Tema 1. La realidad personal humana.


1.1. Una noción de persona

En el primer tema partimos de una comprensión de la persona humana cercana a nuestra vida cotidiana. En ella la sexualidad se muestra como la dimensión fundamental de nuestra propia realidad, haciéndose transparente en un rico abanico de valores sexuales. Estos valores se manifiestan en las diversas dimensiones de nuestra persona en cuanto realidad sexual y sexuada.

Si pudiéramos apilar todo lo que se ha escrito sobre el término “persona” posiblemente necesitaríamos un estadio olímpico. Si esto da-de-sí solamente la palabra, podemos ya aventurar una evidencia que tantas veces parece olvidada: la persona, tú y yo, cada persona vale más que el universo entero.

La persona es inagotable. Toda la vida con-viviendo consigo misma y continuamente se sorprende. Toda la vida conviviendo con otras personas y no dejan de provocar nuestro asombro.

Nos hacemos como un puzzle interminable, e indomable. Reconocemos en nuestro interior la huella de tantas personas que nos hemos ido apropiando, como a jirones, en la marcha de nuestra historia personal. Y las que están sin que ni siquiera advirtamos su presencia.

Tantas otras podrían confesarnos, con gratitud, lo que de nuestra persona han recibido en el proceso de su propia constitución.

La persona, cada persona, la historia: un manantial de valores que hace germinar la aridez de la tierra empobrecida de humanidad como una corriente que acrecienta a raudales el caudal de la historia que va-de-a la realidad personal humana.

Nos hacemos apropiándonos posibilidades que se nos ofrecen en las personas y en las cosas. Esta apropiación es siempre creativa: en el acto mismo de hacerlas nuestras se constituyen en una realidad nueva, a la vez que nos renuevan y enriquecen. Y con nuestra riqueza se enriquecen los que nos rodean y la humanidad entera. Esta novedad es una creación de capacidades que hacen desbordar continuamente el caudal de la historia.

No es posible pensar la realidad de una persona sola. Aunque la soledad sea un elemento necesario para nuestra vida. Nos realizamos en relación con las otras personas, en el mundo. Somos una realidad comunicativa y simbólica.