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Pero no era sólo respeto hacia un
grupo de referencia, por cuyos trabajos era posible tener una idea
sobre la 'vanguardia de estas investigaciones'. El respeto al
estilo individual y a la opinión de cada uno de los autores es un
principio esencial en los últimos compendios de artículos. El propio
Iuri M. Lotman recuerda
que «había una guerra para que la unidad de la ciencia no asimilara
la individualidad. [...] La ciencia, como parte de la cultura, debe
conservar la individualidad».
Es cierto que hay que hacer una
precisión sustancial. Este respeto a la individualidad es posible en
el círculo de personas entre las cuales el criterio humano principal
(como complemento a la exigencia de competencia y profesionalidad)
es precisamente la honradez. Así, Iuri M. Lotman escribe: «Nosotros teníamos
una base común, que era la honradez científica indiscutible».
I. I.
Levin habla, sin embargo, del «aspecto caballeresco».
Esta situación especial, tanto en
el ámbito profesional como en el moral, tuvo también una incidencia
directa en la doctrina de la Escuela. Así, B. M. Gaspárov recuerda: «El
ambiente de la comunidad de Tartu creaba unas condiciones ideales
para la comunicación interdisciplinar y para la cooperación. Yo ya
he hablado de que esa auto-conciencia del semiólogo se determinaba
no tanto por una pertenencia profesional inicial cuanto por unas
normas intelectuales comunes»(9).
Realmente, en los trabajos de la Escuela de Tartu se ve ya esta unidad en
la forma de pensar, la orientación hacia la comprensión de la
estructuración y la sistematización de los objetos de estudio y de
búsqueda de medios para la descripción
semiótica de diferentes lenguas de cultura.
Pero, desde el punto de vista de
la doctrina, es preciso recordar que a la Escuela de Tartu le
acompaña otro acontecimiento en la ciencia. A partir de los
materiales de la Conferencia de 1962, en 1964 se edita en Tartu el
primer Blokovski Sbornik [Compendio sobre Blok], que tiene un
enfoque empírico y que también respeta la individualidad de los
autores. Si los TZS bajo la dirección de I. M. Lotman restauraban la
unidad de la tradición científica, los Blokovski Sbornik editados
por Z. G. Mints rehabilitaban uno de los objetos de estudio
científico: la obra de A. Blok y el simbolismo. Entre estas dos
series hubo relaciones de complementariedad natural. Los compendios
semióticos reflejaban las posibilidades del estudio semiótico de
diferentes tipos de objetos, mientras que los compendios sobre Blok
ofrecían el análisis de un objeto con ayuda de diferentes métodos.
Era, pues, una complementariedad profundamente simbólica. |