Estampas para la Paz
SECRETARIADO DE PATRIMONIO Y EXTENSIÓN CULTURAL
DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA
PALACIO DE LA MADRAZA
Junio - Julio, 2000

Introducción
Hasta la estética del humanismo el arte se mostró como una realidad escindida entre su gusto por la representación del heroísmo y la exaltación de los beneficios de la vida pacífica. Fueron los creadores y los filósofos renacentistas los primeros en hacer del desencanto una crítica moral del belicismo y extender la sombra de la elegía sobre la epopeya, que renacería en la conflictiva edad barroca, como una de las imágenes del absolutismo. Pero al mismo tiempo se constituye, como muestra la obra de Callot, un discurso que anticipa la condena ilustrada contra los desastres de la guerra. Las movilizaciones revolucionarias, la nación en armas, y las guerras modernas inspirarán el rechazo de la violencia y la crueldad que preside el arte contemporáneo desde los iniciadores como Goya y Turner, que conjurarán la guerra en sus poéticas para cimentar el ideal del humanismo ilustrado hasta Kandinsky, Picasso o Motherwell, que se rebelarán ante los horrores del fascismo contemporáneo. El arte ha abandonado cualquier equívoca relación pasada con la épica, ganado por la causa de la paz es hoy una de sus principales voces y el supremo argumento del humanismo sobre la convivencia. El imaginario artístico de nuestros días antes que nada representa la aspiración a la universalidad.
Ignacio Henares Cuéllar
Catedrático de Historia del Arte





















