Martes,
23 de julio de 2002 Emilio Calatayud: "Hay que cambiar la mentalidad de una justicia internista a una justicia reparadora y reinsertadora" El
Juez de Menores de Granada intervino en las jornadas estivales organizadas por
el Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada "Niños
del siglo XX, jóvenes del XXI", que se celebran hasta el viernes 26
de julio en la Casa de la Cultura de Almuñécar
Según Calatayud, se están dando los primeros frutos de la aplicación de la Ley de Menores, "lo que pasa es que esto supone un cambio de cultura en la sociedad sobre la delincuencia juvenil; hay que plantearse si la sociedad lo que quiere es una justicia punitiva e internista o si por el contrario quiere trabajar con la delincuencia desde el punto de vista de unas medidas reinsertadoras y de medio abierto". Éxito de las sentencias El éxito de las sentencias dictadas por Calatayud lo demuestran las cifras: en Granada, la delincuencia se ha reducido un 8%. El seguimiento de esas medidas impuestas por el Juez de Menores viene a certificar la eficacia de una nueva forma de entender la justicia: "el 90% de los chavales que hemos condenado a sacarse el graduado escolar lo han aprobado; chavales que hemos condenado a asistir a cursos de tetrapléjicos se han convertido en voluntarios, incluso uno de los chavales que aprobó el graduado escolar se ha prestado a colaborar como monitor para otros chavales que se tienen que examinar en septiembre", señala Emilio Calatayud, añadiendo que "hay respuestas muy buenas, pero a veces también tenemos fracasos, lo que pasa es que se ofrece una serie de oportunidades al delincuente que a lo mejor antes no las tenía y hay gente que las aprovecha". Los
factores que determinan las conductas delictivas, según Calatayud, van
desde la educación al sistema social, la familia o la injusticia social
entre otros. "Pero también es verdad que ya no sólo cometen
delitos los chicos de clases marginales sino también cometen delitos gente
normal y gente media, a veces por llamar la atención. Detrás de
un niño conflictivo no tiene por qué haber un niño delincuente
y a veces el niño delincuente tiene la posibilidad de reintegrarse en la
sociedad; hay que saber distinguir una gamberrada de lo que es un delito penal
con consecuencia grave para la víctima". |