Y tres son los que testifican en la tierra: el
Espíritu, el agua y la sangre, y los tres se reducen a uno solo" (I Juan
V, 6-8).
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4.
La representación de María con un libro es bastante corriente en la
iconografía sobre la Anunciación (v. Réau, II, 2:180).
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5.
"Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios [...] Una voz grita: Abrid
camino a Yahvé en el desierto" (Isaías XL, 1-3). Cf. Mateo III, 3; Marcos
I, 3;
Lucas III, 4; Juan I, 23.
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6.
"Desde el siglo XVI, al Altar de Gante se le ha denominado de las
siguientes
formas: "Triomphe de
l'Agnus
Dei" (1567), "Triumphus Agni
Coelestis"
(1641), "Het Paeschlam"
(1734), "L'agneau de
l'Apocalypse"
(1763),
"Le tableau où
les vieillards adorent
l'Agneau"
(1769), "L'adoration
de
l'Agneau
par les vieillards du chap. IV de
l'Apocalypse"
(1772). V. Dhanens,
1965: 43. [Volver]
7.
Cf. "Without doubt, the interior of the Ghent retable presents the Eternal
Mass
in the Heavenly Jerusalem, of which the earthly celebration of
the New
Covenant, The Eucharist as performed by the Church, is but the temporal
reflection" (Philip, 1971: 61, cf. págs. 56-57).
[Volver]
8.
Por cierto, esto también lo indican las primeras descripciones del Altar
de Gante, en las que los grupos que rodean al cordero se presentan como
grupos de "bienaventurados", por la lectura de las bienaventuranzas (Mateo
V, 1-12) que se efectúa durante la liturgia del Día de Todos los Santos.
Así, la escenificación del Altar de Gante de 1458 que se describe en la
"Crónica de Flandes" de la que hemos hablado anteriormente, llevaba el
título de "Chorus beatorum in sacrificium Agni Pascalis" (Dhanens, 1965:
96). Del mismo modo, Hieronimus Münzer, que describió el Altar en 1495,
dice que bajo las figuras de Dios, la Virgen y San Juan Bautista están
representadas "las ocho bienaventuranzas" ("Et sub eis figure octo
beatitudinum": ibid., 1965:102). Lo mismo se dice más tarde en una
descripción anónima realizada hacia el año 1600: "éstant par dedans les béatitudes"
(ibid., pág. 117).
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9.
La representación de la Iglesia y la Sinagoga es una tradición muy
antigua, conocida ya en el arte paleocristiano. Basta con que nos
remitamos, por ejemplo, al mosaico de la iglesia de Santa Sabina en Roma
(siglo V), donde están representadas la "Ecclesia
ex gentibus" y la "Ecclesia
ex circumcisione" (v. Berthier, 1910: 247-258).
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10.
V. en general sobre la diferenciación del centro y la periferia de la
imagen, y también sobre el concepto "marco del texto artístico": Uspenski,
1970: 185-188; Uspenski, 1976: 39-40.
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11.
A veces este observador interior coincide posicionalmente con la figura
central de la imagen (por ejemplo, el Salvador en la representación de la
Deêsis),
y entonces puede decirse que la parte "derecha" de la imagen coincide con
la mano derecha de dicha figura, y la parte "izquierda" con su mano
izquierda. Sin embargo, esa misma terminología puede aplicarse también en
ausencia de esta figura central
(orientativa);
así pues, se trata de un principio de la pintura de iconos que no tiene
por qué expresarse mediante una composición concreta.
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12.
Esa misma terminología
se emplea también en heráldica: el lado derecho del escudo se indica como
lado "izquierdo", y viceversa.
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13.
Así, Hieronimus Münzer, en su descripción del Altar de Gante de 1495,
advierte que a la derecha está representada la Virgen, además de Adán, los
jueces píos v los soldados (desde nuestro punto de vista están
representados a la izquierda),
mientras que en la izquierda están representados Eva, los santos eremitas
y
los santos peregrinos (para nosotros estas figuras se encuentran a
la
derecha): "En la parte superior [...] se representa a Dios Padre en su
gloria. Y a la derecha la Virgen María. Y a la izquierda San Juan Bautista
[...] En el flanco derecho está Adán [...] En el flanco izquierdo está
Eva. Y en la parte inferior, en el flanco derecho, están los jueces píos y
los soldados. En la parte inferior, en el flanco izquierdo aparecen los
santos eremitas y los santos peregrinos" ("In [... ] summitate est
depictus Deus in maiestate. Et ad dextram beata virgo. Et
ad
sinistram
Ioannes
baptista [...] In ala autem dextra Adam [...] In ala autem sinistra Eva.
Et in inferiori ala dextra iusti iudices et iusti milites. Sub ala autem
sinistra iusti heremite et iusti peregrini": Dhanens, 1965: 102). Como
vemos, al flanco (ala) izquierdo del Altar se le denomina "derecho", y al
derecho se le denomina "izquierdo". De igual modo, Antonio
de Beatis, que vio el Altar de Gante en 1517, constata que Adán está
representado a la derecha, y Eva a la izquierda: "...un altar en cuyos dos
extremos están representadas dos figuras. Adán a la derecha y Eva a la
izquierda" (".. .una tavola che in li doi lochi extremi ha due figure, a
la dextra Adam e a la sinistra Eva": Pastor, 1905:117; Dhanens, 1965:102).
En la descripción de Münzer se hace alusión a la representación de Dios, y
es posible pensar que cuando habla del lado derecho o del lado izquierdo
los relaciona con esa figura central, que es la que da el punto de
referencia. Sin embargo, en la descripción de Antonio de Beatis sólo se
habla de las representaciones de Adán y Eva (y no habla para nada del
resto de las figuras). Por consiguiente, la "derecha" y la "izquierda"
tienen para él significados absolutos y no relativos (es decir, que no
están relacionados con una figura determinada de las que aparecen en la
representación).
Lo mismo podemos encontrar en otras descripciones. Así, Lukas de Heere, en
su oda de 1559, que no es otra cosa que una descripción en verso del Altar
de Gante, al hablar de la representación de las efigies de Jan y Hubert
van Eyck entre los caballeros que aparecen en el panel izquierdo del
Altar, indica que están representados a la derecha, y en este caso la
parte izquierda (para nosotros) del Altar se determina como parte derecha:
"A la derecha, entre ellos, vemos representado al noble artista que
realizó este trabajo, con un rosario rojo que resalta sobre su traje
negro. A su lado cabalga su hermano Hubert..." ("Ten rechten siet men
onder de zulcke
verkeeren, / Den princelicken Schilder die dit werck volde' / Met den
roden Pater noster op zwarte cleeren / Sijn broeder Hubert rijdt by hem...":
Dhanens, 1965:105; por cierto, aquí "ten rechten" puede significar tanto
"a la derecha" como "por derecho", "en justicia"). De igual modo Marcus
van Vaernewyck, en su descripción del Altar de Gante de 1566 hace mención
de la representación de los caballeros —y entre ellos Jan y Hubert van
Eyck— situándolos en el lado derecho del Altar ("ter rechter handt": ibid.,
1965:109).
Finalmente, en esos mismos términos se expresa en 1458 la "Crónica de
Flandes" al hacer la descripción del cuadro viviente que imitaba al Altar
de Gante (v. nota 2 de este trabajo). Según esta descripción, los grupos
de los hombres santos (aquí se les llama "confesores": "confessoren"),
de los patriarcas y profetas, de los soldados
y
de los jueces píos se encontraban
en el lado derecho ("ter rechter zijden"),
mientras
que
los
grupos de las
mujeres santas, de los apóstoles, los eremitas, los mártires
y los peregrinos se situaban
en el lado izquierdo ("ter slinker zijden")
(Dhanens,
1965: 97-98).
De este modo, los grupos del primer plano que se encuentran en el
lado izquierdo
del Altar (desde nuestro punto de vista), aquí se indican como
situados
a la derecha, y viceversa: toda la descripción está orientada hacia
la
posición del observador interior, con lo que queda nivelada la diferencia
entre el primer plano y el plano principal de la imagen.
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14.
El canto eclesiástico tradicionalmente ha tratado de imitar a los coros
angélicos,
y los cantores, a
los ángeles (este motivo
se manifiesta explícitamente en el canto de los querubines, con el que
comienza la liturgia de los fieles en la misa ortodoxa). Así pues, el
canto de los ángeles se nos presenta como el
arquetipo del canto que debe escucharse durante la misa; puede decirse que
la relación del canto eclesiástico con el canto celestial se corresponde
con la relación entre la imagen representada y el modelo en la pintura de
iconos. V. Vladyshevskaia, 1990.
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15.
Originariamente, el órgano era un instrumento cortesano. En Bizancio se
utilizaba para las ceremonias mundanas que se celebraban en la corte
imperial. No se empleaba para actos religiosos. A la Iglesia occidental el
órgano llegó precisamente desde la corte. En el año 757, el emperador
bizantino Constantino V Coprónimo envió un órgano a Pipino el Breve, y a
partir de entonces el órgano pasó a formar parte de la vida cotidiana en
la corte; aún en el siglo IX en Occcidente se consideraba al órgano como
símbolo del poder del soberano (v. Williams, 1980:29-31,34; Perrot,
1965:397; Herrin, 1992: 92, 100,104-106). La aparición de la música de
órgano en la Iglesia occidental (hacia el año 900) puede explicarse por la
orientación de la liturgia hacia un ritual de tipo cortesano (del mismo
modo, la tiara papal y el manto de color púrpura, adoptados por la Iglesia
occidental, se remontan a las insignias de los emperadores bizantinos, v.
Braun, 1907:351-352,508; Klewitz, 1941:109,
120).
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16.
La contraposición de los puntos de vista del espectador, que determina la
permuta de la derecha y la izquierda, encuentra una expresión
complementaria mediante un recurso artístico especial que en general es
bastante típico en van Eyck: sobre una de las piedras preciosas que
adornan la corona que se encuentra a los pies de Dios Padre, se refleja la
imagen del propio artista (S. Alpers, comunicación oral; v. también:
Koerner, 1993:108). De este modo, el espacio exterior con relación a la
realidad representada (espacio al que pertenece tanto el pintor como el
espectador), se representa aquí como una imagen reflejada en un espejo (lo
cual supone también una permuta de la izquierda y la derecha).
Podemos encontrar un recurso análogo en otros trabajos de van Eyck,
concretamente en el "Retrato de Arnolfini" de 1434 que se conserva en la
National Gallery
de Londres. En dicho retrato el pintor aparece reflejado en un espejo que
se encuentra situado a la espalda del matrimonio Arnolfini (v. Seidel,
1993:126
y
ss.
y
la reproducción en la lámina 62). También encontramos este recurso en "La
Virgen del canónigo van der Paele" de 1436 que se conserva en el Museo
Municipal de Brujas. En dicho cuadro el pintor aparece reflejado en el
escudo de San Jorge (v. Carter,
1954: 60-61 y la reproducción en la lámina 3; Farmer, 1968:159-160 y las
reproducciones en la láminas 5-6). Este recurso fija las relaciones entre
la posición del observador y la realidad representada (sobre este aspecto,
v. Bialostocki, 1970:170).
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17.
Unas veces se ha atribuido la autoría de este cuadro a Petrus Christus;
otras, a algún discípulo de van Eyck desconocido. V. Bruyn, 1957; Pemán y
Pemartín, 1969.
[Volver]
18.
Cf.
"Y
me mostró un río de agua de vida, clara como el cristal, que salía del
trono de Dios y del Cordero" (Apocalipsis XXII, 1).
[Volver]
19.
Además, a diferencia del Altar de Gante, el grupo del Nuevo Testamento en
esta copia está representado a nuestra izquierda, y el grupo del Antiguo
Testamento a nuestra derecha. De ese modo, toda la composición está
orientada en este caso a la posición del observador interior; no
encontramos en ella un conjunto de estratos espaciales heterogéneos, como
ocurre en el Altar de Gante. En otras palabras, desde el punto de vista
formal no hay en la copia un plano anterior separado que se oponga a la
imagen principal. No hay "candilejas" que pertenezcan al espacio del
espectador del cuadro.
Según lo que hemos visto, esta circunstancia está condicionada por una
determinada reinterpretación de la propia imagen: en la copia se introduce
un tema nuevo, concretamente el tema del triunfo de la Iglesia sobre la
Sinagoga. Si en el Altar de Gante los Grupos del Antiguo Testamento y del
Nuevo Testamento participan por igual en la adoración al Cordero, en la
copia aparecen en conflicto. Al adquirir un significado autónomo, este
conflicto se representa no en el plano anterior, sino en el plano
principal de la imagen. Por consiguiente, la Iglesia está representada en
este caso en la parte del cuadro que resulta más significativa desde la
perspectiva del observador interior (y no del observador del cuadro).
La organización espacial en la copia del Museo del Prado revela una cierta
semejanza con la representación de 1458 del Altar de Gante en forma de
cuadro viviente descrita en la "Crónica de Flandes" (v. nota 2 al
principio de este trabajo): en ambos casos el espacio está dividido en
tres zonas, dispuestas una detrás de otra. No es imprescindible advertir
una relación directa entre estas representaciones, como han supuesto
algunos autores (v. Dhanens, 1973:128; cf. también: Puyvelde, 1947: 62,
nota I): ese enfoque no es posible en el original, es decir, en el propio
Altar de Gante.
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20.
Las palabras de San Juan Bautista son: "Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo" (Juan I, 29). San Juan Evangelista representa
al Salvador en forma de Cordero (Apocalipsis V, 6-12; VII, 9-12).
[Volver]
21.
En el año 1540, por orden del emperador Carlos V, la iglesia parroquial de
San Juan Bautista fue asignada a la abadía de San Bavon, y desde ese
momento San Bavon se convierte en su patrono. Después de 1559 la iglesia
de San Bavon se convierte en la catedral de la ciudad.
[Volver]
22.
La fecha del 6 de mayo de 1432, que aparece indicada en el Altar,
corresponde a la fecha de su inauguración, el 6 de mayo,
día consagrado al martirio de San Juan Evangelista "ad Portam Latinam".
Hay que suponer que el recinto del templo (capilla)
construido expresamente por los donantes para el altar que habían
encargado, estaba consagrado a San Juan Evangelista (aunque sobre este
aspecto no existen datos documentales). V. Tolnay, 1939:20,40-50 (nota
61); Coremans y Janssens de Bisthoven, 1948: 30.
[Volver]
23.
Cf. "The foreground space is a trompe
l'oeil
of
an encasement for sculpture",
"...the master's ingenious trompe l'oeil which made them [the sculptures]
appear to be part of the structure and the
factual
continuation of the physically real chapel space" (Philip, 1971: cf. págs.
97,196). V. también: "Dans les grisailles introduites avec le nouveau style
par le Maître
de
Flémalle
et par Jan van Eyck, le ton gris n'est nullement celui d'une peinture
monochrome; c'est celui de la pierre d'une statue et d'une niche non
polychromées. Un double
effet est ainsi obtenu. Si d'une part la grisaille est moins réelle que la
peinture (l'object
representé n'est lui même
qu'une statue et non une figure vivante) ce qui justifie son usage aux
revers des volets, visibles lorsque le retable
est fermé,
de
l'autre,
la presénce réelle de la statue est plus vraisemblable que celle des
figures colorées,
ce qui accroît
le pouvoir de trompe
l'oeil.
En combinant les deux dans
l'Agneau
Mystique,
van Eyck renforçait
donc
par
l'une
la presénce de
l'autre,
tout en distinguant
l'ordre
de réalité des Saints et des donateurs, puisque ceux-ci s'agenouillent non
devant saint Jean Baptiste et
l'Evangeliste,
mais devant leurs figures sculptées..."
(Philippot, 1964: 230).
[Volver]
24.
Cf. "Die Gewandoberfläche
der Figur des Engels
[se refiere al Arcángel San Gabriel] ist wie ein skulpturales Relief
artikuliert
—es
ist ein gutes Beispiel dessen, was Panofsky Jans stereographische Form
nannte" (Pächt,
1989:164;
cf. Panofsky, I: 227). V. también: "Die Figuren wirken wie Steinskulpturen
nicht nur wegen ihrer schweren, geschlossenen
Formen, sondern auch
wegen ihrer
Farbe" (Philip, 1967:62); "...Van Eyck seems to have attempted to
give the figures of the Annunciation a sculptural
appearance that would
harmonize
visually with the figures below. Thus he arranged their white robes in
folds that emphasize mass, not rythm. The Virgin's head is frontal, though
tilted,
and the unusually large white dove does not move toward her but [...]
appears suspended above the Virgin as if
he was carved. The resemblance of the Virgin's room to an actual sculptural
niche is reinforced by its illumination,
which appears as an extensión of the actual light that falls on the chapel
window at the right, a device Jan underlined by painting the shadows cast
into the Virgin's room by the
frames
of the panels. By appearing solid and somewhat disengaged from action,
both the Virgin and Gabriel relate
directly as physical presences to the viewer in his own space and time. By
echoing the colourlessness and solidity of the sculptures
below, the figures visually unify the exterior and enhance its contrast
with the resplendent interior" (Ward, 1975:209).
[Volver]
25.
"Una representación exactamente igual del diálogo entre el Arcángel San
Gabriel y María podemos encontrarla en una "Anunciación" de van Eyck un
poco posterior (de 1435) que se conserva en la Galería Nacional de
Washington (Ilustración VII). También aparece así representado el diálogo que mantienen en la
"Anunciación" de Fra Angelico
perteneciente a la colección del museo parroquial de Cretona, realizada
muy poco después de la terminación del Altar de Gante entre 1433 y 1434
(v. la reproducción en:
Baldini, 1986: 69). Este no es un caso único en Fra Angelico:
en una de las celdas pintadas por él en el monasterio de San Marcos en
Florencia (en la celda número 37) se representa la crucifixión de Cristo y
de los ladrones, y Cristo se dirige al ladrón arrepentido y le dice: "Hodie
mecum eris in paradiso", es decir, "Hoy estarás conmigo en el paraíso"
(Lucas XXIII, 43). Estas palabras de Cristo salen de sus labios y se
dirigen hacia el ladrón que se encuentra junto a su mano derecha, por eso
están escritas de derecha a izquierda y orientadas hacia arriba (v. la
reproducción en: Baldini, 1986: 240).
No es imprescindible advertir en este caso una influencia de van Eyck en
Fra Angelico.
Hay que tener en cuenta que las inscripciones invertidas
también aparecen en el arte cristiano anterior a van Eyck. Así, en una
miniatura de un Evangelio griego de los siglos X-XI que se conserva en la
colección del monasterio de San Dionisio en el Monte Athos (codex 588m,
fol. 225v),
se representa a Dios transmitiendo un texto evangélico a San Juan
Evangelista; en el ángulo superior derecho de la miniatura se muestra la
diestra de Dios Padre, de la que parte la inscripción, que se dirige hacia
San Juan. Esta inscripción, en la que se representa el comienzo del
Evangelio de San Juan en griego, se lee de arriba a abajo, es decir, que
también aparece en posición invertida (para nosotros). V. reproducción:
Pelekanidis y otros, I:
228, ilustr. 287, cf. pág. 448. Por el contrario, en van Eyck y
posteriormente en la "Anunciación" de Fra Angelico
la inscripción no parte de Dios, sino que se dirige a Dios.
[Volver]
26.
Cf. la nota de E. Panofsky sobre la representación de Dios, María y San
Juan:
"In spite of vigorous modelling and
—in
the figures of Our Lady and St. John the Baptist—
foreshortening, the figures seem to be developped in two dimensions
instead of in three. The drapery is "scooped out" to such an extent that
the general impression is one of concavity rather than convexity. The
contours of the gold-embroidered and jewel-studded
borders move in languorous, calligraphical curves [...] which have no
parallels
in Jan's stereographic style"
(Panofsky,
I: 227).
[Volver]
27.
Cf. "We can see them [las figuras de Adán y Eva] as perfect examples of
Renaissance work. The spatial construction of this section is entirely
different from that of the other panels. Instead of the flat
and decorative backgrounds of the three central panels,
Jan
has created three-dimensional niches for the figures. Instead of a floor
conventionally seen from above, as in the other panels, the bottom of the
niches
is
not visible here, owing to their elevated position in the chapel, far
above the spectators' heads. Whereas the three central figures and the
compact group
of angels
are pressed closely against their background, Adam and Eve
stand
freely
in their somewhat narrow niches, surrounded by air, caressed by
life
and shadow,
so that they even seem to belong to the same space as the spectator.
This realism is enhanced by the playful detail of Adam's foot,
which extends
over the lower edge of the niche, and other similar details in the
simulated Cain
and Abel relief's
[el pie de Caín también avanza hacia afuera]"(Dhanens
, 1980:
111).
[Volver]
28.
Por ejemplo, Marcus van Vaernewyck escribía en 1566:
"Al
mirar esta imagen, nadie puede decir con seguridad si uno de los pies de
Adán sale de un panel liso o no; la palma de su mano derecha, que tiene
puesta sobre el pecho, parece separada del cuerpo, dejando pasar la luz
[de forma
que
la luz pasa entre la mano y el cuerpo]. La representación de su cuerpo se
asemeja
tanto
a
la
carne, que parece carne de verdad" ("...niemant en zoude wei zonder
twijffelen connen
jugieren, tzelve anziende, of den eenen voet van Adam uuten platten
tafereele steect of niet, ende zijnen rechter aerme ende handt, die hij up
zijn burst lecht, schijnt van zijnen lijve duerluchtich zijnde. Dlichaem
es ook zoo vieeschachtich dat schijnt vieesch te wezen": Dhanens,
1965:108). El asombroso realismo de las figuras de Adán y Eva también lo
menciona Hieronimus Münzer en su descripción del Altar de Gante de 1495:
"¡Cuán
asombrosas son
las representaciones de Adán y Eva! ¡Todo en ellas parece vivo!" ("O quam
mirando sunt effigies Ade [sic] et Eve: videntur ornnia esse viva": ibid.,
1965:
102). Cf. también una expresión parecida de Lukas de Heere en su oda de
1559: "¡Cuán
terrible y vivo está Adán! ¿Quién ha visto alguna vez una representación
de la carne con un mayor parecido?" ("Hoe verschrickelich en levendigh
Adam staet! Wie sagh oynt vieeschelicker verwe van lichame?":
ibid., pág. 105). Sobre la incomparable perfección y el realismo (naturalità)
de las imágenes de Adán y Eva también habla Antonio de Beatis en su
descripción del Altar de Gante de 1517 (Pastor, 1905:117; Dhanens,
1965:102).
[Volver]
29.
Los rayos infrarrojos han demostrado de manera precisa la intención del
pintor: originariamente el pie de Adán estaba dentro de la hornacina, pero
durante el proceso de su trabajo van Eyck lo sitúa en posición avanzada.
V. Coremans, 1953, lámina III, 3.
[Volver]
30.
Cf. también ese mismo recurso —el pie que sale del pedestal— en la
representación de la estatua de Santiago en el reverso de "Los esponsales
de María" de Robert Campin que se conserva en el Museo del Prado (v.
reproducción:
Tolnay, 1939, lámina 5).
[Volver]
31.
Algunos investigadores suponen que están relacionadas con un marco del
altar que se perdió. Cf. "Of all the figures of the seven upper panels,
Adam and Eve alone are parts of the stone architecture. The others, the
angels
and the Deêsis,
are only
framed by the structure; they do not form part of it. The Deêsis
and the angels
belong to the sacred realm of the representation proper. They are thus
rendered in the traditional neutral perspective with a high vanishing
point as a view of an ideal divine reality.
In contrast, Adam and Eve belong to human reality. As the painted
continuation of the carved
frame
—that
is, of a three-dimensional material object—
they form part of the worid of material shapes in the physical environment
of the spectator. The two figures simulate
carved statues; they are, as it were, coloured sculpture
come to life. To make this point clear, van Eyck has represented them in a
perspective which takes the position of the spectator and the laws of
human vision
into account. In short, Adam and Eve are the only
figures seen from below because they alone were actual part of the frame
[se refiere al marco perdido del altar]" (Philip, 1971:17-18).
[Volver]
32.
E. Panofsky dice sobre el espectador del Altar de Gante: "Impressed as he
is by the fact that the figures of Adam and Eve are so much pushed into
the foreground that they can partly
be seen from below, he is involuntarily led to the assumption that their
larger size is merely due to their being so much nearer to him than the
angels
are. Consequently he interprets the smaller size of the angels
as
a result of their being in the background..." (Panofsky, 1935:
467).
[Volver]
33.
Joos
Vijd y Elisabeth Barluut no tuvieron hijos que pudiesen rezar por ellos
después de su muerte. Por lo tanto, esta circunstancia jugó un papel
importante en la decisión de encargar un altar y donar dinero para que se
rezase por su eterno descanso (v. Dhanens, 1973: 40-11).
La misa diaria ante el Altar de Gante se celebró sin interrupción hasta
finales del siglo XVIII (v. Dhanens, 1980:81). Probablemente la
interrupción
de esta tradición hizo que se perdiesen los conocimientos acerca de lo que
en el cuadro se representaba, lo cual también determinó la posibilidad de
la reinterpretación de la figura de Dios Padre como la de Cristo (v. nota
2 al principio de este trabajo).
[Volver]
34.
En un documento fechado el 13 de mayo de 1435 se habla de la celebración
de una misa diaria "a la gloria de Dios, de su Bendita Madre y de Todos
los Santos" ("ter heeren van Gode, ziner ghebenedider moeder ende alien
zinen heligen": Dhanens, 1965:90). La alusión a "Todos los Santos" se
corresponde con la liturgia de Todos los Santos representada en el altar.
[Volver]
35.
Cf., al mismo tiempo, una solución diferente en otro altar de van Eyck: el
de la colección de la Galería de Dresde. Al igual que el Altar de Gante,
este altar presenta una serie de imágenes tanto en posición abierta como
en posición cerrada. También aquí en la imagen del altar cerrado se
representa la escena de la Anunciación, pero, como ya se indicó
anteriormente, la Virgen María y San Gabriel aparecen en forma de estatuas
(Ilustración
V),
es decir, sus imágenes se relacionan de una forma condicional con el
espacio interior del templo. Cuando el altar se abre, vemos a la Madre de
Dios con el Niño Jesús. A mano derecha de la Virgen se encuentra el
Arcángel San Miguel, y a su mano izquierda se encuentra Santa Catalina. Al
lado del Arcángel aparece la figura del donante (Michele Giustiniani)
arrodillada y en actitud orante, y sobre el hombro de éste la mano de San
Miguel, su santo patrón. De este modo, el espacio exterior e interior se
corresponden con la oposición entre lo celestial y lo terreno. Las
imágenes escultóricas de los santos representan el templo, y, por
consiguiente, pertenecen a nuestro espacio terrenal; además, nos
introducen en el mundo celestial, donde y a no vemos las representaciones
de los santos, sino a los propios santos. Sin embargo, a diferencia del
Altar de Gante, en este caso el donante no se encuentra en el templo, sino
en el mundo celestial, en relación directa con los santos.
[Volver]
36.
Estos libros que se mueven hacia adelante se corresponden formalmente con
el pie que aparece en posición avanzada en la representación de Adán y
también en la representación de las estatuas (de San Juan Bautista y de
San Juan Evangelista) y de los bajorrelieves (la figura de Caín). En todos
estos casos las figuras representadas se relacionan con la periferia de la
imagen.
[Volver]
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