EL CARIBE - LAS ANTILLAS

MAR DEL CARIBE - LAS ANTILLAS

Las Antillas, llamadas las Indias por Cristóbal Colón a finales del siglo XV, fueron posteriormente designadas como Indias Occidentales para distinguirlas de las Orientales, situadas en el sureste de Asia.

Las visitas de Colón a las islas durante sus viajes al Nuevo Mundo entre 1492 y 1502 fueron el principio de una larga tradición de influencia europea en la zona. La posición estratégica de las islas situadas en las rutas comerciales a Perú y México, reforzada por su abundancia de calas y puertos protegidos, las convirtió en refugio de comerciantes, contrabandistas y piratas. Muchos países de Europa, entre ellos España, Inglaterra, Francia, los Países Bajos y Portugal, lucharon por el control de las islas.

Muchas de las islas del Caribe han alcanzado la independencia, aunque algunas siguen siendo territorios de ultramar de países europeos. En 1973, algunas naciones de la zona comprendieron la importancia de la solidaridad y formaron la Caribbean Community (CARICOM) para promover el desarrollo económico de las Antillas.

Las islas del Caribe se componen de tres cadenas de islas principales, que se extienden aproximadamente en forma de media luna desde la Península de Yucatán y Florida hasta la costa de Venezuela. Las Bahamas, en el norte, forman una línea en dirección sureste. Las Grandes Antillas –Cuba, La Española, Jamaica, y Puerto Rico– se encuentran en el centro. Al sureste, formando un arco hacia el Sur desde Puerto Rico y después hacia el este a lo largo de la costa venezolana, se encuentran las Pequeñas Antillas, divididas en dos grupos llamados respectivamente Islas de Sotavento y Islas de Barlovento. En el extremo meridional del arco, cerca de Venezuela, se encuentran Trinidad y Tobago. En conjunto, las Antillas forman una barrera que separa el Océano Atlántico del Golfo de México y el Mar Caribe.

Las Antillas son de hecho las cimas visibles de una cadena de montañas, ahora sumergida, que unió en el pasado América del Norte con América del Sur. La mayoría de las islas no coralinas son montañosas, con altitudes de entre 2.000 y 2.500 m en las Grandes Antillas. La cadena interior de las Pequeñas Antillas está formada fundamentalmente por conos volcánicos, algunos de los cuales aún están activos. Muchas de esas islas tienen manantiales sulfurosos y minerales. La cadena exterior está compuesta en gran parte de coral y elevaciones de roca caliza.

A poca distancia de la costa se encuentran varias fosas oceánicas profundas, en dirección paralela a las islas de las Grandes y Pequeñas Antillas. El clima tropical está suavizado por los vientos alisios del noreste, que también provocan fuertes lluvias en algunas zonas de las islas. La región se ve frecuentemente amenazada por huracanes entre julio y octubre.