|
|
Cariño |
Ternura |
|
|
Destino |
Paradójico |
|
|
Estar |
Ser |
|
|
Tiempo |
Poesía |
|
|
Quieta |
Juntos |
|
|
Salud |
Si |
|
|
No lo sé |
O A |
|
|
A la vera del tiempo |
Quien ha firmado esto por mi |
|
|
Tiempo |
Letras tras letras a la espera de que el infinito se deje tocar algún día |
|
|
Lo que soñamos también sucede realmente |
La responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron |
|
|
Hay en nosotros una cosa que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos |
Votar |
|
|
Un verso que se diga sin palabras,
O si palabras tiene, nada expresen:
Una línea en el aire, un gesto breve
Que, en un hondo silencio, me resuma
La voluntad que quiere, la mano que escribe. |
Ante esta piedra me concentro:
Nacerá una luz si mi querer,
Tirando de sí mismo, decidiera
El dilema de estar aquí o dentro. |
|
|
De mí a la estrella un paso me separa:
Lumbres de la misma luz que esparció,
En la explosión casual del nacimiento,
Entre la noche que fue y ha de ser,
La gloria solar del pensamiento. |
Hago en el suelo un trazo, junto al agua:
No tarda la marea en alisarlo.
Así es el poema. Es común suerte
Que arenas y poemas tanto valgan
Al vaivén de la marea, al ven ven de la muerte. |
|
|
Es tan hondo el silencio entre las estrellas.
Ni el son de la palabra se propaga,
Ni el canto de las aves milagrosas.
Pero allá, entre las estrellas, donde somos
Un astro recreado, es donde se oye
El íntimo rumor que abre las rosas. |
No veo Dulcineas, Don Quijote,
Ni gigantes, ni islas, nada existe
De tu sueño de loco.
Sólo molinos, mujeres y Baratarias,
Cosas reales que Sancho bien conoce
Y para ti son poco. |
|
Asentada en agua y fuego, en órbita
en el vértigo del espacio, la tierra densa
traspasa la palabra que la nombra. |