Arte y literatura

"Todo lo que haces es encaminarte derecho a la tumba, un rostro cubre el esqueleto por un tiempo. Extiende esa cubierta del cráneo y sonríe." - Jack Kerouac

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...Cruzar en diagonal por encima del tiempo. Agarrar la hora al vuelo. Medirle el tiempo a los recuerdos. Creer en el hoy, el aún, el todavía. La lucha es a muerte por la vida. Estar en guerra contra el dolor y el olvido.

Pablo Mora

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Camino a la patria

 
Pablo Mora

Domingo, 12 de abril de 2009

(Al alimón con Carlos Castro Saavedra)

 

Desde la suave luz de una mañana -Fran.Marchena-

 

Cuando se pueda andar por las aldeas y los pueblos sin ángel de la guarda. Cuando se pueda ir derecho al alma como quien va a la aurora o a la estrella. Cuando sean más claros los caminos y brillen más las vidas que las armas. Cuando sean más frescas las cascadas y las flores fulminen los fusiles. Cuando los tejedores de sudarios oigan llorar a Dios entre sus almas. Cuando de luz tejamos la mañana antes que la congoja al viejo plato.

Cuando en el trigo nazcan amapolas y nadie diga que la tierra sangra. Cuando con la nostalgia acorralada, cantemos todos marsellesas arias. Cuando la sombra que hacen las banderas sea una sombra honesta y no una charca. Cuando tan cierta sea la esperanza que cuelgue torrencial en nuestras manos. Cuando la libertad entre a las casas con el pan diario, con su hermosa carta. Cuando el cocuyo inflame en clarinada e invada de esplendores nuestros sueños.

Cuando la espada que usa la justicia aunque desnuda se conserve casta. Cuando toque la tarde su guitarra y no se vuelva a hablar de la miseria. Cuando reyes y siervos junto al fuego, fuego sean de amor y de esperanza. Cuando apamate, almendro y naranjal en plena guerra den cobijo al niño. Cuando el vino excesivo se derrame y entre las copas viudas se reparta. Cuando con sol brindemos en Arauca por sabernos seguros en el bongo.

Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos teja él mismo sus sueños y su manta. Cuando el pueblo despierte de mañana y le sobren Palomos a sus bridas. Cuando de noche grupos de fusiles no despierten al hijo con su habla. Cuando torne la madre pobre a casa con su risa cargada de legumbres. Cuando al mirar la madre no se sienta dolor en la mirada y en el alma. Cuando por cada madre muerta nazca en la floresta azul un gran lucero.

Cuando en lugar de sangre por el campo corran caballos, flores por el agua. Cuando en lugar de llanto, las quebradas sus sueños con los hombres los compartan. Cuando la paz recobre su paloma y acudan los vecinos a mirarla. Cuando deje la paz de ser fulana y se asemeje nada más que al pan. Cuando el amor sacuda sus cadenas y le nazcan dos alas en la espalda. Cuando aparezca el ángel, camarada del pobre hermano bravo, muerto de hambre.

Sólo en aquella hora, sólo entonces, podrá el hombre decir que tiene patria.

 

Pablo Mora

pablumbre@hotmail.com

 

http://www.analitica.com/va/arte/oya/3215223.asp

 

 

 

 

 

«Para poder burlar la realidad, hay que conocerla»

Por Gabriel Bauducco


Como quienes pelean en la guerra por no matar y, a la vez, mantenerse vivos, Cristina Castello, pelea en la jungla de la brutalidad de la economía que azota al mundo. Por seguir fiel a sus convicciones y por no ser una asesina más, de la legión de quienes matan la poesía. Ella es poeta, aun cuando no habla, aun cuando no escribe. Y trabaja como periodista; una de esas pocas que han pasado por los medios gráficos, por la radio y la televisión (diario Tiempo Argentino, revista Gente, Viva, la dominical del diario Clarín, radio Splendid, conductora del programa de TV Sin Máscara, docente de La entrevista periodística, etcétera) y que, desde su postura ética, se opone al video clip en que se ha convertido la vida… un vértigo infernal que a las emociones, mata. Eso mismo, su ética para la razón y la acción, la hace ver con ojos de asombro el desparpajo con que se conducen la mayoría de los políticos y los dirigentes modernos. Una modernidad de egoístas y traidores… esos a quienes no les importan los demás, esos que traicionan el espíritu de la poesía. Castello habla de una realidad que no es la que cuentan los medios de comunicación. Señala la deshumanización y la soledad de los que están en medio de la masa. Y dice cómo salvarse de la locura, a través de las semillas que sueltan sus palabras (G.B.)
 
 

 

 

 

 

 

Palabras de agua viva para la sed poética

Cristina Castello

Cristina Castello, autora de «Soif» («Sed»)

 


Por Claudia Sosa



Verbo puro y sustantivo desnudo es Cristina Castello: la mujer de palabras cristalinas, la periodista poeta que (en mayo, en París) presentará su primer libro de poemas ilustrados por el gran Antonio Seguí: Sed /Soif. Con sus musas de alas blancas se acercó a La Isla para regalar una entrevista plagada de vuelos, ángeles y pájaros.

 

 

 

 

 

 

 

«Yo, Picasso»: genio y chamán: Desde su adiós clama Libertad

 

Picasso, ¿Eros, Tánatos, o ambos? Quizá ninguno. Picasso era un genio, y a los genios no se los suele medir con la misma vara que a todos.

 

Cristina Castello

 

http://www.epdlp.com/pintor.php?id=335

 

El «Guernica»— ese extracto de universo sin palomas

El «Guernica»— ese extracto de sangre, rebeldía y llanto

 

«Yo, Picasso» era su frase favorita. Fue un desesperado por la vida y la arrasó. No tuvo límites. Ni para crear, ni para doblegar. Ni para beberse el arte, el alcohol y los burdeles; ni para encerrarse en silencio, para crear. El 8 de este abril se cumplen los treinta y seis años de su adiós (¿A Dios?). Hoygrita, gime, increpa y resiste desde el «Guernica», su obra maestra. Desde ese cuadro que es historia, que escribió la Historia, y que es emblema de libertad, «Yo, Picasso» sigue alertando a los inocentes de la Tierra. En el corazón de este mundo trémulo, su clamor pictórico y vital tiene hoy, aún más entidad.

Niño prodigio y superdotado; comunista y pacifista, o burgués. Tierno y cruel; amigo y traidor... aquella vez. Aunque ardió en su fuego, salió siempre ileso, él. Calcinaba a los otros. A las otras. Las mujeres eran sus diosas,pero también, «frazadas para limpiar pisos» y «máquinas para sufrir». Sus ojos desorbitaban destinos. Lo rodeó la muerte y lo abrazó la vida, hasta los 91, cuando nos dejó. ¿Quién fue: Eros o Tánatos?

Fue un chamán, un genio; el mayor artista del siglo XX y hasta ahora sin parangón. Pintor, escultor, grabador, dibujante, su obra fue decisiva para el desarrollo del arte, incluso Epara el diseño gráfico, la ilustración y el cómic. Ganó un dinero incalculable; mientras otros artistas morían de hambre, él vivía en castillos y, cuando sus obras los desbordaban, no los vendía: compraba otros.

Se declaraba pacifista y fue miembro del Partido Comunista Francés, hasta su adiós. Pero si bien la obra del Picasso de los 20 años, refleja el desconsuelo de los excomulgados de la humanidad, el delos cuerpos abismados, y el de los ciegos, después nunca mostró explícitamente un compromiso con el dolor universal. Hasta queel demonio nazi aliado otro amo de los infiernos —el Generalísimo español Francisco Franco— se encaramó en pájaros asesinos. Pájaros-aviones que bombardearon la ciudad vasca de Guernica el 26 de abril de 1937, y la muerte puso huevos en la herida. ¡Oh ruiseñor de sus venas! (García Lorca).

El chamán Picasso reaccionó de inmediato en favor de los republicanos.Henchido de ira y pletórico de arte, pintó el célebre «Guernica».

El «Guernica»— ese extracto de universo sin palomas. El «Guernica»— ese extracto de sangre, rebeldía y llanto, a partir del cual hay un antes y un después. Un antes y un después para la pintura; un antes y un después —o debería haberlos— en las conciencias de quienes miran esos tres metros de alto y ocho de largo, de arte, furia y piedad.

Con esta pintura, nada más —y nada menos—, que está en el Museo «Reina Sofía» de Madrid, hubiera sido suficiente para la gloria del genio.

El «Guernica» es un alegato contra la guerra, contra el terrorismo franquistay contra todo fascismo. La violencia, las madres, las mujeres, la maternidad, la sexualidad, laten en esa obra, como un retrato del espanto. Fragmentos de vidas y muertes, son pequeñas imágenes de la gran imagen de un caos organizado, en la obra suprema que exige Libertad.

De un lenguaje pictórico sorprendente, es el trabajo de un maestro de la composición que revela, a la vez, la mirada inocente de un niño.

Así fue Pablo Picasso. De pequeño pintó como un adulto, y recién en su madurez, recuperó su mirada de infante: «Desde niño pintaba como Rafael, y me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño». Cierto, no es fácil recuperar la inocencia.

Pero nunca estuvo solo para buscar su mirada virgen; un año antes de morir, cuando tenía ya 90, dijo que la muerte fue la única mujer que lo acompañó siempre. Y entonces, las trece diosas «oficiales» que fueron sus frazadas para limpiar pisos y que, sin embargo, lo amaron incluso hasta el suicidio... ¿Qué hicieron?

Animal en celo

Quiso ser libre como el mar, y resultó esclavo de su sed hacia todo y hacia todas. Como un animal en celo, necesitaba de las mujeres, con la misma potencia con que las mimaba primero, y maltrataba después. Se desesperaba por las adolescentes, quería probar toda forma de sexo, ahogarse de pasión para mejor emerger. Si hasta fue sospechado de homosexual por el novelista Norman Mailer. ¡Vaya «delito»!

Después de haber pintado «El picador»,en La Coruña a loscuatro años, se enamoró de Carmiña. Él tenía diez octubres; ella es «La niña de los pies descalzos», cuadro que el Maestro conservó hasta su adiós.

Jadeante de deseo y tórrido de delectaciones, de allí en más todos sus amores —¿sabía amar?— se convirtieron en pinturas. Por sus etapas: azul, rosa, cubista, la de cercanía al surrealismo, la expresionista, las de las máscaras africanas —por todas, después de Carmiña— desfilaron muchas de sus mujeres. La cupletista célebre Josefa Sebastiá— «La Chelito»; las que surgieron de aventuras, producto de la frecuentación de cabarés de París, Barcelona y Madrid y más.

Hasta que llegó —le llegó—Fernande Olivier. Con ella convivió en el barrio de Montmartre, en París, pero se escapó del hogar para crear otro con Eva Gouel, a quien llamaba «Ma Jolie» («Mi Linda»).

1917 le regaló a Olga Koklova, bailarina del ballet ruso, al que abandonó por Don Pablo Ruiz Picasso, llamado así hasta que —por rechazo hacia su padre— comenzó a firmar sólo son el apellido de su mamá. Al año siguiente se casaron: la princesa fue la única esposa de Picasso ante la ley; a partir de entonces, se integró la «alta sociedad» y vivió como un burgués. La rusa aristocrática, se había presentado ante él, altiva:

—«Soy Olga Koklova, la sobrina del Zar», tronó como si susurrara, al tiempo que descubría su escote de aguas sediciosas frente al sediento de toda sed.

Bellísima sobre su metro 55 de estatura, en las obras de su esposo apareció como una tonta, empecinada, e insatisfecha. ¿Existe la realidad o existen los ojos que la miran?

El primer hijo de ambos, Paulo, nació tres años más tarde, y ayudó adisimular el fin del amor, que se anunciaba. Con sus monerías infantiles, regocijaba a las arenas de la Costa Azul, al tiempo que la decadencia de la pareja encontraba su apogeo.

Como si su vida hubiera sido un best-seller, la historia del Genio estuvo signada también por la tragedia. Paulo, con quien siempre había sido indiferente, murió de cirrosis y alcohólico; y —por una perversión del destino— su nieto Pablito se suicidó el día de la muerte del artista, pues Jacqueline Roque, su última y dictadora compañera, no lo dejó entrar al funeral. El pequeño bebió cantidades de lavandina, y se fue de la Tierra... ¿Con su abuelo, a Dios?

Picasso había fumado opio en París con Apollinaire, Mirbeau, Lautrec y Modigliani. Buscaban semillas de sueños para sembrar la aurora. Fumaban para soñar. Y como un sueño llegó a su vida Marie-Thérèse Walter, cuando ella tenía 17 años y él 46. Era 1927.

El deseo erótico se sumaba al placer de la aventura; el secreto de los encuentros era absoluto, para evitar problemas con la ley, por la edad de la adolescente. Cuando nació María concepción, Maia, la hija de los dos, Olga fue abandonada. Y también, a su turno, Marie-Thérèse, quien, sin embargo, siguió asistiéndole con devoción: le cortaba las uñas y el pelo y las guardaba, en un orden cronológico estricto, pues él temía que le hicieran brujerías. Escribió a su amado durante treinta años; y finalmente, cuando él murió, se suicidóen la casa de Picasso en la Costa Azul.

Los ojos verdes de la fotógrafa yugoslava Dora Maar, le llegaron de la mano de Paul Éluard y su dulce esposa Nush, quienes los presentaron en un café de París. Corría 1936 y el chamán cayó rendido ante su belleza e inteligencia. Pero... ¿Es que él se rendía ante algo o alguien?

No, también desertó de aquella mirada esmeralda, para tomar de la mano a Françoise Gilot, en 1943, con quien tuvo otros dos hijos: Claude y Paloma.

Dora, brillante y talentosa, había fotografiado toda la etapa del Guernica, mientras sufría escenas de celos, que continuaron después dela separación. Cada vez que él la encontraba con alguna posible pareja, hacía escándalos mayúsculos; para su delirio, cada mujer llevaba la «marca Picasso» y a ella se debía. Dora terminó en un manicomio, y finalmente se hizo profundamente religiosa.

Fue Jacqueline Roque, su última mujer, la única que pudo dominarlo, bueno... apenas; trató de aislarlo de sus amistades, hijos y nietos, lo acompañó hasta el final. Después de la muerte de Picasso en 1973 en Mougins, Francia, se pegó un tiro, pues no encontraba un sentido a la vida, sin él. Están enterrados juntos, en los jardines del Palacio de Vauvenargues, que Picasso había comprado, pero donde nunca había vivido, en la Riviera Francesa. Mientras se comía la vida, sin saberlo, había preparado su propio sepulcro, suntuoso.

El arte a quemarropa

Casi todas sus mujeres escribieron libros sobre él. Pero cuando Françoise Gilot, publicó «Mi Vida Con Picasso»,él no quiso ver nunca más a los hijos de ambos, Claude y Paloma. Con la única que se frecuentaba a veces, era con Maia, hija de Marie-Thérèse, se recordará. Ya grande, ella reconoció que su padre hubiera deseado guardar consigo a todas las mujeres; como un coleccionista, las clasificaba por color, forma y espíritu. Como a las mariposas.

¿Cuál de sus mujeres fue la más amada, si es que amó a alguna, más allá del ansia de poseerlas todas? Quizás lo fue la más oculta, la poeta Geneviève Laporte, más de 40 años más joven que él, bella, refinada, sutil. Aparentemente la relación duró un lustro, pero jamás la olvidó. «Nunca podré ser más que tus pinceles /Ser obra de tus manos /Estar dentro de ti», reza un fragmento de alguno de sus poemas para él.

Pero todas le escribieron versos. Y también él escribió, entre cuyos libros, el más conocido es la obra de teatro «El deseo agarrado por la cola». Él lo podía todo. ¿Todo?

El poeta Guillaume Apollinaire lo escuchaba y acompañaba, con el afecto de los amigos verdaderos. Curiosa vida: en 1911 un empleado suyo robó algunas estatuillas del Museo del Louvre y las vendió a Picasso. Apollinaire fue detenido por la policía francesa y el genio fue llamado a declarar. Dijo no conocer en absoluto al poeta. Fue una traición.

¿Y cómo llamar a las expresiones de Joan Miró, cuando, con su esposa Pilar, se enteró de la muerte del gran Maestro? «Pilareta —se alegró— desde ahora el número uno soy yo».

Cada palabra es un autorretrato: aquí, el de Monsieur Miró.

Pablo Picasso dejó un imperio y sus herederos viven en torno de su fortuna; salvo Paloma Ruiz Picasso, hija del pintor y de Françoise, que tiene su propio imperio de fragancias, joyas y bolsos. A ella le correspondieron 30.000 millones de la herencia, es dueña... hasta de rascacielos y, con su hermano Claude, compraron la isla Petalious en Grecia, a la cual casi no van. Amaba a su papá: le importaba su inteligencia y su bohemia; ríe cuando cuenta que —ante ciertos gastos— le escuchaba siempre la mismarespuesta: «¿Crees que eres la hija de Rockefeller?».

Picasso, ¿Eros, Tánatos, o ambos? Quizá ninguno. Picasso era un genio, y a los genios no se los suele medir con la misma vara que a todos. Tienen la «pasión del Absoluto», de la que escribió Louis Aragon, aunque no se refería a ellos. Son seres para quienes nada es suficientemente «algo».

Aunque tengan una vida social activa, están aislados. Necesitan encontrar-se en la soledad, su único lugar posible. ¿Saben amar? El arte es un amante tan exigente que quiere al hombre todo entero, según Miguel Ángel Buonarroti. «Nunca podré ser más que tus pinceles», había comprendido sabiamente Geneviève.

¿Hay un lugar cierto para alguien más, en la vida de un genio o de un artista? No, salvo si ese alguien sólo acompaña como una«frazada para limpiar pisos»; o si es capaz de no perder su propia libertad interior y de conservar su propio mundo, en lugar de subordinarse al genio y dedicarse a la ceremonia de su adoración. Una de las pocas excepciones fue la conductaJohann Sebastian Bach, quien tuvo una cotidianidad aparentemente normal. No hay muchas más.

Aunque transiten las sombras, ellos tienen gula de luz. Tienen furia de hurgar en sus propias ventanas, hacia adentro, para encontrar ese nido celeste. Esa parte de Infinito que justifica y explica el arte, para de vivir entre el cielo y la tierra con aspiración de eternidad.

El mundo es hoy una boa devoradora de vidas. Pueda Picasso, pueda el «Guernica» estremecer otra vez el corazón del hombre. Y que la Justicia «rompa sus andrajos grotescos de farándula, se escape de la pista, se meta por la puerta falsa, donde los mercaderes del mundo dirigen los destinos del hombre, y esa Justicia, pida la palabra» (León Felipe).

 

*Cristina Castello es poeta y periodista. Buenos Aires /París

http://www.cristinacastello.com

http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/

 

http://www.kaosenlared.net/noticia/88030/yo-picasso-genio-chaman-desde-adios-clama-libertad

 

 

 

 

 

Desarme verbal

 
Pablo Mora

Domingo, 29 de marzo de 2009

 

 
La luz estorba y la palabra humana. José Martí Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar. Ernest Hemingway Por tus palabras habrás de ser justificado y por ellas serás condenado. Jesucristo La palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas con su son. Gustave Flaubert Sea esta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Séneca El que sabe hablar, sabe también cuándo. Arquímedes De todos los vicios que conozco, ninguno peor que el de perder el tiempo de la acción en la palabra. Pedro Albizu Campos La convivencia verdadera se funda en la palabra auténtica, que es siempre expresión del amor, campo lúdico de encuentro, ámbito de relación, vínculo de solidaridad humana. Ma. Ángeles Almacellas Bernadó

El hombre de la calle reclama que nuestra labor sea consecutivamente de pensamiento, de acción y de pasión. Ante todo de pensamiento; luego, de acción que ponga en marcha las conclusiones del pensamiento; y enseguida, de pasión, para cumplir la acción, esto es, para ejecutar apasionadamente lo decidido y resuelto por el pensamiento… Una recomendación a favor de la economía del tiempo, esto es, a favor del desarme verbal, de la liquidación de la palabra violenta. Nos permitimos suplicar, como previo a todo avenimiento… el desarme oratorio… Ese tipo de discurso, hinchado de vehemencia, produce inquietudes en el hombre de la calle y ocasiona destrucción nerviosa, estrago biológico tanto para los organismos individuales como para los organismos colectivos… Pasión, acción y pensamiento realizan los designios de los hombres cuando la acción está al servicio del pensamiento y la pasión se inspira en el pensamiento de servicio. Andrés Eloy Blanco

El cumplimiento de la palabra humana es lo que le da al hombre la entereza de la verdad, por esta razón, la palabra humana no se cumple sino cuando se da, cuando se entrega, como la sangre. Pascal Hoy en los tiempos que corren nadie da la palabra, ni tan siquiera los que se tienen por más honrados. Hoy se podría decir que no hay tiempo para dar lo que no se tiene. Hoy no se da la palabra en el más extenso y estricto sentido de la frase, del hecho; nadie da lo que no tiene. Hoy el alma de los Pueblos, la palabra de los Pueblos y su gente, está muerta, vacía, no tiene alma. No podemos esperar Pueblos-hombres ni hombres-Pueblos; no los hay, no existen. Así ocurre que vivimos continuamente en la mentira, en la desesperación y la duda, en el desarraigo continuo y sin esperanza alguna de reencontrarnos como Pueblo. Tigzirin Tiknariyin,Ta-Ferka.

Un poco de aire estremecido que, desde la madrugada confusa del Génesis, tiene poder de creación. José Ortega y Gasset Diosa enseñoreada en el confín del orbe, del hombre y de la vida. Hermana mayor del hombre, presencia las agonías, protege al pueblo, vuelca como campana su acero y su sonido hacia todas las mañanas. Por la palabra comienza toda revolución en la medida en que sólo se consigue evitar los equívocos e hipocresías cuando la palabra realmente dice lo que significa.

 

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CHIQUITITA

 

POLDY BIRD

 

 

 

Con los años que cumplís ya puedo hacer un ramo : doce. Una docena, Verónica. Te compré una pollera larga hasta el sue­lo y unas sandalias con las que me alcan­zás. Hermanas en altura. La gente te mira ya como a una muchachi­ta. A nadie se le ocurre protegerte cuando cruzás la calle, ni despacharte última en el almacén o en la tienda, como les hacen a los niñitos.

"Una hija MUJER", me dicen los que nos conocen, y yo asiento, bieneducada, sin replicarles que no sé bien qué es MUJER, mujerona, señora, adulta, grande. .. , por­que me prometí no pasar de adolescente, y cumplo mis promesas.

He gastado caminos y he gastado zapatos, me he dado con la cabeza contra las pa­redes, pero nunca aprendí tanto como en estos doce años en los que anduvimos jun­tas. Empecé caminando con pasitos de flor, alzándote con miedo, sintiéndote tan mía y tan extraña al mismo tiempo. Vos me fuis­te enseñando qué hacer en cada caso. Ibas creciendo y yo crecía con vos. Me llegabas al muslo, a la cintura, al hombro... Aho­ra, a veces, hasta me protegés, hasta me das consejos.

Vos me enseñaste lo que es una madre. Eso era algo que yo desconocía. La última vez que yo llamé mamá y me respondieron, tenía ocho años. Y después, nunca más.

A veces, con miedo, grité desesperada "Mamá, ayudame" : la noche en que na­ciste, la tarde que perdí al bebé, en Bar­celona, la mañana de noviembre que me operaron.

Y vos me respondiste, mi Veró­nica.

Cuando naciste con un llanto "aquí estoy".

En Barcelona, rodeándome con tus braci­tos y pidiendo " Que no te pase nada, que no te pase nada". Y en noviembre del año pasado mostrándote serena, y por debajo de la serenidad, ese temblor que tan bien reconozco.

 

Así que me enseñaste que una madre es respuesta,

que una madre es camino,

que una madre es un puerto.

 

Respuesta que no miente, que aclara y se­rena.

Camino que va recto hacia su destino.

Puerto que no corre tras los barcos, sino que los espera y los recibe.

 

Yo negaba un poco que ibas creciendo. Crecías en el largo de los ruedos y en el número de los zapatos... pero la vez que me di cuenta de que ibas dejando el claro país de la infancia fue hace dos veranos, cuando pasamos frente a una calesita... y no pediste subir. A tu papá y a mí nos dieron unas ganas locas de llorar.

 

Un ramo. Doce años. Doce colibríes. Doce rositas de azúcar.

¿Cómo serás cuando seas grande? Te re­conozco desde ya : capaz de soportar las heridas que te hagan, pero incapaz de he­rir.

Esgrimiendo la justicia como una vara de nardos.

Segura de lo que querés. Segura de lo que no querés.

Un ramo. Doce años. Doce jazmines. Doce espadas.

 

¿En qué nos parecemos?

Yo tan temerosa. Vos tan firme.

Yo tan enamorada de las letras. Vos tan enamorada de la vida.

Yo sin saber nadar. Vos buceando piedri­tas bajo el agua.

Yo solitaria. Vos colgándote un collar de amigas.

¿En qué podemos parecernos, habiendo te­nido vidas tan distintas?

Yo no quiero que te parezcas a mí, que puedan humillarte, que puedan hacerte sufrir, que recibas el cariño como un mi­lagro o un premio, que pienses que sola­mente tenés que dar y lo que te den debe­rás devolverlo con creces.

No, no quiero que te parezcas a mí, tan ne­blinosa, tan necesitada de afectos. Quiero que seas esa lámpara encendida que da luz a los que amás y a los que te aman.

 

Doce años, Verónica. Doce campanitas.

Una docena de veranos. Un ramito de llu­vias de cristal.

Ya has dejado de ser una nena para todos los que te ven.

A nadie se le ocurriría regalarte una mu­ñeca.

A partir de ahora serás chiquitita sola­mente para mí.

Chiquitita nada más que para mamá.

Chiquitita que te tapo, que hace calor y te destapo, que te saco el pelito de la frente, que guardo tu primera batita, el primer dientito que se te cayó...

Chiquitita para mí, que te miro y te veo así de grande como estás hoy, y al mismo tiempo así de chiquitita como eras.

Y siempre se estarán superponiendo las dos imágenes en mi corazón, de hoy en adelante. Y de hoy en adelante serás... serás más mía que nunca, chiquitita.

 


 

~Mar  Solo~

   

     No sé bien por qué, pero casi todos le damos importancia a "la primera vez" de algo. Y queremos compartirla con alguien: una persona que entienda nuestro gesto afirmativo, esa clara intención de la mirada, el mensaje de nuestra mano apretando la suya.
     Tal vez por eso me sentí tan triste al caminar la cuadra y media hasta la playa de esa pequeña ciudad que mi conocimiento estrenaba. Iba a ver su mar por primera vez. Sola. Triste y asustada, porque la soledad me asusta, me vuelve chiquita y desamparada.
     Fue como si todos hubieran sido invitados a una fiesta y yo apareciera sin mi tarjeta y sin conocer a los dueños de casa.
     Cada cual estaba en lo suyo: los chicos entrando y saliendo del agua, las madres llamándolos, los jóvenes concursando su belleza o jugando a la pelota paleta, el oleaje bordando la blanquísima filigrana de la espuma, el viento levantando, cada tanto, una arena de oro pálido que la luz transformaba en lentejuelas mínimas agitándose con movimientos de pandereta. Apreté el bolso contra mi pecho y busqué un lugar frente al agua infinita.
     Me senté con las piernas encogidas, los anteojos negros, las manos sosteniendo las rodillas, y fue como si me hubiera vuelto invisible. Ya nadie me veía. Pasaban frente a mí, detrás de mí, pero yo no existía.
     Éramos solamente ese inconmensurable mar bullente y movedizo, un poco azul, un poco verde, tan murmurador y yo.
     Yo necesitando a todo el mundo y sin nadie que necesitara de mí. Ese arrogante mar y esta aturdida mujer.
     Una niñita se acercó con su balde rojo y su mamá la llamó:
- "No molestes a la señora que está pensando"... ¿algún cuento?  Y me sonrió con una sonrisa que se despedía.
     ¿Qué pensaría, en realidad, la gente de los que escribimos o de los que hacemos algo que ellos creen que no pueden hacer?
     Quizá de haber sido yo otra... hubiera llenado el baldecito con agua y la mamá de Sol -así se llamaba la niñita redonda y bronceada- hubiese charlado conmigo de lo que se habla en la playa.
     Ella no sabía que yo era una extraña, sino que extrañaba, que quería hacer un pozo en la arena para juntar almejas, pero no me atrevía, que quería zambullirme en las rápidas olas, pero me daba vergüenza, que me molestaba el sol en la nuca, pero no podía cambiar de posición y volverme visible. Así, sentada, ovillada,
quieta, muda, sola en el estreno de una obra que hubiese podido ser hermosa y divertida, pensé en otros días, en seres que me acompañaron: armé rostros queridos y lejanos, resucité palabras dichas tiempo atrás.
     Me encontré con culpas, alegrías y fantasmas.
     Todos los mares que conocía resonaron en mi mente su ruido de caracola apoyada en la oreja.
     Todos los mares aletearon con las alas grises o blancas de sus gaviotas siempre hambrientas.
     Todos los mares burbujearon sus azules copiados del cielo, de los nomeolvides, de las violetas postreras del invierno y sus verdes encabritándose en las primaveras de hojas nuevas, pero en todos había estado con alguien, acompañada.
     Y yo decía: "allá va un pájaro" o "un velero tan blanco" o "¿pescarán algo esos hombres?" o "ese chico tan bello"... y quien estaba a mi lado giraba su cabeza mirando, o me señalaba algo, también, para que yo mirara, y el mundo era entonces tibio y seguro como un nido de dos manos puestas en forma de cuenco para dar toda el agua mansa de la ternura, toda el agua transparente de la compañía.
     Cuando la playa quedó casi desierta me levanté para marcharme.
     En la arena estaba la forma de mi cuerpo: allí permanecería hasta que la verde mano del mar la emparejara, borrándola, borrándome.
     Me quité los anteojos para limpiar los vidrios empañados, que casi no me dejaban ver.
     Pero mientras regresaba al hotel me di cuenta de que no, no eran los vidrios.
     Era yo, llorando.

 

Poldy Bird

 

 


 

 

...Deja que el amor sea suficiente. Y que no necesites nada más, porque el amor te alcanza.

 

QUE EL AMOR SEA SUFICIENTE_Poldy Bird – Argentina

 

 

 

 

 

 

Cuenta Abierta

Diciembre

Pablo Mora

 

Alto para fijar el horizonte, para otear la plenitud del día. Campanada de garza aleteando en la cresta de algún ciprés dormido, en busca del anafre o del camino. Un par de sueños despertando auroras. Un par de ojos descubriendo estrellas. Alma escarbando abrojos, serranías. Dos luceros velando en fogarada. La Luna vigilando, bien despierta, al hombre entretejiendo sus jornadas. Un modo de mirar, mirar despacio las sombras infinitas de los árboles, sus quejas, sus lamentos, sus latidos. Compás para medir la lontananza, la distancia entre el sueño y el olvido.

Hallazgo de la vida, dentro, fuera. Atinar con el próximo jalón. Inventar nuevas rutas, nuevas eras, el viraje que a diario nos aguarda. Hurgarse, hundirse, ser sentirse, serse. Llegar a enero vivos todavía. Dar con la vena justa de la gracia o con el alma de la patria en ascuas. Paso de lluvia en torrencial suspiro mientras la madre su bocado implora. Un niño que en harapos llanto apaña. Una manera de sabernos vivos mientras cruzamos noche, tempestad, neblina, vendaval y cangilón, pena, chaparrón, vida o sobrevida.

Diciembre: villancicos, serenatas, cuando bajan los ángeles a tierra para sentirle al hombre su quejido. Diciembre: lumbre, diapasón y canto. El abrazo temprano a nuestra madre que empieza, que prosigue, que culmina. Diciembre: el timbre con que el viento invita a seguirle los pasos a la vida, envueltos en rastrojos de la muerte. Remanso suspendido en la jornada para tomarle el pulso al ventisquero, a la tormenta, al rayo, al huracán. Sabor a trigo, a leche a miel, a rosas, a durazno, que como un corazón recién nacido al despuntar el día palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido. Himno con que cantamos a la vida en busca de una humanidad en paz tras un amanecer de cara al hombre, de espaldas a la noche que nos cruza. Tras un amanecer que al fin alumbre un día con la noche esclarecida de azul mañana que la fe vislumbre.

La luz en lontananza que nos mira. Infinito fulgor acurrucado en nuestros pies, en nuestras vagas sombras. Los árboles, la noche, entre los nidos. Un duendecillo en medio de la fronda. Los hombres tras la tierra prometida. Soplo de brisas, canto, resplandor. Fabuloso recuerdo alborozado. El hombre, tierno niño, desenfunda la alegría escondida entre la infancia. Pasos del viento, chispas de luciérnagas. Paso del Tiempo, paso de la gloria con que engañamos a las propias penas. El hombre encandilado por sus sueños. El hombre a solas con su propia sombra. Noche de luces, noche iluminada. Para un Dios que ría como un niño. Para un hombre que ría como un Dios. Silencio y soledad, clara ternura, añoranza sutil sin aspaviento, hacia la luz total de nuestras cosas, hacia la luz total de la esperanza.

 

http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=105407&XR=1

 

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Transiciones y alternativas en debate


Samir Amin

 

 

 

 

América Latina en Movimiento No 436
23 septiembre 2008

 
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Transiciones y alternativas en debate
Samir Amin


Contenido:

De la democracia asociada al progreso social

Democracia y medios de comunicación

El derecho a la educación

Agricultura campesina, agricultura familiar moderna

Reconstruir la unidad del frente del trabajo

¿Economía de mercado o capitalismo de los oligopolios?

La alternativa deseable en materia de regionalización

 

 

http://alainet.org/publica/436.phtml

 

 

 

 

 

15-04-2008

 
 

Sin palabras

 


 
 

A veces me parece que lenta, muy lentamente, me voy quedando sin palabras; que no consigo alcanzar el vocablo preciso. Que el lenguaje no puede -aunque lo intente- rozar la idea, y que por estar tan desvirtuado y desconectado de la realidad es sólo un esbozo en forma de letras de un universo ilimitado; un todo imposible de entender y cambiar, de aprehender, de abarcar. Me parece que nos han robado las palabras, que alguien se ha apropiado de su verdadero significado, y que no puede ser verdad que ya no nos importen la vida, ni el futuro, ni lo que le pase día tras día a toda esa gente que sufre. El lenguaje se ha convertido en una máscara para encubrir la tremenda tristeza del mundo, un mundo injusto que da vueltas roto, herido de muerte, y al que miramos con cruel indiferencia desde nuestro propio escaparate, desde nuestro refugio de cristal amurallado, mientras llenamos las horas en un puro ajetreo, ajenos a su acontecer y a su inconmovible girar.

El filósofo Emilio Lledó acierta –como siempre- cuando advierte de la necesidad de regresar al valor real de las palabras como fórmula casi mágica para fortalecer el mundo, para sobrevivir a los que sólo lo conciben como territorio atrincherado y en guerra, como lugar inhóspito en el que la mitad de la población es enemiga de la otra o como una oportunidad comercial; un mundo globalizado en el que deberían cobrar protagonismo palabras como amistad, verdad, solidaridad o belleza. De otro modo estamos perdidos todos. Perdido el Planeta.

Tenemos que regresar con urgencia a los objetivos ideales de la transparencia, el amor, a la sinceridad como pilar vital de la existencia, al compañerismo, a la solidaridad, a la fe en la Humanidad y a la alegría de vivir, antes de diluirnos en un mundo gris dominado por valores como la competitividad, el individualismo, la falsa eficiencia, la superficialidad, el servilismo como arma de supervivencia, la comercialización, el menosprecio a lo público, y la perenne sospecha hacia el otro que impregna y justifica todo; alentados por unos medios de comunicación que en sus mensajes ensalzan sin penalización moral y sin sonrojo la envidia, el egoísmo, el arribismo o la falta de ética y de compromiso; un mundo en el que la felicidad es un crédito bancario, la paz unas vacaciones en el Caribe y el amor dos cuerpos anoréxicos que se enredan voluptuosos ante un frasco de perfume. Las verdades a medias y la expresión confusa han sustituido a las palabras claras y directas dichas desde el corazón.

Zygmunt Bauman en “Vida de consumo” considera que el daño colateral más importante, aunque de ninguna manera el único, perpetrado por esa promoción continuada de intereses económicos que representa el capitalismo llevado a su máxima expresión es la “transformación total y absoluta de la vida humana en un bien de cambio”. Se trata de un mundo dedicado a la compra y venta y en el que a las personas que no pueden consumir, que han quedado fuera del sistema, se las considera integrantes de una especie de infraclase. En palabras de James Livingstone (extraído del mismo libro de Bauman), “la forma del producto penetra y reformula las dimensiones de la vida social hasta ahora exentas de su lógica, hasta el punto en que la subjetividad misma se convierte en un producto que puede comprarse y venderse en el mercado como belleza, limpieza, sinceridad y autonomía”. Todos somos productos susceptibles de ser intercambiados.

El consumo irracional e ilimitado nos ha transformado en acumuladores de colecciones de objetos desechables; y en las basuras de nuestras ciudades se pueden hallar aún con vida material muebles y enseres que cambiamos por otros recién salidos del centro comercial en el que pasamos las tardes del fin de semana. Las personas y el calor de su presencia se sustituyen por objetos. Los padres apenas tienen tiempo ya para estar con sus hijos, engullidos por horarios interminables en trabajos inseguros y sueldos de miseria, por lo que compensan su ausencia con regalos inorgánicos. Las palabras revelan la superficialidad instalada en las relaciones personales. Vivimos una cultura del simulacro, de lo artificial, en la que lo importante es la apariencia y la imagen.

La falta de peso de las ideas, la inconsistencia aparente de unos acontecimientos troceados que aparecen y desaparecen ante nuestros ojos en función de su espectacularidad, se revela en unos medios de comunicación que, en palabras de Jean Baudrillard, neutralizan las relaciones sociales, y que –añado- han abandonado hace tiempo con el beneplácito de los gobiernos los objetivos de servicio público. El mundo no se diseña ni construye a la medida del hombre, sino de las empresas. Para Jameson, “la postmodernidad es una cultura comercial, que produce cambios en la estructura misma del ser humano: una pérdida del sentido de la historia, el predominio del espacio sobre el tiempo y una marcada falta de profundidad”. Vivimos en una sociedad superficial, desestructurada y sin orden lineal, que privilegia lo visual sobre lo verbal. Un mundo ilimitado y globalizado que creemos falsamente alcanzar en la medida en que nos instalamos a vivir ante el televisor y ante nosotros desfila su carrusel de imágenes.

Al final de este camino deshecho no tendremos ni sabremos nada. Quizás aún estemos a tiempo de evitar quedarnos sin palabras como esperanza.

 

mvacsen@hotmail.com

 

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=25

 

 

 

 

 

 

 

oír el llamamiento y presentarse

 

 

DAR FORMA AL VACÍO OJOS AL POEMA para que pueda cruzar la calle alas a Dios para que llegue al hombre robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda cruzar no la aurora sino el alma en que ampara su soñar aupar asolear la eternidad escuchar la soledad y dirigirle la palabra llegar con los ojos abiertos a la mirada final pedirle a la luz que nos espere reprocharle al alba su tardanza correr el peligro de la vida
 



De: oír el llamamiento y presentarse


Sangre Zurcida -Pablo Mora-.Pablo Mora

El Árbol Editores/Colección Alegres Provincias
San Cristóbal/ Edo. Táchira
República Bolivariana de Venezuela.

 

 

 

Mientras el mundo se desvive entre galácticos presagios y alientos de hecatombe, Mora construye su trinchera. Desde allí insurge contra la canalla obnubilada, con la más convincente de las armas, el verso. Su carabina de paz dispara contra la guerra. Proviene de la generación de los sesenta, cuando el fusil diera su mano al verso. Persigue un verdadero espacio verbal en sintonía con uno temporal-ideológico, puesto que emoción, palabra y contexto sociopolítico han de entrecruzarse, zurcirse, encajar en todo poética verdadera. Advierte, con Ludovico Silva y Rimbaud, que la belleza es revolucionaria, que Belleza y Revolución han de ser permanente bandera de combate, que el porvenir será socialista.



  De: contraportada.

  Sangre Zurcida -Pablo Mora-.

 

 

Pablo Mora

http://www.poiesologia.com/index.htm

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Presentación en la Librería del Sur

Derrame de Sangre Zurcida

 


Portada del libro Sangre Zurcida
 

Este miércoles a las siete de la noche, en una perseverancia que se quiere semanal, se presentará un nuevo ejemplar de la bibliografía tachirense, en esta ocasión para adentrarnos en el último poemario de Pablo Mora, Sangre Zurcida.

Cristina Castello relaciona a Pablo Mora con una humanidad en siempre alba, calificándolo como uno de los más grandes poetas de esta "América doliente y anhelada".

Este nuevo libro se anota a una larga lista en más de cuarenta años de hacer poético; pero éste no es el único motivo de su actual regocijo. Nos contó con entusiasmo que un poema suyo se incluyó en la selección Che Inverse de la editorial londinense Aflame Books. Además también se publicó en octavilla su carta al Comandante Fidel Castro y la respuesta del líder cubano. Vale la pena transcribir algunos apartes de la réplica a la misiva del vate tachirense:

"Los fusiles señor Mora, se toman y se cargan y se disparan cuando ello es necesario, cuando no queda otra salida, cuando morir o matar es la única alternativa que resta para reconquistar la dignidad. Pero la Revolución ha de hacerse, señor Mora, para poder enterrar los fusiles, de una vez para siempre. La Revolución es Paz, y por eso cuesta tanto, justamente".(FD)

 

 

http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=96829

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuba en el corazón
de Manuel Talens
 

 

 

La Revolución Cubana forma parte de los episodios más trascendentales del pasado siglo XX. El año 2004, con la edición en DVD de la historia documental de todo el proceso, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) dejó en herencia a la posteridad el legado ético y estético de un pueblo que decidió romper las cadenas y recuperar su dignidad. Este libro comenta el material fílmico de los siete DVD, titulados genéricamente Caminos de revolución.



Ventas por internet directamente en

Alcalá Grupo Editorial

 

 

 

 

 

 

La plaza

 
Pablo Mora



Domingo, 27 de julio de 2008



 

Llegar a estos sauces. Llorar de alegría donde la vida se fue. No sé bien en qué edad irán mientras voy con la mía por tercera vez. Congelada la plaza, conserva la frescura, el donaire. Allí los asientos, allí sus entradas, allí sus salidas. Ella al verme levanta su cara. Yo, las horas, las copas, el bar. El poeta cargado de lluvias, descarga su don. Se cuelga de nuevo de aquellos sus sauces. El niño de siempre se pone a jugar. Encendida en sonrisas, en besos curtidos, ella vuelve en sus ramas a ser el columpio. Él a escondidas se guinda otra vez. No importa el peso, el brinco, la arruga, el cansancio. De un lado a otro, se mece la vida. Orates de amarrar en su reír. Alcabala de insomnios misteriosos, la plaza es el espejo de la luna, donde a veces el hombre se enamora o gime la alegría de algún niño oyendo a su lamento sollozar.
 

Llorones los sauces nos ven trajinar. Allí mis recuerdos, allí mis quejumbres, mis llegadas, mis locuras a pie. Allí mi candil, mi silencio, mi grito. Allí mi adiós, mi misterio, mi alianza. Allí mi mochila, allí mi guarida. Mi modo, mi surco, mi afán. Mi luto, mi gloria, mi puño. Mi cumbre, mi canto, mi fuga. Mis formas, mis velas, mis sombras. Mis noches, mis lluvias, mis fábulas. Mis aceras, confines, insomnios y olvidos. Acunan las plazas la vida, los sueños repasan. En la vida los sauces se reflejan, inclinados, no cesan de acechar.

 

El tiempo no deja de moler. Después del olvido que ahora nos espera, nos damos el asombro de otro encuentro. La lagartija con nosotros duerme, con nosotros camina la desolladura, la matadura en muerte padecida, esperando que el tiempo nos abrigue. La hondura de la plaza en sombra crece en esta tarde en que me arrulla lenta. En vaivenes la vida, una suma por restar. Son campanas los sauces de las plazas que llaman a vivir. Mis jardines, aldea en pomarrosa, mirada de querencia en cangilones, el latido del tiempo entre mis pasos, claro olor de existencia en trashumancia, en la naciente claridad del día, esencia primitiva de un sauzal, la sencillez espiritual de un nido. La plaza es una sombra suspendida sobre el rumor triunfal de la alegría. El sauce es un anciano resabido.

 

Yo no sé bien qué sueños faltan, sobran. Me dejan ya los duendes de la aldea, los arroyos, los Alpes, las creencias. Apenas me distinguen las gavetas, apenas si recuerdo mis cimientos, apenas si me oyen las luciérnagas, Tal vez ni Dios siquiera a ciencia cierta sepa de Pablo y de sus cuerdas sueltas. Ante toda palabra que aparece, hinca Pablo el quejido de su pena, cabalga la palabra al descubierto, cuenta con cartas frías y arrugadas, donde bardo y Dios pactan con el Diablo desde el Antiguo y Nuevo Testamento.

 

Grave mi nombre, mi apellido grave. Grave mi vida, mi esperanza grave. Grave ternura, mi locura grave. Grave tormento, mi delirio grave. Grave mi paso en horizonte grave. Grave mi sueño en pesadilla grave. Grave mi asombro entre el insomnio grave. Grave mi lumbre entre su sombra grave. Grave, la aldea, el pomarroso grave. Grave mi duende en la demencia grave. Grave la luna, la mochila grave. Grave mi plaza, mi tardanza grave. Grave vallejo, dios enfermo, grave, grave el asunto, el alma grave, grave.

 

Pablo Mora

 

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Palestina y Oriente Próximo
 
Un libro que despierta polémica
Reseña de La limpieza étnica de Palestina, de Ilan Pappé
 
Andrés Criscaut

 

 

 

 

 

 

 

 

Melodioso ajedrez

Pablo Mora



Nacido en Caracas en 1938, fallecido el 6 de junio de 2008, Eugenio Montejo, cofundador de importantes publicaciones, entre ellas “Poesía”, reivindica para la lírica latinoamericana la abolición de las fronteras políticas: pues pertenecemos más a nuestra época que a nuestro país, hay familias poéticas, identidades verbales que no siempre coinciden con las demarcaciones geográficas. Para Guillermo Sucre: “La poesía de Montejo se ha caracterizado por el espesor y la rica gama textual, aun por la recreación naturalista y mítica. Además de la pasión constructiva y el casi perfecto control del desarrollo del poema, que excluye lo divagatorio y deshilvanado. Cualquier poema suyo parte de un punto y vuelve a él, pero para enriquecerlo, para dejarnos ver la amplitud de su recorrido y las sucesivas relaciones que va generando. Es, además, de los pocos poetas hispanoamericanos de hoy que tienen un sentido tan exigente de las formas verbales, su pasión constructiva.” Para Francisco Rivera: “Añoranza del sol, del aire, del caballo, la vuelta a la tierra de Montejo, poeta de tensiones en busca de equilibrio, poeta de lo actual que viene de tiempos muy remotos y que a esos tiempos quiere regresar, está marcada por la conciencia de lo pasajero.”

La suya es una poesía de la conciencia de lo efímero, de la desposesión, de la nostalgia de un pasado personal que lo lleva a la búsqueda de sus primeras fuentes. El despojo y la errancia; el regreso y la permanencia; la trashumancia, la terredad, son símbolos constantes que evocan su primigenio peregrinar cósmico-familiar. Poesía intimista-universal, exalta los sueños del orbe a partir de la caótica quejumbre humana. Nos insiste en volver a los dioses profundos; en deletrear el áspero silencio en la inmediatez y la trascendencia, en la soledad del horizonte, en el silencio redondo de la tierra, en el sonido forestal del mundo, en el rumor de alguna vieja caracola, en el canto de un gallo muerto en otro siglo, en el alumbraje, la resilencia o la “nostalgia cósmica”.

“La definición que damos de la poesía —sostuvo— suele cambiar a lo largo de los años. Hoy tiendo a decir, quizá privilegiando su rasgo de diálogo con el enigma, que se trata de un melodioso ajedrez que jugamos con Dios en solitario. Me doy cuenta ahora, sin embargo, de que en el juego de ajedrez se procura a toda costa ser ganador. En este otro ajedrez que menciono nada se desea ganar ni perder, y tal vez por ello resulte tan atractivo.”

Dentro de las figuras emblemáticas de Montejo: los árboles, las lámparas, las cigarras, los pájaros, la terredad, cobra primacía la del “gallo”, el que a modo de ritornello musicaliza toda su obra. Así como al amor lo hilvana permanentemente con el cosmos, el gallo luminosamente signa la inmediatez, la trascendencia, el alumbraje. Es como si a cada instante asistiera y asistiéramos a la primera celeste madrugada cósmica. El gallo llena, explica a lo largo del mundo y, así, a lo largo de su obra. Puede estar en otro sitio, ser de otro siglo. Podemos asistir a un canto sin gallo, canto puro, cortante, en el alba de la tierra. A él a quién le quedó un gallo por oír, entre “música de gallo”, en coito con muerte y espuelas, lo imaginamos, bien plantado, “recolectando aquí y allá de la intemperie / granos azules caídos de los astros.”



pablumbre@hotgmail.com

 

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Creer en la vida

 

 

Pablo Mora*

 

A 16 años del 4 de Febrero, mientras Venezuela se enrumba hacia un futuro mejor, y con sus ideales de convocatoria y rebeldía, hace que el mundo entero marche hoy unido por la paz.

 

Sumidos en las tremebundas cárcavas del cósmico pavor, esclavos de las crujientes angustias de la humanidad, en convivencia con parejos avatares, asidos a un común dolor, hemos de constituirnos  a partir de una vida social acumulada. Antes que fundirnos en una fe única, una doctrina única, explorar la posibilidad de un consenso que, partiendo de la devastación horripilante, conduzca a la concreción del proyecto en el que la danza de la vida signe la esperanza, el renacer de una humanidad nueva, donde conciencia y fraternidad apuntalen todo progreso, todo porvenir, altibajo, desafío, logro, rejoneo.

“Convencidos de que al horror hay que salirle al  paso,  hay que desmantelarlo,  sajarlo, y que hay que hacerlo ya, ahora mismo, organizada, precipitada, impostergablemente, fundando una sociedad de hermanos, en nuestra casa, en el trabajo,  en la calle, en el país y el continente,  en el planeta que se quiebra… abrirle pasos a los tiempos de amor que inundarán el corazón del hombre el día en que aprenda al fin a mirarse en las pupilas infinitas de su propio asombro.”

Fraguar una conciencia colectiva, fincar nuestra vivencialidad, convivialidad, en las relaciones inter subjetivas provenientes de nuestras cocreaciones y sociocreaciones, puesto que podremos conocernos partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser otro para ser sí mismo. La libertad individual, la capacidad o potencialidad de nuestras “creaciones” solo llegan a plasmarse a través de nuestras vivencias mutuas, compartidas, ya que el hombre, como la “verdad”, se hace y crece en comunión con los otros seres humanos.

Rescatar la dignidad de la palabravida, en solidaridad creciente. Lejos de una egocracia fatua, insustancial, intrascendente, enrumbarnos hacia una egococreación con miras a alcanzar la máxima sociocreación que el momento nos demande. Buscar nuestro amanecer en la obra común. Decidirnos por el fortalecimiento de una corporeidad psicosocial tal que sea capaz  de construir el cuerpo real del hormigón histórico, donde tengan vida  por  igual el silencio del bosque, el sueño de la máquina, el estupor del viento, el ingente alarido de los pobres, los aullidos de Dios sobre el planeta.

Acercarnos al dolor del día. Servirle a la vida, rescatarla, liberarla, ejercer la vida. Lidiarla al alimón, al quiebro, al cuarteo. Perseverar en la defensa del pan, la libertad, la deliberancia, la disidencia o convergencia. Que entre todos hagamos nuestra casa. Nuestro fogón. Nuestra alegría. Que no sean solo sombra nuestros días. Agregarle algo al mundo si queremos que valga nuestro paso.

La mayor dimensión por el hombre conocida: la vida. La orden del día, la consigna entonces: fraguar, festejar la vida, apuntalar, enarbolar la vida, debatir la vida, entusiasmar la vida, celebrar la vida. Oír la vida. Creer en la vida. Al lado de la vida de por vida. Por cada llanto, levantar un camino. Por cada acoso, encender una esperanza. Por cada muerte, una lumbre. Una luz, por cada oscuridad.  pablumbre@hotmail.com

 

 

*Poeta, Profesor Titular, Jubilado, UNET

 

 

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26-12-2007

 
Biodiversidad: el paraíso perdido

 
Joel Sangronis Padrón
 

¿A que cosas llamas soledad?
¿Por ventura no está la tierra
poblada por diversas criaturas
vivas, lo mismo que el aire?....
También ellas tienen su especial
Comprensión, no despreciable.

 

 

 
John Milton - “El paraíso perdido”

 

No soy un ecologista fanático; no antepongo un supuesto “mundo natural” al mundo humano. Milito en la corriente del pensamiento ecológico conocida como ecología social o socioecológica, corriente esta que incluye a los desajustes socioeconómicos humanos como uno de los principales problemas ambientales; una corriente que supera la trampa epistemológica del reduccionismo biologicista en que caen la mayoría de las tendencias ecológicas y ambientales contemporáneas, trampa que arrebata o desconoce los contenidos políticos y socioeconómicos inherentes a toda propuesta ecológica.

Entiendo que la lucha por la defensa del ambiente está indisolublemente ligada a la lucha contra la explotación y la depredación capitalista; entiendo que no puede existir una sociedad sustentable dentro de la lógica del capital, y que la lucha por la defensa del entorno incluye indefectiblemente la lucha por la defensa del ser humano, tan agredido, tan alienado, tan cosificado y mercantilizado por la sociedad capitalista que su propia existencia ha perdido sentido; sin embargo, cada cierto tiempo mientras hago caminatas por los bosques del parque nacional Burro Negro, o por las montañas de la serranía del Paujil en el centro occidente de Venezuela, o camino en soledad frente al mar caribe, me complazco en imaginar como sería hoy el ecosistema terrestre si por algún azar evolutivo hace 2 millones de años el género Homínido no hubiera producido la rama del Homo Sapiens. Alejado del ruido de los hombres, envuelto por los sonidos de la naturaleza no antropizada, sueño despierto con un mundo que fue, y que ya no es ni volverá a ser.

Liberados mi mente y mi espíritu de las limitaciones del cuerpo y de la razón vuelo a través de un mundo maravilloso y ancestral, con imágenes que me son familiares y extrañas a la vez: veo una tierra llena de bosques, miles, millones de kilómetros cuadrados de una cúpula vegetal que se extiende en cada continente casi desde la orilla del mar hasta las mas altas montañas. ¡Una masa boscosa colosal! Como consecuencia de ella el aire es limpio y de una pureza indescriptible. En mi recorrido el cielo está inundado de bandadas de aves de todo tipo y colorido: sobre los cielos de Norteamérica miles de millones de palomas migratorias (hoy extintas) sobrevuelan los bosques de pinos, robles, abetos, arces y encinas. Acá en Venezuela, el firmamento de los cielos llaneros se puebla con decenas de miles de garza, loros, corocoras y ciento de especies que colorean la luz solar con tonos caleidoscópicos.

En las praderas norteamericanas mas de 80 millones de Bisontes hacen retemblar la tierra al huir de las manadas de lobos y de los Smylodon (Tigres dientes de sable) que los persiguen; cerca de ellos, majestuosas manadas de mamuts pacen en las frías praderas. Los océanos hierven de vida. Más de 400 mil Ballenas azules y cientos de miles de otras especies de Ballenas inundan con sus cantos la inmensidad del mar.

Las aguas oceánicas del todo el mundo rebosan pletóricas de vida; incontables y descomunales cardúmenes de Sardinas, Anchoas, Atunes, Bacalaos, Salmones y ciento de especies mas, incluyendo a sus depredadores, hacen que sea difícil recordar los desiertos en que el hombre ha convertido hoy a los mares.

En Europa los extensos rebaños de Úros, de Jabalíes, de Corzos, Renos, de Alces Gigantes, de Bisontes, de Rinocerontes lanudos, de Mamuts y muchas otras especies, vagan por entre sus bosques y llanuras, acechados por Lobos, Tigres siberianos y por Leones y Osos de las cavernas al norte y por Tigres caspianos y manadas de Leones del Atlas al sur.

El norte de África es un vergel que en nada se asemeja a las desérticas imágenes que hoy nos resultan comunes. La gran megafauna Africana (Elefantes, Jirafas, Ñues, Leones, Hipopótamos, Rinocerontes, etc…) hoy confinadas a pequeños espacios del África Oriental, llena con su presencia cada espacio disponible desde el Delta del Nilo en el Oriente, hasta las riberas del Atlántico en Occidente. El desierto del Sahara tiene una décima parte del tamaño que posee hoy, y cada año que pasa tiende a reducirse frente al avance inexorable de lo verde.

Las llanuras del creciente fértil, en el actual Irak, no son el desierto radioactivo en que los bárbaros y criminales invasores lo han convertido hoy; son pantanos y marismas de una gran belleza y amplio despliegue de vida, por algo las cosmogonías Judeocristianas y Musulmanas ubicaron allí el jardín del Edén .

La India y las islas del Asia suroriental son monumentos a la biodiversidad y a la hermosura; aun hoy, luego de milenios de devastación humana, la singularidad de sus parajes impacta y sobrecoge.

Los territorios de lo que hoy es China exhiben paisaje magnificentes, con grandes manadas de Elefantes y Rinocerontes, con decenas de miles de Tigres, Pandas y Osos, con sus Baiji (Delfines) saltando entre las aguas del Yang Tse.

La vida estalla en grandeza y biodiversidad por dondequiera que me lleva mi imaginario viaje. Me sorprendo al mirar cara a cara aves gigantes: Moas en Nueva Zelanda, Aves Elefantes en Madagascar, Alcas gigantes en la costa canadiense y Dodos en Mauricio.

En Australia la diversidad y complejidad de los marsupiales es asombrosa: incontables Canguros Gigantes, Diprodontes, Tilacinos (Lobos de Tasmania) y Leones Marsupiales.

El clima de la tierra sin haber sufrido milenios de deforestación e incendios provocados por el hombre y sin gases producto de la combustión de hidrocarburos es más frío que el actual.

Lo que a mis ojos y a mi espíritu se muestra es el verdadero Jardín del Edén, y según creo, nosotros los seres humanos no fuimos los destinatarios de este paraíso, por el contrario, estoy totalmente convencido de que en realidad los humanos fuimos y somos la serpiente que trajo la muerte y el pecado a este Edén llamado tierra. Ojala que aun haya tiempo para que la evolución del espíritu humano nos conduzca en un cercano futuro a asumir la culpa de nuestros actos como especie y comencemos la búsqueda que nos regresen al paraíso perdido.


* Joel Sangronis Padrón es Profesor UNERMB

 

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3

 

 

 

 

       

 

 

Sea la luz


Pablo Mora



 

Sucedió y es cierto que los valles dormidos despertaron y los ríos penetraron el corazón del valle y los de las montañas y hablaron los ríos el océano brotó de una de las apasionadas conversaciones entre el río y la montaña y de agua se poblaron las tierras el caldo prioritario calentó las calderas del tiempo y grano a grano se desliza la vida primera candela de conciencia sonidos y silencios sumidero del espacio por allí escapa el verbo su invención es casi inmortal y si no hay viento es necesario crearlo entonces verbo hace viento sucede que viento no muere y viaja y se anima y nacen todas las cosas los animales enjambres de cosas para el verbo carne fuego sangre agua luz sonidos metal músculo cerebro sueño creación universo

Sea la luz para la aldea el alba un día sea inevitable nada fijo todo flujo repentino reordenamiento interactivo selección natural nueva entidad irreversibilidad acontecimiento posibilidad orden a través de la fluctuación interacción conocimiento tácito en lo más hondo la verdad cada palabra en las demás en un hombre todos los hombres formando el universo desde una misma butaca viviendo la vida homología fundamental fluir de la energía lo repentino y nuevo el contacto locura circular a la intemperie compleja realidad del universo áreas comprometidas disponibles para un futuro no programado distorsiones de cualidad trama encantada al azar al margen de la conciencia

Nadie escoge adivina termina adivinando ver lo que todos ven y nadie piensa recuperar recuerdos palabras expresiones ideas sucesos imágenes cantos galerones melodías escudriñar activamente los dispositivos abiertos semiabiertos reconocibles (in)imaginables tocar el cerebro como se toca el piano expresar las ideas con palabras y oraciones adecuadas lejos de todo guirigay sampablera baturrillo papiamento levantarse temprano a saludar el alba recuperar el hilván con que zurzamos el espacio de la caída donde vida sea arte arte vida fija la mirada en el libreto asomarnos al canto de los árboles escuchar el aplauso de los pájaros

Acabar con el vértigo la urgencia acabar con la guerra que nos cruza con la noche que nos cruza con el hambre que nos cruza paridora de soles cruce el alba de la sombra a la pena de la pena al sollozo del sollozo al sueño  del sueño a la nada  de la nada a la vida  de la vida a la muerte de la muerte al misterio  en este barro todavía acabar con la crisis que nos triza con el caos que nos acosa con el caso del ocaso con el saco de la cosa con el asco del ocaso que te acosa con la tisis que nos crispa acosar al caos al ocaso de las cosas pasto sea de demonios el asco de los dioses sea la luz para la aldea el alba un día sea inevitable la fuerza del grito la sombra del silencio la palabra de pie como el rocío noche esclarecida de azul mañana que la fe vislumbra todo ocaso va viene se repliega caos cosa caso asco saco acaso acoso

Grabar el sueño entre los árboles desentrañar los secretos al asombro estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginación para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada

 

 

 

 

«Vivir peligrosamente. En la violencia de la paz»

 

 

  

 

 

«He intentado escribir el paraíso.

 ¿Qué es el paraíso?

No os mováis

Dejad hablar al viento

Ese es el paraíso.

Que los seres humanos perdonen lo que he hecho»

(Ezra Pound)



Yo tomo las palabras del poeta. Que quienes lean este latido de vida perdonen lo que he hecho. Y que los periodistas actuales o futuros tomen el guante. Para escribir el paraíso y hacer escuchar la música del viento.

Cristina Castello

 

 

  

«Vivir peligrosamente. En la violencia de la paz»


Por Cristina Castello

 



A la memoria de Anna Politkovskaïa,
asesinada en Moscú el 07/10/06,
y de todos los periodistas desaparecidos
con un ramo de semillas en la boca:
La pasión por la verdad.



 

 

«Gajes del oficio»




-Cristina, no intentes más la entrevista con «Carlitos».
-¿Cómo que no? Si estoy tras ella desde hace dos meses, y para hacerla busqué muchísima información, y... ¡vos sabés…!
-¡Claro que lo sé...!
-¿Entonces?
-No quiere recibirte, pero lo entrevistará Renée (Sallas), no te preocupes.
-Bueno, pero… ¿qué pasó?
-Dijo que nos concede una entrevista exclusiva, a condición de que no la hagas vos. ¡Pero vamos, Cris... deberías estar orgullosa! Sos un hito en el periodismo y él te cierra la puerta.
-¿Qué estás diciendo? No entiendo.
-Que el señor Presidente de la Nación Argentina te tiene miedo y se niega a que lo entrevistes. No sabe cómo contestar tus preguntas.


Este fue mi diálogo telefónico con Jorge de Luján Gutiérrez, director de la revista
«Gente», donde yo trabajaba. La fecha: la segunda mitad de julio de 1989.
«Carlitos» no era -no es- otro que Carlos Menem, quien era presidente de la Argentina desde el 8 de julio de aquel año.
Quien informó de la decisión presidencial fue el entonces jefe de la SIDE (Secretaría de Informaciones del Estado), Juan Bautista «Tata» Yofre.

 





«… Mostrar la multitud y cada hombre en detalle/con eso que lo anima y que lo desespera. /Bajo su vida de hombre todo lo que él alumbra/Su esperanza y su sangre/Su historia y su dolor». (Paul Éluard, de «Poème pour tous»).
La poesía siempre alumbra. Con este fragmento empezaba yo mis clases de periodismo; y la primera lectura que entregaba a los alumnos, con la excusa de que hicieran con ella algún trabajo, era «Cartas a un joven poeta», de Rainer Maria Rilke. Quería –quiero- encender hogueras inextinguibles en cada ser cuyo camino confluya con el mío.

Se dice que en la profesión soy implacable. Es cierto. Nunca trabajé por la fama, ni para ser una «star», ni por cantidades de dinero que jamás se ganan, salvo si se vende el alma. No me conformo con «esto» que llaman «realidad», y rechazo lo que existe por la certidumbre de lo que poco vi pero cuya existencia presiento.
Tengo hambre y sed de Verdad.
Hacer periodismo es tirar semillas. Y la siembra requiere fiereza y ternura para defender la vida como experiencia creadora; la tarea del hombre es la belleza y ella exige develar: quitar las máscaras. Todas.

Empecé a estudiar periodismo porque quería escribir. Me equivoqué. Había terminado la escuela secundaria tres meses después de cumplir quince años, había leído muchos libros y escrito muchos poemas. Sabía demasiado y no sabía nada: mi «erudición» no era sino teoría. Sabía de lecturas y de mi intensidad para vivir a corazón y a cielo abiertos. Apasionadamente. Pero ignoraba mi ser, mi sed y mi destino de poeta. No «me» sabía en mi raíz y no supe escuchar la voz de mi esencia; la que vivió en mí desde que anidé en el vientre del amor, la poesía y la abnegación. En el de Rosita «Chiquita» Batmalle, mi mamá. Sin embargo, tenía clara conciencia de la otra fuerza que nutre y absorbe mi vida: darme a «mis» demás.

En mi primer año como estudiante empecé a trabajar en un semanario, y terminé la carrera con las más altas calificaciones y diploma de honor.
Entonces llegó el primer abismo. El que nos acontece frente a una etapa que termina y otra que comienza, frente a ese preguntarse: «¿Y ahora, qué?».
El abismo duró un instante. Porque ese sino y signo de darme a «mis» demás se sumó a mi pluma de poeta, de la cual renegaba, y me entregué a la profesión con fervor y mística de sembradora.
Me lancé a hostigar imposibles. A tratar de contribuir a «cambiar la vida» (Rimbaud). Y persisto. Escribí kilómetros de palabras en los medios gráficos de más venta y más conocidos de Argentina, donde nací: hacía los artículos de la portada; mi voz, mi palabra e imagen –mi mensaje- se multiplicaron por la radio y la televisión; y disparé una lluvia de semillas en el alma y en el conocimiento de mis discípulos de «La entrevista periodística». «Y los árboles y la noche no se mueven sino desde los nidos» (Giuseppe Ungaretti). Enseñar es nacer nidos. Amé a mis alumnos. Los amé, los amo. Y recibí mucho de ellos en nuestra historia hecha de rigor periodístico y de complicidades, de risas, planteos «metafísicos», dolores y dichas compartidos: la vida.

Fui censurada, amordazada, amenazada de muerte y perseguida. Por haber nacido en Argentina, durante el período 1976/83 padecí el horror por tantos seres exterminados; el espanto ante 30.000 «desaparecidos» (masacrados), por los militares genocidas, declarados después por la Justicia culpables de «crímenes de lesa humanidad».
Sin militancia en ningún partido político y ajena a todo «ismo», sin ese abrigo (y esclavitud) que puede dar el hecho de «pertenecer», estaba ciertamente a la intemperie. Mientras tanto, andaba por la vida y por las cárceles –cuando se podía entrar- en visita a los pobrecitos seres clausurados, blandiendo una ética de las ideas que deviniera en ética de la conducta. Era casi una adolescente pero vivía sola -amo la libertad- y pasé noches tendida en el piso de mi departamento, viendo por debajo de la puerta pies que se movían con levedad y permanencia: eran de los represores y me estaban intimidando; pasé mañanas de interrogatorios policíacos en mi propia casa; sufrí «requisas» -término de la jerga policial-militar, en este caso referido a la inspección humillante del cuerpo, para descubrir si se ocultaba algo- cuando visitaba las cárceles, por puro amor a la vida, por donarme a mi prójimo.
Pasé, pasé… pasé tantas cosas…
Yo no podía integrar el staff de ningún medio como periodista, pues «servicios de Inteligencia» me habían «prohibido». Sólo me permitían ser free-lance, esto es perder el sueño frente al teclado y ganar casi nada de dinero.

En estos días de fin de 2006 siguen las amenazas… pero más aisladamente. En realidad, nunca hubo tregua. Tienen mal gusto los enemigos de la vida. En 1987, el día que desde la clínica donde había estado internada a causa de un serio accidente de circulación, me llevaban provisoriamente a mi casa, para seguir una convalecencia de dos años, esta «gente» se hizo escuchar. Los enfermeros acababan de «depositarme» en mi cama… ¡por fin la mía!, hasta la siguiente internación, y la otra y la otra, y las otras operaciones. «Sos boleta, Nena, sos boleta, periodista», me amenazaron de muerte. La prensa argentina pensó que mi accidente había sido un atentado.

Por gracia, superé por completo lo de aquel accidente. Mi cuerpo no registra ninguna señal, y mi ser interior no abriga resentimientos; habrá alguna huella o miedo oculto, sí, pero también el agradecimiento por estar viva y entera… ¿Por qué si a otros les pasa, no iba a ocurrirme a mí? La dialéctica de la vida y la muerte está en nosotros, pero soy muy sensible a la caricia divina. Me salvó mi material de resistencia espiritual y la poesía.
«Entonces no paré. Entonces anduve, aún con el dolor de frío. Anduve y vi que allí estaba volando, que allí volvía -otra vez- la primavera» (Pablo Neruda). Y mi compromiso en la profesión se hizo más fuerte aún. Nunca di un paso al costado. Jamás cometí una incoherencia, nunca me «vendí», aunque las «ofertas» para tratar de corromperme no fueron pocas. Pero no es un mérito, sino un compromiso.
Hasta hoy pago los precios. Los pago, sí. Y duelen, sí. Y traen problemas, sí. Pero soy ignorante: no sé claudicar. Y en mi trayectoria hay angustias, pero –también- alegrías, triunfos, satisfacciones y, sobre todo, la sensación del deber cumplido: de la palabra pronunciada a tiempo.

De la universidad me quedó la huella indeleble de mi maestro, Pablo Ponzano –poeta, periodista, escritor- de quien aprendí también la importancia de dejar un surco, de pasar la antorcha. « ¿Trabajamos como» o «somos» periodistas? », nos preguntábamos. «Somos» personas y «trabajamos» -cuando tenemos trabajo- como periodistas. Pero trabajar como periodista es Ser Humano. Es -o debería ser- respetar la sacralidad de la vida. Es estudio e investigación, responsabilidad y entrega. Es –o debería ser- amor en acto, para intentar desde la comunicación que la existencia sea plenitud y no vacío.
El periodismo es -o debería ser- coraje. Y cuando digo «coraje» no hablo de ausencia de miedo sino de dignidad frente al peligro.

El abismo. Aquel abismo. Y en este instante, otro brota a mis pies. «¿Y ahora, qué?». ¿Y ahora cómo escribo que el buen periodismo no existe en el mundo, salvo excepciones? ¿Cómo franqueo este precipicio? Con la verdad: para poder burlar la realidad, hay que conocerla.
¿De qué periodismo hablamos? En noviembre de 2006 el Congreso de Estados Unidos votó por legalizar la tortura y otras atrocidades similares, mientras la discusión en los medios masivos giraba alrededor de ciertas alusiones sexuales de un legislador republicano a algunos jóvenes empleados en el Parlamento. Y por cierto que esto es importante… si el objetivo no es distraer la atención sobre semejante barbarie e ignorar las masacres en el Líbano, en Palestina, en Irán...y siguen los nombres. ¿Quién, qué medio de comunicación habla de los millones de dólares que el mercado de la droga aporta a su economía, entre otras «pequeñeces»? Pero esto no ocurre sólo en el país del Norte sino en todo el mundo, salvo en algunos medios «alternativos», en Internet y en honrosas excepciones en ciertos medios masivos.

¿Cómo puede ser que cada año mueran de hambre 15 millones de niños, a pesar de que se produce el 10% más de alimentos que toda la humanidad necesita para vivir? Y sobre todo, ¿cómo es posible que combatir la violencia del hambre, no sea prioritario para la prensa?
¿Por qué la cultura es la cenicienta en los medios? Pienso en Kafka y en su certeza de que ella debería despertarnos como un puño que nos golpea en el cráneo. La lucidez puede perturbarnos o darnos paz; plantearnos preguntas o respondernos. Lo cierto es que no nos deja iguales, pues la verdadera revolución es la revolución de la cultura y de la verdad. Pero si el más elemental manual de periodismo señala como objetivos: informar, educar y entretener, y yo agregaría unos cuantos más, es indispensable que nos preguntemos si esto es informar. Y educar.
No. Los medios son corporaciones y manipulan la opinión. El pensamiento único centralizó la libertad de prensa en empresas y gobiernos, que –paradójicamente- proclaman la independencia. Como contrapartida, los pocos periodistas que defienden la verdad –y a quienes los medios se lo permiten- pueden ser silenciados. Exiliados de la profesión. O peor. Según « Reporteros Sin Fronteras», hasta noviembre de 2006 -fecha de este texto- 65 periodistas fueron asesinados y 131 encarcelados; y ya en septiembre la Federación Internacional de Periodistas y otras organizaciones promovieron una nueva iniciativa global para alentar los esfuerzos internacionales, con miras a que el periodismo sea un trabajo más seguro en todo el mundo.
Me pregunto si hay una contradicción entre afirmar que el buen periodismo y los buenos medios casi no existen, y los casos que acabo de citar. No, pues éstos son las excepciones.

Salir del abismo del «¿y ahora, qué?», escribí en líneas anteriores y ya está hecho, está dicha una parte de la verdad. Pero intentaré enriquecerla, pues no todo es terrible: hay momentos luminosos y, aun en los más oscuros, el alba asoma empecinada.
Trabajé en distintas especialidades dentro de este oficio, pero cultura, crítica de arte y política son las que más transité, sobre todo en Argentina pero también para Europa. Fui redactora rasa, columnista, editorialista y redactora jefe, en gráfica; y productora, guionista y conductora, en radio y televisión; y docente. En 1982 apareció en Buenos Aires el glorioso diario «Tiempo Argentino», creación de quien fue su director en la primera etapa, nuestro querido Horacio Burzaco. Mi entonces jefe de redacción en la sección «Cultura», fue el talentosísimo escritor y miembro de la Academia Nacional de Periodismo, Ernesto Schoo. Él me vio dotes de entrevistadora; y desde entonces me quedó ese rótulo y la casi dedicación exclusiva a esa especialidad, que es un género de la literatura, cuando se hace como se debe. Hice más de tres mil entrevistas.

Hasta 1986, fecha del cierre de aquel cotidiano, viví la etapa más feliz, plena y enriquecedora. Mis compañeros eran personas cultivadas, alegres, tan noctámbulas como es Buenos Aires, trabajábamos en lo que amábamos y nos pagaban bien. Teníamos armonía: buscábamos la excelencia y sabíamos divertirnos. Una delicia.

Yo hacía las entrevistas a las grandes personalidades de la cultura; tenía para aquellos artículos las dos páginas centrales del diario y el anuncio en la portada.
Entrevisté a personas ilustres, artistas, científicos, escritores, filósofos… Me enriquecí espiritualmente en aquellos diálogos que podían durar de dos a ocho horas, pero sobre todo, pude dar a los lectores otra mirada, otros contenidos, otra visión del mundo más allá de lo contingente e inmediato: el sentido de la trascendencia. Ese es el fin a no olvidar en toda tarea de prensa: el público, y no el lucimiento personal.

¿Qué es hacer una entrevista? Pues me reitero: es tirar semillas. Si la persona que tenemos frente a nosotros tiene riquezas, se potencian con las buenas preguntas, para lo cual hay que saber todo del personaje, antes del encuentro. Pero «todo» quiere decir «todo», lo cual es un trabajo obligatorio: por respeto a cada trayectoria, para evitar los lugares comunes… y para dar riqueza al lector, televidente o radioescucha, quien quiere entender el mundo y conocerse, quien necesita compañía, referencias e identidades.

Aquéllos eran los «dignos», a quienes yo había llegado con la experiencia de mi trabajo anterior en todos los medios de la ciudad de Córdoba, particularmente la de los diarios «Córdoba» y «La voz del Interior».
Los «dignos», pero también estaban «los otros», los «otros»…. Y vaya este aparente maniqueísmo, al que apelo para simplificar el relato. «Los otros»: «raza de los que odian la vida, raza de los que nunca dicen la verdad, raza que funde los huesos del pueblo, con la mentira y el engaño» (William Yeats).

En «Tiempo Argentino» y después, sobre todo en las revistas «Gente», «Somos», «La Semana» (en ésta fui free-lance), «Para Ti», «El Gráfico», tuve que vérmelas con mal llamados «políticos», aunque también hubo alguna excepción de alguno bueno; estuve cara a cara con arribistas, con corruptos, torturadores y asesinos. Y de la misma manera que había sido implacable para encontrar lo mejor de los « dignos» fui implacable con esta «gente». Cargada de información – sabía «todo», lo que quiere decir «todo», de cada uno de ellos- sembraba a voluntad del viento pero sin olvidar que quien conduce el diálogo es el periodista. Lo cierto es que, así como con los «dignos» recogía fragancias, colores y fragmentos de Absoluto, en estos casos y una vez quitadas las máscaras, quedaba al desnudo que hay «personas» que asustan la Naturaleza.

Implacable, fui y soy en mi trabajo como periodista. Para mostrar al público la belleza y que ella lo atraiga y lo acerque a la bondad; y para mostrar el horror y causar rechazo. Para «… mostrar la multitud y cada hombre en detalle… ».
En la revista «Gente», donde trabajé durante muchos años y casi siempre encargada de «los malos», el director –Jorge de Luján Gutiérrez- creó una sección para mis entrevistas; se llamaba «A quemarropa». El nombre actúa como adjetivo.

Y siguió el camino. Se decía que yo hacía hablar hasta a las piedras, mis colegas bromeaban con que yo hacía el «trabajo insalubre» de la profesión. En «Viva», la revista del diario «Clarín» -el de más venta en Argentina- hice grandes entrevistas que ocupaban diez o doce páginas de aquella edición dominical, a personas de la cultura y del espectáculo. La condición era que fueran muy conocidos. ¿Los medios publican sólo a los «famosos», o deberían hacer conocer a las personas por sus valores humanos, ciudadanos, fraternales, profesionales o artísticos? Publican a los «famosos».

Siempre digo que todos tenemos en la vida uno, dos o más momentos de fractura. Hechos felices o desdichados, que marcan una brecha, a partir de la cual hay un antes y un después. Si pienso en mi vida profesional, hubo varias. Pero la más bella fue una trampa que la vida hizo al horror. Curiosamente, se la «debo» a los militares genocidas de la Argentina. Ellos no sólo prohibieron que yo formara parte de cualquier staff y me «castigaron» como colaboradora, sino también que escribiera sobre “política” o “sociedad”. En el diario me «condenaron» a escribir sobre arte. Entonces, al tiempo que se cerraban muchas puertas bajo aquel Estado de terror, se abrió –más- una puerta para mi alma. El arte, eje en mi vida.
Escribir sobre artes plásticas, que son la poesía dibujada o en colores, enriqueció mi imaginación y me confirmó, más, como poeta. Volaba el vuelo, en medio de/y a pesar de la muerte.

Acostumbrada a «vivir peligrosamente» en la violencia que significa amar la paz en un mundo que se volvió loco, el remanso fue mi programa de televisión, «Sin Máscara». Una emisión de cultura, atravesada por la vida, donde yo unía poesía, pintura y música a mi tarea de periodista. Donde yo era la «dueña» y me permitía hacer lo que quería, donde entrevisté a grandes personalidades para aprovechar lo que de ellas podía enriquecer cultural y espiritualmente al público. Para alimentar cultural y espiritualmente al público –a los seres humanos- entrevisté a personas luminosas, para sacar de ellas « la substantifique moelle», (Rabelais): la quintaesencia. Lo mismo ocurrió en la radio con mi programa «Convengamos que… con Cristina Castello» y con mi participación en otros, como editorialista. La libertad es belleza y la belleza exige libertad.

El desafío es hoy cambiar al periodismo, para que sirva al bien común. Y esa misión es de los periodistas y de los ciudadanos. No podemos ser ovejas. Debemos exigir que ellos sirvan para intentar cambiar la vida.

«He intentado escribir el paraíso. / ¿Qué es el paraíso?/No os mováis/Dejad hablar al viento/Ese es el paraíso. / Que los seres humanos perdonen lo que he hecho» (Ezra Pound).

Yo tomo las palabras del poeta. Que quienes lean este latido de vida perdonen lo que he hecho. Y que los periodistas actuales o futuros tomen el guante. Para escribir el paraíso y hacer escuchar la música del viento.

Cristina Castello



«Los volcanes arrojan piedras y las revoluciones, hombres» (Víctor Hugo)
Por volcanes y revoluciones (en el sentido de transformación: en paz).
Y por el poeta y la poesía que los nombran. (C.C.)


Este artículo fue escrito por Cristina Castello, por la gentil demanda de la periodista y poeta Maggy de Coster, a fin de ser publicado en su libro « Le journalisme expliqué aux non-initiés », à paraître.


http://www.cristinacastello.com/ // http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/

 

http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/article-12558828.html

 

 

 

   

  

sábado 8 de septiembre de 2007

Nombrada comisión promotora de la RED de Escritores capítulo Táchira

 
 
La asamblea convocada el día de ayer para la constitución del capítulo regional de la RED Nacional de escritores, luego de un pertinente debate sobre la trayectoria y el futuro de esta organización, decidió postergar su conformación formal para dar oportunidad a una mayor convocatoria. En su defecto, la asamblea se ha organizado en comité promotor de la RED, para garantizar la participación de un mayor número de escritores y una mayor presencia de otros municipios en esta importante fundación”. Así lo dio a conocer Freddy Ñáñez, directivo nacional por el programa Editorial de la REDVE, añadiendo que “ por consenso se llegó a la conclusión de que una RED debe nacer bajo los principios de la inclusión y la democracia directa. Estamos conscientes de lo que queremos conformar: un colectivo de escritores organizados diseñado para sumarse al gran colectivo nacional y acompañar al pueblo en sus necesidades. Por eso nuestra génesis debe ser la consecuencia de la participación protagónica de los escritores del Táchira, de los narradores orales y demás cultores de la palabra, queremos una RED popular y para eso hay que comenzar bien.” También informó que la misma asamblea resolvió como próxima fecha de reunión el día viernes 14 de septiembre a las 5:00 en la Librería del Sur. Con respecto al modelo organizativo de la RED Ñáñez explicó durante la asamblea que “estamos diseñando un modelo participativo y hotrizontal. Son 7 programas a nivel nacional: con responsables principales y suplentes en los ámbitos: Política editorial, REDES del ALBA, Seguridad Social del Escritor, Promoción formación y Creación , Sistema Nacional de Certámenes, Festivales y Bienales, Promoción de Redes, y Promoción de la Lectura, que a su vez se replican en la regiones, los municipios y parroquias. Estos 7 responsables y suplentes se nombran por voto popular, de igual modo, en los capítulos estadales y municipales. De esta manera la participación se garantiza desde los contextos propios, dando posibilidad al ejercicio directo de las políticas para cada realidad. Obedeciendo, desde luego, al espíritu originario de la RED. La idea es que el poder esté en las bases y que las base seamos todos. Por eso la importancia de no conformarnos desde la capital del estado, con un grupo minúsculo, de allí la necesidad fundamental de la pluralidad”. Concluyó.

 

 

 

El terror de Dios

 

 

 

El terror de Dios

 

Pablo Mora

 

 

¿Cuál el misterio de los tantos ochos, cuál el terror funesto de los mayos, cuál Venezuela para el 2008, el porvenir en un febrero cabe, portan el mismo traje los 28, qué de este junio, de este viernes 8, cuánto sabrá tu asombro de los gatos, sabrán los sueños algo de nosotros, saben los hombres del terror de Dios, sabrá el 28 del terror de Dios? ¿Acaso ya aprendimos a leer, nadie sabe leer en el Gobierno, nadie del pueblo sabe bien leer, América Latina no lo sabe? ¿Qué de las boinas rojas, las azules, qué casa la que vence las sombras, cuál la proeza de la autonomía, hasta cuándo disputa, controversia para frenar celadas, apetencias, privilegios de obispos y truhanes? ¿Son semejantes todas las victorias, las Beatrices tendrán misma cara, la discusión no cuenta entre nosotros, habrá alguna semana sempiterna, de cuál poeta la última palabra, cuál el grito mayor de libertad, cada estudiante mundo de promesas, tormenta de alegría, esclavo apenas? ¿Acaso son idénticas las luchas, qué enigma esconde cada oscuridad, qué denuedo, coraje, el más glorioso, qué batalla, eclosión, la más audaz, qué sabe la derecha de la izquierda, de qué color se viste la igualdad, de quién la libertad de la miseria, quién el que dijo libertad primero, quién la borró de tajo en la pradera? ¿Cuándo somos de veras lo que somos, contamos con raíces en la tierra, contaremos con vida para siempre, la amargura del barrio quién probó, el confesorio cuánto adentro esconde, cuántos credos la nueva penitencia? ¿Está tu paz de parte de la guerra? ¿Cuándo serán barridos los bribones, cuándo los traficantes de la guerra, cuándo la enhiesta sombra de la escoria? ¿Cómo pasarse entera la palabra? ¿Por fin entenderemos el enlace? ¿Dónde está tu país, tu país dónde? ¿En el hoy, el aún, el todavía? ¿En la desolación de la memoria? ¿En qué pestaña, en qué ceja del odio? ¿En qué sueño, en qué reto o clarinada? ¿En qué enramada, en qué tugurio, en qué? ¿En qué alameda, en qué tardanza, a pie? ¿En qué rastrojo, cerro, llagadura? ¿En qué infierno, en qué gloria, altar o cielo? ¿En qué delirio, insomnio, madrugada? ¿Por encima del tiempo en diagonal? ¿Cuál el valor del orden económico, cuál el tenaz silencio pontificio? ¿Podrás combatir contra el mundo entero, asumirás el triunfo de la vida, la militancia plena, la belleza, la justicia de cara al sol del hombre? ¿Dónde, dónde hundiremos las preguntas, en dónde limpiaremos las respuestas? ¿Qué hacer con la palabra de la pólvora, qué con el pueblo mientras mira cielo? ¿Se multiplica y vive la palabra? ¿Quién dice que perecerá la idea? ¿Quién carga con más ácido muriático? ¿A qué lugar nos llevará esta lluvia, a qué crepúsculo esta aciaga tarde? ¿Por qué estarán los vientos separándonos? ¿Cuándo podrás salirte de  tu sombra? ¿Quién que sea no es gota en el alambre? ¿En verdad creerá en nosotros Dios? ¿De qué lado estará la suerte yendo, de qué lado los bárbaros están? ¿Quién al árbol le quita la mirada, quién con las amapolas la agarró, para quién el aviso de los muertos, quién del polvo podrá escapar riendo, quién hay que no esté en pie de muerte andando, quién nos cortará el hilo de la muerte, quién nos dará la mano, su pañuelo, el amigo que casi nunca vemos, la noche rumorosa de luceros?

 

 

http://www.poiesologia.com/          moraleja@movistar.net.ve

 

Cuenta Abierta

 

 

   

 

 

07-03-2007
 

Terrícolas, habitantes de la Tierra


 

Gustavo Duch Guillot
El Correo Vasco


 

Solo aquí / diez mil manos siembran / y hacen andar las fábricas». (Fragmento del último poema de Víctor Jara, en el Estadio Chile).

En nuestro universo se conoce al menos un planeta cubierto por una fina capa de tierra, que con el apoyo de otro cuerpo celeste, el sol, es capaz de producir vegetales. Los vegetales comparten el planeta en cuestión con otros seres vivos, los animales, a los que llamaré terrícolas, ya que al planeta en cuestión se le conoce como Tierra. Entre terrícolas y vegetales, y entre unos terrícolas y otros, se establecen diferentes relaciones. Algunos terrícolas se alimentan de los vegetales que brotan en esa fina capa de tierra (herbívoros). Otros, exclusivamente de otros terrícolas (carnívoros). Algunos pueden elegir alimentarse tanto de vegetales como de paisanos terrícolas (omnívoros, como los bípedos humanos). Y nos queda el grupo de terrícolas que bien teniendo los estómagos aptos para alimentarse de la dos formas posibles, difícilmente tienen acceso a ninguna de las dos. Pasan hambre y sufren la pobreza. Como explica el director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), «lejos de disminuir, la cifra de personas que pasan hambre en el mundo está aumentando, a un ritmo de cuatro millones al año».

Los terrícolas bípedos humanos también se diferencian del resto de terrícolas «en tener el telencéfalo altamente desarrollado y el pulgar oponible», como explica el documental 'La Isla de las Flores'. Gracias a esas dos características algunos terrícolas humanos se dedican a tratar con esa fina capa de tierra para cultivar los vegetales. Pero los bajos precios que reciben por su trabajo y el control de las grandes corporaciones sobre el sector agrícola y ganadero, llevan a este grupo de terrícolas humanos, también llamados campesinos y campesinas, a ser paradójicamente el mayor colectivo del grupo de los terrícolas, que teniendo el estómago apto para alimentarse de las dos formas posibles, no pueden satisfacer el derecho humano básico de la alimentación.

Recientemente 500 delegados de organizaciones campesinas de todo el mundo se han reunido en Mali para diseñar estrategias de nuevos sistemas alimentarios a nivel global y local que se apoyen en el pequeño agricultor en lugar de en las compañías multinacionales. Se han reunido para romper con las relaciones de abuso y supremacía entre algunos pocos terrícolas humanos y muchos otros terrícolas humanos, habitantes de la Tierra que con sus manos siembran los alimentos de todos. En una fina capa de tierra.

 

Gustavo Duch Guillot
Director de VETERINARIOS SIN FRONTERAS
gustavo.duch@veterinariossinfronteras.org
www.veterinariossinfronteras.org

http://www.rebelion.org/seccion.php?id=3

 

 

 

 

 

 

Cuenta Abierta

 

 

 

Pablo Mora

                    

 

 

Cuenta Abierta al través de dos décadas de trabajo, desde el 21 de febrero de 1987, un millar de columnas periodísticas, a las que se suman las tres mil seiscientas registradas en la sección de idéntica denominación de la página web recomendada por UNESCO: Poesia.org; un canal cultural por donde transcurren las vicisitudes de la experiencia vital del autor trasuntada en el acontecer humano, poético y político, proveniente del acopio de vivencias y lecturas fundidas en el pensamiento y el magisterio, el sentimiento, la razón y la creación en aras del sueño del futuro  inmerso en nuestro devenir histórico y aquello que regresa de los años.

 

Cuenta Abierta, en sintonía con el aquí y ahora, con el espacio y el tiempo de nuestra existencia. Conciencia del oficio. Ubicación e identificación. Llamado, misión. Creencia en la hospitalidad de la neblina, en el hosco muñón de la tristeza, en la hondonada gris de los cimientos,  en las pisadas nocturnas del labriego, en los dedos —los cordiales camaradas—, en el metal de azuladas resonancias proletarias con timbre de sudor y de combate, en el color rojo de la rosa con que la Tierra toda vestirá, en la esperanza de los partos solares por venir, en la patria que nos falta hacer, en los hijos de la Tierra capaces de fraguar la nueva aurora.

 

Cuenta Abierta, la casa vieja del limón dormido, el sueño antiguo al borde de la sombra en estampida. Almácigo. Franja fecunda. De la noche insomne. Cuenta Abierta. Asombro al descubierto. A coro en el asombro. Parte de asombro. Insomnio Terminal. Cuarenta mil millardos de millas de hombres luz. Palabra insomne. Poiesología. Sombra Antigua. Buena porción de la cosecha, del libro en cierne o en camino. El asombro del encuentro, un poco de sueño ascendiendo como la niebla para humedecer el día. Esfuerzo. Denuncia. Protesta. Insurgencia. Línea de vida, en el recuerdo. Agenda para empuñar la acción. Penumbra del insomnio. Sombra apercibida, acuartelada, desvestida. Tamaño de un sueño en pie de guerra, en luz, en paz, al norte de los tiempos, saludando al sufrimiento armado.

 

Cuenta Abierta, atravesando tempestades, lidiando vendavales, desafiando auroras, desgastándonos, haciéndonos, deshaciéndonos. Floreciendo en abismos, en jaurías, cruzando un aire leve de apagados soplos. Viviendo lo infinito. Celebrando sus deslumbres. Vivos bajo el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de viento alto  y de luceros. Del lado acá del canto, del lado acá del vuelo, del lado acá del tiempo. Los años a zancadas. En despiadada espera detenidos. Defendiendo los fueros de la vida, amenazada: la nochepoesía, la más larga y gozosa de las noches. A la hora en nuestra cena, aunque las migas sean amargas.

 

Cuenta Abierta, entretejiendo la canción inseparable de telas y palabras. Con la madre, pendiente de la colcha de la vida. Al otro lado de la sombra del sueño. Pregunta que pregunta por el hombre, sus gestos, tempestades, sus asombros. Pregunta que pregunta por el hambre, sus sueños, sus vigilias y alaridos.  Pulsándole la cuerda a la esperanza, velando a pensamientos desatados, al borde de una piedra, azotados de fechas con espinas.

 

(En ocasión de los 20 años de Cuenta Abierta, columna periodística del Diario La Nación , San Cristóbal, Táchira, Venezuela)

 

 

 

 

 

Creo que el artista y los creadores en general, tienen el deber de servir a la vida, porque el hombre con su arte debe servir a la vida del hombre, y esto significa sobre todo cuidar la gran casa donde todos vivimos, nuestra morada, que se llama Tierra. Yo vengo de la patria del agua, de la Amazonia. Yo creo ardientemente en la utopia, mas que en la esperanza, la confianza, la fe, yo creo que la ciencia, la tecnolog�que nos ha permitido fotografiar la luna fosilizada de los primeros destellos del Big Bang, sera capaz de despertar en el corazon del hombre el limpido sentimiento de la solidaridad.



Del enorme poeta Thiago de Mello, extracto de un articulo periodistico
Realizado en frances por Mireya Castanieda, de Granma International
Traduccion del frances: Cristina Castello
Que la gramatica me excuse por la ausencia de acentos, enies y signos.
Los caprichos de Internet no me los permiten por el momento (C.C.)
Hoy se renueva todos los dias. 

 

 

 

Hagamos el azul

 

 

 

 

Juego mi vida, cambio mi vida.

                      León de Greiff

Así nazcamos para conocerla, nombrarla, repartirla. Así vivamos por la alegría, para la alegría. Así por la alegría muramos. Así deseemos que nunca la tristeza sea unida a nuestro nombre. Así a punta de alegría construyamos nuestros más altos porvenires y aunque en el instante supremo de la muerte queramos sonreír. Lejos de desgastes, agotamientos, llagaduras, destrucciones… ¡Todo está alegre, menos mi alegría y todo, largo, menos mi candor, mi incertidumbre! … mi triste tristumbre se compone de cólera y tristeza y, a su borde arenoso e indoloro, la sensación me arruga, me arrincona… Execrable sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y la quebrada, la cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre.  La tristeza se cuela en el mediodía, se empoza a veces en el corazón, con un sabor a nostalgia. La alegría, ese rumor de los cauces de agua de la infancia, para hacer crecer almácigos de encantamientos y contenturas, hasta ir construyendo en la sonrisa de las estrellas la dulzura de los días vividos y los por vivir. Hagamos el azul o la alegría. A bretel caído, al compás del sueño; a tiempo, a destiempo, a bocajarro, al ex abrupto; al derecho, al revés, al escondido; de todos  modos, contra uno o contra todos; contra el cero o contra el infinito;  en la alcoba, en el ágora, en un garito, en una barricada, en un motín, en una encrucijada; en la periferia, en el medio, en el fondo, en el sub-fondo; por un soneto, un trébol, un té o un anillo de hojalata; por una muñeca que llore como cualquier poeta o cualquiera de nosotros; por un par de lámparas viejas, por dos bombillos, por un plato de lentejas, por dos piernas fructosas, por unos pechos luz o unos senos flor… hagamos el azul o la alegría.

 

Por dos ojos vagabundos, nocturnos, callejeros; desde el principio hasta el fin; a todo lo ancho y todo lo largo; por todos los costados; a todo lo angosto y todo lo hondo; por una sonrisa o cuatro besos; por los dados de la túnica jugada; por los colgajos que se guinda en las orejas la mulata, la terracota, la pálida, la morena, la amarilla, la catira o hiperbórea rubia de los sueños… hagamos el azul o la alegría. Por un fiado y tres ginebras, tres arreboles o luciérnagas; por unas blancas colinas o unos muslos blancos cuando vayan de silencio… hagamos el azul o la alegría. Por una baraja incompleta; por este mientras, este con todo o a pesar; por este nunca y este cuando; por este punto suspensivo, este punto y aparte; por el punto inicial de este enero o por el punto final que nos aguarda. Definitivamente, hagamos el azul o la alegría. A paso lento o redoblado;  en casa o fuera de ella; en la azotea, en el desván, en la acera, en el jardín, en el altillo o la escalera; en las buenas y en las malas; por quien se llame jesús, juan, julio, pedro o pablo; por la alta noche de las vírgenes; por la humana materia; por el fuego sacro; por la gracia bíblica, el dios desconocido o los dolores colectivos; por quien no almuerza, toma, ni se ríe; por quien no tiene su vestido azul; por el que nació o no ha nacido; por el que solamente ha nacido; por el gato triste, por el piojo ciego, por estas fiestas, estas dudas, estas horas, este rato, este sol, este trato,  este viernes, sin más ni más…  hagamos el azul o la alegría.

 

Pablo Mora

 

http://www.poiesologia.com/minuto.php?codigo=1694

 

 

 

 

 

el amor es azul

 

 

 

 

 

el amor es azul

 

http://www.poiesologia.com/minuto.php?codigo=1689

 

 

 

azul

 

en
azul

la noche entera
nos besó

los mares
del universo
se agitaron en azul 

la hojarasca
mecida por el viento
inundó
la blanca barba de

un azul
azul
azul
tan azul
como el azul.

 

Fernando Bellido

 

 

 

Los toros son ángeles que llevan cuernos

 

 

 

 

 

Los toros son ángeles que llevan cuernos

    Pablo Picasso

 

Jugándole al destino dados tiernos, se desboca la furia por la herida, se encabrita la sangre en la embestida frente a las luces de los claros ternos. En lidia plenamente sempiternos, réplica batallante de esta vida, huracanes de sangre en la corrida, ellos son ángeles que llevan cuernos. Ángel ante la vida, al sol se aferra, hasta que llega un día que lo nombra pasatiempo del hombre que lo encierra. Y nada de la noche los asombra, ángeles en el cielo y en la tierra, hermanos de los hombres y su sombra.

 

Jugándole el destino al dado eterno, voy como el toro hacia la muerte a ciegas, la barca en la que tú también navegas, removiendo las ascuas de este averno. Por culpa del pecado sempiterno, vas entre llamas donde siempre llegas al borde del abismo en que despliegas las luces con que afrontas tanto invierno. Vamos los dos de frente hacia la tumba, gemelos en la vida que retumba, cuando el látigo llama en la mañana. Vamos derecho hacia el final a tientas a pesar de la vida en que revientas, de manos de la muerte soberana.

 

Como el toro me crezco en el castigo, con la pena escondida en el costado, el grito en el capote iluminado y la alegría abierta en el postigo. Como el toro en la vida sólo sigo la esperanza del hombre enamorado, la furia del amor desgaritado y esta ilusión en llanto que persigo. Como el toro me voy a la corrida, jugándole a la muerte mi montera, huyéndole a los monstruos de esta vida. Como el toro en la tarde pasajera espero el huracán de la caída, como el toro me voy a otra ribera.

 

Pablo Mora

 

Cuenta Abierta

 

 

 

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