Entretextos. Revista Electrónica Semestral de Estudios Semióticos de la Cultura 2 (Noviembre 2003) ISSN 1696-7356
Iuri M. Lotman, El símbolo en el sistema de la cultura
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      Con arreglo a otra base de clasificación, el símbolo se define como un signo cuyo significado es cierto signo de otra serie o de otro lenguaje. A esta definición se opone la tradición de interpretación del símbolo como cierta expresión sígnica de una esencia no sígnica suprema y absoluta. En el primer caso, el significado simbólico adquiere un acentuado carácter racional y es interpretado como un medio de traducción adecuada del plano de la expresión al plano del contenido. En el segundo, el contenido titila irracionalmente a través de la expresión y desempeña el papel como de un puente del mundo racional al mundo místico.
      La presencia, en el presente volumen, de un panorama y un análisis crítico de las diversas concepciones del símbolo (1) nos libera de la necesidad de una ulterior reflexión historiográfica detallada. Bastará con señalar que todo sistema linguo-semiótico, tanto el que está dado realmente en la historia de la cultura como el que describe tal o cual objeto importante, siente su insuficiencia si no da su definición del símbolo. No se trata de que haya que describir de la manera más exacta y completa algún objeto único en todos los casos, sino de la presencia en cada sistema semiótico de una posición estructural sin la cual el sistema no resulta completo: algunas funciones esenciales no son realizadas. Al mismo tiempo, los mecanismos que atienden a estas funciones son llamados obstinadamente con la palabra "símbolo", aunque la naturaleza de estas funciones y, con mayor razón, la naturaleza de los mecanismos con cuya ayuda ellas se realizan, sólo con extraordinaria dificultad se reducen a alguna invariante. Así pues, se puede decir que, aunque no sepamos qué es el símbolo, cada sistema sabe qué es "su símbolo" y necesita de él para el trabajo de su estructura semiótica.
      Para hacer un intento de determinar el carácter de esa función, es más conveniente no dar ninguna definición universal, sino tomar como punto de partida las ideas que nos son dadas intuitivamente por nuestra experiencia cultural y, después, tratar de generalizarlas.