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Dentro de la Escuela de Tartu esta
complementariedad indica la unidad de investigaciones teóricas y
empíricas (10). A la Escuela Semiótica de Tartu no se le puede
llamar abstracta ni deductiva. Las teorías en ella se construyen,
sobre todo, ad hoc para el estudio de un objeto concreto. Pero el
interés hacia ellas en el mundo científico y su influencia en el
desarrollo de las ciencias humanísticas se relacionan con la
erudición de los miembros del grupo de referencia. Los mejores
representantes de la Escuela de Tartu podían permitirse el
atrevimiento teórico gracias, precisamente, a un profundo
conocimiento del material. De ahí esos trabajos imitativos tan
contrastantes, cuyos autores, al ser víctimas de la moda o incluso
de un interés sincero por la semiótica, sencillamente simplifican
hasta el primitivismo el objeto de estudio. Un buen ejemplo pueden
ser los numerosos análisis de un verso, en los que se observa la
diferencia entre el estructuralismo inmanente, donde el investigador
no solamente renuncia al estudio de las relaciones extratextuales
sino que no las conoce, y, por otro lado, el enfoque
estructural-semiótico, donde la inmanencia casi siempre es
contextual. Es característico que la formalización del metalenguaje interese relativamente
poco a los miembros de la Escuela de Tartu. Por cuanto la Escuela de
Tartu no tiene una doctrina común, una metodología o un metalenguaje
únicos, para el observador exterior aparece como caótica e incluso
hermética. La sensación de caos aumenta en las personas que carecen de
conocimientos suficientes para la comprensión de los análisis de
un material tan heterogéneo, que no saben abstraerse del nivel
empírico ni ver lo común de un determinado tipo de pensamiento (el
pensamiento semiótico) en trabajos diferentes. Esa impresión de
caos se acentúa aún más por la existencia de una terminología
abundante y variada. La Escuela parece hermética para los que
intentan ver en la diversidad de metalenguajes de los TZS un
especial 'argot de Tartu', que es inaccesible para los 'extraños'.
Realmente, los trabajos de Tartu
son difíciles de leer, ya que en un compendio se encuentran
metalenguajes de disciplinas científicas diferentes. Por ejemplo,
un mismo término puede utilizarse con diferentes significados.
Pero, por otro lado, se puede decir que los trabajos de Tartu son
fáciles de leer, ya que sólo es necesario el conocimiento de la terminología científica común y de algunos conceptos relacionados
con el enfoque propiamente semiótico: los sistemas secundarios modelizantes, la paradigmática, la sintagmática, las oposiciones
binarias, etc. La ausencia de unidad y de precisión del metalenguaje
en los trabajos de Tartu se compensa con su relativamente fácil
traducibilidad al lenguaje cotidiano y no puede ser obstáculo para
la comprensión del lector interesado. Nos hace falta no poca empatía
para comprender las particularidades del pensamiento semiótico, de
la base única de los diferentes métodos de estructuración de los
objetos y de su estudio. |