Tema 2. Desarrollo sexual: aspectos evolutivos.

2.2.3. Identidad del rol del género

Los investigadores miden la identidad del rol del género pidiendo a los niños y adultos que se clasifiquen a ellos mismos en rasgos de personalidad "masculinos y "femeninos. Aunque la mayoría de la gente tiene identidades tradicionales, algunos son andróginos, puntúan alto en características masculinas y femeninas. Actualmente, el componente masculino de la androginia es responsable, en gran medida, de la asociación de ésta con el ajuste psicológico superior. La adquisición de la roles de género se irán adquiriendo de acuerdo a las teorías, así, de acuerdo a la teoría del aprendizaje social, los preescolares adquieren primero respuestas estereotipadas por medio del modelado y del refuerzo, y sólo después las organizan en cogniciones sobre ellos mismos. La teoría cognitivo-evolutiva sugiere que la constancia del género debe ser alcanzada antes de que los niños puedan desarrollar la conducta estereotipada. Los niños dominan la constancia de género pasando por las etapas de etiquetado de género, estabilidad de género y consistencia de género. La comprensión de la constancia de género está asociada con el logro de la conservación y las oportunidades de aprender sobre las diferencias genitales entre los sexos. En contraste con las predicciones cognitivo-evolutivas, la conducta apropiada al género se adquiere mucho antes que la constancia de género. Sin embargo, otros logros cognitivos -etiquetado de género, estabilidad de género- fortalecen la adopción del rol del género de los preescolares. Durante la niñez media, los varones fortalecen su identificación con el rol masculino, mientras que las niñas son más andróginas. Al principio de la adolescencia, las identidades del rol del género de ambos sexos son más tradicionales, una tendencia que, con el tiempo, se hace menos pronunciado. La teoría del esquema de género es un acercamiento el procesamiento de la información a la formación del género que combina los rasgos del aprendizaje social y los cognitivos-evolutivos. A medida que los niños aprenden las preferencias y conductas estereotipadas, forman categorías masculinas y femeninas, o esquemas de género, que se aplican a ellos mismos y usan para interpretar el mundo. Se le presta atención y se le acerca a la información consistente con el esquema, mientras que se ignora, malinterpreta, o se rechaza activamente la información inconsistente con el esquema. Como resultado, los niños aprenden mucho más sobre actividades y conductas apropiadas al género que inapropiadas. De acuerdo a la teoría social del aprendizaje, la conducta precede a las autopercepciones en el desarrollo de la identidad del rol de género. Por el contrario, la teoría cognitivo-evolutiva sume que las autopercepciones surgen primero y guían la conducta de los niños. Contrario a las predicciones cognitivo-evolutivas, la conducta de género está presente tan pronto en el desarrollo que la constancia de género no puede explicarla; el modelado y el refuerzo debe explicar su primera aparición. Varios logros cognitivos -etiquetado de género, estabilidad de género y autoevaluaciones relacionadas con el género- aparecen para fomentar la adopción del rol de género. Sin embargo, la importancia de la constancia de género continúa debatiéndose. Durante la niñez media, los niños varones fortalecen su identificación con el rol masculino, mientras que las niñas son más andróginas. La identidad del rol de género es más tradicional al principio de la adolescencia, una tendencia que disminuye con el tiempo. La teoría del esquema de género es un enfoque del procesamiento de la información a la formación del género que combina rasgos del aprendizaje social y cognitivo-evolutivos. Explica cómo las presiones sociales y las cogniciones de los niños funcionan juntas para perpetuar las percepciones y la conducta relacionadas con el género.

Diferencias sexuales en el desarrollo vocacional:
1. listado de profesiones más elegidas por los varones
2. idem por las mujeres
3. idem profesiones o actividades más andróginas