Entretextos. Revista Electrónica Semestral de Estudios Semióticos de la Cultura 1 (Mayo 2003) ISSN 1696-7356
  
Peeter  Torop, La Escuela de Tartu como Escuela (5)

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            Dentro de la Escuela de Tartu esta complementariedad indica la unidad de investigaciones teóricas y empíricas (10). A la Escuela Semiótica de Tartu no se le puede llamar abstracta ni deductiva. Las teorías en ella se construyen, sobre todo, ad hoc para el estudio de un objeto concreto. Pero el interés hacia ellas en el mundo científico y su influencia en el desarrollo de las ciencias humanísticas se relacionan con la erudición de los miembros del grupo de referencia. Los mejores representantes de la Escuela de Tartu podían permitirse el atrevimiento teórico gracias, precisamente, a un profundo conocimiento del material. De ahí esos trabajos imitativos tan contrastantes, cuyos autores, al ser víctimas de la moda o incluso de un interés sincero por la semiótica, sencillamente simplifican hasta el primitivismo el objeto de estudio. Un buen ejemplo pueden ser los numerosos análisis de un verso, en los que se observa la diferencia entre el estructuralismo inmanente, donde el investigador no solamente renuncia al estudio de las relaciones extratextuales sino que no las conoce, y, por otro lado, el enfoque estructural-semiótico, donde la inmanencia casi siempre es contextual. Es característico que la formalización del metalenguaje interese relativamente poco a los miembros de la Escuela de Tartu. Por cuanto la Escuela de Tartu no tiene una doctrina común, una metodología o un metalenguaje únicos, para el observador exterior aparece como caótica e incluso hermética. La sensación de caos aumenta en las personas que carecen de conocimientos suficientes para la comprensión de los análisis de un material tan heterogéneo, que no saben abstraerse del nivel empírico ni ver lo común de un determinado tipo de pensamiento (el pensamiento semiótico) en trabajos diferentes. Esa impresión de caos se acentúa aún más por la existencia de una terminología abundante y variada. La Escuela parece hermética para los que intentan ver en la diversidad de metalenguajes de los TZS un especial 'argot de Tartu', que es inaccesible para los 'extraños'.
            Realmente, los trabajos de Tartu son difíciles de leer, ya que en un compendio se encuentran metalenguajes de disciplinas científicas diferentes. Por ejemplo, un mismo término puede utilizarse con diferentes significados. Pero, por otro lado, se puede decir que los trabajos de Tartu son fáciles de leer, ya que sólo es necesario el conocimiento de la terminología científica común y de algunos conceptos relacionados con el enfoque propiamente semiótico: los sistemas secundarios modelizantes, la paradigmática, la sintagmática, las oposiciones binarias, etc. La ausencia de unidad y de precisión del metalenguaje en los trabajos de Tartu se compensa con su relativamente fácil traducibilidad al lenguaje cotidiano y no puede ser obstáculo para la comprensión del lector interesado. Nos hace falta no poca empatía para comprender las particularidades del pensamiento semiótico, de la base única de los diferentes métodos de estructuración de los objetos y de su estudio.